Capitulos


Hacia frío en aquella oscura noche. Las calles de lo que era la ciudad de Londres estaban desoladas, o eso se creía. Unos cuantos bombillos iluminaban la antigua carretera que daba a un viejo y abandonado edificio. Una serie de aves veían de lejos la escena, y de vez en cuando volaban buscando su nido. El frío que hacia en esa noche era muy fuerte, y el ambiente era muy hostil.

Una figura humana, de no muy alta estatura, se asomaba por la esquina, dirigiéndose al centro de la calle. Llevaba solo una capucha negra, y caminaba decidido. No traía compañía, y avanzaba muy rápido. Al acercarse al frente del desolado edificio de Purge y Dowse S.A., se quedo quieto. Luego, se fijo a ambos lados de la carretera, y siN dudarlo, se acerco al escaparate, que en esos momentos estaba lleno de polvo, y lo único que se miraba era un maniquí en mal estado, y le susurro algo al vidrio. Inmediatamente, el maniquí se hizo para atrás, dando paso a que el individuo entrara por el viejo vidrio.

El sanatorio de noche se veía oscuro y tenebroso. Quizás será por ahorrar electricidad, o porque así lo querían, pero solo unas pocas luces iluminaban lo que era la recepción. Las sillas alrededor del lugar estaban vacías, y no había mucho movimiento, y solo se oía el sonido del teclado de una computadora utilizándose. Delphina Fitzpatrick se encontraba pasando archivos al nuevo computador, y alzo la mirada, y observo al individuo detenidamente, y con mirada, mas que de asombro, de miedo.

–¿A que viniste a altas horas de la noche?-le pregunto, haciendo breves pausas entre cada palabra que pronunciaba.
–A lo de siempre…-dijo sin dudar.
–¿No sabes que no permitimos visitas a estas horas?
–¿Acaso estoy pidiéndote permiso para entrar?-dijo, con voz desafiante, metiéndose la mano en la capa.
–Ese pasillo es prohibido por personas después de las diez de la noche, así que dudo que te pueda dejar pasar…
–Tú solo eres una sanadora…-dijo, sacando su varita y apuntándola directamente a la cara, acercándose cada vez más.-Y no te estoy pidiendo autorización. Voy a entrar aunque tú no quieras, y ni intentes llamar a uno de los amiguitos de tu hermano, porque le harás una visita a tus padres…

Delphina empezó a sudar como nunca. Su mano le temblaba cuando le dio la llave de una de las puertas que estaban más allá de las sombras. Se le quedo viendo fijamente, mientras que el individuo se acercaba a una puerta que rezaba “Pasillo Prohibido” y la empezaba a abrir con suavidad. Al terminar de abrirla, volvió a ver a Delphina.

–Si tengo problemas con los Aurores, haré que este sanatorio quede debajo de los escombros…-le dijo enseñándole una demostración del hechizo “Incendio”, quemando una inofensiva planta. Cerro la puerta, y avanzo escaleras abajo.

El intruso seguía avanzando, bajando los cientos de escalones, hasta llegar al subterráneo de aquel edificio. Era un pasillo igual de sombrío. Unas cuantas luces iluminaban aquel pasillo, y había varias puertas a sus lados. Un letrero muy gigante estaba en frente del intruso, donde decía “Zona de máxima peligrosidad”. Este hizo caso omiso a esto, y como si ya hubiera venido antes, siguió avanzando, pasando de largo las diversas puertas. Pasadas unas diez puertas, se quedo quieto, y observo fijamente una puerta. La puerta numero 11 estaba cerrada, y no se podía ver nada desde afuera. Saco de su bolsillo, una llave, y la introdujo a la cerradura. Era grande, y al parecer, muy pesada. En eso, la puerta se abrió, y lentamente entro en la celda.

Aquel lugar era como una prisión. Lo único que había era una cama, un lavatorio, un retrete, y unos pósters de mujeres en paños menores. En la cama estaba postrado un señor, que estaba muy demacrado, y conectado a una maquina de oxigeno. Estaba ligeramente dormido, pero despertó al sentir la presencia del individuo en ese lugar. Se levanto, se sentó en la cama, y se quedo observando al intruso aquel.

–Hasta que al fin viniste…-le dijo, después de un largo silencio.-Tuve que enterarme por mi solo de todo lo que paso, sin rastros de tu maldita presencia.
–No tuve tiempo de venir. Tuve que esconderme en un lugar clave. Ya sabes como andan los Aurores.-dijo el individuo, mientras se quitaba la capucha. Un Lepus Lestrange, muy demacrado y con ojeras gigantes se hizo aparecer de entre las luces. Su cara no le hacia parecer un niño de 12 años, sino mas bien de 16.
–Pues dime… ¿Qué fue lo que en verdad paso, hijo?-le preguntaba el casi esquelético padre de Lepus, Christian Lestrange.
–Nada interesante que no hayas oído… Intente apoderarme de la varita de la… Ravenclaw esa… pero nada salio como lo esperaba…
–No planificaste, e hiciste todo a la carrera… no estas preparado para tomar el puesto que el Señor de las Tinieblas intento tener…
–Claro que si, padre, no digas porquerías…-lo dijo en tono mas alto-Tu eres el que esta postrado en una cama, sin poder hacer nada…
–Eso son los efectos de tener una vida bajo el uso del cigarro… y lo malo es que no puedo estar como el resto, en Azkaban…
–Agradéceme, entonces, por venir a por ti esta noche…
–¿Cómo dices?-le pregunto, poniéndose de pie.
–Que vine a rescatar a la porquería de padre que tengo… no voy a dejar que te consuma este nido de ratas… Te llevare al escondite, y ahí morirás en un lugar digno…
–¿Y como sabes que moriré yo primero, antes que tu?
–Te aseguro que morirás antes que yo… pero ese no es el caso…
–Pues debes saber que yo también puedo decidir si quedarme o no, Lepus.
–Esa decisión ya esta tomada, y no vine hasta acá, a arriesgar el pellejo para irme con las manos vacías.
–¿Y desde cuando eres un mago buscado? Tienes doce años, por favor…
–Desde que irrumpí en Hogwarts con una bandada de mortifagos, y ataque cientos de personas inocentes, y desde que jure venganza para el maldito de Lorcan Lovegood.-dijo, dando vueltas por la habitación.-Tengo que recuperarme… tengo que encontrar el poder, el poder que haga que el Heredero de pacotilla se hinque delante de mí…
–Me das asco… pero acepto tu causa… me encantaría ver como triunfas, si es que triunfas… pero creo que si te ayudo, será un plan infalible.
–Basta de estupideces, llévate ese tanque y salgamos.
–¿Cómo quieres que me lleve esto si no tengo magia?
–*Wingardium Leviosa*-dijo Lepus, con voz terca, y el tanque de oxigeno se empezó a levitar.

Empezaron a caminar, hasta llegar a las escaleras, las cuales tuvieron que subir, aunque con un poco de dificultad, pero lograron llegar de nuevo a la recepción. Al llegar, Lepus volvió a ver a Delphina, y esta estaba llorando. Lepus se acerco al lugar donde la recepcionista estaba, y la miro a los ojos.

–Los Aurores vienen de camino ¿cierto?-Delphina seguía llorando, sin poder responder.-Fue esencial ponerte ese hechizo anti-mentiras, hoy en la mañana… Maldita traicionera… Y recibirás un castigo por lo que acabas de hacer…-saco de uno de sus bolsillos, una caja. La abrió cuidadosamente, y dentro de ella había unos lentes antiguos. Lepus los puso en la mesa, y agarro de los pelos a Delphina.-Se que me servirás demasiado, así que agarra esos lentes…-Delphina lloraba desconsoladamente, y Lepus saco su varita, y se la puso en el mentón.-Y tu…-dirigiéndose a su padre.-…agarra el traslador también… ambos serán llevados al escondite…
–¿Pero como…?-pregunto su padre incrédulo.
–Esta prohibido desaparecerse, pero en ningún lado dice que no se puedan usar trasladores. Ahora, agarralo.

Su padre hizo caso, y con mucha dificultad, se acerco a los lentes viejos y usados, y lo toco, al mismo tiempo que Delphina, y ambos desaparecieron derepente, dejando solo la caja de madera donde venían los lentes. Lepus sonrío, y se dirigió al ascensor del sanatorio. Al entrar en el, decidió dirigirse al primer piso, donde la maquina le indico, era “El área de las victimas atacadas por Criaturas Mágicas”. Al llegar al piso, empezó a avanzar, mirando los carteles de arriba, hasta que encontró lo que buscaba.

Doblo a la derecha, en el pasillo donde decía “Ataques por Sorckacks de Cuernos Arrugados”, hasta encontrar una puerta. Entro sigilosamente, y en esa habitación se encontraba, dormido, el señor Xenophilius Lovegood. Lepus sonrío, y se le acerco lentamente.

–Maldito… maldita la hora en que nació tu nieto, y maldita la hora en que descubrí tu paradero…
–¿Quién anda ahí?-pregunto una voz anciana, y Xeno Lovegood se volvió, encontrándose a aquel intruso.- ¿Qué haces tú aquí?
–Necesitaba darle a entender a Lorcan que ahora, no esta a salvo de nada… Que el haya ganado el primer round, y que me haya humillado de esa manera, no quiere decir que haya ganado la batalla… Esto es solo una pizca de advertencia…
–Vete de aquí, intruso, vete, vete, mi nieto no tiene la culpa de nada…
–Al contrario, tiene la culpa de todo…-dijo Lepus, suavemente, y saco su varita.-*Crucio*-en eso, un rayo le pego al anciano, y este se empezó a retorcer, torturado del dolor. Lepus lo miraba fríamente, sin sonreír.
–Como un niño… de 12 años… puede hacer estas atrocidades…-decía Xeno cuando ceso el hechizo.
–Fácil, cualquiera con ganas de hacer lo que mi abuelo, el Señor de las Tinieblas, no pudo hacer, es capaz de esto y mas… *Crucio*-y el viejo Lovegood empezó a retorcerse, y la maquina a la cual estaba conectado, empezaba a alterarse, y en eso, empezó a oír ciertos cracs abajo, y supo que ya estaban ahí.-Las despedidas son tristes, pero espero vernos pronto…-dijo Lepus, y volviéndose, se acerco a la ventana. Volvió a ver hacia abajo, y confirmo que diera al exterior.

