[Segun el calendario, hoy publique 2 Capitulos. Quizas sea una recompensa por la falta de capitulos de estos dias. Ya tengo escrito el proximo capitulo, que lleva como nombre “El Heredero de Ravenclaw”… mas cerca del final…]

Las fiestas de Navidad habían terminado rápido para Lorcan, que se empezó a sentir mareado, y no aguantaba la cabeza. Para colmo de Lorcan, el profesor Dormiteus sabia de medicina, y lo llevaron a la alcoba de Albus a revisarlo. Dormiteus quedo un rato examinando a Lorcan.

–¿Qué hace?-preguntaba Lorcan.
–Examinándote… creo que tienes muchos gases… y estas reteniendo mucha sangre en tu cerebro… ¿Te paso algo?
–Bien usted debería de saberlo… ¿No cree?-dijo Lorcan, con tono enojado.
–¿Por qué yo? No te eh visto en todo el di…
–¿Qué me quiso decir con *esta cerca*? Usted me hablo… antes de la hora de la navidad… y conjuro un hechizo y…
–¿De que me hablas, señor Lovegood?
–¿Qué no se acuerda? Usted me volvió a ver… fue raro… ¿Cómo no se va a acordar?-decía Lorcan, que empezaba a alterarse.
–Lamentablemente no, señor Lovegood… debió de haber tenido un sueño, pues yo no le dije nada el día de hoy. ¿Exactamente que fue lo que dije?
–Que estaba cerca, y un hechizo… no recuerdo bien su nombre… un rayo salio, y traspaso todo… no recuerdo exactamente que ocurrió.
–Debe ser eso lo que te tiene así… Debiste de soñar despierto… Ya vengo… Quédate ahí…

Aquello fue muy extraño. Lorcan empezó a alterarse, pues no podía creer que no recordara eso que le dijo. Debía de estar loco… o quizás el se estaba volviendo loco.

–Debe ser el Heredero de Ravenclaw…-decía Jacob, después de que regresaron a la casa.-Ya debes de estar harto de pensar en el, y te estas volviendo loco.
–Definitivamente creo que estas loco…-decía Lorcan, y ambos empezaron a reírse.- ¿Qué crees que hacia el hechizo que Dormiteus conjuro?
–Eso si esta muy raro… empiezo a sospechar de que Dormiteus no esta de nuestro lado…-decía Jacob, reflexionando.
–¿De que hablas, Jac?
–Pues es extraño todo lo que te ha hecho… Habla muy misterioso… es raro…
–Pero aun así, yo no tengo nada que ver con el bien o el mal… quizás solo esta…
–¿Bajo la maldición Imperios?-dijo Jacob, como si la mejor deducción de su vida le hubiera venido a la mente.
–Creo que es muy posible… ya que no recuerda nada… Buena esa, Jacob.
El tema no se había tocado después de ese día. Los días pasaron, y las vacaciones de medio año ya iban terminando. Nada había pasado después de aquella Navidad tan extraña. El día antes de su entrada a clases, empezaron a alistar maletas. Lorcan termino antes de Jacob, así que le empezó a ayudarle, para terminar más rápido. Apenas terminaron de alistar todo, bajaron a cenar. Terminaron rápidamente, y se sentaron al sillón a jugar con Vito.

–¿Y que piensas hacer con el Heredero? Ya mañana entramos de nuevo a clases…-preguntaba Jacob.
–No se… quizás se quedara así… no creo que este en el momento de aparecer… es posible que aparezca en otro año… o no aparezca…
–Pero puede que Lepus ya lo sepa… ya sepa quien es el Heredero… puede hacer muchas cosas con el…
–Pero no sabemos si lo sabe… incluso ni nosotros lo sabemos… ya no se a que acudir…
–¿Qué tal si hablan con la persona indicada?-dijo una voz de algún lado.
–¿Tu conejo hablo?-pregunto Jacob, aterrado.
–Seas tonto…-dijo Lorcan, y volvió a ver hacia arriba. El cuadro de su abuelo se estaba riendo.- ¿Abuelo?
–Tu amigo me da gracia…-y se empezaba a carcajear.-Que tal si acudes al Barón Sanguinario…
–¿Por qué acudir a un fantasma de Hogwarts?-pregunto Lorcan. Jacob estaba rojo de la burla del viejo Albert Scamander.
–Pues a veces ellos saben más que uno…
–¿Y porque no acudir a otro fantasma… como a la Dama Gris?-preguntaba Jacob.
–Incluso, esos dos son los indicados en su búsqueda… Y mucha suerte…-y el cuadro de Albert se paralizo.
El regreso a clases fue muy rápido. A Lorcan se le hizo rápido su viaje, ya que paso contándole a Liuva todo lo que le había pasado en las Navidades, en el compartimiento. Fue muy rápido, y muy entretenido. Las siguientes semanas en el colegio también habían pasado rápidas. Puro estudio, muchos deberes, y el estrés de los exámenes finales, que, aunque estaban a mucho tiempo de darse, ya se sentía la presión de los profesores a que estudiaran.

Lorcan había visto muchas veces en esos últimos días a Lepus Lestrange, mas demacrado que nunca, en los pasillos del colegio, deambulando. No miraba a ningún lado en particular. Lo único que hacia era golpear paredes, y agudizar su oído. Además, faltaba a clases por estar metido en la Biblioteca, y a veces se quedaba dormido en su habitación. El director ya había ido muchas veces a las clases de Cuidado de Criaturas Mágicas a devolver al enigmático alumno, debido a que lo habían encontrado durmiendo en las mazmorras.

Mientras, Lorcan y sus amigos estaban más unidos. Lorcan encontraba más amigos todos los días, y se llevaba bien con sus primos Weasley. Además, seguía hablando con sus amigos, pero habían dejado olvidado el tema del Heredero por unos tiempos. Quizás necesitaban un descanso y un respiro para Lorcan, que, según Jacob “estaba empezando a perder la cabeza”.

–¿Qué me dicen acerca de…?-preguntaba Lorcan, cuando ya estaban a finales de Febrero, en la noche del 28.
–Ya vas a hablar del Heredero, ¿Cierto?-pregunto Liuva, y le sonrió.
–Siento que es necesario… algo me dice que… necesitamos noticias ya…
–¿Por qué no haces lo que tu abuelo dijo?-le pregunto Jacob.
–¿Hablar con el Barón Sanguinario?-dijo Ara.
–Eso es lo que iré a hacer…-dijo Lorcan, y se levanto.
–Te acompañamos…-dijo Liuva, pero vio que sus amigos no habían terminado sus deberes.-Bueno, te acompaño…

Ambos se encaminaron a la torre de Adivinación, donde el Barón Sanguinario pasaba la mayor parte de su tiempo. Cuando llegaron, ahí estaba el Barón Sanguinario, tirado en el suelo, al parecer, hablando solo. Cuando se dio cuenta de la presencia de ambos niños, se levanto, y los saludo. Lucia muy terrorífico, y tenía una serie de manchas plateadas en su cuerpo. Estaba muy callado, y sorprendido de la visita de Lor y Liuva.

–¿Cómo están, niños? No creo que deban estar acá, y menos una noche tan nublada como esta. Nunca se habían visto este tipo de noches por acá en Hogwarts… Fría, nublada, y hace que nosotros los fantasmas nos sintamos débiles… No creo que sea correcto que…
–Barón… señor… necesitamos que nos ayude en algo…-dijo Liuva.
–Yo estoy atento… ¿Qué necesitan, niños?-decía el Barón en un tono amable, pero terrorífico.
–¿Qué sabes del Heredero de Ravenclaw?-pregunto Lorcan, y hubo un silencio por unos segundos, donde el frío del lugar se intensifico aun más.
–Esa pregunta… no entiendo porque últimamente vienen a mi ayuda…-decía el Barón, que empezaba a flotar y a cuestionarse solo.
–Al grano, señor… fantasma… Barón… es que tengo frió, y cuando me da frió, me altero…-dijo Liuva, que empezaba a temblar. Ella tenía razón: el frío estaba aumentando, como si algunas puertas estuvieran abiertas.
–Cuando fui a Albania a buscar a Helena… Rowena me mando en su búsqueda, ya que yo era su… bueno… ya que yo amaba a Helena como a cualquier cosa del mundo… lo que me llevó a hacer algo que no quería…
–De nuevo… ¡al grano!-dijo Liuva, que ya se empezaba a poner azul del frió. La niebla empezaba a entrar al castillo, y a lo lejos se oían murmullos.
–Antes de que ella huyera a Albania… Tuve un hijo con ella… Ella se lo oculto a su madre, teniendo el miedo de que la humillara frente a los demás Fundadores… el bebe nació en Albania, donde ambos padres murieron… Yo y Helena fallecimos allá…
–No puede ser…-dijo Liuva, que había parado de temblar.- ¿Y que paso con el niño?
–Quedo con una familia del lugar… Nunca supe nada de ellos… lo único que supe fue que vinieron a refugiarse a estas tierras luego del ataque a la zona por la Primera Guerra Mundial, ocultándose con el apellido Dashurímirë, que traducido al idioma del Reino Unido es una palabra muy… bella… No la recuerdo… Déjame ver…-decía el Barón Sanguinario, que, a pesar de dar temor a los demás, no era tan sucio y malvado después de todo.
–¿A quien mas le dijiste esta historia?-le pregunto Lorcan, pensando que esta charla no tuvo éxito.-Tu dijiste que últimamente habías tenido que repetir esta historia. ¿A quien más se la diste?
–A un niño… daba miedo con solo verlo… destrozado, con ojeras… ni me lo recuerden…-y el Barón hacia una cara de asco.-Me pregunto, y yo amablemente se lo dije… me lo pregunto… el día de ayer… no dijo gracias, ni nada, y lo único que hizo fue salir corriendo… al parecer lucia feliz.
–A Lepus… Lepus lo sabe… debió de haber investigado la traducción de dicho apellido… debe de saberlo… debe de saber quien es el Heredero de Ravenclaw… no tenemos mucho tiempo…
–Lorcan…-dijo Liuva, y su expresión empezaba a cambiar.-No lo puedo creer.
–¿Qué te pasa Liuva?
–Fue un día, solo lo primordial… no se porque me recuerdo… fue un día con mi tía Andrómeda…
–¿Qué te pasa?-preguntaba Lorcan. El Barón ya empezaba a congelarse.
–Hace años recibí unas lecciones de idiomas con mi tía… veíamos una serie de palabras claves de muchos idiomas… un día vimos el albanes y…
–Al grano, Liuva…
–Dashurímirë quiere decir-trago saliva, y lo dijo-quiere decir… Lovegood…

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La llegada a la casa de los Lovegood fue como siempre. Luna recogió a Lorcan junto con su abuelo Newt y su tía Demetria en el King Cross. Lorcan se monto al carro antiguo de su tía, y extrañamente, todos se montaron de nuevo, y arrancaron el carro.

–¿Y que hay de Lysander?
–¿No recuerdas?-le preguntaba su madre, que aquel día se había tratado de vestir como muggle, pero fue un caos total.-Pasaba sus vacaciones en casa de su amigo… no recuerdo su nombre…
–Genial…-decía Lorcan en tono sarcástico.- ¿estas Navidades, Jacob podrá venir a casa?
–Creo que si… ¿Por qué no? La habitación de Lysander esta desocupada…-le respondía Luna inmediatamente.
–Excelente…
Apenas llegaron a la casa de los Lovegood, desempacaron las cosas, y se pusieron a hacer los deberes de la casa, ya que estaba muy desastrosa. Lorcan, por su parte, fue a acomodar sus pertenencias en su habitación. Cuando llego, su cuarto estaba muy ordenado y aseado. Al parecer, su madre y su tía se habían desempeñado en ordenar aquella parte de la casa. Lorcan agarro su baúl, y desempaco los libros que se trajo para “estudiar”, a desempacar las túnicas, el caldero, sus objetos de Sortilegios Weasley, y su cajita de cristal, la cual coloco en un lugar muy apartado y escondido. Aquella cajita aun brillaba mucho mas estando fuera del colegio, como si estando fuera de Hogwarts le activaria su poder mágico. Y de su baúl agarro un pergamino ya viejo y arrugado, saco una pluma de su armario, y se puso a escribir una carta.

Querido Jacob

Mi madre me dio permiso de que pasaras las navidades acá, en mi casa. Tenemos muchas cosas de que hablar. Nos vemos en Navidad.

Se despide,


Lorcan Lovegood

Agarro la corta carta, la releyó para asegurarse de que estuviera correcta, y cuando ya estuvo satisfecho, le dio la carta a su madre, para que se la diera a la mama de Jacob, o que la mandara por lechuza desde el ministerio, ya que la única lechuza que tenían era la de Lysander.
Aquellas navidades se estaban pasando muy rápido. Lorcan duro al menos una semana en poder acostumbrarse al poder levantarse temprano, y al no tener que hacer deberes. Lo que extrañaba era hablar con sus amigos, pero eso iba a cambiar muy pronto. A los 4 días de haber mandado la carta a Jacob, Luna regreso del trabajo con una respuesta. Lorcan fue rápido a su alcoba, abrió rápido la carta, y se puso a leerla.

Para Lorcan:

Si voy a poder ir. Mi madre me dejo ir a visitarlos. Llego el 24 de diciembre. Espero que me tengan comida. ¿Me iras a hablar del Heredero de Ravenclaw? Jajaja bueno… Hasta en pocos días, amigo.

Jacob Crouch

Lorcan se emociono mucho con la respuesta, que aquellos días no podía dormir de la emoción. Pasaría sus primeras navidades con uno de sus mejores amigos, y además, irían a Grimmauld Place, donde estaría Ara. Seria una Navidad interesante.
–JACOB-grito Lorcan. Un taxi mágico se acercaba al pueblo, y se disponía a subir la cuesta. Lo subió con un poco de magia, y se fue a postrar junto al hogar de los Lovegood.
–¿Qué hay, Lorcan?-saludo Jacob apenas bajo del taxi.-Hola señora…
–Demetria… Scamander… tía de Lorcan… es un gusto conocer a los amigos de Lorcan… Pasa, pasa adelante.
–Muchas gracias señora Demetria, el gusto es mío…-dijo Jacob muy educado, y se dispuso a entrar a la casa. Apenas entraron, Lorcan lo dirigió hacia su habitación, pero antes cerro la puerta para que Vito el conejo no se escapara. Aquel día, su madre había llevado al abuelo Newt a San Mungo para una revisión, y para traerse al abuelo Xeno para las navidades.