Varias personas corrieron alrededor de todo el hospital San Mungo, buscando, al parecer, a Lepus. Pasados unos minutos, al menos 3 Aurores, vestidos con túnicas grises, con un logo indescriptible, junto a un señor alto, con bigote, unos lentes, y una cabellera abultada de color negro entraron al lugar, donde estaba el señor Lovegood casi muerto, y Lepus Lestrange viendo por la ventana.

–Me encantaría quedarme a hablar, pero ya paso mi hora de dormir.-y diciendo esto, agarro un poco de impulso, y se tiro por aquella ventana, quebrándola. Los Aurores, y el señor se acercaron corriendo a la ventana, a ver aquel espectáculo.

Antes que Lepus llegara al suelo, una bandada de lo que al parecer, eran mortifagos, se acercaron, y volaron, agarrando al chico, y volando, desaparecieron conjuntamente, y los Aurores y aquel tipo quedaron sorprendidos.

Después de aquellos incidentes ocurridos en el tercer pasillo de Hogwarts, el colegio continúo su horario normal. Algunos profesores y alumnos seguían en la enfermería, pero al cabo de una semana, ya la enfermería estaba vacía. Con ayuda de varios profesores, y ciertos prefectos, lograron montar el muro que los mortifagos botaron, y lo dejaron como nuevo. Todo volvía a la normalidad, y ya casi nadie hablaba de dicho incidente.

Por su parte, Lorcan, y sus amigos nunca olvidarían lo ocurrido, pues para ellos fue un plan perfecto, por parte de ambos bandos, y además que ellos terminaron siendo los héroes de aquella noche. Quizás no hablaban con otros de dicho tema, pero entre ellos si comentaban lo sucedido.

–¿Y viste a tu padre… bien?-le preguntaba Ara a Lorcan, cuando les contó la función de la Piedra de Resurrección. Estaban en el Gran Comedor, a unos pocos días de terminar el curso.
–Bien, no… quiero decir que era un fantasma… no lo pude abrazar… no era el mismo…
–Que triste, ¿no?…-decía Jacob.- ¿Te vas a comer esto?-preguntaba, señalando un muslo de hipogrifo.
–No, Jacob, comete todo, yo no tengo apetito.-le decía Lorcan, que ya estaba cansado de el.
–Mira lo que dice el profeta… Creo que hasta ahora logran encontrar información correcta…-decía Ara, que le pasaba el periódico a Lorcan.

Ataque Masivo en Hogwarts
La verdad del Heredero de Ravenclaw

Hace ya varios meses, el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería sufrió un pequeño ataque por parte de los mortifagos del viejo señor Oscuro, Lord Voldemort. Dicho ataque fue una pista de que una próxima guerra se acerca. Lo que no nos explicamos ahora es ¿Por qué los mortifagos siguen atacando, si el señor Oscuro ya no esta? ¿Cuál es su cometido? Mi nombre es Marteline “Marty” Skeeter, y esta es la noticia mas reciente en el mundo mágico “Ataque Masivo en Hogwarts” Pase a la pagina 5…

A Lorcan no le interesaba nada de lo que dijera el Profeta. Además, el ya sabia de lo que hablaba, pues el lo vivió en carne propia. Le intento devolver el periódico a Ara, pero ella se lo rechazo, y lo mando a la pagina 5, en un titular que decía “¿Búsqueda de fama? “. Lorcan miro detenidamente el titular, y empezó a leer.

Ya había pasado. Antes, el famoso Harry Potter fue culpado de mentiroso, y se sospechaba que todo era para que el niño mago buscara un poco de “fama” en el mundo Mágico. ¿Será esta vez el mismo cometido para el joven Lorcan Lovegood? ¿Estará buscando este niño un poco de fama, para así ser reconocido por todo el mundo?

–Puras estupideces…-dijo Lorcan, y tiro el periódico en la mesa, y se retiro del Gran Salón.

Lorcan salio caminando rápidamente, dirigiéndose hacia algún lugar. No podía creer que pensaran que era por pura fama. El hubiera deseado ser un niño normal, de una familia normal, y no haber sido el Heredero de Ravenclaw. Ese debía de ser el sentimiento que Harry Potter sentía en aquella época donde el era el héroe… Ahora le tocaba a Lorcan sobrevivir en un mundo mediático…

–¿Qué hago aquí?

Sin darse cuenta, Lorcan alzo la mirada, y se encontró frente a la puerta del tercer pasillo, donde se encontraba la ancestral Habitación de Rowena. “Solo el verdadero Heredero de Ravenclaw seria atraído hacia ella” recordó Lorcan las palabras de su amigo Merwyn. Dio media vuelta, directo a la Sala Común, a alistar su baúl, ya que pronto saldrían de las clases.
–Atención…-decía el director. Era el día del Festín de fin de año y todos los alumnos estaban amontonados en el Gran Salón. El clima era fresco, y estaba despejado, dando a luz a una gran luna en el centro del salón.-*Sonorus* Atención, por el amor a Merlín…-sonaba un estruendo por todo el lugar.-Este año, a pesar de que no fue nada fuera de lo común, tuvimos ciertos problemas, a nivel de protección, pero a pesar de todo lo ocurrido, nadie salio ileso, y nada fue grave.

“Para los alumnos que inocentemente no participaron en este altercado… los mortifagos irrumpieron al castillo, y fue principalmente error de nuestra parte… nuestra confianza hacia el exterior, hicieron que tomáramos la decisión de romper todos los encantamientos que protegían el castillo, dejándolo propenso a este tipo de ataques. Debemos una disculpa a todos los heridos -levemente- en dicho ataque, pero gracias a ustedes, nos salvamos, y logramos parar a tiempo ese atentado.

“Gloriosamente, Slytherin gana la Copa de la Casa, gracias a la ayuda de su buscador, Albus Severus Potter-el profesor se quedo cayado, debido a los aplausos provenientes de la mesa de dicha casa-y ahora, la Copa de la Casa…

Todos volvieron a ver a aquellos relojes de arena. El reloj de la casa Gryffindor estaba mas abajo, y el de Ravenclaw estaba un poco más arriba, pero no tanto como el de Hufflepuff, pero definitivamente el que llevaba la delantera era Slytherin.

–Esos relojes no están tan actualizados… Por desgracia, desde aquel incidente en el tercer piso, y debido a las múltiples reuniones con el Ministro, no hemos tenido tiempo de compensar a los grandiosos héroes de esta institución. Primero, debemos de agradecer la valentía de Ara, Liuva, Jacob y Lorcan Lovegood, que terminaron siendo nuestros héroes, y se merecen mucho más que un aplauso. 400 puntos más para Ravenclaw.

Todo el colegio empezó a aplaudir, y de la mesa de Ravenclaw salían alaridos y gritos. El reloj de arena empezó a contabilizar los puntos, y la barra de Ravenclaw subió, hasta postrarse junto a la de Slytherin. Estaban de la misma estatura, y esto empezó a provocar murmullos en el Gran Salón.

–Creo que es un empate… nada se le puede hacer, así que…

Inmediatamente, la profesora Toothill se puso de pie, y le dijo algo al director Victor, inmediatamente, Victor consulto con la jefa de Slytherin, y tras unos segundos, la profesora sonrió, y asintió.

–Creo que ha ocurrido un pequeño percance… al parecer, hace pocos años empezó la tradición de premiar a los mejores resultados por todo el transcurso del año… Es muy importante premiar a dichos alumnos, que con todo el esfuerzo y la dedicación, han logrado obtener las notas mas altas entre todo el alumnado. En el segundo lugar, tenemos al alumno Nate McLaggen…-de la mesa de Slytherin sonaron muchos aplausos, y de ella se levanto un alumno de 5º año, que se dirigió a recibir su pequeño titulo.-100 puntos mas para Slytherin…

“Pero el primer lugar, que tuvo una nota casi perfecta, se lo lleva la casa de la prestigiosa Rowena Ravenclaw, conocida por su sabiduría y su intelectualismo… Liuva Edgecombe-grito el director, y la mesa de Ravenclaw se lleno de gritos. Todos gritaban, y se levantaban de la mesa-150 puntos mas para Ravenclaw… La Casa de Ravenclaw se lleva la copa de la casa.-todos seguían gritando, incluso Liuva, que estaba ronca de gritar.
–¿Estaremos en contacto?-pregunto Liuva, cuando ya el Expreso Hogwarts estaba llegando a la estación, al Anden 9 ¾.
–Claro, yo no haré nada en este verano… Quizás podamos ir a algún lado…-decía Jacob.
–Podemos ir a mi casa…-Ara hablaba, mientras buscaba a su micropuff.-Yo les mandare una lechuza…
–De acuerdo…-decía Lorcan, que estaba viendo por la ventana la parada del Expreso Hogwarts.-con tal de estar más lejos de Lysander, yo me apunto.

Los chicos empezaron a bajar del tren, dirigiéndose a sus hogares. Lorcan les sonrió a ellos, y se encamino en busca de su rubia madre. En un instante observo a Lysander, pero opto por no seguirlo. Este traspaso el muro que llevaba a King Cross, pero, Lorcan no tenia intenciones de seguirlo. Se quedo esperando allí hasta que su madre se apareciera.

–Lor, Lorcan, por acá…-oía Lorcan. Se volvió, y su madre estaba sonriéndole, y lo saludaba con la mano. Lorcan la vio, y sonrió, y le fue a dar un gran abrazo.
–Mama, vieras que vi a papa… era un fantasma, pero lo vi, intente abrazarlo y…-decía Lorcan, ya que tenia la necesidad de contarle eso a su mama, pero ella lo detuvo.
–No hablemos de esto, Lorcan… esperemos a llegar a casa… no toques el tema mas, ¿de acuerdo?

Lorcan siguió cayado, pero no entendía el porque tenia que mantener silencio. Iba detrás de su madre, y traspasaron el muro juntos. La estación de King Cross estaba repleto de gente, principalmente muggles. Al fondo había un carro desconocido, y Lysander estaba ahí, viendo para otro lado, y un hombre alto estaba junto a el. Era un señor de mayor edad que Luna, tenía un mostacho arriba de su labio superior, de color naranja. Tenía un sombrero del mismo color que su pelo: naranja. Y andaba con un traje formal color naranja. Sonreía para la dirección donde estaba Luna.

Al llegar junto a el, Luna se le acerco, y le dio un beso en sus labios. Lorcan se quedo mirando fijamente a la “feliz” pareja. Luna volvió a ver a su hijo, que ya tenía unas pocas lágrimas en su mejilla.

–Acostúmbrate a la idea…-le dijo Lysander, y entro al auto, y cerro la puerta. Lorcan, sin dirigirle la palabra a aquel tipo, se dirigió a la otra puerta del auto, y abrió, entro y cerro de un portazo aquella puerta. Nadie hablo más.

La llegada a la casa de los Lovegood fue como siempre. Luna recogió a Lorcan junto con su abuelo Newt y su tía Demetria en el King Cross. Lorcan se monto al carro antiguo de su tía, y extrañamente, todos se montaron de nuevo, y arrancaron el carro.

–¿Y que hay de Lysander?
–¿No recuerdas?-le preguntaba su madre, que aquel día se había tratado de vestir como muggle, pero fue un caos total.-Pasaba sus vacaciones en casa de su amigo… no recuerdo su nombre…
–Genial…-decía Lorcan en tono sarcástico.- ¿estas Navidades, Jacob podrá venir a casa?
–Creo que si… ¿Por qué no? La habitación de Lysander esta desocupada…-le respondía Luna inmediatamente.
–Excelente…
Apenas llegaron a la casa de los Lovegood, desempacaron las cosas, y se pusieron a hacer los deberes de la casa, ya que estaba muy desastrosa. Lorcan, por su parte, fue a acomodar sus pertenencias en su habitación. Cuando llego, su cuarto estaba muy ordenado y aseado. Al parecer, su madre y su tía se habían desempeñado en ordenar aquella parte de la casa. Lorcan agarro su baúl, y desempaco los libros que se trajo para “estudiar”, a desempacar las túnicas, el caldero, sus objetos de Sortilegios Weasley, y su cajita de cristal, la cual coloco en un lugar muy apartado y escondido. Aquella cajita aun brillaba mucho mas estando fuera del colegio, como si estando fuera de Hogwarts le activaria su poder mágico. Y de su baúl agarro un pergamino ya viejo y arrugado, saco una pluma de su armario, y se puso a escribir una carta.

Querido Jacob

Mi madre me dio permiso de que pasaras las navidades acá, en mi casa. Tenemos muchas cosas de que hablar. Nos vemos en Navidad.

Se despide,


Lorcan Lovegood

Agarro la corta carta, la releyó para asegurarse de que estuviera correcta, y cuando ya estuvo satisfecho, le dio la carta a su madre, para que se la diera a la mama de Jacob, o que la mandara por lechuza desde el ministerio, ya que la única lechuza que tenían era la de Lysander.
Aquellas navidades se estaban pasando muy rápido. Lorcan duro al menos una semana en poder acostumbrarse al poder levantarse temprano, y al no tener que hacer deberes. Lo que extrañaba era hablar con sus amigos, pero eso iba a cambiar muy pronto. A los 4 días de haber mandado la carta a Jacob, Luna regreso del trabajo con una respuesta. Lorcan fue rápido a su alcoba, abrió rápido la carta, y se puso a leerla.

Para Lorcan:

Si voy a poder ir. Mi madre me dejo ir a visitarlos. Llego el 24 de diciembre. Espero que me tengan comida. ¿Me iras a hablar del Heredero de Ravenclaw? Jajaja bueno… Hasta en pocos días, amigo.

Jacob Crouch

Lorcan se emociono mucho con la respuesta, que aquellos días no podía dormir de la emoción. Pasaría sus primeras navidades con uno de sus mejores amigos, y además, irían a Grimmauld Place, donde estaría Ara. Seria una Navidad interesante.
–JACOB-grito Lorcan. Un taxi mágico se acercaba al pueblo, y se disponía a subir la cuesta. Lo subió con un poco de magia, y se fue a postrar junto al hogar de los Lovegood.
–¿Qué hay, Lorcan?-saludo Jacob apenas bajo del taxi.-Hola señora…
–Demetria… Scamander… tía de Lorcan… es un gusto conocer a los amigos de Lorcan… Pasa, pasa adelante.
–Muchas gracias señora Demetria, el gusto es mío…-dijo Jacob muy educado, y se dispuso a entrar a la casa. Apenas entraron, Lorcan lo dirigió hacia su habitación, pero antes cerro la puerta para que Vito el conejo no se escapara. Aquel día, su madre había llevado al abuelo Newt a San Mungo para una revisión, y para traerse al abuelo Xeno para las navidades.

–Wow, tu casa es impresionante, Lorcan… Y tu cuarto… es muy… acogedor…-dijo Jacob, y se tiro a la cama, y empezó a brincar.
–Eso déjalo para la habitación de Lysander…-le dijo Lorcan en tono malvado, y se dirigió a una esquina de su cuarto. De ahí, busco entre sus cosas, y encontró lo que andaba buscando.-Mira esto…-le dijo Lorcan a Jacob.

Saco de la esquina de su habitación la increíble caja de cristal. Ahora estaba resplandeciente, y de su interior salía un color verde musgo, muy definido. Jacob se quedo viendo la cajita por unos segundos, y luego hizo cara de asombro, y se acerco a ella. La toco, y la cajita se altero, y su color cambio a un blanco normal.

–¿De donde la sacaste?-pregunto Jacob.
–El día que salíamos para las navidades, fui al pasillo prohibido… a una habitación ahí…
–¿Y ahí la encontraste?-pregunto Jacob ansioso.
–Si… no, no, ahí no fue… no eh terminado la historia…-Jacob sonrió, y dejo que Lorcan terminara.-Y luego, iba saliendo, y percibí la presencia de alguien. Así que salí corriendo a la otra dirección, y me metí a un armario. Y ahí estaba la cajita.
–Increíble… ¿Y que es este símbolo de acá?-pregunto Jacob, viendo el mismo símbolo que Lorcan vio en aquel momento.
–Esta borroso y desgastado… no se distingue que es…
–Que mal… si se distinguiera, tuviéramos una idea de que podría ser…

Lorcan y Jacob seguían hablando acerca de todo. Ese día en la noche irían a Grimmauld Place, y ahí verían a Ara. Quizás ella les ayudaría a saber de que se trata ese símbolo, pero por mientras, solo pensaban en tiras cómicas, y en otras cosas. Al rato, su madre Luna llego, y conoció a Jacob. A él le cayó muy bien su mama, pero le cayó más bien al viejo Xenophilius, que se veía más viejo que antes. Esos días, Xeno tendría que dormir con Lorcan, mientras que Demetria dormiría con Jacob, para darle espacio a Newt con Luna. Quizás no era la combinación correcta de personas, pero así salio, y así se quedo.

–¿Muy acogedora tu habitación, eh Lorcan?-le preguntaba su abuelo Xeno, al momento de ir a dormir.
–Si abuelo, es muy cómoda, y fresca…
–¿Aun tienes el collar de corchos que te regalo tu madre?-le preguntaba su abuelo.
–Si señor, siempre lo llevo, ya que mama me decía que daba suerte.
–Ese collar es de lo más importante de este mundo… Quizás esa es la razón por la que estas en Ravenclaw…
–Pensaba que era por mi inteligencia y audacia y ese tipo de cosas.
–No, claro que también por eso estas en la prestigiosa casa de Ravenclaw, pero igualmente tienes algo que no cualquiera tiene.
–¿De donde lo agarraste?-pregunto Lorcan, al tiempo en que tocaba su collar de corchos.
–Esa pregunta nunca se me había formulado… Ni a la pequeña Luna se le había ocurrido preguntar…-decía el abuelo Xeno, mientras se levantaba, y hurgaba en su maletín. Después de unos segundos, saco de su maletín una botella.-Esta era la ultima botella que la increíble Rowena Ravenclaw bebió, después de darse a conocer la muerte de su hija. Fue muy triste… nadie sabe con exactitud como murieron… y te mentiría si dijera que solo ellos lo sabrán… pero la noche en que bebió esto, pereció…
–¿No pudo ser veneno lo que había en esa botella?-pregunto Lorcan, que ya se había sentado en su cama, para poner mejor atención.
–No sabría decirte, pequeño Lorcan… yo encontré la botella en un día de invierno, paseando por los pasillos del 3º piso en Hogwarts. Era prohibido, pero yo rompía dicha ley… Ese momento fue glorioso… así la encontré… y pasaron cientos de años después, por lo que el liquido estaba ya seco. Yo me deje los corchos, y esta botella… No había rastro de nada mas… ¿Y en estos momentos donde esta tu hermano?-preguntaba el abuelo, tratando de romper aquel silencio tenebroso.
–Estas navidades serán sin el mequetrefe de Lysander. Además, ya no me lo soportaba…
–Intenta comprenderlo, Lor… Quizás ya esta creciendo, y necesita nuevos amigos…
–Tu no sabes como se comporta, abuelo… el es un tarado… me trata indiferente, a pesar de que es mi hermano gemelo.-decía Lorcan, y se volvía a recostar en su cama.
–Buenas noches, pequeño Lorcan… Creo que tú saliste más Lovegood, y Lysander es mas Scamander… eso es muy importante al definir sus personalidades y su sangre, ¿Sabes?
–Buenas noches abuelo…
A la mañana siguiente, vísperas de las Navidades, Lorcan le contó todo lo que le contó su abuelo del corcho a su amigo Jacob. Jacob se emociono mucho, pero a la vez le agarro un miedo.

–¿Y que crees si Lepus en estas vacaciones logro averiguar quien es el heredero?-pregunto Jacob en voz baja.
–Espero que no, pues si es cierto lo que dicen, lo que hay en esa habitación es tan poderoso como lo era la misma Rowena.
–¿Crees que sea otra diadema? Dicen que le daba poder a Rowena…
–No creo que sea una diadema… creo que es algo mas poderoso que eso… algo mas… poderoso…
Aquella tarde se les paso muy rápido a Jacob y a Lorcan. Pasaron hablando, acomodando la casa de los Lovegood que estaba muy desastrosa, y pasaron cuidando al abuelo Newt, que nuevamente intentaba abrir la puerta, haciendo que el conejo Vito intentara escapar. Luego, pasadas las 6 de la tarde, fueron a alistarse para dirigirse al número 12 de Grimmauld Place, a pasar sus navidades. Iban en un mismo taxi la tía Demetrio y el abuelo Newt, el abuelo Xeno y Luna, junto con Jacob y Lorcan.