–Wow, tu casa es impresionante, Lorcan… Y tu cuarto… es muy… acogedor…-dijo Jacob, y se tiro a la cama, y empezó a brincar.
–Eso déjalo para la habitación de Lysander…-le dijo Lorcan en tono malvado, y se dirigió a una esquina de su cuarto. De ahí, busco entre sus cosas, y encontró lo que andaba buscando.-Mira esto…-le dijo Lorcan a Jacob.

Saco de la esquina de su habitación la increíble caja de cristal. Ahora estaba resplandeciente, y de su interior salía un color verde musgo, muy definido. Jacob se quedo viendo la cajita por unos segundos, y luego hizo cara de asombro, y se acerco a ella. La toco, y la cajita se altero, y su color cambio a un blanco normal.

–¿De donde la sacaste?-pregunto Jacob.
–El día que salíamos para las navidades, fui al pasillo prohibido… a una habitación ahí…
–¿Y ahí la encontraste?-pregunto Jacob ansioso.
–Si… no, no, ahí no fue… no eh terminado la historia…-Jacob sonrió, y dejo que Lorcan terminara.-Y luego, iba saliendo, y percibí la presencia de alguien. Así que salí corriendo a la otra dirección, y me metí a un armario. Y ahí estaba la cajita.
–Increíble… ¿Y que es este símbolo de acá?-pregunto Jacob, viendo el mismo símbolo que Lorcan vio en aquel momento.
–Esta borroso y desgastado… no se distingue que es…
–Que mal… si se distinguiera, tuviéramos una idea de que podría ser…

Lorcan y Jacob seguían hablando acerca de todo. Ese día en la noche irían a Grimmauld Place, y ahí verían a Ara. Quizás ella les ayudaría a saber de que se trata ese símbolo, pero por mientras, solo pensaban en tiras cómicas, y en otras cosas. Al rato, su madre Luna llego, y conoció a Jacob. A él le cayó muy bien su mama, pero le cayó más bien al viejo Xenophilius, que se veía más viejo que antes. Esos días, Xeno tendría que dormir con Lorcan, mientras que Demetria dormiría con Jacob, para darle espacio a Newt con Luna. Quizás no era la combinación correcta de personas, pero así salio, y así se quedo.

–¿Muy acogedora tu habitación, eh Lorcan?-le preguntaba su abuelo Xeno, al momento de ir a dormir.
–Si abuelo, es muy cómoda, y fresca…
–¿Aun tienes el collar de corchos que te regalo tu madre?-le preguntaba su abuelo.
–Si señor, siempre lo llevo, ya que mama me decía que daba suerte.
–Ese collar es de lo más importante de este mundo… Quizás esa es la razón por la que estas en Ravenclaw…
–Pensaba que era por mi inteligencia y audacia y ese tipo de cosas.
–No, claro que también por eso estas en la prestigiosa casa de Ravenclaw, pero igualmente tienes algo que no cualquiera tiene.
–¿De donde lo agarraste?-pregunto Lorcan, al tiempo en que tocaba su collar de corchos.
–Esa pregunta nunca se me había formulado… Ni a la pequeña Luna se le había ocurrido preguntar…-decía el abuelo Xeno, mientras se levantaba, y hurgaba en su maletín. Después de unos segundos, saco de su maletín una botella.-Esta era la ultima botella que la increíble Rowena Ravenclaw bebió, después de darse a conocer la muerte de su hija. Fue muy triste… nadie sabe con exactitud como murieron… y te mentiría si dijera que solo ellos lo sabrán… pero la noche en que bebió esto, pereció…
–¿No pudo ser veneno lo que había en esa botella?-pregunto Lorcan, que ya se había sentado en su cama, para poner mejor atención.
–No sabría decirte, pequeño Lorcan… yo encontré la botella en un día de invierno, paseando por los pasillos del 3º piso en Hogwarts. Era prohibido, pero yo rompía dicha ley… Ese momento fue glorioso… así la encontré… y pasaron cientos de años después, por lo que el liquido estaba ya seco. Yo me deje los corchos, y esta botella… No había rastro de nada mas… ¿Y en estos momentos donde esta tu hermano?-preguntaba el abuelo, tratando de romper aquel silencio tenebroso.
–Estas navidades serán sin el mequetrefe de Lysander. Además, ya no me lo soportaba…
–Intenta comprenderlo, Lor… Quizás ya esta creciendo, y necesita nuevos amigos…
–Tu no sabes como se comporta, abuelo… el es un tarado… me trata indiferente, a pesar de que es mi hermano gemelo.-decía Lorcan, y se volvía a recostar en su cama.
–Buenas noches, pequeño Lorcan… Creo que tú saliste más Lovegood, y Lysander es mas Scamander… eso es muy importante al definir sus personalidades y su sangre, ¿Sabes?
–Buenas noches abuelo…
A la mañana siguiente, vísperas de las Navidades, Lorcan le contó todo lo que le contó su abuelo del corcho a su amigo Jacob. Jacob se emociono mucho, pero a la vez le agarro un miedo.

–¿Y que crees si Lepus en estas vacaciones logro averiguar quien es el heredero?-pregunto Jacob en voz baja.
–Espero que no, pues si es cierto lo que dicen, lo que hay en esa habitación es tan poderoso como lo era la misma Rowena.
–¿Crees que sea otra diadema? Dicen que le daba poder a Rowena…
–No creo que sea una diadema… creo que es algo mas poderoso que eso… algo mas… poderoso…
Aquella tarde se les paso muy rápido a Jacob y a Lorcan. Pasaron hablando, acomodando la casa de los Lovegood que estaba muy desastrosa, y pasaron cuidando al abuelo Newt, que nuevamente intentaba abrir la puerta, haciendo que el conejo Vito intentara escapar. Luego, pasadas las 6 de la tarde, fueron a alistarse para dirigirse al número 12 de Grimmauld Place, a pasar sus navidades. Iban en un mismo taxi la tía Demetrio y el abuelo Newt, el abuelo Xeno y Luna, junto con Jacob y Lorcan.

La fiesta en Grimmauld Place fue muy placentera. Como siempre, todos (absolutamente todos) los Weasleys estaban presentes, así como los dueños de la casa, Harry, y su esposa. Además, invitaron al profesor Dormiteus, a Kingsley Shacklebolt, y a varios funcionarios del Ministerio. Asimismo, invitaron a Andrómeda Tonks, junto a Ara Black, y otros ex-compañeros de Harry. Estaba muy animada, pero Lorcan no estaba en la fiesta: estaba en la habitación de James, con Ara, y Jacob.

–¿…dices que esa caja la encontraste… en el 3º piso?-preguntaba Ara, después de que le contaron la existencia de la caja de cristal.
–Si, y no le veo el problema a eso, pues…-respondía Lorcan, pero le interrumpía Ara.
–¿En el mismo pasillo donde se sospecha, esta la habitación de Rowena?
–Si, pero porque…
–Ya veo lo que ve Ara…-decía Jacob, haciendo cara de pensador.
–¿Qué veo?-preguntaba Ara, con cierto desconcierto.
–No lo se… pensaba que lo ibas a decir…-decía Jacob, y se empezaba a sonrojar.
–Por las barbas de Merlín…-decía Ara, mientras Lorcan le daba un manotazo a Jacob y se moría de la risa.-Lo que digo es que podía ser la entrada a la habitación de Rowena… y que eso es lo que esta buscando Lepus.
–Era un closet lleno de cosas de limpieza, y no era nada fuera de lo común… Quizás solo sea una caja de cristal brillante ¿No crees?
–Intentare creerlo… pero creo que estamos…
–¿Qué haces tu aquí?-grito Lorcan al ver la cabeza de Albus Potter asomarse por la puerta.
–Es mi casa, y tengo todo el derecho de…
–Es tu casa, pero esta habitación ya esta ocupada, y tenemos permiso de estar acá… No te aparezcas por acá…-decía Lorcan.
–Oye, que pesado…
–Sabes algo… mi madre no es tan lunática… ¿Sabes porque? Porque ella esta mas cuerda que tu…
–Ni te atrevas a ofenderme, Lorcan…
–¡Ya basta!-grito Ara, que se había puesto de pie.
–Yo nada más venia a disculparme, Lorcan… No sabia que estabas acá, pero… lo siento, en serio… Scorpius es mi amigo, y creo que me deje llevar por sus burlas… Nada mas quería decirte que después de eso, tuve una pelea con Scorpius, debido a eso… aunque ya estamos bien… Y si algún día necesitas algo, solo dilo…
–Creo que gracias…-dijo Lorcan, un poco convencido.
–Lo que el quiso decir fue…-dijo Jacob, pero Lorcan le interrumpió.
–Gracias por disculparte… es muy… valiente de tu parte… Y tengo la sospecha de que pronto necesitare la ayuda de alguno de ustedes…
–Cuando gustes, Lorcan.-dijo Albus, y esbozó una sonrisa.

La noche siguió tranquila. Ese día estuvieron ellos tres, junto a Albus, James, y los demás Weasleys hablando. Lorcan hizo mas amistad con Rose, y se prometieron almorzar juntos cuando llegaran al Colegio de nuevo. Con James, empezaron a hablar, y a platicar de todo. Fueron unas navidades muy sociables.

–¿Y que les parece el chico ese, el Lestrange?-pregunto Molly Weasley.
–A mi me da miedo… el esta en mi casa, Slytherin, y creo que es raro…-dijo Albus.
–¿Creen que este detrás de la habitación de Rowena?-pregunto Fred Weasley.
–Eso dicen los rumores… no creo que sea cierto, pero hay algo en el que no me agrada mucho.-decía Victoire.
–Creo que… creo que si es cierto…-dijo Lorcan, y le temblaba la voz.
–¿Por qué? ¿Sabes algo?-pregunto James, alarmado.
–No es mucho… pero si se que esta buscando algo en Hogwarts… No estoy seguro, pero puede que corramos riesgos…
–¿Cómo una batalla?-preguntaba James, que le empezaba a gustar la charla.
–¿Ustedes ayudarían? Me temo que Lepus trama algo grande… y esta muy pronto…
–Claro-Por supuesto-¡Que emoción!-se oían muchas expresiones entre todos los niños.
–¿Qué haces, Lorcan?-le pregunto Ara en medio de la euforia de todos.
–Creo que ya tengo un pequeño ejército…
–¿Y si no pasa nada? ¿Y si Lepus es tan normal como nosotros? ¿Y si llega a ser mas poderoso…?
–Pues aun así, ellos estarían emocionados… Tranquila Ara…
–CHICOS, YA FALTA MUY POCO… ¡VENGANSE!-grito Ginny Weasley, y todos empezaron a salir en un puro murmullo de la habitación.

Al lado de la puerta estaba Dormiteus Vector. Lorcan lo vio de reojo, y el profesor se le quedo viendo. Fue un momento muy extraño. Fue como si Dormiteus hubiera entrado en su cabeza, debido a la mirada. Sintió como Dormiteus se le acercaba lentamente, y que nadie se daba cuenta de lo que pasaba. Estaba ya, cara a cara con Dormiteus, y este le susurro al oído *”Ya esta cerca… Mas cerca de lo que crees… Extractum Exsolutum“*, y un rayo de luz salio de la varita de Dormiteus, y traspasó la ventana del numero 12 de Grimmauld Place, y desapareció en el espacio.

–FELIZ NAVIDAD-gritaron todos de felicidad, y se empezaron a abrazar. Lorcan no sabia que pasaba, y estaba muy confundido. Estaba sentado en una silla junto a Ara, mientras veía a Dormiteus saltando de alegría, y festejando la llegada de la Navidad.
–Vamos Lorcan, es Navidad…-le dijo su madre, y Lorcan se puso en pie, y trato de poner una sonrisa. No entendía lo que había pasado, y seguía confundido.

[Disculpen por la demora del capitulo… Ya estoy en vacaciones y prometo postear bastantes capitulos estas semanas… y como ya leyeron… el final esta cerca… ya va a empezar la parte emocionante de la trama… muero por escribirla ya]

El invierno empezaba a intensificarse cada vez más, y la Navidad estaba mas cerca de lo que cantaba un gallo. Todos tenían las mismas ansias de salir, pero a la vez, mucos de los estudiantes del Colegio Hogwarts estaban algo nerviosos por los exámenes que se les impartirían antes de las vacaciones de medio año escolar. Lorcan, por su parte, no había tenido tiempo de hacer otra cosa que estudiar junto a sus mejores amigos, que ya se habían ganado un espacio en su corazón.

–¿Y la púas de erizo?-preguntaba Liuva con el libro de Pociones abierto.
–Pues… ¿punzan?-decía Jacob, hurgándose la nariz.
–No, hipogrifo… las púas del erizo son añadidas antes de sacar el fuego del caldero…
–¿No será, el caldero del fuego?-decía Ara, levantándose de su asiento.
–Esto me pasa por estudiar con gente que no sabe distinguir entre una escoba muggle y una escoba mágica…-decía Liuva, con tono de furia.
–¿Hay diferencias entre ambas escobas?-preguntaba Jacob, sacándose el dedo de la nariz.
–Es todo… me voy…-dijo Liuva, y se puso de pie y salio de la Sala Común, mientras Ara y Lorcan se partían de la risa.
Desde aquel último incidente con los Retratos, Lorcan los visito más seguidamente. Muchas veces hablaban de cosas sin sentido, y otras veces hablaban de muchas cosas interesantes ocurridas en el castillo.