La fiesta en Grimmauld Place fue muy placentera. Como siempre, todos (absolutamente todos) los Weasleys estaban presentes, así como los dueños de la casa, Harry, y su esposa. Además, invitaron al profesor Dormiteus, a Kingsley Shacklebolt, y a varios funcionarios del Ministerio. Asimismo, invitaron a Andrómeda Tonks, junto a Ara Black, y otros ex-compañeros de Harry. Estaba muy animada, pero Lorcan no estaba en la fiesta: estaba en la habitación de James, con Ara, y Jacob.

–¿…dices que esa caja la encontraste… en el 3º piso?-preguntaba Ara, después de que le contaron la existencia de la caja de cristal.
–Si, y no le veo el problema a eso, pues…-respondía Lorcan, pero le interrumpía Ara.
–¿En el mismo pasillo donde se sospecha, esta la habitación de Rowena?
–Si, pero porque…
–Ya veo lo que ve Ara…-decía Jacob, haciendo cara de pensador.
–¿Qué veo?-preguntaba Ara, con cierto desconcierto.
–No lo se… pensaba que lo ibas a decir…-decía Jacob, y se empezaba a sonrojar.
–Por las barbas de Merlín…-decía Ara, mientras Lorcan le daba un manotazo a Jacob y se moría de la risa.-Lo que digo es que podía ser la entrada a la habitación de Rowena… y que eso es lo que esta buscando Lepus.
–Era un closet lleno de cosas de limpieza, y no era nada fuera de lo común… Quizás solo sea una caja de cristal brillante ¿No crees?
–Intentare creerlo… pero creo que estamos…
–¿Qué haces tu aquí?-grito Lorcan al ver la cabeza de Albus Potter asomarse por la puerta.
–Es mi casa, y tengo todo el derecho de…
–Es tu casa, pero esta habitación ya esta ocupada, y tenemos permiso de estar acá… No te aparezcas por acá…-decía Lorcan.
–Oye, que pesado…
–Sabes algo… mi madre no es tan lunática… ¿Sabes porque? Porque ella esta mas cuerda que tu…
–Ni te atrevas a ofenderme, Lorcan…
–¡Ya basta!-grito Ara, que se había puesto de pie.
–Yo nada más venia a disculparme, Lorcan… No sabia que estabas acá, pero… lo siento, en serio… Scorpius es mi amigo, y creo que me deje llevar por sus burlas… Nada mas quería decirte que después de eso, tuve una pelea con Scorpius, debido a eso… aunque ya estamos bien… Y si algún día necesitas algo, solo dilo…
–Creo que gracias…-dijo Lorcan, un poco convencido.
–Lo que el quiso decir fue…-dijo Jacob, pero Lorcan le interrumpió.
–Gracias por disculparte… es muy… valiente de tu parte… Y tengo la sospecha de que pronto necesitare la ayuda de alguno de ustedes…
–Cuando gustes, Lorcan.-dijo Albus, y esbozó una sonrisa.

La noche siguió tranquila. Ese día estuvieron ellos tres, junto a Albus, James, y los demás Weasleys hablando. Lorcan hizo mas amistad con Rose, y se prometieron almorzar juntos cuando llegaran al Colegio de nuevo. Con James, empezaron a hablar, y a platicar de todo. Fueron unas navidades muy sociables.

–¿Y que les parece el chico ese, el Lestrange?-pregunto Molly Weasley.
–A mi me da miedo… el esta en mi casa, Slytherin, y creo que es raro…-dijo Albus.
–¿Creen que este detrás de la habitación de Rowena?-pregunto Fred Weasley.
–Eso dicen los rumores… no creo que sea cierto, pero hay algo en el que no me agrada mucho.-decía Victoire.
–Creo que… creo que si es cierto…-dijo Lorcan, y le temblaba la voz.
–¿Por qué? ¿Sabes algo?-pregunto James, alarmado.
–No es mucho… pero si se que esta buscando algo en Hogwarts… No estoy seguro, pero puede que corramos riesgos…
–¿Cómo una batalla?-preguntaba James, que le empezaba a gustar la charla.
–¿Ustedes ayudarían? Me temo que Lepus trama algo grande… y esta muy pronto…
–Claro-Por supuesto-¡Que emoción!-se oían muchas expresiones entre todos los niños.
–¿Qué haces, Lorcan?-le pregunto Ara en medio de la euforia de todos.
–Creo que ya tengo un pequeño ejército…
–¿Y si no pasa nada? ¿Y si Lepus es tan normal como nosotros? ¿Y si llega a ser mas poderoso…?
–Pues aun así, ellos estarían emocionados… Tranquila Ara…
–CHICOS, YA FALTA MUY POCO… ¡VENGANSE!-grito Ginny Weasley, y todos empezaron a salir en un puro murmullo de la habitación.

Al lado de la puerta estaba Dormiteus Vector. Lorcan lo vio de reojo, y el profesor se le quedo viendo. Fue un momento muy extraño. Fue como si Dormiteus hubiera entrado en su cabeza, debido a la mirada. Sintió como Dormiteus se le acercaba lentamente, y que nadie se daba cuenta de lo que pasaba. Estaba ya, cara a cara con Dormiteus, y este le susurro al oído *”Ya esta cerca… Mas cerca de lo que crees… Extractum Exsolutum“*, y un rayo de luz salio de la varita de Dormiteus, y traspasó la ventana del numero 12 de Grimmauld Place, y desapareció en el espacio.

–FELIZ NAVIDAD-gritaron todos de felicidad, y se empezaron a abrazar. Lorcan no sabia que pasaba, y estaba muy confundido. Estaba sentado en una silla junto a Ara, mientras veía a Dormiteus saltando de alegría, y festejando la llegada de la Navidad.
–Vamos Lorcan, es Navidad…-le dijo su madre, y Lorcan se puso en pie, y trato de poner una sonrisa. No entendía lo que había pasado, y seguía confundido.

[Disculpen por la demora del capitulo… Ya estoy en vacaciones y prometo postear bastantes capitulos estas semanas… y como ya leyeron… el final esta cerca… ya va a empezar la parte emocionante de la trama… muero por escribirla ya]

El invierno empezaba a intensificarse cada vez más, y la Navidad estaba mas cerca de lo que cantaba un gallo. Todos tenían las mismas ansias de salir, pero a la vez, mucos de los estudiantes del Colegio Hogwarts estaban algo nerviosos por los exámenes que se les impartirían antes de las vacaciones de medio año escolar. Lorcan, por su parte, no había tenido tiempo de hacer otra cosa que estudiar junto a sus mejores amigos, que ya se habían ganado un espacio en su corazón.

–¿Y la púas de erizo?-preguntaba Liuva con el libro de Pociones abierto.
–Pues… ¿punzan?-decía Jacob, hurgándose la nariz.
–No, hipogrifo… las púas del erizo son añadidas antes de sacar el fuego del caldero…
–¿No será, el caldero del fuego?-decía Ara, levantándose de su asiento.
–Esto me pasa por estudiar con gente que no sabe distinguir entre una escoba muggle y una escoba mágica…-decía Liuva, con tono de furia.
–¿Hay diferencias entre ambas escobas?-preguntaba Jacob, sacándose el dedo de la nariz.
–Es todo… me voy…-dijo Liuva, y se puso de pie y salio de la Sala Común, mientras Ara y Lorcan se partían de la risa.
Desde aquel último incidente con los Retratos, Lorcan los visito más seguidamente. Muchas veces hablaban de cosas sin sentido, y otras veces hablaban de muchas cosas interesantes ocurridas en el castillo.

–Nadie sabe con exactitud como murieron…-decía Cliodna, que desde la primera vez que se vieron, sonreía.
–Se cree que fue una batalla milenaria… pero no hay nada seguro…-decía Uric, y empezaba a reírse a carcajadas.
–Lo mas seguro es que murieran como una gran familia, naturalmente, y normalmente… ¿no creen?-decía Merlín.
–Boberías… no pudieron morir tranquilamente… tu no viste lo que yo vi… la batalla de Godric y Salazar… fue una increíble batalla. Fue en esa época, después de eso, que nos encerraron en esta habitación.-decía Merwyn, con una felicidad en su voz, quizás porque nunca había tenido la oportunidad de hablar con alguien.-Fue un sinfín de rayos danzando por toda la habitación de Godric. Godric, obviamente, gano la batalla, y Salazar le juro venganza, y se fue del castillo. No creo que se haya quedado con las manos atadas a un montón de pensamientos…

Ese día le invadió a Lorcan la curiosidad acerca de los Fundadores, pero le habían prohibido la entrada a ese lugar, ya que su castigo había terminado. No tuvo ni tiempo de despedirse de ellos. Pero Lorcan en realidad quería hablar con alguien de esto… con alguien que supiera del tema… con alguien sabio…
Para el examen de la Clase de Duelos, donde en toda la mitad del año habían estado viendo muchos tipos de defensa, y de ataques, el examen iba a ser un duelo por orden de lista. El que perdiera, no perdería su examen, pero si perdería la oportunidad de exonerarse del ultimo examen del año en Hogwarts. Lorcan y los chicos habían practicado muchos hechizos, defensivos principalmente, ya que querrían ser los triunfadores en su duelo.

Mientras tanto, los demás exámenes serian muy prácticos, y principalmente, teóricos. Desde ese año, la parte teórica de Defensas Contra las Artes Oscuras iba incluida en la clase de Duelos, así que la señora Slinkhard les había preparado un examen muy complejo, donde, según ella, “ayudaría a definir la eficiencia de ustedes, alumnos…”, pero Liuva lo definía como “nadie pasara este examen, a no ser el diámetro exacto de todos los planetas”.

Para Herbologia, el profesor Neville iría a ser condescendiente, y solo les materia en su examen practico, ciertas interpretaciones da las propiedades curativas del Lazo del Diablo, y en el practico, tendrían que saber exactamente como defenderse de una de estas plantas salvajes. Como siempre, Liuva les ayudaba en esto, y ella decía que lo único a lo que temían un Lazo del Diablo, era a un destello.

En Encantamientos, a finales de las fiestas de Halloween, donde la Gran Fiesta Tenebrosa de los Prefectos fue cancelada, debido a una revelación por parte de los elfos domésticos, reclamando sus derechos, empezaron a ver el Wingardium Leviosa. Para ese examen, lo teórico seria unas ciertas definiciones acerca de los dos hechizos vistos hasta ahora, y lo practico, llevarlos a cabo correctamente. Nada fuera de otro mundo.

Para los otros exámenes, todo era, como decía Jacob, “pan comido”. Para la materia de Dormiteus Vector, que daba mas miedo conforme avanzaba los días, seria muy simple. El miércoles antes de los exámenes, el profesor Dormiteus empezó a hablar sobre los exámenes y el futuro de sus alumnos en general.

–Yo se que saldrán muy bien. El examen es muy corto, práctico, y definitivamente encantador. Resolver ciertos ejercicios, donde leerán el los números de ciertos magos famosos. Es simple, y muy entretenido. Les parecerá interesante, y será muy increíble saber que mucho de lo que dicen los números es realmente cierto.

Al final de la clase, Dormiteus le dijo a Lorcan que se esperara un segundo. A Lorcan le pareció extraña aquella petición, pero le hizo caso, y le dijo a sus amigos que se fueran. Apenas se fueron, el profesor Dormiteus se le acerco, y se sentó en un banco junto a Lorcan.

–Veo que ya haz superado la muerte de tu padre…-fue lo primero que le dijo Dormiteus.
–¿Para eso me cito?-pregunto Lorcan, pero como vio que fue un poco irrespetuoso, le contesto.-No lo he olvidado, pues a las personas que se aman, nunca se olvidan.
–Me agrada oír eso, señor Lovegood.
–Señor, siempre quise preguntarle algo… ¿Por qué el día de la vela de mi padre, usted me toco mi cabello?
–Sabia que tarde o temprano me lo preguntarías, y lamentablemente no tengo una respuesta concreta hacia tu pregunta. Solo lo hice porque sentí la necesidad de saber tu nivel de magia. Es un ritual muy innovador que llevamos a cabo…-le respondió el profesor, con una pequeña sonrisa en su rostro.- ¿No querías hablarme de nada?
–¿Qué le hace pensar que querría hablar con usted de algo?-le respondió Lorcan inmediatamente.
–Tus ojos hablan por ti. Sientes la necesidad de decir, de hablar, y no de callar. Yo leo más que los números, señor Lorcan.
–No creo que haya nada que le pueda contar, señor Dormiteus…
–¿Qué andabas haciendo el día en que te pillaron en el Bosque Prohibido, junto a Lestrange, Emersoth, y Black?
–Yo andaba acompañando a mi amiga a traer a su micropuff…
–Mira Lorcan…-decía el profesor con un tono mas fuerte.-Ambos sabemos lo que planea Lestrange… un poder que él nunca tuvo…ya se que hablar esto con un profesor es extraño, y te preguntaras porque no solo “lo atrapo” y listo… No es sencillo, ya que ni el director conoce de esto…
–¿Y como sabe que yo…?
–Yo no solo leo los números, ya te dije… ¿Qué viste el día del Bosque Prohibido?
–Lo anda buscando… pero creo que esta muy lejos de encontrarlo…
–¿Buscando la Habitación en las afueras del Bosque?
–Si, pero hicieron un juego de pronombres muy enredado. Algo que tenia que ver con un él y un ella. Emersoth sabe lo que planea Lepus, y le esta ayudando…
–Creo…-dijo, pensando más a fondo, y desviando su mirada.-…que ya vas tarde para tu próxima clase… Hasta pronto…-y se puso de pie del banco, y salio a paso rápido de su Aula.
–Ese Dormiteus debió de leerte la mente…-decía Liuva, cuando Lorcan les termino de contar toda la historia, ya pasadas las 12 de la madrugada.
–¿Y porque no le lee la mente a Lepus, y ya esta?-preguntaba Jacob, indignado, leyéndose el resumen de Liuva de Historia de Magia.
–Lepus es hijo de magos tenebrosos… debió de haber aprendido a cerrar su mente… aunque puede que haya un hueco en ese plan de Lepus…
–¿Te refieres a Emersoth?-le preguntaba Ara.
–Exacto…

Los días pasaron rápido, e igualmente los exámenes. Para bien de Lorcan, todos sus exámenes los sintió fáciles, a excepción de Historia de Magia, que se le hizo un enredo en la parte de los Fundadores, ya que estaba bastante confundido. Para los demás exámenes, le fue muy bien, al igual que Ara y Liuva (a Jacob no le fue muy bien en Herbiología, pues el Lazo del Diablo lo volvió a atacar, y esta vez por la majadería de Jacob de clavarle la varita en sus raíces). Luego de eso, se empezaron a hacer los planes de salida de vacaciones.

–Yo iré con mis padres a las colinas de Los Andes… estoy muy ansiosa, ya que también pasaremos a Francia, y al Colegio Beauxbatons, donde trabaja mi tía política… será fantástico ver el colegio…-decía Liuva, que estaba tan emocionada, que su pelo paso a verde oscuro, a un amarillo claro.
–Yo me iré con mi tía Andrómeda a visitar Grimmauld Place, y nos quedaremos ahí unos días, en la ancestral casa de los Black. Será fantástico, hablar con Lily y Albus todo el día.
–Felicidades a ambas… mi papa trabajara horas extra en el Ministerio, así que no creo poder salir de mi casa… serán las peores vacaciones de mi vida…
–¿Por qué no vas a mi casa? quizás tu padre te pueda mandar con mama, ya que Lysander pasara Navidades en casa de Ronilb, o como se llame…
–Le preguntare a mama, pero por carta no, ya que se le hincharon los ojos debido a que probo los nuevos productos de Sortilegios Weasley… nadie la tiene…-dijo Jacob, y sus amigos empezaron a reír.
Ya era el último día de clases en Hogwarts, y Lorcan quería despedirse de todo el mundo, ya que no los vería hasta en el próximo año. Paso por todas las casas, despidiéndose de sus amigos, principalmente de Abraham, de Candy, y de sus otros amigos.

–Ya vengo, chicos, me falta despedirme de alguien…-les dijo a sus amigos, y salio corriendo.
–¿A dónde vas?-le grito Liuva.
–No lo entenderían… ya vengo…-les gritó, y se dirigió al tercer piso del castillo.

Lorcan se fijo a los dos lados del pasillo, a ver si por ahí se encontraban Filch, o su gata. Al no ver signos de ambos, salio corriendo, y se metió a la habitación donde estaba la placa que rezaba “Sala de los Retratos” y su pequeña descripción abajo.

–Pensábamos que no volverías, niño Lorcan…-decía Merlín, en tono dramático.
–No tengo mucho tiempo… solo venia a decirles que Feliz Navidad, ya que no podría irme sin desearles a mis cuadros favoritos sus felices fiestas, aunque no las puedan celebrar.
–Que va… ya estando en retratos, uno se siente muy viejo, y sin ganas de esas boberías…-decía Cliodna, con cara de amargada.
–Apenas venga de mis vacaciones, los vendré a visitar, ¿De acuerdo?
–Esperamos que si, pequeño joven…-decía Mopsus, y se aclaraba la garganta.-Te extrañaremos mucho…
–Mándamele saludos a mi hermano, por favor…-decía Uric, y se empezaba a morir de la risa, como maniático. Lorcan y los otros retratos también rieron.
–Ya sabes, Lorcan, sigue tus instintos, y no hagas nada de lo que te arrepientas… aunque, pensándolo bien… si sientes que harás algo de lo que puedes arrepentirte, hazlo… no sabes de lo gran ayuda que podría ser.
–De acuerdo… Hasta el próximo año…

Lorcan salio muy feliz de aquella habitación, sin fijarse si alguien venia, o no. Y en eso, empezó a oír unos pasos, lo que asusto a Lorcan. Sabía que podría ser alguien, y si lo agarraban en ese pasillo, seria reprendido, o quizás expulsado del colegio. Lorcan pelo los ojos, y tratando de no oírse, entro a una habitación que estaba muy cerca de ahí, pero mas alejada de la Sala de los Retratos. Al entrar a aquel lugar, que parecía un armario, su respiración se acelero. Estaba nervioso, con una combinación de alegría, y tristeza. Cuando pensaba que ya había pasado el peligro, toco el interruptor, y la luz se encendió. Era exactamente como un armario, aunque un poco más amplio de lo normal. En una esquina había un montón de trapos sucios, llenos de una poción roja extraña, y había un tipo de ¿lechuza? dibujada en su pared, indistinguible por el polvo. El techo parecía infinito, ya que era muy alto, y muy oscuro. En la habitación no había nada más, pero lo que más llamo la atención a Lorcan fue una pequeña caja de puro cristal, que tenía un animal irreconocible en su tapa. Era tan brillante, y tan hermosa, que Lorcan se le quedo viendo, y se llenaba de más alegría. Se agacho, y agarro la caja de cristal, preciosa y vidriosa, y la intento abrir. Era imposible. Debía de tener un hechizo que le prohibía abrirla, y todos sus intentos fueron en vano. Se metió la cajita entre sus camisas, y salio en cuclillas y salio del tercer pasillo sin ningún problema. Aquella caja de cristal seguía brillando, y Lorcan seguía caminando con ella. Apenas vio su baúl, la guardo ahí, y no se la enseño a nadie más. Sus amigos ya se habían ido, y no se había podido despedir de ellos.

[Nota: Lo siento, soy un irresponsable, lo se… pero Gracias por tenerme paciencia. Intentare ahora si, comprometerme a postear al menos un capitulo por semana. Ya la hisotoria solo le faltan unos 4 capitulos (quizas mas) para que se termine, pero habra mas… no crean que todo termina aca…]

Querida Mama:Todo acá ha ido muy bien. Debes de haberte dado cuenta de los últimos acontecimientos, debido a tus numerosas cartas de Lysander. Acá estamos terminando Octubre, y aun no recibo noticias de la familia. Los profesores han ido regulares en este transcurso del año, solo que la profesora Slinkhard ya me tiene entre ojos. Si Lysander te ha dicho algo malo de mi, debes de ignorarlo, pues es un patético arrogante y demás… No puedo creer que haya actuado así por yo tratar de defenderlo…Candy me contó que pasaría las navidades con Randall, así que mas comida para mi, supongo… Y creo que mi tío Kurt ya te anuncio de mi castigo… Hace ya un mes hablamos acerca de mi visita al Bosque Prohibido, y dijo que después de los parciales, iniciaría mi castigo, junto con Ara, Emersoth y Lepus Lestrange (no te asustes, eh?). Las clases de duelos son increíbles, y en esta semana me toca tener un duelo, ya que cada semana se baten a duelo dos niños, y ahora me toca a mí. Creo que me encanta la casa de Ravenclaw, inteligencia y además, astucia… me gusta… Creo que Jacob te manda saludos, y Fred te manda besos (aunque en estos momentos esta roncando como nunca). Acá estoy con mi micropuff, y creo que te veremos en las festividades. Estoy ansioso de ver la cena que “tía” Ginny nos tendrá preparados en el numero 12 de Grimmauld Place.