–Nadie sabe con exactitud como murieron…-decía Cliodna, que desde la primera vez que se vieron, sonreía.
–Se cree que fue una batalla milenaria… pero no hay nada seguro…-decía Uric, y empezaba a reírse a carcajadas.
–Lo mas seguro es que murieran como una gran familia, naturalmente, y normalmente… ¿no creen?-decía Merlín.
–Boberías… no pudieron morir tranquilamente… tu no viste lo que yo vi… la batalla de Godric y Salazar… fue una increíble batalla. Fue en esa época, después de eso, que nos encerraron en esta habitación.-decía Merwyn, con una felicidad en su voz, quizás porque nunca había tenido la oportunidad de hablar con alguien.-Fue un sinfín de rayos danzando por toda la habitación de Godric. Godric, obviamente, gano la batalla, y Salazar le juro venganza, y se fue del castillo. No creo que se haya quedado con las manos atadas a un montón de pensamientos…

Ese día le invadió a Lorcan la curiosidad acerca de los Fundadores, pero le habían prohibido la entrada a ese lugar, ya que su castigo había terminado. No tuvo ni tiempo de despedirse de ellos. Pero Lorcan en realidad quería hablar con alguien de esto… con alguien que supiera del tema… con alguien sabio…
Para el examen de la Clase de Duelos, donde en toda la mitad del año habían estado viendo muchos tipos de defensa, y de ataques, el examen iba a ser un duelo por orden de lista. El que perdiera, no perdería su examen, pero si perdería la oportunidad de exonerarse del ultimo examen del año en Hogwarts. Lorcan y los chicos habían practicado muchos hechizos, defensivos principalmente, ya que querrían ser los triunfadores en su duelo.

Mientras tanto, los demás exámenes serian muy prácticos, y principalmente, teóricos. Desde ese año, la parte teórica de Defensas Contra las Artes Oscuras iba incluida en la clase de Duelos, así que la señora Slinkhard les había preparado un examen muy complejo, donde, según ella, “ayudaría a definir la eficiencia de ustedes, alumnos…”, pero Liuva lo definía como “nadie pasara este examen, a no ser el diámetro exacto de todos los planetas”.

Para Herbologia, el profesor Neville iría a ser condescendiente, y solo les materia en su examen practico, ciertas interpretaciones da las propiedades curativas del Lazo del Diablo, y en el practico, tendrían que saber exactamente como defenderse de una de estas plantas salvajes. Como siempre, Liuva les ayudaba en esto, y ella decía que lo único a lo que temían un Lazo del Diablo, era a un destello.

En Encantamientos, a finales de las fiestas de Halloween, donde la Gran Fiesta Tenebrosa de los Prefectos fue cancelada, debido a una revelación por parte de los elfos domésticos, reclamando sus derechos, empezaron a ver el Wingardium Leviosa. Para ese examen, lo teórico seria unas ciertas definiciones acerca de los dos hechizos vistos hasta ahora, y lo practico, llevarlos a cabo correctamente. Nada fuera de otro mundo.

Para los otros exámenes, todo era, como decía Jacob, “pan comido”. Para la materia de Dormiteus Vector, que daba mas miedo conforme avanzaba los días, seria muy simple. El miércoles antes de los exámenes, el profesor Dormiteus empezó a hablar sobre los exámenes y el futuro de sus alumnos en general.

–Yo se que saldrán muy bien. El examen es muy corto, práctico, y definitivamente encantador. Resolver ciertos ejercicios, donde leerán el los números de ciertos magos famosos. Es simple, y muy entretenido. Les parecerá interesante, y será muy increíble saber que mucho de lo que dicen los números es realmente cierto.

Al final de la clase, Dormiteus le dijo a Lorcan que se esperara un segundo. A Lorcan le pareció extraña aquella petición, pero le hizo caso, y le dijo a sus amigos que se fueran. Apenas se fueron, el profesor Dormiteus se le acerco, y se sentó en un banco junto a Lorcan.

–Veo que ya haz superado la muerte de tu padre…-fue lo primero que le dijo Dormiteus.
–¿Para eso me cito?-pregunto Lorcan, pero como vio que fue un poco irrespetuoso, le contesto.-No lo he olvidado, pues a las personas que se aman, nunca se olvidan.
–Me agrada oír eso, señor Lovegood.
–Señor, siempre quise preguntarle algo… ¿Por qué el día de la vela de mi padre, usted me toco mi cabello?
–Sabia que tarde o temprano me lo preguntarías, y lamentablemente no tengo una respuesta concreta hacia tu pregunta. Solo lo hice porque sentí la necesidad de saber tu nivel de magia. Es un ritual muy innovador que llevamos a cabo…-le respondió el profesor, con una pequeña sonrisa en su rostro.- ¿No querías hablarme de nada?
–¿Qué le hace pensar que querría hablar con usted de algo?-le respondió Lorcan inmediatamente.
–Tus ojos hablan por ti. Sientes la necesidad de decir, de hablar, y no de callar. Yo leo más que los números, señor Lorcan.
–No creo que haya nada que le pueda contar, señor Dormiteus…
–¿Qué andabas haciendo el día en que te pillaron en el Bosque Prohibido, junto a Lestrange, Emersoth, y Black?
–Yo andaba acompañando a mi amiga a traer a su micropuff…
–Mira Lorcan…-decía el profesor con un tono mas fuerte.-Ambos sabemos lo que planea Lestrange… un poder que él nunca tuvo…ya se que hablar esto con un profesor es extraño, y te preguntaras porque no solo “lo atrapo” y listo… No es sencillo, ya que ni el director conoce de esto…
–¿Y como sabe que yo…?
–Yo no solo leo los números, ya te dije… ¿Qué viste el día del Bosque Prohibido?
–Lo anda buscando… pero creo que esta muy lejos de encontrarlo…
–¿Buscando la Habitación en las afueras del Bosque?
–Si, pero hicieron un juego de pronombres muy enredado. Algo que tenia que ver con un él y un ella. Emersoth sabe lo que planea Lepus, y le esta ayudando…
–Creo…-dijo, pensando más a fondo, y desviando su mirada.-…que ya vas tarde para tu próxima clase… Hasta pronto…-y se puso de pie del banco, y salio a paso rápido de su Aula.
–Ese Dormiteus debió de leerte la mente…-decía Liuva, cuando Lorcan les termino de contar toda la historia, ya pasadas las 12 de la madrugada.
–¿Y porque no le lee la mente a Lepus, y ya esta?-preguntaba Jacob, indignado, leyéndose el resumen de Liuva de Historia de Magia.
–Lepus es hijo de magos tenebrosos… debió de haber aprendido a cerrar su mente… aunque puede que haya un hueco en ese plan de Lepus…
–¿Te refieres a Emersoth?-le preguntaba Ara.
–Exacto…

Los días pasaron rápido, e igualmente los exámenes. Para bien de Lorcan, todos sus exámenes los sintió fáciles, a excepción de Historia de Magia, que se le hizo un enredo en la parte de los Fundadores, ya que estaba bastante confundido. Para los demás exámenes, le fue muy bien, al igual que Ara y Liuva (a Jacob no le fue muy bien en Herbiología, pues el Lazo del Diablo lo volvió a atacar, y esta vez por la majadería de Jacob de clavarle la varita en sus raíces). Luego de eso, se empezaron a hacer los planes de salida de vacaciones.

–Yo iré con mis padres a las colinas de Los Andes… estoy muy ansiosa, ya que también pasaremos a Francia, y al Colegio Beauxbatons, donde trabaja mi tía política… será fantástico ver el colegio…-decía Liuva, que estaba tan emocionada, que su pelo paso a verde oscuro, a un amarillo claro.
–Yo me iré con mi tía Andrómeda a visitar Grimmauld Place, y nos quedaremos ahí unos días, en la ancestral casa de los Black. Será fantástico, hablar con Lily y Albus todo el día.
–Felicidades a ambas… mi papa trabajara horas extra en el Ministerio, así que no creo poder salir de mi casa… serán las peores vacaciones de mi vida…
–¿Por qué no vas a mi casa? quizás tu padre te pueda mandar con mama, ya que Lysander pasara Navidades en casa de Ronilb, o como se llame…
–Le preguntare a mama, pero por carta no, ya que se le hincharon los ojos debido a que probo los nuevos productos de Sortilegios Weasley… nadie la tiene…-dijo Jacob, y sus amigos empezaron a reír.
Ya era el último día de clases en Hogwarts, y Lorcan quería despedirse de todo el mundo, ya que no los vería hasta en el próximo año. Paso por todas las casas, despidiéndose de sus amigos, principalmente de Abraham, de Candy, y de sus otros amigos.

–Ya vengo, chicos, me falta despedirme de alguien…-les dijo a sus amigos, y salio corriendo.
–¿A dónde vas?-le grito Liuva.
–No lo entenderían… ya vengo…-les gritó, y se dirigió al tercer piso del castillo.

Lorcan se fijo a los dos lados del pasillo, a ver si por ahí se encontraban Filch, o su gata. Al no ver signos de ambos, salio corriendo, y se metió a la habitación donde estaba la placa que rezaba “Sala de los Retratos” y su pequeña descripción abajo.

–Pensábamos que no volverías, niño Lorcan…-decía Merlín, en tono dramático.
–No tengo mucho tiempo… solo venia a decirles que Feliz Navidad, ya que no podría irme sin desearles a mis cuadros favoritos sus felices fiestas, aunque no las puedan celebrar.
–Que va… ya estando en retratos, uno se siente muy viejo, y sin ganas de esas boberías…-decía Cliodna, con cara de amargada.
–Apenas venga de mis vacaciones, los vendré a visitar, ¿De acuerdo?
–Esperamos que si, pequeño joven…-decía Mopsus, y se aclaraba la garganta.-Te extrañaremos mucho…
–Mándamele saludos a mi hermano, por favor…-decía Uric, y se empezaba a morir de la risa, como maniático. Lorcan y los otros retratos también rieron.
–Ya sabes, Lorcan, sigue tus instintos, y no hagas nada de lo que te arrepientas… aunque, pensándolo bien… si sientes que harás algo de lo que puedes arrepentirte, hazlo… no sabes de lo gran ayuda que podría ser.
–De acuerdo… Hasta el próximo año…

Lorcan salio muy feliz de aquella habitación, sin fijarse si alguien venia, o no. Y en eso, empezó a oír unos pasos, lo que asusto a Lorcan. Sabía que podría ser alguien, y si lo agarraban en ese pasillo, seria reprendido, o quizás expulsado del colegio. Lorcan pelo los ojos, y tratando de no oírse, entro a una habitación que estaba muy cerca de ahí, pero mas alejada de la Sala de los Retratos. Al entrar a aquel lugar, que parecía un armario, su respiración se acelero. Estaba nervioso, con una combinación de alegría, y tristeza. Cuando pensaba que ya había pasado el peligro, toco el interruptor, y la luz se encendió. Era exactamente como un armario, aunque un poco más amplio de lo normal. En una esquina había un montón de trapos sucios, llenos de una poción roja extraña, y había un tipo de ¿lechuza? dibujada en su pared, indistinguible por el polvo. El techo parecía infinito, ya que era muy alto, y muy oscuro. En la habitación no había nada más, pero lo que más llamo la atención a Lorcan fue una pequeña caja de puro cristal, que tenía un animal irreconocible en su tapa. Era tan brillante, y tan hermosa, que Lorcan se le quedo viendo, y se llenaba de más alegría. Se agacho, y agarro la caja de cristal, preciosa y vidriosa, y la intento abrir. Era imposible. Debía de tener un hechizo que le prohibía abrirla, y todos sus intentos fueron en vano. Se metió la cajita entre sus camisas, y salio en cuclillas y salio del tercer pasillo sin ningún problema. Aquella caja de cristal seguía brillando, y Lorcan seguía caminando con ella. Apenas vio su baúl, la guardo ahí, y no se la enseño a nadie más. Sus amigos ya se habían ido, y no se había podido despedir de ellos.

[Nota: Lo siento, soy un irresponsable, lo se… pero Gracias por tenerme paciencia. Intentare ahora si, comprometerme a postear al menos un capitulo por semana. Ya la hisotoria solo le faltan unos 4 capitulos (quizas mas) para que se termine, pero habra mas… no crean que todo termina aca…]

Querida Mama:Todo acá ha ido muy bien. Debes de haberte dado cuenta de los últimos acontecimientos, debido a tus numerosas cartas de Lysander. Acá estamos terminando Octubre, y aun no recibo noticias de la familia. Los profesores han ido regulares en este transcurso del año, solo que la profesora Slinkhard ya me tiene entre ojos. Si Lysander te ha dicho algo malo de mi, debes de ignorarlo, pues es un patético arrogante y demás… No puedo creer que haya actuado así por yo tratar de defenderlo…Candy me contó que pasaría las navidades con Randall, así que mas comida para mi, supongo… Y creo que mi tío Kurt ya te anuncio de mi castigo… Hace ya un mes hablamos acerca de mi visita al Bosque Prohibido, y dijo que después de los parciales, iniciaría mi castigo, junto con Ara, Emersoth y Lepus Lestrange (no te asustes, eh?). Las clases de duelos son increíbles, y en esta semana me toca tener un duelo, ya que cada semana se baten a duelo dos niños, y ahora me toca a mí. Creo que me encanta la casa de Ravenclaw, inteligencia y además, astucia… me gusta… Creo que Jacob te manda saludos, y Fred te manda besos (aunque en estos momentos esta roncando como nunca). Acá estoy con mi micropuff, y creo que te veremos en las festividades. Estoy ansioso de ver la cena que “tía” Ginny nos tendrá preparados en el numero 12 de Grimmauld Place.

Últimamente no eh oído noticias acerca del mundo mágico, y de la familia, así que cuéntame como están los abuelos, y los demás de la familia. Bueno, me despido, ya que mañana es sábado, y tendremos nuestra primera visita a Hogsmeade. Te prometo que me cuidare mucho, y espero tu respuesta pronto.

PD: Me saludas al conejo, y guíñele un ojo al abuelo de mi parte.

Se despide con mucho cariño

Lorcan Lovegood
Las semanas habían pasado volando, y Lorcan recién estaba a finales de Octubre, terminando parciales, y ansioso por su primera visita a Hogsmeade. Era viernes, y al día siguiente les tocaba a los de primer y tercer año tener su primera visita al lugar donde todos los alumnos les encantaba ir, y les encantaba disfrutar de todas las tiendas y comerciales. Lorcan no había podido dormir el día antes de ir a Hogsmeade, y se levanto más temprano que los demás.

Lorcan se desvisto rápidamente, entro a la ducha, y se baño lo más rápido que había podido. El pensaba que no podía arruinar la oportunidad de llegar tarde a su primera excursión fuera de Hogwarts, la cual iría a ser entretenida y divertida.

–Hola Lor-dijeron Ara y Liuva, que ya estaban bañadas y listas para su excursión.
–…como decía, luego iríamos a Las Tres Escobas, e inmediatamente, iríamos a la monumental Casa de los Gritos…-decía Liuva, señalando en un mapa de Hogsmeade todos esos lugares.
–Esa Casa de los Gritos debe de asustar… Ahí fue donde el esposo de mi prima Dora estuvo… Mi tía Andrómeda me contó…
–Pero tranquilízate Ara, iremos muchos… No hay de que preocuparse…Y después, visitaremos la nueva sucursal de Sortilegios Weasley en Hogsmeade… Para morirse de la emoción.
–Liuva, recuerda lo que dijo el director ayer. “Se revisaran todos los estudiantes, asegurándose de que ningún producto Weasley entre al colegio”-dijo Lorcan imitando la voz del director.
–¿Y que profesores creen que nos harán compañía?-pregunto Ara.
–Definitivamente, Dormiteus no ira…-dijo una voz desde las escaleras, y Jacob estaba bajando las escaleras, y secándose el pelo-Y definitivamente esta navidad iré a cortarme esta mata de pelo… Que horror…-y le tendió una carta a Lorcan.-Pensé que habías logrado abrir el mensajito que nos cayo el otro día, y la leí… Lo siento…
–Acompáñame a dejar la carta-le dijo a Jacob.
–No puedo, tengo que alistar todo… Estamos planeando Fred, Rodmy y yo, traer productos Weasley sin que Filch se entere… será grandioso…
–¿Y tu Ara, me acompañarías?
–Tengo que terminar de alistar mis cosas. No es que intente hacer la estupidez que hará Jacob, pero tengo que llevar muchos galeones… pero primero debo de buscarlos…
–Vamos, yo te acompaño…-le dijo Liuva, y ambos salieron de la Sala Común.

Al dirigirse a la Lechuceria, todos sus amigos de 1º año estaban inquietos. Algunos estaban con bufanda, ya que en esa época empezaba a asomarse el frió, y los vientos navideños, y además llevaban una sonrisa radiante, y mucha emoción. En su camino, se toparon al profesor Libatius, que les hizo un gesto de saludo, y siguió su camino. Al llegar a las afueras del castillo, se dieron cuenta porque Jacob dijo que Dormiteus no iría: estaba ahí, soñoliento, con unas ojeras gigantes, e intentando guardar una tienda de campaña.

–No puedo creerlo, no me lo creo, no…
–¿Profesor Vector? ¿Qué hacia durmiendo a las afueras del colegio?-le preguntaba Liuva, interrumpiendo su charla consigo mismo.
–Ah, señorita Black, señor Lovegood, ¿Qué hacen por aquí?-les pregunto el profesor, pero sabia que tendría que responder su pregunta.-Yo tuve que dormir acá, ya que el director tuvo unas visitas de un Congreso que nunca había oído hablar de ellos… No creo que sea nada bueno, pero espero que no sea tampoco nada malo…
–¿Y porque tomaron su habitación?-preguntaba Lorcan.
–Pues porque mi habitación es, sin envidiarlos, gigantesca… así que les gusto esa… Creo que si alguien hubiera intentado matarme, torturarme, o incluso practicar conmigo su Imperios, lo hubiera logrado sin que yo me diera cuenta…
–¿Y no ira a la excursión?-pregunto Liuva.
–¿A Hogsmeade? No, que va… tengo que aguardar a algunos estudiantes durante un castigo…-dijo el profesor, y se les quedo viendo con una sonrisa fingida.
–Bueno profesor, se nos hará tarde para la excursión…-le dijo Lorcan.
–Ya sabes, suerte con… tu ya sabes… nos vemos agorita…-les grito el profesor Dormiteus, moviendo sus manos.
–¿Qué es “tu ya sabes”?-le pregunto Liuva a Lorcan.
–No tengo idea…

Siguieron su camino a la Lechuceria, y al llegar, se encontraron a varios alumnos mandando cartas, entre ellos estaban el chico Lepus, con su lechuza negra amarillenta, el cual mandaba un pergamino mas grande que el de Lorcan. Lorcan se acerco a un lugar alejado, agarro una lechuza, y le puso el pergamino en su pata.

–¿Viste lo que manda Lepus?-le dijo Liuva en voz baja.
–Si, y la verdad no importa…
–Antes si te importaba, Lorcan, ¿Ahora porque no? ¿Ya no te importa el bien del Mundo mágico?
–Pero quizás Lepus no tenga nada que ver en esto… Aunque podría estarle mandando una carta a su padre…
–Exacto… lo malo es que nunca podremos leerla…

Lorcan le dio unas leves palmaditas a la lechuza, y esta salio volando rumbo al hogar de los Lovegood. Lorcan vio su carta alejarse en el horizonte, y a la lechuza desaparecer. Liuva y el volvieron al castillo, y llegaron rápidamente a su Sala Común.

–¿Qué propiedades curativas tienen la sustancia que expulsan los Horklumps?-les preguntaba la gárgola en forma de águila.
–¿Y se supone que esto mide nuestra inteligencia? Sirve para el veneno de acromantula, deteniendo sus daños por una hora…
–Pues al parecer, tú eres muy inteligente…-le respondía la gárgola, y les abría la puerta.
–No eres el primero que lo dice…-dijo Lorcan, y cerro la puerta.
–¿Nombre?
–Candy Diggory, señor Filch…
–Pase, señorita “Diggory”… Siguiente-gritaba el celador del Colegio-¿Nombre?
–Ara Black, el es Jacob Crouch, ella es Liuva Edgecombe, y el es Lorcan Lovegood… ¿pasamos?
–Si si si… esperen… ¡Deténganse!-grito el celador, y los cuatro chicos se detuvieron.-Black, Lovegood, vengan junto a mi…
–¿Nosotros? ¿Pero porque?-preguntaba Ara, consternada.
–Es una orden… ¡Vengan ya!

Los chicos caminaron, y se despidieron de Liuva y Jacob, que estaban igual de confundidos que ellos. Al momento, el profesor Dormiteus llego, y les toco el hombro. Les sonrió, y les hizo un ademán de que los siguiera.

–¿Qué es lo que pasa, profesor?-le preguntaba Ara, que estaba a punto de llorar.
–Pero ya deberían de saber… Kurt le dijo a Lepus que les avisara…
–Lepus Lestrange nunca nos hubiera avisado…-dijo Lorcan.
–Pues entonces, ahora les digo… Van para su castigo por estar en el Bosque Prohibido… ¿A poco ya se olvidaron de…?
–Pero porque el día de hoy. Hoy era nuestra visita a Hogsmeade.-gritaba Lorcan, que estaba a punto de estallar.
–¡Es injusto!-grito Ara, y empezó a llorar, cuando estaban entrando de nuevo al castillo.
–Miren, no nos culpe a mi, ni a tu tío, Lorcan, nosotros solo seguimos las reglas del señor Diggle.

Los dirigieron a una clase vacía, con los pupitres desordenados, y les indicaron que se quedaran ahí. Lorcan estaba lleno de furia, y Ara estaba a punto de llorar. Ara iba a decir algo, cuando a aquella habitación entro de nuevo el profesor Vector, junto con sus compañeros de castigo: Lepus y Emersoth. Lorcan se dio cuenta de que el castigo iba a ser aun peor.

–Bueno, el profesor Kurt me dejo a cargo de esto… al parecer, ustedes cuatro entraron al Bosque Prohibido sin autorización, y sufrieron de un pequeño ataque por parte de los centauros. El castigo no será tan aburrido, pero lo harán solos.
–¿¡Solos!?-dijeron los cuatro al mismo tiempo.
–Si, cada uno limpiara ciertos lugares de todo el castillo, que están deshabitadas, o sin utilización alguna. Quizás para guardar objetos interesantes e importantes. Lepus Lestrange ira a las mazmorras, a acomodar el armario de Pociones, que esta muy desordenado… Te digo que todo esta contado, y si falta algo, lo sabremos…-Lepus hizo una cara de furia, y le volvió la cara.-Tanthos Emersoth ira a la Torre de Adivinación a acomodar el aula de Adivinación, que esta muy asqueroso, y sucio. Nada de usar esos aparatos…-Emersoth le hizo una sonrisa fingida, y le quito la mirada.-Por lo tanto, Ara Black ira conmigo a acomodar la clase de Adivinación del profesor Firenze – esta en verdadero desastre – y Lorcan Lovegood… ira al 3º Piso, al Salón de los Retratos.
–¿El tercer piso es prohibido, no?-pregunto Lorcan.
–Si, pero tienes mi autorización… lo que te pido es que no entres a ninguna habitación, pues no sabes que criaturas podrían estar por ahí…
Todos se fueron a su habitación, a ordenarla. Lorcan iba con mucha rabia, enojo, y tristeza juntos. Tan solo imaginarse como sus dos mejores amigos estarían divirtiéndose en todo el lugar de Hogsmeade, entrando a los puestos, a las tiendas, comprando cosas en Sortilegios Weasley. Se sentía solo, y furioso.

Llego al ancestral 3º piso, que desde hacia años había dejado de ser prohibido, pero hace tiempo que volvió a ser prohibido (Se calcula que fue cuando Diggle llego a ser director de Hogwarts). Había miles de puertas, una puerta sin indicaciones, una Sala de Trofeos, la Galería de las Armaduras, otras habitaciones sin indicaciones, y la Sala de los Retratos. Aquella puerta era muy ancestral, y el nombre de la puerta estaba escrito en letra medieval. Debajo del nombre, había una breve descripción “De los antiguos retratos de la época medieval”. Lorcan toco la puerta, y como nadie le abrió, entro.

Aquella habitación era muy grande y espaciosa. Tenía mucho polvo en su suelo, y, increíblemente, tenía al menos unos 100 cuadros guindando en sus paredes. Todos los retratos tenían personas que ya hacían dormidas, o hasta muertas, en su propio retrato. Se encontraban todos callados, y ninguno se movía. Tenía una mesa en el centro, que servia de comedor. Además, habían varias sillas, y cuatro copas llena de rubíes y zafiros en su alrededor. El piso, la mesa, las cuatro copas, y todos los retratos estaban llenos de polvo mugriento, y había una serie de cuadros en el suelo, y algunos de esos del suelo estaban despiertos y con los ojos abiertos, observando a Lorcan.

–¿Qué hace un niño pequeño y rubio en nuestro aposento?-dijo una voz de un señor ya mayor.
–Calla, Merlín, vas a asustar al pobre niño…-otro cuadro empezaba a emitir sonidos, aunque Lorcan no sabia quien era. Esta vez sonaba una voz femenina.
–Y mira quien calla a Merlín… Clodonia la hechicera… que patética…-decía otra voz, que sonaba sombría y burlista.
–Se pronuncia Cliodna, Merwyn… ¿Quién eres, niño?
–Me llamo Lorcan… Lorcan Lovegood… y estoy hablando con unos cuadros…
–Que crees niño, los cuadros también hablamos… no creas en lo que los otros dicen…-decía otra voz, que sonaba de un ser torpe, y voz vacilante, y risa graciosa.
–Callad, pequeño e insignificante ser… No veis que lo asustáis con tu voz…-decía una voz fuerte, y de valiente.
–¿Quiénes son ustedes?-preguntaba Lorcan, asustado.
–Yo soy Mopsus, y a ellos ya les oisteis ser nombrados…-hablaba la voz de Mopsus.
–*Lumus*-grito Lorcan, y una luz salio de su varita, iluminando toda la habitación. Las voces que sonaban no provenían de los cuadros de las paredes, sino de los cuadros que estaban en el suelo. Lorcan empezó a ver todos los cuadros de uno en uno.
–¿Y que te trae por aquí, joven Lovegood?-decía la voz del famoso Merlín, que era alto, con un sombrero puntiagudo, una barba larga, y un traje de estrellas.
–Estoy castigado… debo de acomodar y limpiar esta sala, pero sin luz no puedo…
–Mira, ve detrás del cuadro del niño dormido… ¿Lo vez? Detrás de el hay un interruptor de luz-decía Cliodna, una señora con gorro y con una cara de pocos amigos, pero su voz sonaba muy alegre. Lorcan hizo lo que Cliodna le dijo, y ahí había un interruptor. Prendió la luz, y todo en ese lugar se ilumino, y los cuadros numerosos de la pared seguían durmiendo, a pesar de la claridad.
–Gracias, señora… ¿Por qué ustedes… digo, estos cuadros están acá en esta habitación? ¿No deberían de estar guindados en el castillo?-preguntaba Lorcan, que agarraba un sacudidor que estaba en uno de los estantes, y empezó a sacudir todos los cuadros.
–Mira, niño, es una cuestión muy interesante. Nosotros estamos acá, debido a que nuestra época ya pasó… Hubo una época, hace millones de años, en que nosotros nos encontrábamos por todo el castillo. Fue exactamente en la época donde los Fundadores crearon el castillo.-hablaba la voz de Merwyn, que era un hombre todo sombrío, con una capucha, y la cara muy arrugada, en forma de sapo.
–¿O sea, que conocieron a los Fundadores?-pregunto Lorcan, asombrado, siguiendo con su labor.
–Exacto… bueno, solo los vimos, y oímos todo lo que ellos decían…-decía Mopsus, que parecía un dios de la antigua Grecia. Musculoso, con un solo trapo que le cubría el cuerpo.
–Ellos nunca nos tomaron importancia…-decía Merlín.
–¿Y porque ustedes necesariamente están en el suelo?-preguntaba Lorcan.
–Cuando ellos murieron, los nuevos propietarios guardaron todos los cuadros del castillo…-decía Cliodna.
–Del rincón más aparte del castillo, hasta este pasillo…-decía Uric, que parecía chiflado, con el pelo de la barba muy largo, y su cara muy anciana. Usaba ropa de campesino. -así que fuimos los últimos en ser guardados…
–Y no había mas campo para nosotros…-decía Merlín.
–Eso lo explica todo…-dijo Lorcan, y se quedo pensando por una fracción de segundos.
–¿En que piensas, joven… Lorcan?-decía Merwyn.
–Estaba pensando, pero era una tontería,,,
–A lo mejor te preguntas como era tu jefa de Casa… Rowena Ravenclaw era… una mujer única…-decía Cliodna, con un sentimiento de felicidad.
–Ere hermosa, muy inteligente… siempre llevando consigo esa diadema, que la hacia lucir mas sabia…-decía Mopsus.
–No solo lucia, sino que la hacia mas sabia… Eso me han dicho…-dijo Lorcan.
–Esa diadema la uso un gran lapso de tiempo… hasta que su hija se la robo…-dijo Uric, y se empezó a reír como loco.
–¿La robo su hija, Helena, cierto?-pregunto Lorcan.
–Helena Ravenclaw… después de eso, según Helga, se fue para el país de Albania… y de ahí no se sabe nada…-decía Mopsus.
–¿Y que me cuentan… sobre la habitación de Rowena?-pregunto Lorcan, y todos hicieron un suspiro.
–Era lo más hermoso que jamás había existido… Llena de cristales, oro, rubí, y el amor y la inteligencia de tan hermosa señora…-decía Cliodna, con todo dulce.
–Ella estuvo en esa habitación, hasta que un día, Rowena le quebró una botella en su cuadro, y la saco…-decía Uric, y volvía a reír como loco.
–¿Y donde esta esa habitación?-pregunto Lorcan.
–En algún lugar de todo este castillo… Nadie sabe, pero lo único que se sabe es que es majestuoso, y que adentro encierra…-decía Merlín, pero fue interrumpido por Cliodna.
–…un poder que nadie ha tenido nunca… ni siquiera Merlín… era un poder increíble e inimaginable…
–La habitación es muy secreta, y cuesta mucho encontrarla… Solo el verdadero Heredero de Ravenclaw seria atraído hacia ella, sin siquiera saber donde esta, o que contiene.-decía Merwyn.
–Increíble… ¿Pero como su poder no ha sido percibido por otros… o incluso por el Heredero de Ravenclaw?-preguntaba Lorcan
–Puede que ya haya sido abierta, pero quizás el que la abrió no sabia donde entraba… y solo el verdadero Heredero la podría abrir… quizás en unos años, el Heredero vuelva, y use ese poder para gobernar… no se sabe…-decía Mopsus.
–Creo que ya se me paso la hora… voy a dormir… Espero vernos pronto, en otro castigo…
–Hasta pronto, joven Lorcan Lovegood…-dijeron los cuadros, y la luz volvió a irse, dejando la habitación en penumbras.