Últimamente no eh oído noticias acerca del mundo mágico, y de la familia, así que cuéntame como están los abuelos, y los demás de la familia. Bueno, me despido, ya que mañana es sábado, y tendremos nuestra primera visita a Hogsmeade. Te prometo que me cuidare mucho, y espero tu respuesta pronto.

PD: Me saludas al conejo, y guíñele un ojo al abuelo de mi parte.

Se despide con mucho cariño

Lorcan Lovegood
Las semanas habían pasado volando, y Lorcan recién estaba a finales de Octubre, terminando parciales, y ansioso por su primera visita a Hogsmeade. Era viernes, y al día siguiente les tocaba a los de primer y tercer año tener su primera visita al lugar donde todos los alumnos les encantaba ir, y les encantaba disfrutar de todas las tiendas y comerciales. Lorcan no había podido dormir el día antes de ir a Hogsmeade, y se levanto más temprano que los demás.

Lorcan se desvisto rápidamente, entro a la ducha, y se baño lo más rápido que había podido. El pensaba que no podía arruinar la oportunidad de llegar tarde a su primera excursión fuera de Hogwarts, la cual iría a ser entretenida y divertida.

–Hola Lor-dijeron Ara y Liuva, que ya estaban bañadas y listas para su excursión.
–…como decía, luego iríamos a Las Tres Escobas, e inmediatamente, iríamos a la monumental Casa de los Gritos…-decía Liuva, señalando en un mapa de Hogsmeade todos esos lugares.
–Esa Casa de los Gritos debe de asustar… Ahí fue donde el esposo de mi prima Dora estuvo… Mi tía Andrómeda me contó…
–Pero tranquilízate Ara, iremos muchos… No hay de que preocuparse…Y después, visitaremos la nueva sucursal de Sortilegios Weasley en Hogsmeade… Para morirse de la emoción.
–Liuva, recuerda lo que dijo el director ayer. “Se revisaran todos los estudiantes, asegurándose de que ningún producto Weasley entre al colegio”-dijo Lorcan imitando la voz del director.
–¿Y que profesores creen que nos harán compañía?-pregunto Ara.
–Definitivamente, Dormiteus no ira…-dijo una voz desde las escaleras, y Jacob estaba bajando las escaleras, y secándose el pelo-Y definitivamente esta navidad iré a cortarme esta mata de pelo… Que horror…-y le tendió una carta a Lorcan.-Pensé que habías logrado abrir el mensajito que nos cayo el otro día, y la leí… Lo siento…
–Acompáñame a dejar la carta-le dijo a Jacob.
–No puedo, tengo que alistar todo… Estamos planeando Fred, Rodmy y yo, traer productos Weasley sin que Filch se entere… será grandioso…
–¿Y tu Ara, me acompañarías?
–Tengo que terminar de alistar mis cosas. No es que intente hacer la estupidez que hará Jacob, pero tengo que llevar muchos galeones… pero primero debo de buscarlos…
–Vamos, yo te acompaño…-le dijo Liuva, y ambos salieron de la Sala Común.

Al dirigirse a la Lechuceria, todos sus amigos de 1º año estaban inquietos. Algunos estaban con bufanda, ya que en esa época empezaba a asomarse el frió, y los vientos navideños, y además llevaban una sonrisa radiante, y mucha emoción. En su camino, se toparon al profesor Libatius, que les hizo un gesto de saludo, y siguió su camino. Al llegar a las afueras del castillo, se dieron cuenta porque Jacob dijo que Dormiteus no iría: estaba ahí, soñoliento, con unas ojeras gigantes, e intentando guardar una tienda de campaña.

–No puedo creerlo, no me lo creo, no…
–¿Profesor Vector? ¿Qué hacia durmiendo a las afueras del colegio?-le preguntaba Liuva, interrumpiendo su charla consigo mismo.
–Ah, señorita Black, señor Lovegood, ¿Qué hacen por aquí?-les pregunto el profesor, pero sabia que tendría que responder su pregunta.-Yo tuve que dormir acá, ya que el director tuvo unas visitas de un Congreso que nunca había oído hablar de ellos… No creo que sea nada bueno, pero espero que no sea tampoco nada malo…
–¿Y porque tomaron su habitación?-preguntaba Lorcan.
–Pues porque mi habitación es, sin envidiarlos, gigantesca… así que les gusto esa… Creo que si alguien hubiera intentado matarme, torturarme, o incluso practicar conmigo su Imperios, lo hubiera logrado sin que yo me diera cuenta…
–¿Y no ira a la excursión?-pregunto Liuva.
–¿A Hogsmeade? No, que va… tengo que aguardar a algunos estudiantes durante un castigo…-dijo el profesor, y se les quedo viendo con una sonrisa fingida.
–Bueno profesor, se nos hará tarde para la excursión…-le dijo Lorcan.
–Ya sabes, suerte con… tu ya sabes… nos vemos agorita…-les grito el profesor Dormiteus, moviendo sus manos.
–¿Qué es “tu ya sabes”?-le pregunto Liuva a Lorcan.
–No tengo idea…

Siguieron su camino a la Lechuceria, y al llegar, se encontraron a varios alumnos mandando cartas, entre ellos estaban el chico Lepus, con su lechuza negra amarillenta, el cual mandaba un pergamino mas grande que el de Lorcan. Lorcan se acerco a un lugar alejado, agarro una lechuza, y le puso el pergamino en su pata.

–¿Viste lo que manda Lepus?-le dijo Liuva en voz baja.
–Si, y la verdad no importa…
–Antes si te importaba, Lorcan, ¿Ahora porque no? ¿Ya no te importa el bien del Mundo mágico?
–Pero quizás Lepus no tenga nada que ver en esto… Aunque podría estarle mandando una carta a su padre…
–Exacto… lo malo es que nunca podremos leerla…

Lorcan le dio unas leves palmaditas a la lechuza, y esta salio volando rumbo al hogar de los Lovegood. Lorcan vio su carta alejarse en el horizonte, y a la lechuza desaparecer. Liuva y el volvieron al castillo, y llegaron rápidamente a su Sala Común.

–¿Qué propiedades curativas tienen la sustancia que expulsan los Horklumps?-les preguntaba la gárgola en forma de águila.
–¿Y se supone que esto mide nuestra inteligencia? Sirve para el veneno de acromantula, deteniendo sus daños por una hora…
–Pues al parecer, tú eres muy inteligente…-le respondía la gárgola, y les abría la puerta.
–No eres el primero que lo dice…-dijo Lorcan, y cerro la puerta.
–¿Nombre?
–Candy Diggory, señor Filch…
–Pase, señorita “Diggory”… Siguiente-gritaba el celador del Colegio-¿Nombre?
–Ara Black, el es Jacob Crouch, ella es Liuva Edgecombe, y el es Lorcan Lovegood… ¿pasamos?
–Si si si… esperen… ¡Deténganse!-grito el celador, y los cuatro chicos se detuvieron.-Black, Lovegood, vengan junto a mi…
–¿Nosotros? ¿Pero porque?-preguntaba Ara, consternada.
–Es una orden… ¡Vengan ya!

Los chicos caminaron, y se despidieron de Liuva y Jacob, que estaban igual de confundidos que ellos. Al momento, el profesor Dormiteus llego, y les toco el hombro. Les sonrió, y les hizo un ademán de que los siguiera.

–¿Qué es lo que pasa, profesor?-le preguntaba Ara, que estaba a punto de llorar.
–Pero ya deberían de saber… Kurt le dijo a Lepus que les avisara…
–Lepus Lestrange nunca nos hubiera avisado…-dijo Lorcan.
–Pues entonces, ahora les digo… Van para su castigo por estar en el Bosque Prohibido… ¿A poco ya se olvidaron de…?
–Pero porque el día de hoy. Hoy era nuestra visita a Hogsmeade.-gritaba Lorcan, que estaba a punto de estallar.
–¡Es injusto!-grito Ara, y empezó a llorar, cuando estaban entrando de nuevo al castillo.
–Miren, no nos culpe a mi, ni a tu tío, Lorcan, nosotros solo seguimos las reglas del señor Diggle.

Los dirigieron a una clase vacía, con los pupitres desordenados, y les indicaron que se quedaran ahí. Lorcan estaba lleno de furia, y Ara estaba a punto de llorar. Ara iba a decir algo, cuando a aquella habitación entro de nuevo el profesor Vector, junto con sus compañeros de castigo: Lepus y Emersoth. Lorcan se dio cuenta de que el castigo iba a ser aun peor.

–Bueno, el profesor Kurt me dejo a cargo de esto… al parecer, ustedes cuatro entraron al Bosque Prohibido sin autorización, y sufrieron de un pequeño ataque por parte de los centauros. El castigo no será tan aburrido, pero lo harán solos.
–¿¡Solos!?-dijeron los cuatro al mismo tiempo.
–Si, cada uno limpiara ciertos lugares de todo el castillo, que están deshabitadas, o sin utilización alguna. Quizás para guardar objetos interesantes e importantes. Lepus Lestrange ira a las mazmorras, a acomodar el armario de Pociones, que esta muy desordenado… Te digo que todo esta contado, y si falta algo, lo sabremos…-Lepus hizo una cara de furia, y le volvió la cara.-Tanthos Emersoth ira a la Torre de Adivinación a acomodar el aula de Adivinación, que esta muy asqueroso, y sucio. Nada de usar esos aparatos…-Emersoth le hizo una sonrisa fingida, y le quito la mirada.-Por lo tanto, Ara Black ira conmigo a acomodar la clase de Adivinación del profesor Firenze – esta en verdadero desastre – y Lorcan Lovegood… ira al 3º Piso, al Salón de los Retratos.
–¿El tercer piso es prohibido, no?-pregunto Lorcan.
–Si, pero tienes mi autorización… lo que te pido es que no entres a ninguna habitación, pues no sabes que criaturas podrían estar por ahí…
Todos se fueron a su habitación, a ordenarla. Lorcan iba con mucha rabia, enojo, y tristeza juntos. Tan solo imaginarse como sus dos mejores amigos estarían divirtiéndose en todo el lugar de Hogsmeade, entrando a los puestos, a las tiendas, comprando cosas en Sortilegios Weasley. Se sentía solo, y furioso.