Lorcan salio, encontrándose con Ara, cerca de la Sala Común. Ella estaba llena de tierra, plantas y lianas. Eran apenas las cinco de la tarde, y sus amigos no volverían hasta las siete, así que tenían un largo tiempo de descanso, para hacer deberes, y para que Lorcan le contara a Ara su conversación con los retratos.

Al día siguiente, Lorcan no pudo dejar de pensar en lo que se había preguntado toda la tarde, y parte de la noche. Sabía que tenia que hablar de esto con el profesor Binns, pero todo apuntaba a que no seria capaz de hacerlo. Desde que Lorcan había oído que su tía hablaba acerca del Heredero de Ravenclaw, le entro curiosidad. Luego volvió a pensar en todo lo que sabia, y no llego a ninguna deducción.Se levanto, pero esta vez, Jacob le había ganado el campo en el baño, así que tuvo que esperar un gran rato para ducharse tranquilo. Cuando Jacob salio de la ducha, Lorcan se metió sin volver a verlo. Al salir, la cola que se hacia fuera del baño, ahora era solo de Rodmy, y de Fred.

–Buenos días, Lor… ¿Hoy que te paso? Te levantaste mas tarde…-decía Jacob.
–Pues no se… me quede pensando en lo de ayer…
–¿Lo de Daphne?-pregunto Ara, que salía de detrás de un sofá.
–No, del Heredero de Ravenclaw… No se porque, siento la sensación de que algo anda mal por acá…
–¿Y porque te preocupas por eso?-le preguntaba Liuva, que se fijaba en el horario, y Lorcan logro leer “Cuidado de Criaturas Mágicas, Clase de Vuelo, Duelos y Aritmancia”.
–Pues no se…
–Una pregunta… ¿El Heredero de Ravenclaw puede ser una amenaza?-pregunto Jacob, interesado.
–Quizás no, pero lo que hay en la ancestral habitación de Rowena Ravenclaw es muy peligroso, si va a dar a manos de magos oscuros…-respondía Liuva, que seguía sacando cosas de su bulto.
–¿Y tu crees que la gente piense que hay algún mago oscuro detrás de eso?-preguntaba Ara.
–De creer, no, pero creo saber quien seria posible de intentarlo…-respondió Liuva, y se retiro de su lugar, e hizo un ademán para que la siguieran. Los tres chicos la siguieron, pero no sabían a donde iban. Al llegar, la puerta que rezaba “Biblioteca” estaba frente a ellos, y una persona salía de ella. Lepus Lestrange, igual de serio, y de extraño, salía de la puerta, con unos tres libros en la mano. No los volvió a ver, y siguió su camino, y en ese momento, a Lorcan le cayó la idea.

Regresaron a la Sala Común, sin haberse dirigido ni una palabra. Se sentaron en los sillones, y lo único que hicieron fue verse a la cara. Lorcan estaba armando lo que quería decir, pero Jacob hablo primero.

–¿Dices que Lepus Lestrange es… un mago oscuro?
–No me refiero a eso… es muy sospechoso que, siempre que voy a la biblioteca, es este ahí… aunque llevamos menos de una semana en el colegio, el ha hecho muchas cosas… extrañas…-decía Liuva.
–Como lo del Bosque Prohibido…-decía Ara, cuando empezaron a bajar para ir a desayunar al comedor.
–Exacto… El puede ser la persona que quiera adentrarse a la Historia de Hogwarts, y encontrar la habitación… pero antes debería de encontrar al Heredero…
–Siempre pensé que tenia algo que ver… ¿Esos libros que llevaba era…?-decía Lorcan, cuando ya iban llegando a la Gran Salón.
–Árboles Genealógicos…-respondía Liuva, decidida.
–Tiene sentido…

Aquel desayuno fue callado. Lorcan estaba muy sorprendido de lo que Liuva les había demostrado, pero a la vez no tenia mucho sentido. Aun así, Lorcan debía de hablar con el señor Binns, preguntarle lo que pasa, y así saciarse de dudas. Al terminar el desayuno, las lechuzas matutinas hicieron su presencia en el Gran Salón, y el Profeta diario de Liuva voló por los aires, y se postro en su regazo. Eso le hizo pensar acerca del mensaje oculto de aquel papel carbonizado. Podría haber sido enviado por una lechuza…

–Quizás… el mensaje de ayer que cayo del cielo… vino de una lechuza… o sea, que no fue alguien del colegio…-decía Lorcan, analizando bien lo que iría a decir.
–Es posible… No hay nada interesante en el Profeta…-decía Liuva, y le pasaba el diario a sus amigos.-De lo único que habla es el avance del Juicio…
–Eso del juicio yo lo veo como una tontería…-decía Jacob, al terminar de leer el Profeta-De lo único que hablan es de que ambos son culpables… eso para mi es… insano…
–¿A que horas tenemos “Cuidado de Criaturas Mágicas”?-pregunto Lorcan, desconcertado.
–En diez minutos… vámonos…-dijo Ara, y los cuatro se levantaron.
–¿Y desde cuando sospechas de Lepus?-le preguntaba Ara a Liuva, mientras iban saliendo al exterior.
–Creo que la conversación tuya y del profesor Binns me hizo pensar, y además, sus idas a la biblioteca, y su estadía todos los días en el área de “Familias Mágicas”… Quizás busca al Heredero de Ravenclaw.
–¿Y donde crees que seta el Heredero de Ravenclaw?-preguntaba Lorcan.
–¿Pues no es obvio? Es casi probable que este lejos de acá. En los libros solo se conoce de una descendiente de Rowena Ravenclaw…
–Helena Ravenclaw…-terminaba la frase Ara.
–Y Helena nunca vivo en Londres… no se sabe con exactitud donde, pero se especula que era en el Oriente de Europa…
–¿Pero, y si Lepus lo logra encontrar? Encontraría el poder que hay en esa habitación, y nos podría acabar a todos…-decía Lorcan, alarmado.
–¿A lo que quieres llegar, es a que encontremos nosotros al Heredero de Ravenclaw?-preguntaba Jacob, asombrado.
–Creo que al menos, debemos de encontrarlo antes de el… ¿Recuerdan que el es “nieto” del mago mas tenebroso? ¿Qué su padre es un mortifago? Es muy peligroso…

Las clases de Cuidado de Criaturas Mágicas estuvieron normales. Siguieron viendo a los Horklump, y sus cualidades curativas. Un Horklump casi ataca a Jacob, ya que este les tiene miedo a todos las criaturas mágicas extrañas. La clase fue muy entretenida, pero cuando su tío Kurt hablaba, se ponía de lo peor. Al final de la clase, su tío Kurt se le quedo viendo, como recordándole lo del miércoles, y Lorcan entendió enseguida.
Inmediatamente tendrían clase de Vuelo con el profesor Davies. A Lorcan no le atraía mucho el Quidditch, y mucho menos, montar en una escoba. Recordando todas las anécdotas que le contó su madre, acerca de los peligros de volar, a Lorcan se le erizaban los pelos cada vez más. Sabía que era peligroso, y que podría caerse en un intento por lucirse.

–Buenos días, jóvenes… Soy Roger Davies, ex-jugador de Quidditch de su misma casa, la casa de Ravenclaw-varios estudiantes aplaudieron, pero a Lorcan no le nació aplaudir.-Ahora, aprenderemos los principios del Quidditch…
Aquella clase estuvo muy aburrida. Lorcan monto la escoba, pero no lo hizo tan bien como su amigo Jacob, que hasta recibió las felicitaciones del profesor. Los demás de sus compañeros también volaron en escoba, y pasaron los retos que el profesor les había dado, pero Lorcan, torpemente, logro uno que otro. Lorcan sabía que no era su fuerte, y que además, no le gustaban las alturas.

Al salir de clase de vuelos, todos salieron muy cansados, excepto Lorcan, que iba muy contento, ya que se había terminado aquella clase. El colegio se veía muy alterado. Muchos niños pasaban corriendo de un lado para otro, y otros niños cuchicheaban, y los veían a ellos, y seguían corriendo. Seguían caminando, llegando a su Sala Común, pero se detuvieron a la biblioteca, que estaba vacía, y varios niños salían de ella.

–Algo pasa…-decía Lorcan, mientras que Abraham Carrow llego corriendo al donde estaban ellos.
–Lorcan, necesito que vengas…
–¿Para que? ¿Qué pasa, Abraham?-le preguntaba a Lorcan, que trataba de soltarse de su amigo.
–Es tu hermano…

Lorcan sintió que todo el cuerpo se le desvanecía. Sintió como un nudo en el estomago, y que todo el cuerpo se le contrajo. Se quedo paralizado, viendo como su amigo Abraham lo halaba. Todos sus amigos hablaban, e iban corriendo junto a ellos, pero Lorcan no los oía. Su hermano… ¿Qué le habría pasado? ¿Qué habría hecho para que todo el colegio se alterara de esa forma?

Llegaron al exterior, donde muchos niños estaban reunidos, y estaban bloqueando el paso. La mayoría de ellos se burlaban a carcajadas, y Lorcan logro identificar unos cuerpos en el centro de aquella muralla de alumnos. Sospechaba que su hermano estaba ahí.

–¿Qué pasa aquí?-le pregunto a Abraham.
–Míralo tu mismo…

Se acercaron, y les pidieron campo a unos alumnos. Ellos cedieron, y le dieron un estrecho espacio para que pasara. Al llegar al extremo donde se encontraba el acto, no podía creer lo que veía: su hermano Lysander estaba en el suelo, gritando y llorando aterrado, mientras que un lobo estaba frente a el, acechándolo. Lorcan sabia que el temor de Lysander por los lobos era muy grande, y solo pudo pensar en una persona que hizo esto. Daphne PinkStone, y su amigo Yardley estaban muriéndose de la risa, y señalándolo. Lorcan sintió que una ira lo invadía todo su cuerpo. Pensaba que Daphne se vengaría contra el mismo, pero atacar a su hermano gemelo ya era mucho…

–Riddikulus-grito una voz de detrás de Lorcan, y una alumna de Ravenclaw, Bridget Applebee salio de la multitud, y creo del boggart de Lysander, una chica rubia la cual parecía un mono peludo, y el boggart salio corriendo. -Me debes una, niño lindo…-le dijo a Lorcan, y le cerro el ojo.-Ahora es tu turno…

Lorcan sabia lo que debía de hacer, y, al ver a su hermano en el suelo, sudando, salio corriendo con su varita en alto donde Daphne. Se le postro al frente, y le puso la varita en el cuello.

–¿Te atreves a meterte con un Lovegood?
–¿Tu que me vas a hacer, niño mimado, entupido…?
–No sabes de lo que soy capaz…-le dijo Lorcan, en tono amenazante.
–Ni te atrevas a tocarla…-dijo Yardley, y levanto su varita, y grito *Expelliarmus*.
–*Impedimenta*-grito Lorcan, y el hechizo de Yardley se desvaneció.-*Expelliarmus* grito, y la varita de Yardley salio volando por los aires.
–Ni se te ocurra hacer nada mas, Lovegood-grito Daphne, pero la ira que corría por Lorcan no lo dejo pensar.
–Dime, ¿Por qué te metiste con mi hermano?
–No me grites, maldito cerdo verrugoso-le dijo Daphne, señalándolo con la varita.
–No permitiré que dañes más a mi hermano…
–Tu no te metas, Lorcan…-Lorcan oyó la voz de su hermano, que estaba de pie, con la varita señalándolo.
–¿Lysander? Pero si te estoy defendiendo…
–Yo puedo defenderme solo. ¿Qué me crees, de cinco años?-grito Lysander, muy furioso.
–No, pero lloras como uno de esa edad…-dijo Daphne, y todos los niños, y ella, se empezaron a reír.
–Esta no te la perdono…-grito Lorcan, y con su varita grito *Levicorpus*. El cuerpo de Daphne, misteriosamente se empezó a elevar, y ella no podía detenerlo. Todos los alumnos se empezaron a burlar, mientras que Daphne le gritaba groserías a Lorcan, y le suplicaba que la bajara, ya que estaba volando.
–Te dije que no te metieras, maldición… Ojala y no fueras mi hermano… No quiero verte nunca mas… me dejaste en vergüenza frente a todo el mundo… te odio…-dijo Lysander, que estaba con su cabellera café mas alterada que antes, y con los ojos llorosos.
–No te pongas pesado, Lysander…Solo hice lo que cualquier hermano haría…
–Pues ya no quiero que seas mi hermano…-le grito Lysander, y se retiro del lugar. Lorcan seguía ardiendo de ira, ahora por Lysander. Retiro su varita, decidido a seguir a su hermano.
–*Liberacorpus*-oyó que decía Liuva, y oyó a Daphne caer al suelo.