Llego al ancestral 3º piso, que desde hacia años había dejado de ser prohibido, pero hace tiempo que volvió a ser prohibido (Se calcula que fue cuando Diggle llego a ser director de Hogwarts). Había miles de puertas, una puerta sin indicaciones, una Sala de Trofeos, la Galería de las Armaduras, otras habitaciones sin indicaciones, y la Sala de los Retratos. Aquella puerta era muy ancestral, y el nombre de la puerta estaba escrito en letra medieval. Debajo del nombre, había una breve descripción “De los antiguos retratos de la época medieval”. Lorcan toco la puerta, y como nadie le abrió, entro.

Aquella habitación era muy grande y espaciosa. Tenía mucho polvo en su suelo, y, increíblemente, tenía al menos unos 100 cuadros guindando en sus paredes. Todos los retratos tenían personas que ya hacían dormidas, o hasta muertas, en su propio retrato. Se encontraban todos callados, y ninguno se movía. Tenía una mesa en el centro, que servia de comedor. Además, habían varias sillas, y cuatro copas llena de rubíes y zafiros en su alrededor. El piso, la mesa, las cuatro copas, y todos los retratos estaban llenos de polvo mugriento, y había una serie de cuadros en el suelo, y algunos de esos del suelo estaban despiertos y con los ojos abiertos, observando a Lorcan.

–¿Qué hace un niño pequeño y rubio en nuestro aposento?-dijo una voz de un señor ya mayor.
–Calla, Merlín, vas a asustar al pobre niño…-otro cuadro empezaba a emitir sonidos, aunque Lorcan no sabia quien era. Esta vez sonaba una voz femenina.
–Y mira quien calla a Merlín… Clodonia la hechicera… que patética…-decía otra voz, que sonaba sombría y burlista.
–Se pronuncia Cliodna, Merwyn… ¿Quién eres, niño?
–Me llamo Lorcan… Lorcan Lovegood… y estoy hablando con unos cuadros…
–Que crees niño, los cuadros también hablamos… no creas en lo que los otros dicen…-decía otra voz, que sonaba de un ser torpe, y voz vacilante, y risa graciosa.
–Callad, pequeño e insignificante ser… No veis que lo asustáis con tu voz…-decía una voz fuerte, y de valiente.
–¿Quiénes son ustedes?-preguntaba Lorcan, asustado.
–Yo soy Mopsus, y a ellos ya les oisteis ser nombrados…-hablaba la voz de Mopsus.
–*Lumus*-grito Lorcan, y una luz salio de su varita, iluminando toda la habitación. Las voces que sonaban no provenían de los cuadros de las paredes, sino de los cuadros que estaban en el suelo. Lorcan empezó a ver todos los cuadros de uno en uno.
–¿Y que te trae por aquí, joven Lovegood?-decía la voz del famoso Merlín, que era alto, con un sombrero puntiagudo, una barba larga, y un traje de estrellas.
–Estoy castigado… debo de acomodar y limpiar esta sala, pero sin luz no puedo…
–Mira, ve detrás del cuadro del niño dormido… ¿Lo vez? Detrás de el hay un interruptor de luz-decía Cliodna, una señora con gorro y con una cara de pocos amigos, pero su voz sonaba muy alegre. Lorcan hizo lo que Cliodna le dijo, y ahí había un interruptor. Prendió la luz, y todo en ese lugar se ilumino, y los cuadros numerosos de la pared seguían durmiendo, a pesar de la claridad.
–Gracias, señora… ¿Por qué ustedes… digo, estos cuadros están acá en esta habitación? ¿No deberían de estar guindados en el castillo?-preguntaba Lorcan, que agarraba un sacudidor que estaba en uno de los estantes, y empezó a sacudir todos los cuadros.
–Mira, niño, es una cuestión muy interesante. Nosotros estamos acá, debido a que nuestra época ya pasó… Hubo una época, hace millones de años, en que nosotros nos encontrábamos por todo el castillo. Fue exactamente en la época donde los Fundadores crearon el castillo.-hablaba la voz de Merwyn, que era un hombre todo sombrío, con una capucha, y la cara muy arrugada, en forma de sapo.
–¿O sea, que conocieron a los Fundadores?-pregunto Lorcan, asombrado, siguiendo con su labor.
–Exacto… bueno, solo los vimos, y oímos todo lo que ellos decían…-decía Mopsus, que parecía un dios de la antigua Grecia. Musculoso, con un solo trapo que le cubría el cuerpo.
–Ellos nunca nos tomaron importancia…-decía Merlín.
–¿Y porque ustedes necesariamente están en el suelo?-preguntaba Lorcan.
–Cuando ellos murieron, los nuevos propietarios guardaron todos los cuadros del castillo…-decía Cliodna.
–Del rincón más aparte del castillo, hasta este pasillo…-decía Uric, que parecía chiflado, con el pelo de la barba muy largo, y su cara muy anciana. Usaba ropa de campesino. -así que fuimos los últimos en ser guardados…
–Y no había mas campo para nosotros…-decía Merlín.
–Eso lo explica todo…-dijo Lorcan, y se quedo pensando por una fracción de segundos.
–¿En que piensas, joven… Lorcan?-decía Merwyn.
–Estaba pensando, pero era una tontería,,,
–A lo mejor te preguntas como era tu jefa de Casa… Rowena Ravenclaw era… una mujer única…-decía Cliodna, con un sentimiento de felicidad.
–Ere hermosa, muy inteligente… siempre llevando consigo esa diadema, que la hacia lucir mas sabia…-decía Mopsus.
–No solo lucia, sino que la hacia mas sabia… Eso me han dicho…-dijo Lorcan.
–Esa diadema la uso un gran lapso de tiempo… hasta que su hija se la robo…-dijo Uric, y se empezó a reír como loco.
–¿La robo su hija, Helena, cierto?-pregunto Lorcan.
–Helena Ravenclaw… después de eso, según Helga, se fue para el país de Albania… y de ahí no se sabe nada…-decía Mopsus.
–¿Y que me cuentan… sobre la habitación de Rowena?-pregunto Lorcan, y todos hicieron un suspiro.
–Era lo más hermoso que jamás había existido… Llena de cristales, oro, rubí, y el amor y la inteligencia de tan hermosa señora…-decía Cliodna, con todo dulce.
–Ella estuvo en esa habitación, hasta que un día, Rowena le quebró una botella en su cuadro, y la saco…-decía Uric, y volvía a reír como loco.
–¿Y donde esta esa habitación?-pregunto Lorcan.
–En algún lugar de todo este castillo… Nadie sabe, pero lo único que se sabe es que es majestuoso, y que adentro encierra…-decía Merlín, pero fue interrumpido por Cliodna.
–…un poder que nadie ha tenido nunca… ni siquiera Merlín… era un poder increíble e inimaginable…
–La habitación es muy secreta, y cuesta mucho encontrarla… Solo el verdadero Heredero de Ravenclaw seria atraído hacia ella, sin siquiera saber donde esta, o que contiene.-decía Merwyn.
–Increíble… ¿Pero como su poder no ha sido percibido por otros… o incluso por el Heredero de Ravenclaw?-preguntaba Lorcan
–Puede que ya haya sido abierta, pero quizás el que la abrió no sabia donde entraba… y solo el verdadero Heredero la podría abrir… quizás en unos años, el Heredero vuelva, y use ese poder para gobernar… no se sabe…-decía Mopsus.
–Creo que ya se me paso la hora… voy a dormir… Espero vernos pronto, en otro castigo…
–Hasta pronto, joven Lorcan Lovegood…-dijeron los cuadros, y la luz volvió a irse, dejando la habitación en penumbras.

Lorcan salio, encontrándose con Ara, cerca de la Sala Común. Ella estaba llena de tierra, plantas y lianas. Eran apenas las cinco de la tarde, y sus amigos no volverían hasta las siete, así que tenían un largo tiempo de descanso, para hacer deberes, y para que Lorcan le contara a Ara su conversación con los retratos.

Al día siguiente, Lorcan no pudo dejar de pensar en lo que se había preguntado toda la tarde, y parte de la noche. Sabía que tenia que hablar de esto con el profesor Binns, pero todo apuntaba a que no seria capaz de hacerlo. Desde que Lorcan había oído que su tía hablaba acerca del Heredero de Ravenclaw, le entro curiosidad. Luego volvió a pensar en todo lo que sabia, y no llego a ninguna deducción.Se levanto, pero esta vez, Jacob le había ganado el campo en el baño, así que tuvo que esperar un gran rato para ducharse tranquilo. Cuando Jacob salio de la ducha, Lorcan se metió sin volver a verlo. Al salir, la cola que se hacia fuera del baño, ahora era solo de Rodmy, y de Fred.

–Buenos días, Lor… ¿Hoy que te paso? Te levantaste mas tarde…-decía Jacob.
–Pues no se… me quede pensando en lo de ayer…
–¿Lo de Daphne?-pregunto Ara, que salía de detrás de un sofá.
–No, del Heredero de Ravenclaw… No se porque, siento la sensación de que algo anda mal por acá…
–¿Y porque te preocupas por eso?-le preguntaba Liuva, que se fijaba en el horario, y Lorcan logro leer “Cuidado de Criaturas Mágicas, Clase de Vuelo, Duelos y Aritmancia”.
–Pues no se…
–Una pregunta… ¿El Heredero de Ravenclaw puede ser una amenaza?-pregunto Jacob, interesado.
–Quizás no, pero lo que hay en la ancestral habitación de Rowena Ravenclaw es muy peligroso, si va a dar a manos de magos oscuros…-respondía Liuva, que seguía sacando cosas de su bulto.
–¿Y tu crees que la gente piense que hay algún mago oscuro detrás de eso?-preguntaba Ara.
–De creer, no, pero creo saber quien seria posible de intentarlo…-respondió Liuva, y se retiro de su lugar, e hizo un ademán para que la siguieran. Los tres chicos la siguieron, pero no sabían a donde iban. Al llegar, la puerta que rezaba “Biblioteca” estaba frente a ellos, y una persona salía de ella. Lepus Lestrange, igual de serio, y de extraño, salía de la puerta, con unos tres libros en la mano. No los volvió a ver, y siguió su camino, y en ese momento, a Lorcan le cayó la idea.