Lorcan caminaba decidido a alcanzar a su hermano y hablar con el. Pasó por un arco, y oyó unas risas. Se volvió, y Scorpius Malfoy, junto con sus amigos, entre ellos, Albus Potter, estaban riéndose. Albus vio a Lorcan, y se dejo de reír.

–¿Ahora que te pasa, Lorcan?-le decía Scorpius en tono de burla.- ¿Vas a ir a llorar con tu hermanita?
–¿Quieres saber lo que sintió PinkStone?-le dijo Lorcan con más ira que antes: nadie se burlaría de su familia.
–Prefiero sentir eso, a tener una mama lunática-dijo Malfoy, dándole énfasis a la palabra “lunática”. Lorcan no pudo aguantar, y las lagrimas se le salieron por si solas.
–No-dijo, acercándose a Malfoy rápidamente-te-dijo, alzando la varita-vuelvas-le puso la varita en el cuello-a burlar de mi familia…-y con una patada, lo mando lejos.-*Levicorpus*-grito, y su cuerpo paso del suelo, a levitar en el aire. Empezó a gritar, pero Lorcan no le ponía atención.
–Nunca lo creí de ti, Albus…-le dijo a su “primo” Albus Potter, y se volvió, y siguió su camino. Volvió a oír otro *Liberacorpus* por el pasillo, sabiendo que su amiga Liuva libero a Malfoy.
Lorcan no salio de su habitación. No asistió a clases de Duelos, pero a lo mejor, sus amigos le explicarían los percances. No podía imaginar lo que le había pasado aquel día. Su hermano humillado, la tontería que cometió Daphne, y sus consecuencias, y al parecer, su hermano ahora lo odiaba… Y después, nunca debió de hacerle eso a Malfoy… sabia que estaba mal, pero no soporto la presión. La tarde, y el almuerzo ya había pasado, y Lorcan todavía no se recuperaba.

–¿Estas mejor?-se aparecieron sus amigos por la puerta, con un plato de comida, y se le acercaron.
–Creo que si… ¿Qué dijo la profesora Toothill?-pregunto Lorcan, intrigado.
–Dice que hablara contigo en algunas semanas… Pero dijo que te iba a perdonar, ya que le contamos todo…-le respondía su amiga Ara.
–Se vio muy sorprendida con los hechos…-dijo Jacob, buscando algo de su baúl.
–Pero dijo que ya no podrías faltar a Aritmancia… así que, busca fuerzas, ya que la clase empieza en media hora…-decía Liuva, dándole ánimos.
–De acuerdo…-dijo Lorcan, y se comió un gran bocado de su comida.
–Lo de hoy en la tarde ya es noticia por todo el colegio…-decía Jacob, mientras bajaban juntos a Aritmancia.
–Pero tú no te preocupes, Lor… todo va a salir bien con tu hermano…-decía Ara, y abrazaba a su amigo.

Las clases de Aritmancia fueron muy aburridas. El profesor no les paro de hablar sobre la magia del número, y se puso a revisar las tareas. Quizás fue aburrida porque Lorcan no podía conciliar nada de atención. Últimamente, en su cabeza había mucho, a pesar de ser la primera semana de clases. El día siguió normal, y Lorcan seguía distraído constantemente, y hasta que se durmió, pudo descansar su conciencia.

En la mañana del jueves, Lorcan se despertó como los otros días: con ojeras gigantes, con su pelo, más alborotado que nunca, y una cara que hasta daba miedo. A pesar de todo, Lorcan logro despertar primero que sus compañeros de habitación – Fred seguía roncando como si fueran las 3 de la madrugada – y se fue a bañar, y a alistarse para aquel día, que seria muy duro.

Bajo, como era de costumbre, a la Sala Común, a esperar a su amigo Jacob, y a sus otros amigos nuevos. Al cabo de unos minutos, la sala empezó a llenarse de gente, entre ellas, Ara y Liuva, que llegaban con una sonrisa. Ara iba peinada muy extrañamente, con una cola en el medio de su cabeza, y otra colita al lado. Aunque se viera rara, a Lorcan le gustaba como le lucia. Liuva bajo con el pelo plateado, y los ojos azules, para que le lucieran mas.

–¿Hoy tenemos Defensa Contra las Artes Oscuras, cierto?-preguntaba Liuva, con cara confundida.
–Lastimosamente… si… pero no te preocupes…-le decía Ara, que veía a Liuva retorcer su cara, y hacer que su pelo cambiara a un verde musgo.-También tenemos Historia de la Magia, Transformaciones, y Pociones…
–Será un día divertido… quizás el profesor Binns me…-decía Ara, tranquilizándose, e interrumpida por el grito ahogado de Lorcan.
–¡LOS DEBERES!

Inmediatamente, Lorcan salio corriendo a los dormitorios, y regreso con un pergamino gigante, y sus libros de Historia de Hogwarts. Se sentó, y se quedo viendo fijo a Ara. Ara, después de un minuto, se dio cuenta de lo que quería Lorcan, y se dirigió a su dormitorio, y al regresar, traía consigo otro pergamino, y se lo dio a Lorcan, y este, con una sonrisa, lo agarro, y empezó a copiarlo.

Después de que Lorcan terminara el deber, Jacob bajo de los dormitorios junto a Rodmiro, Fred, Roddy y Arthur. Lorcan y las chicas bajaron con ellos al Gran Comedor. En el camino se toparon a Rose, su primo James, y su amiga bonita, y al parecer, iba con una nueva amiga, que Lorcan recordó como Demelza Doge. Bajaron junto con ellos, y se hizo una conversación muy interesante. Era la primera vez que Lorcan hablaba de cerca con James.

–¿…lo castigaran, Lor?-le pregunto James a Lorcan-Digo, el profesor Hagrid estaba furioso, ya que los centauros se enfadaron con los humanos.
–Pues… eso no lo se, ya que no le hablo al tal Lepus, pero…
–¿Y tu los viste entrar al bosque?-pregunto la voz mas gloriosa que Lorcan jamás había oído. Se volvió, y la amiga hermosa de Rose lo estaba viendo, y Lorcan sentía que le hacia ojitos.
–Estem… yo… emmm…
–Si, los vimos… pero solo eso…-respondió Ara, ya que Lorcan se quedo pegado.
–Ahora que lo recuerdo… Tu y Lorcan no estaban en las…-decía Roddy, pero Lorcan lo interrumpió rápidamente.
–¿Y como van esas travesuras, James?
–Pues ya estoy castigado, así que mejor no hago travesuras durante el castigo, porque odio los castigos prolongados…
–Pero no entiendo que tiene de malo convertir a tu profesora en sapo…-todos rieron ante el comentario de Demelza, que hasta ese momento había hablado.

Al llegar al Gran Comedor, todos se dirigieron a sus mesas de casas, y se sentaron. Lorcan se sentó junto a Jacob y Liuva. Juntos comieron, y vacilaron normalmente. Fue hasta el momento en la llegada de las lechuzas, que todos callaron y leyeron las noticias. Liuva había pedido recibir desde el día de ayer, el periódico mágico, El Profeta, diariamente. Cuando llego el Profeta para Liuva, esta leyó el titular principal, y, conociendo esa expresión de su cara, era una noticia interesante. Leyó rápidamente, y lo paso a Lorcan. En El Profeta rezaba:

El Juicio Trelawney-Firenze empieza
Muchas expectativas para la noticia más reciente del mundo mágico

 

Lorcan quedo muy sorprendido por el titulo de aquella noticia. Pasó la página, y empezó a leer rápidamente lo que decía el artículo.

    El Juicio que todos los magos han estado esperando durante meses o quizás años, empieza el día de hoy. quizás es el mas esperado, ya que hasta el día de hoy, la prensa tenia el permiso de anunciar el problema que ataca a estos dos profesores de la prestigiosa escuela de Inglaterra, Howgarts, o quizás sea por saber el paradero de ambos profesores de Adivinación. Hace ya algunos meses, la noticia del asesinato de dos centauros bebes había sacudido todo el mundo mágico, y había dejado en duda a toda autoridad mágica. A partir de ese día, 27 de julio del pasado año, 2016, los profesores habían sido llamados a una reunión con el Wizengamot, y desde ese día, el paradero de los profesores no había sido anunciado.

    Casi un año después de dicha información, se lleva a cabo el Juicio, y salen a la luz nueva información y todo lo relacionado con el caso. Mi nombre es Marteline “Marty” Skeeter, y esta es la noticia mas sacudida del mundo mágico “El Juicio TRELAWNEY-FIRENZE” Pase a la pagina 5…

Lorcan volvió a ver a sus amigos, y al montón de gente que tenia sobre sus hombros, leyendo todos el mismo reportaje. Volvió a ver a todos lados, y la mayoría de las personas estaban leyendo dicha noticia, o comentándola. Incluso, los profesores y el director Victor, estaban informándose. Lorcan paso la pagina, y siguió leyendo.

    Días después de que la noticia de que dos centauros bebes haya sido matados, toda la población empezó a especular. Un mes después, se especulo más, ya que la llamada a los profesores a la reunión, y su repentina desaparición, nos dio a conocer que tenían algo que ver. Pero hoy, lejos de especulaciones, tenemos la noticia verdadera.

    –“Juro que no tuve nada que ver con esto, y menos con los asesinatos de los dos magos…”-afirma la profesora Sybill Trelawney, antes del Juicio. Al parecer, hay más asesinatos envueltos en este asunto. Se veía destrozada, y muy vendada.
    –“Quiero solo decir que nada de esto es cierto… pero no quieren parar… ambos… somos inocentes”.-afirma Firenze a la prensa.

    La información trata acerca de dos centauros bebes. Días antes, en el Colegio Hogwarts se habían oído discusiones, entre profesores de Adivinación, y el director. Ambos profesores parecían perturbados, pero no es hasta hoy, que nos damos cuenta de la razón: el poder de la asignatura.

    –Se daban muchas discusiones, y nosotros no sabíamos a que se debían… Años atrás, ambos peleaban un puesto permanente en las clases de Adivinación…-afirma el profesor Neville Longbottom.

    Ambos querían tener la asignatura para impartirla por todo el Colegio, pero era imposible. Quizás Trelawney pensó que hacer ese alboroto, después del nacimiento de los dos hijos de Firenze, iban a hacer que Firenze renunciara, pero fue totalmente lo contrario. Así que Trelawney acudió al asesinato de ambos bebes, en el Hospital San Mungo, y el asesinato de dos doctoras, a 100 metros de dicho Hospital, el mismo día. Es obvio pensar, que ambas doctoras hayan sido testigos, y las asesinaron. Trelawney puede que sea muy inteligente, pero al parecer, esto no le ayudo en nada. Firenze, después de dar por un hecho que fue la profesora Sybill, intento asesinarla sin nada de magia, enviándola al Bosque Prohibido. Destrozaron a la profesora, todas las criaturas del Bosque, principalmente, centauros. Y fue fácil, ya que la profesora, al ser rescatada por el director Diggle, estaba pasada de licor, y de una sustancia extraña… Pues así fue como llegaron a la conclusión de los hechos, y encerraron a Trelawney y Firenze durante este año en una celda hasta este día, pero no han querido aceptar su culpabilidad…

Lorcan se detuvo, y se retiro del lugar, donde otros se quedaron leyendo dicha noticia impactante. Sus amigos ya habían terminado de leerla, y estaban comentándola con Albus Potter, y su prima Rose. Lorcan se les unió, pero la voz del director, les indico que debían de hacer silencio, y poner atención. Sus amigos se sentaron en los primeros espacios vacíos que vieron, y pusieron atención.

–Ni siquiera nosotros sabíamos sobre el paradero de dichos profesores… esto es impresionante… Pero vamos a pedir discreción, y vamos a suplicarles que en 10 minutos estén en sus aulas, pues ya indicamos que si llegan tarde, les impartirán un castigo… Pronto tendrán un suplente en Adivinación… por ahora… a sus aulas…

El director fue muy breve, y se marcho a los comedores. Mientras, todos los alumnos se retiraban en masa Lorcan había observado que su profesor de Aritmancia no se encontraba en la mesa de profesores. Quizás estaba buscando el reemplazante de Adivinación, o quizás no…

Aquel día, empezaban con clases de Defensa contra las Artes Oscuras. La profesora aquel día estaba más irritada que nunca. Empezaron a desarrollar los Hechizos Defensivos.

–Te postras frente a tu enemigo, y un solo movimiento…-dijo moviendo su varita, y pronunciando las palabras *Expelliarmus*. El hechizo salio y le pego en el pecho de su “enemigo” de plástico mágico, y al chocar con el muñeco, el hechizo se devolvió con mas fuerza.-*Impedimenta*-grito la profesora, y el hechizo se desvaneció-Inténtenlo… y cuidado me provocan, porque hoy no es un día de bromitas… oyó, ¿señor Lovegood?
–Si… señora Slinkhard…
Después de practicar aquel hechizo, tenían un pequeño descanso. Lorcan, Ara, Jacob y Liuva lo aprovecharon para ir a los alrededores del castillo, a ver que hacían. En el camino, se toparon a la prima de Rose, Victoire. La chica, que estaba en 7º año, decidió compartir con Lorcan ese pequeño receso, ya que ella en esos momentos tenía clases de Adivinación.

–…y nos dejan quedarnos por acá, o en otro lado…-decía Victoire a Lorcan y los demás.- ¿Y ustedes están en receso, cierto?
–Si, y ahorita vamos a clases con Binns…-decía Jacob, que no le quitaba los ojos a Victoire, ya que era muy hermosa.

De repente, del cielo cayo un papel a muy gran velocidad. Se postro al frente de Lorcan, y se empezó a quemar solo. Victoire lo vio, y quedo sorprendida, y Liuva se quedo mirando al cielo.

–¿Desde cuando un papel quemado cae del cielo…?-preguntaba Ara, consternada.
–No vino del cielo… vino de una de esas torres…-dijo señalando la torre más próxima a ellos.
–¿Dirá algo?-preguntaba Victoire, que se ponía a rejuntar el papel quemado. Lo observo, y con un toque de su varita, pronunciando las palabras *Revelio*, el papel se abrió, y dejo caer una notita.-Creo que es tuya…-dijo Victoire, estirando la mano, y dándosela a Lorcan Lovegood.
–¿Mía?-pregunto Lorcan con la notita en la mano.
–Cayo en tus pies… es tuya…-dijo Victoire.-Bueno, creo que me voy, ya que ya va a empezar mi clase de Encantamientos. ¡Nos Vemos!
Lorcan no dejo de pensar en esa notita. No tenia nada escrito, a simple vista, pero no pudo mirarla mucho, ya que ya tenían clase de Historia de la Magia. Fueron rápidamente a traer los deberes, y bajaron con velocidad hasta la clase del profesor Binns.

–Dígame, señorita Diggory… ¿En que quedamos la semana pasada?-le pregunto el profesor Binns a su amiga Candy.
–Estem… En la historia de los Fundadores… creo…
–Excelente… Los fundadores… ¿Quién no los recuerda? El valiente Godric, la inteligente Rowena, el astuto Salazar, y la amigable Helga. Cuatro personas decidieron fundar este colegio, para la enseñanza mágica en Inglaterra. Los cuatro lograron crear las bases del colegio, y crearon dicha institución: Hogwarts. Los cuatro se querían mucho, y hay mucha gente que esta de acuerdo con eso. Crearon el colegio y empezaron a dividir a los estudiantes según su astucia, valentía, inteligencia y demás. Hasta que, según lo que se dice, una discusión apareció en el Castillo, entre los dos Fundadores. Nadie sabe con exactitud lo que paso en esa época. Se cree que después de la discusión, Salazar se fue del colegio, y regreso tiempo después. Después de su regreso, nadie conoce la verdadera historia: hay quienes dicen que se conciliaron, otros, que llego con malas intenciones… quizás hay muchas teorías, y no hay una verdadera… quizás las paredes puedan hablar por si solas… Es probable que este sea uno de los grandes misterios que encierra Hogwarts… Muchas teorías apuntan a que los cuatro Fundadores tuvieron familias, hijos y nietos, y quizás, merodeando por el mundo, están sus herederos… Son puras tonterías, creo yo, pues no existe tal cosa de los herederos, y de…
–Si existen los herederos…-dijo Ara, en tono serio.
–¿Disculpe, señorita Black?
–Que si han existido herederos. Solo el verdadero heredero de Salazar Slytherin pudo abrir la Cámara de los Secretos… Y fue abierta…
–Tal hecho, señorita, es una total…
–Desde ese día se investiga acerca de los Herederos de los Fundadores, y no se ha dado con nada… Hasta estos últimos años…
–¿Cómo sabes todo esto?-le pregunto Lorcan en voz baja, y su mirada se volvió a postrar a la diadema carbonizada que estaba en uno de los estantes de la clase.
–Mi tía me cuenta todo esto… su hija era de la Orden del Fénix…-dijo Ara en voz baja, y siguió hablando.-Ahora se cree que el Heredero de Ravenclaw esta en sus andanzas… y solo el verdadero heredero podrá abrir la habitación de Ravencl…
–¡BASTA!-grito el profesor Binns, y sus ojos se postraron en Ara.-No tiene el derecho de hablar de esa manera, creyendo que todo esto es verdad… son solo supersticiones y teorías… no es verdad…y les voy a pedir…
–¿Profesor, que es esa diadema?-pregunto Lorcan, tratando de remediar el asunto, pero lo empeoro.
–No es de su incumbencia, señor Lovegood, y no voy a aceptar mas preguntas en esta clase. ¡Se van inmediatamente de aquí!
–¿Creen que estaba furioso?-preguntaba Liuva, después de apuntar los deberes, y haber salido del aula de Binns.
–Mas que furioso, estaba…-decía Jacob, pero Ara le robo la palabra.
–¿Nervioso? Si, lo estaba…
–¿Y tu como sabes todo esto, Ara?-preguntaba Jacob, consternado, al tiempo que se tropezaba con sus cordones desamarrados.
–Mi tía Andrómeda me cuenta todo, ya que su hija estuvo en la Orden del Fénix, además de que mucha gente dice lo mismo… y creo que Binns sabe algo mas acerca del Heredero de Ravenclaw… se puso tan nervioso…
–¿Y que creen que sea esa diadema?-preguntaba Lorcan.
–No creo que sea, ya que estaba desaparecida por años, pero a mi se me parecía a la diadema de Rowena Ravenclaw…-decía Liuva.
–Mi abuelo tiene una replica de esa diadema, pero sin carbonizar…-decía Lorcan, recordando la diadema de su abuelo Xeno. Los chicos rieron, y siguieron su camino, hacia la clase de Pociones.

La clase estuvo normal, o quizás más aburrida que la anterior. Siguieron en la preparación de Cura contra Forúnculos. El profesor explico una mejor forma de llevarla a cabo, e hizo una demostración con un señor que se encontraba en aquella sala. El profesor le aplicaba la cura en la cara, y su cara empezaba a arder, y a enrojecerse, pero a los minutos, se volvía a la normalidad, y ahora sin muchos granos.

Luego tuvieron el esperado almuerzo. Todo el mundo seguía charlando acerca del Juicio de sus dos profesores de Adivinación. Lorcan y sus amigos hablaban de otra cosa, más interesante que aquel juicio.

–…y dicen que quiere venganza…-decía Liuva en voz baja.
–¿Como se vengara de mi? Si yo no le eh hecho nada…-decía Lorcan, consternado y confundido.
–Según ella, se dio cuenta de que tu dijiste que era una “arrogante, modesta, horrible, y una gran…”, y dice que te hará algo…
–Pues ya veremos si lo logra…

Al terminar el almuerzo, tuvieron su lección de Transformaciones con la profesora Katie Bell, pero no hicieron nada, ya que los profesores estaban en una reunión de todo el personal, así que todo el colegio estaba en tiempo libre.

Lorcan y sus amigos estaban sentados junto al claro, con un libro de “Magia Avanzada 4º” que había traído Liuva de la biblioteca, para tratar de descifrar el mensaje de aquel mensajito. Lorcan pasaba las páginas del libro, y a veces se detenía con algún hechizo defensivo, por si PinkStone trataba de hacerle daño.

–Usaría este…-dijo señalando una pagina.-Levicorpus… se ve increíble…
–Deja de buscar hechizos, y concéntrate en buscar como leer ese mensaje oculto…
–De acuerdo…-dijo, y siguió buscando.

El día se les paso rápido, y ninguna noticia de la venganza de PinkStone, ni de algún otro asunto que le interesara a Lorcan. Lo único que se preocupaba Lorcan era acerca de la clase del profesor Binns… ¿Qué estaría escondiendo el profesor? ¿Por qué actuó nerviosamente ante aquellas preguntas? ¿Qué seria esa diadema y porque estaba carbonizada?

 Al día siguiente, Lorcan despertó con unas ojeras enormes. Quizás el haber trabajado toda su tarde y parte de su noche con el castigo, le había acortado su sueño-o quizás los duendecillos daban este efecto. Al terminar de bañarse, la cola que se hacia siempre después de que Lorcan se bañaba estaba igual: Fred, con su mugroso pelo, bostezando y maldiciendo a la profesora Lavender con Rodmiro-ya eran muy amigos- y Jacob, que se quedo impactado al ver las heridas de la cara que Lorcan tenia. Lorcan siguió su camino, ignorando su mirada.

Lorcan bajo las escaleras, llegando a una Sala Común vacía. Miro el reloj gigante que se encontraba en la sala, y vio que era muy temprano. Se sentó en uno de los sillones del lugar, a esperar a sus amigos. Al momento bajaron Ara y Liuva. Ara le estaba aplicando crema a la cara de Liuva, que estaba muy demacrada.

–Es inhumano, inaceptable, indebido, irrespetuoso…-decía Ara, que también se había puesto a echarle pomada de Dragón a Lorcan.

–Ya sabemos, pero hay que quedarnos callados… ¿Quieres que nos den mas castigos?-decía Liuva.

–Pero si dicen, dejaría de dar castigos… ustedes no entienden…-decía Ara.

–Pero no es tan malo… ¿Qué tal si bajamos ya?-decía Lorcan, pero luego recordó que había que esperar a Jacob.

–¿Y que les paso a ustedes?-dijo Jacob, bajando después de unos minutos de haber esperado.

–El castigo con Alberta… ¿Hoy que clases tenemos?-pregunto Lorcan, evadiendo mucho la pregunta de Jacob, ya que no quería hablar de ello.

–Casi nada… Dos clases de Encantamientos…-decía Ara, al tiempo en que sus amigos hacían un sonido de aburrimiento.-luego, dos de Herbologia… dos de Pociones, el almuerzo, pequeño descanso…-decía Ara, y se quedo callada por unos segundos, olvidando el horario.

–…dos de Aritmancia, y dos de Cuidado de Criaturas Mágicas…-decía Liuva, que, al ver que Ara no respondía, saco su horario y lo leyó.

–Será un día duro…-decía Jacob-Por dicha que… no hay nada positivo en todo esto… Bueno, vamos a desayunar, que llegaremos tarde.

Los cuatro chicos fueron a desayunar-bajaron con Fred, Rodmiro, Arthur y Roddy, que ya se estaban haciendo muy amigos- y llegaron pronto al Gran Salón, que estaba repleto de gente. Lorcan se sentó junto a Rodmiro, y Roddy, donde entablaron mucha conversación.

–¿…que se siente hacer magia siendo muggle?-le preguntaba Lorcan a Rodmiro.

–Pues, raro al principio… pero te vas acostumbrando…-Lorcan noto que la voz de Rodmiro era muy apresurada, pero calida.

–Mi marde…-decía Roddy, que tenia la boca llena de comida-ue gos muggol uon muy pogderosog…-Lorcan y Rodmiro se quedaron viendo, y estallaron en carcajadas. Roddy trago la comida, y empezó a reírse también.

En ese momento, una lechuza voló a través de todo el Gran Salón, postrándose a unos asientos lejos de Lorcan: la lechuza, Gris con negro se postro frente a Ara, dejándole un pequeño regalo. Era un pequeño envoltorio redondeado, que en su interior había algún objeto que se movía. Ara lo vio, y acaricio a la lechuza, que se fue inmediatamente. El paquete venia con una carta. Ara la leyó, y se la paso a Jacob. Este la termino de leer, y se la tiro a Lorcan.

Querida Ara:

Me contaron con entusiasmo – mi amiga Luna – que su hijo Lysander le contó que estabas en Ravenclaw, junto a su otro hijo Lorcan. Espero que te este yendo bien en esa casa, y se que lo harás excelente. Este es un pequeño regalo de parte mía, para que no te sientas tan sola. Ojala y lo cuides mucho. Te extrañamos acá en casa. Teddy te manda saludos, y mucha suerte (y que le saludes a Victoire) y que ira algún día a Hogwarts a saludarte.

Besos y abrazos

Tu tía Andrómeda

Lorcan le devolvió la carta a Ara, y al volverla a ver, tenia un micropuff en su mano. Era rosado, y con los ojos saltones. Lorcan lo vio, y le hizo recordar a su antiguo micropuff, que lo había dejado en una jaula junto a su mesa de noche, pero nunca le daba importancia. Ara tenia una gran sonrisa al tener en sus manos a aquella criatura. Liuva lo acariciaba, mientras Ara decía *Rowena… se llamara Rowena* y continuaba jugando con el micropuff.

Luego, termino el almuerzo, y todos los niños de primero se dirigieron a clases de Encantamientos. La clase estuvo normal. Únicamente la profesora recogió los deberes, y siguieron repasando el Alohomora, ya que algunos aun no dominaban el hechizo. La clase se le hizo eterna a Lorcan, ya que el había logrado dominar el hechizo desde la primera clase, a diferencia de Jacob, que destruyo su puerta, y parte de la oreja de Liuva -la cual la llevaron a emergencias a la Enfermería-.

Después, tras esperar por diez minutos a Liuva que saliera de la enfermería, se dirigieron a los invernaderos de las afuera del colegio. Aquella clase fue rápida y entretenida. Empezaron a ver las propiedades del Lazo del Diablo. Tenia muchas propiedades, como el “Defenderse atrapando a su depredador” y algunas de ese estilo. Además, aprendieron a defenderse de una de ellas, con el hechizo *Lumus* que hacia aparecer de la punta de su varita, una luz tenue, igual a la que hizo Liuva cuando el Lazo del Diablo atrapo a Jacob. En aquella clase, volvieron a encontrarse con Abraham Carrow.

–…me encanta mi casa…-decía Abraham, a Lorcan, mientras, con la varita, hacia intimidar a su Lazo del Diablo.-Aunque la habitación es un poco oscura, y me toco con aquel chico… Lepus Lestrange… me da temor dormir ahí…

–¿Y le hablas?-preguntaba Lorcan interesado, mientras conjuraba el hechizo *Lumus*.

–Aun no… el solo se junta con el chico Emersoth…. Deberíamos de hablar mas seguido…-decía a todos, y los chicos asentían, dando su opinión. Lorcan no pudo evitar ver para abajo, y recordar la pregunta que siempre le quiso hacer a Abraham desde que lo conoció.

–¿Qué es lo que tienes en los pies?

–¿El movimiento de mis pies?-decía Abraham, y hecho una pequeña carcajada-Es un problema de nacimiento… casi no los puedo controlar, pero cuando camino los controlo bien. Es un don, ya que cuando pateas así, derribas a tu oponente inmediatamente…

Salieron de los invernaderos, y quedaron con Abraham de almorzar juntos en la mesa de Ravenclaw. Se dirigieron directamente a las mazmorras, donde se encontraron con la prima de James Potter, Rose Weasley, y una amiga muy atractiva. Lorcan se acerco, y saludo a Rose con un abrazo, y le sonrió a la amiga. La amiga de Rose también lo vio, y le hecho una mirada muy tierna, con una sonrisa hermosa. Lorcan no supo de que mas hablar, y se encamino a la clase. Sus amigos ya le habían apartado el campo.

–Buenas tardes, alumnos de Ravenclaw, y de mi orgulloso Gryffindor…-decía el profesor de Pociones, Libatius Borage. Era un señor mayor, lleno de canas, y con ojos azules. Era alto, y su sonrisa era radiante.-Bueno, vamos a la teoría…-agito su varita, y una pizarra apareció, postrándose frente a todos los niños. Ese día compartían clases con Gryffindor,-Cura De Forúnculos… o Granos… Es sencilla…

Todos en la clase tenían un caldero, donde preparaban la poción. El profesor Borage empezó a escribir en el pizarrón la poción, el cual decía:

*Ortiga Seca

*Colmillos de Serpiente bien aplastados

*Pedazos de Cuerno

*Púas de Erizo

–…de Erizo se agregan solo después de que quitas tu caldero del fuego…-decía el profesor, que se sentaba y sacaba de su escritorio un ejemplar de El Quisquilloso.

A Lorcan se le hizo muy difícil preparar la poción. Su ortiga estaba tan seca, que si la tocabas, se desarmaba. Los colmillos no estaban muy bien aplastados, ya que no sabía como hacerlo. Liuva inmediatamente obtuvo lo que era una poción que expulsaba una nube de acido humo verde. El profesor se levanto, y se quedo mirando asombrado aquel humo.

–Increíble… totalmente increíble, señorita Edgecombe… esto es… 10 puntos mas para Ravenclaw…

Al terminar la clase, Jacob había obtenido humo, pero de un color azul espeso. Lorcan no había ni siquiera creado humo, y el profesor definió la poción de Lorcan como “poción Matadora”. Ara casi se acerca a lo que hizo Lorcan, pero el de ella había sacado al menos un pequeño humo azul-verdoso. Quizás fue porque llevo a su micropuff Rowena a la clase, y no paro de hablarle y peinarlo.

Inmediatamente se dirigieron a almorzar, ya que no aguantaban el hambre. Al llegar, Abraham los estaba esperando en la puerta del Gran Salón, ya que quedaron en almorzar juntos. Los cinco chicos se sentaron en la mesa de Ravenclaw, y empezaron a comer los manjares. Todo mundo miraba a Abraham con desprecio, ya que no era normal ver chicos de otras casas en otras mesas. Aun así, Abraham conoció a Fred y sus amigos, e hicieron una gran amistad.

Al terminar el almuerzo, Abraham se iba, ya que tendría una clase de Vuelos. Se despidió, y se marcho junto a sus compañeros de Slytherin. Ara seguía con su micropuff, acariciándolo, y haciéndole caras.

–¿No es lindo, ah Lorcan?-le decía Ara, enseñándole a su micropuff.

–Yo tengo uno…-decía Lorcan, evadiendo aquella pregunta.

–Hay que presentarlos… Ahora tenemos descanso… ¡vamos a la Sala Común!

–Espero que cerca de la Sala Común haya alguien… Sin Liuva somos medio cerebro funcionando…-decía Jacob, ya que Liuva había decidido ir a la biblioteca a terminar los deberes de Historia de la Magia.

Llegaron a la Sala Común, y la pregunta, por suerte del “medio cerebro”, era sencilla.

–¿En que ayuda los colmillos de serpiente aplastados?-pregunto el águila que daba las preguntas.

–Fácil… Cura de Fornutuberculos…-decía Jacob, y Ara la deba un manotazo por la cabeza.

–Es Forúnculos, tarado…

–Correcto, niña Black…-dijo el pomo, y la puerta se abrió. Los chicos entraron, y después de Lorcan, la puerta volvió a cerrarse.

Tardaron unos minutos esperando que Lorcan bajase con su micropuff verde oscuro que le habían comprado en aquella visita al Callejón Diagon con su tía Demetria. Este se veía igual que antes, igual de alegre e inquieto. Ara, al verlo, pego un grito de emoción. Se quedaron unos minutos viendo la convivencia entre las dos criaturas, y Jacob y Lorcan ya estaban muy cansados, hasta que entro Liuva a la Sala Común, avisando que ya iba a empezar las clases de Aritmancia.

Estas serian sus primeras clases con aquel profesor Vector, en el cual Lorcan había manifestado magia, empujándolo mágicamente en el momento en que este lo toco. Lorcan tenía miedo de que le hiciera algo, o lo volviera a encontrar a solas. Llegaron rápidamente al aula de Aritmancia, ya que estaba muy cercano a la Sala Común de Ravenclaw. Agarraron campo cerca del profesor, y al parecer, la clase se compartía con todos los niños de primero que escogieron dicha materia.

–Aritmancia….-decía el profesor Dormiteus Vector.-…una magia muy interesante, pero muy compleja… Pasaran viendo y utilizando números… ¿Qué quiere decir Aritmancia?-pregunto el profesor-¿Si, señorita Weasley?-le dio la palabra a su prima Rose Weasley, que estaba junto a su amiga de la sonrisa hermosa.

–Quiere decir Profecía del Número… Bueno, eso significa la palabra…

–Excelente señorita Weasley… como tu madre, la señorita Granger, que amaba esta materia tanto como a tu padre…-varios de la clase rieron ante aquel chiste vergonzoso.- Pero la materia de la Aritmancia en si, quiere decir Definición, o Significado del Numero… pronto entenderán el porque…

El profesor, poco después, les dijo que leyeran los primeros capítulos del libro “Numerología Mágica Principiante”. Hablaba sobre la numerología de las personas. Era un proceso muy sencillo. Solo bastaba con la fecha exacta de los cumpleaños de las personas. Aquello era muy sencillo, pero el profesor explico que pronto veríamos los significados de aquella numerología.

–¿Tu cuando cumples?-le preguntaba Ara a Lorcan.

–El 2 de Junio… Debería de ser el 4, pero mama nos tuvo antes del nacimiento, el cual fue…

–¿Y el año en que naciste?-preguntaba Liuva, que estaba anotándolo.

–Pues en el 2006…-respondía Lorcan, dolido por la interrupción de su historia.

–Entonces sumamos… ¿Cómo seria entonces, Ara?-preguntaba Jacob, que solo había hecho manchones en su cuaderno.

–2+6+2+0+0+6… Creo…-respondía Ara.

–Es correcto, señorita Black… en ese entonces, el numero de el señor Lovegood…-dijo el profesor Vector, que volvió a ver de reojo a Lorcan.-Es el numero…

–No puedo creerlo… ¡Es el numero 7!-grito Jacob, asombrado.

–¿Y eso quiere decir…?-preguntaba Lorcan. El profesor Vector tenía los ojos asombrados.

–Quiere decir que mis sospechas son correctas…-dijo Dormiteus, y dio media vuelta, sin volver a ver hacia atrás.

–¿Sus sospechas? ¿Qué sospechas?-preguntaba Ara, consternada.

–Sabía que no debí de escoger Aritmancia…

Al terminar la clase, el profesor dejo de tarea llevar hecho la Numerología de 5 personas, y la de uno mismo también. Eso era fácil, ya que solamente tendría que preguntarles a sus amigos, y listo. A la salida de la clase, se encontraron de nuevo a Candy, su vieja amiga del compartimiento. Y Lorcan volvió a saludar a su prima Rose, solo para acercarse a aquella niña bonita.

Luego, Liuva recordó que tendrían clase de Cuidado de Criaturas Mágicas, así que se dirigieron rápidamente a la clase, en el exterior del castillo. Ara llevaba su pequeño micropuff, diciendo que “el profesor le encantaría ver una criatura como aquella”. Llegaron al exterior del castillo, y se toparon en el camino a Lepus Lestrange junto a su amigo Tanthos. Lepus ignoro la presencia de Lorcan. Andaba la cara muy demacrada, y con ojeras muy marcadas. Lorcan presintió que eso no era por naturaleza. Al llegar a las afueras de la Cabaña de Hagrid, había un profesor esperándolos, que por su pequeña estatura, se notaba desde lejos que no era el mismísimo profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas que le dio a su madre.

–Bienvenidos niños de Primer Año…-decía una voz muy conocida por Lorcan. -Soy el profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas de 1º y 2º año… El profesor Kurt Scamander.-Lorcan se fijo mejor, y vio a su tío postrado frente a toda la clase. Estaba igual de sonriente que siempre.-Hoy trabajaremos con criaturas poco peligrosas, para ir aumentando su índice de peligrosidad con el tiempo… Hoy veremos a los inofensivos Horklump…-dijo, y volvió a ver al jardín, y se quedo buscando ahí por unos minutos algo, y al no encontrarlo, dijo-Denme unos minutos, que al parecer Hagrid se llevo los pequeños Horklumps…

La clase se volvió muy ruidosa. Lorcan y sus amigos hablaban, mientras esperaban que el profesor-y tío-Kurt saliera de la cabaña con las criaturas. En aquella clase estaba Abraham, que se les unió al poco tiempo, y empezaron a hablar de las clases. Estaban hablando entretenidamente, cuando Lorcan vio que Lepus, que estaba cerca de el, le dijo algo al niño Emersoth en el oído, y seguido esto, se dirigieron al Bosque Prohibido, con mucho cuidado. Lorcan se quedo viéndolos de reojo, hasta que desaparecieron. Pasados unos 2 minutos, Ara pego un grito ahogado.

–¡Rowena se me escapo!-dijo con las lagrimas en sus ojos.-Estaba amarrada a mi pierna… yo nunca la solté…  no puede ser… Se fue al Bosque Prohibido… debe de estar sola, buscando la salida…  iré a buscarla…-dijo, y empezó a caminar hacia el bosque. Sus amigos no le tomaron importancia, ya que no sabían lo peligroso que era el bosque, pero Lorcan si se fue detrás de ella, sabiendo que Lepus estaba por ahí.

El bosque, cada vez que se avanzaba a lo mas profundo, se hacia mas frío y mas tenebroso. Solo se oían los sollozos de Ara, y los pasos de ambos niños. Ara estaba arregostada al hombro de Lorcan.

–No debimos de entrar, Ara… es muy peligroso…

–Pero ¿Y Rowena?

–Debe de estar bien… quizás ni siquiera este en este bosque… quizás se fue a la habitación…

–Vi algo…-dijo Ara, y fijo su vista en un lugar en específico. A los cinco metros de ellos, una figurita rosada se movía entre las hojas.- ¡Rowena!-grito en voz baja, y corrió a agarrarla.

–¡Detente! Oigo algo…-le dijo Lorcan a Ara, y se agacharon en el lugar donde encontraron a Rowena.

–No creo que este aquí…-decía una voz aguda.

–Aun así, hay que encontrarlo…-decía otra voz, un poco más grave.

–Lepus, ¿Y si nunca existió?

–Si existió, ya que el me dijo que lo buscara… es lo único que necesito para hacer lo que queremos…-decía la voz de Lepus Lestrange.

–¿Lo que quieren quienes?-preguntaba el que debía de ser Emersoth.

–Yo y mi familia… ya sabes… él…-decía Lepus, volviendo a ver a todos lados.

–¿Pero para que es que quieres encontrar eso?

–¿Qué no entiendes?-decía Lepus, como regañándolo-Ella sabe donde encontrar lo que me dijeron… un poder que él nunca tuvo…

–¿Quién anda ahí?-dijo una voz un poco mas grande-¿Qué no saben que este Bosque esta Prohibido para niños como ustedes?

Lorcan volvió a ver a todos lados, sudando por la charla que acababan de oír, y por aquella voz que venia de atrás de ellos. Un gran centauro estaba postrado cerca de ellos, dirigiendo su arco de flechas hacia Lepus y Tanthos. Ara y Lorcan se agarraron la mano, esperando lo peor.

–Emmm… nosotros no…-decía Lepus, con voz baja pero decidida.

–No es que no estén haciendo nada, sino que están en NUESTRO Bosque…-grito el centauro, y una flecha salio de su arco, dirigido a un árbol que estaba cerca de ellos.

–Tranquilo Bane…-dijo una voz. El profesor Scamander apareció por detrás del centauro Bane, con la varita en alto.-Ustedes dos…-dijo señalando a Lepus y Tanthos-Vayan a clases, y luego vamos a hablar con el señor Diggle…-dijo este, y los dos niños corrieron hacia las afueras del Bosque Prohibido. Se quedo mirando a todos lados, buscando algo.-Y mis disculpas, Bane… No ocurrirá mas… ¿No viste más niños por acá?

–No, recién llegue… Gracias Kurt….-dijo, y el centauro se fue galopando, mientras que el profesor regresaba a la cabaña, viendo a todos lados en busca de-seguramente-Ara y Lorcan, ya que ya había terminado la clase de Cuidados de Criaturas Mágicas.

Los dos niños esperaron que pasara un tiempo, y se devolvieron a las afueras del Bosque Prohibido. Al salir del bosque, intentaron ir al castillo sin ser vistos, pero Ara vio un pedazo de papel arrancado de un cuaderno, tirado en el suelo, con unas escrituras en el. Ara lo rejunto, y lo leyó, e hizo una cara de asombro y susto. Se la paso a Lorcan, y la carta decía:

Se que andaban en el Bosque Prohibido. No puedo hacer más de otra que hablar con ustedes y pensar en su castigo, junto con los alumnos Lestrange y Emersoth, pero primero quiero saber tu historia. Ven acá el sábado en la mañana, junto con Ara Black. No te diré nada antes de ese día.

Kurt Scamander

Lorcan la re-leyó, trago saliva, y Ara seguía con las manos en la cabeza. Lo único que hicieron fue volver a verse, ya que los habían atrapado.