Regresaron a la Sala Común, sin haberse dirigido ni una palabra. Se sentaron en los sillones, y lo único que hicieron fue verse a la cara. Lorcan estaba armando lo que quería decir, pero Jacob hablo primero.

–¿Dices que Lepus Lestrange es… un mago oscuro?
–No me refiero a eso… es muy sospechoso que, siempre que voy a la biblioteca, es este ahí… aunque llevamos menos de una semana en el colegio, el ha hecho muchas cosas… extrañas…-decía Liuva.
–Como lo del Bosque Prohibido…-decía Ara, cuando empezaron a bajar para ir a desayunar al comedor.
–Exacto… El puede ser la persona que quiera adentrarse a la Historia de Hogwarts, y encontrar la habitación… pero antes debería de encontrar al Heredero…
–Siempre pensé que tenia algo que ver… ¿Esos libros que llevaba era…?-decía Lorcan, cuando ya iban llegando a la Gran Salón.
–Árboles Genealógicos…-respondía Liuva, decidida.
–Tiene sentido…

Aquel desayuno fue callado. Lorcan estaba muy sorprendido de lo que Liuva les había demostrado, pero a la vez no tenia mucho sentido. Aun así, Lorcan debía de hablar con el señor Binns, preguntarle lo que pasa, y así saciarse de dudas. Al terminar el desayuno, las lechuzas matutinas hicieron su presencia en el Gran Salón, y el Profeta diario de Liuva voló por los aires, y se postro en su regazo. Eso le hizo pensar acerca del mensaje oculto de aquel papel carbonizado. Podría haber sido enviado por una lechuza…

–Quizás… el mensaje de ayer que cayo del cielo… vino de una lechuza… o sea, que no fue alguien del colegio…-decía Lorcan, analizando bien lo que iría a decir.
–Es posible… No hay nada interesante en el Profeta…-decía Liuva, y le pasaba el diario a sus amigos.-De lo único que habla es el avance del Juicio…
–Eso del juicio yo lo veo como una tontería…-decía Jacob, al terminar de leer el Profeta-De lo único que hablan es de que ambos son culpables… eso para mi es… insano…
–¿A que horas tenemos “Cuidado de Criaturas Mágicas”?-pregunto Lorcan, desconcertado.
–En diez minutos… vámonos…-dijo Ara, y los cuatro se levantaron.
–¿Y desde cuando sospechas de Lepus?-le preguntaba Ara a Liuva, mientras iban saliendo al exterior.
–Creo que la conversación tuya y del profesor Binns me hizo pensar, y además, sus idas a la biblioteca, y su estadía todos los días en el área de “Familias Mágicas”… Quizás busca al Heredero de Ravenclaw.
–¿Y donde crees que seta el Heredero de Ravenclaw?-preguntaba Lorcan.
–¿Pues no es obvio? Es casi probable que este lejos de acá. En los libros solo se conoce de una descendiente de Rowena Ravenclaw…
–Helena Ravenclaw…-terminaba la frase Ara.
–Y Helena nunca vivo en Londres… no se sabe con exactitud donde, pero se especula que era en el Oriente de Europa…
–¿Pero, y si Lepus lo logra encontrar? Encontraría el poder que hay en esa habitación, y nos podría acabar a todos…-decía Lorcan, alarmado.
–¿A lo que quieres llegar, es a que encontremos nosotros al Heredero de Ravenclaw?-preguntaba Jacob, asombrado.
–Creo que al menos, debemos de encontrarlo antes de el… ¿Recuerdan que el es “nieto” del mago mas tenebroso? ¿Qué su padre es un mortifago? Es muy peligroso…

Las clases de Cuidado de Criaturas Mágicas estuvieron normales. Siguieron viendo a los Horklump, y sus cualidades curativas. Un Horklump casi ataca a Jacob, ya que este les tiene miedo a todos las criaturas mágicas extrañas. La clase fue muy entretenida, pero cuando su tío Kurt hablaba, se ponía de lo peor. Al final de la clase, su tío Kurt se le quedo viendo, como recordándole lo del miércoles, y Lorcan entendió enseguida.
Inmediatamente tendrían clase de Vuelo con el profesor Davies. A Lorcan no le atraía mucho el Quidditch, y mucho menos, montar en una escoba. Recordando todas las anécdotas que le contó su madre, acerca de los peligros de volar, a Lorcan se le erizaban los pelos cada vez más. Sabía que era peligroso, y que podría caerse en un intento por lucirse.

–Buenos días, jóvenes… Soy Roger Davies, ex-jugador de Quidditch de su misma casa, la casa de Ravenclaw-varios estudiantes aplaudieron, pero a Lorcan no le nació aplaudir.-Ahora, aprenderemos los principios del Quidditch…
Aquella clase estuvo muy aburrida. Lorcan monto la escoba, pero no lo hizo tan bien como su amigo Jacob, que hasta recibió las felicitaciones del profesor. Los demás de sus compañeros también volaron en escoba, y pasaron los retos que el profesor les había dado, pero Lorcan, torpemente, logro uno que otro. Lorcan sabía que no era su fuerte, y que además, no le gustaban las alturas.

Al salir de clase de vuelos, todos salieron muy cansados, excepto Lorcan, que iba muy contento, ya que se había terminado aquella clase. El colegio se veía muy alterado. Muchos niños pasaban corriendo de un lado para otro, y otros niños cuchicheaban, y los veían a ellos, y seguían corriendo. Seguían caminando, llegando a su Sala Común, pero se detuvieron a la biblioteca, que estaba vacía, y varios niños salían de ella.

–Algo pasa…-decía Lorcan, mientras que Abraham Carrow llego corriendo al donde estaban ellos.
–Lorcan, necesito que vengas…
–¿Para que? ¿Qué pasa, Abraham?-le preguntaba a Lorcan, que trataba de soltarse de su amigo.
–Es tu hermano…

Lorcan sintió que todo el cuerpo se le desvanecía. Sintió como un nudo en el estomago, y que todo el cuerpo se le contrajo. Se quedo paralizado, viendo como su amigo Abraham lo halaba. Todos sus amigos hablaban, e iban corriendo junto a ellos, pero Lorcan no los oía. Su hermano… ¿Qué le habría pasado? ¿Qué habría hecho para que todo el colegio se alterara de esa forma?

Llegaron al exterior, donde muchos niños estaban reunidos, y estaban bloqueando el paso. La mayoría de ellos se burlaban a carcajadas, y Lorcan logro identificar unos cuerpos en el centro de aquella muralla de alumnos. Sospechaba que su hermano estaba ahí.

–¿Qué pasa aquí?-le pregunto a Abraham.
–Míralo tu mismo…

Se acercaron, y les pidieron campo a unos alumnos. Ellos cedieron, y le dieron un estrecho espacio para que pasara. Al llegar al extremo donde se encontraba el acto, no podía creer lo que veía: su hermano Lysander estaba en el suelo, gritando y llorando aterrado, mientras que un lobo estaba frente a el, acechándolo. Lorcan sabia que el temor de Lysander por los lobos era muy grande, y solo pudo pensar en una persona que hizo esto. Daphne PinkStone, y su amigo Yardley estaban muriéndose de la risa, y señalándolo. Lorcan sintió que una ira lo invadía todo su cuerpo. Pensaba que Daphne se vengaría contra el mismo, pero atacar a su hermano gemelo ya era mucho…

–Riddikulus-grito una voz de detrás de Lorcan, y una alumna de Ravenclaw, Bridget Applebee salio de la multitud, y creo del boggart de Lysander, una chica rubia la cual parecía un mono peludo, y el boggart salio corriendo. -Me debes una, niño lindo…-le dijo a Lorcan, y le cerro el ojo.-Ahora es tu turno…

Lorcan sabia lo que debía de hacer, y, al ver a su hermano en el suelo, sudando, salio corriendo con su varita en alto donde Daphne. Se le postro al frente, y le puso la varita en el cuello.

–¿Te atreves a meterte con un Lovegood?
–¿Tu que me vas a hacer, niño mimado, entupido…?
–No sabes de lo que soy capaz…-le dijo Lorcan, en tono amenazante.
–Ni te atrevas a tocarla…-dijo Yardley, y levanto su varita, y grito *Expelliarmus*.
–*Impedimenta*-grito Lorcan, y el hechizo de Yardley se desvaneció.-*Expelliarmus* grito, y la varita de Yardley salio volando por los aires.
–Ni se te ocurra hacer nada mas, Lovegood-grito Daphne, pero la ira que corría por Lorcan no lo dejo pensar.
–Dime, ¿Por qué te metiste con mi hermano?
–No me grites, maldito cerdo verrugoso-le dijo Daphne, señalándolo con la varita.
–No permitiré que dañes más a mi hermano…
–Tu no te metas, Lorcan…-Lorcan oyó la voz de su hermano, que estaba de pie, con la varita señalándolo.
–¿Lysander? Pero si te estoy defendiendo…
–Yo puedo defenderme solo. ¿Qué me crees, de cinco años?-grito Lysander, muy furioso.
–No, pero lloras como uno de esa edad…-dijo Daphne, y todos los niños, y ella, se empezaron a reír.
–Esta no te la perdono…-grito Lorcan, y con su varita grito *Levicorpus*. El cuerpo de Daphne, misteriosamente se empezó a elevar, y ella no podía detenerlo. Todos los alumnos se empezaron a burlar, mientras que Daphne le gritaba groserías a Lorcan, y le suplicaba que la bajara, ya que estaba volando.
–Te dije que no te metieras, maldición… Ojala y no fueras mi hermano… No quiero verte nunca mas… me dejaste en vergüenza frente a todo el mundo… te odio…-dijo Lysander, que estaba con su cabellera café mas alterada que antes, y con los ojos llorosos.
–No te pongas pesado, Lysander…Solo hice lo que cualquier hermano haría…
–Pues ya no quiero que seas mi hermano…-le grito Lysander, y se retiro del lugar. Lorcan seguía ardiendo de ira, ahora por Lysander. Retiro su varita, decidido a seguir a su hermano.
–*Liberacorpus*-oyó que decía Liuva, y oyó a Daphne caer al suelo.

Lorcan caminaba decidido a alcanzar a su hermano y hablar con el. Pasó por un arco, y oyó unas risas. Se volvió, y Scorpius Malfoy, junto con sus amigos, entre ellos, Albus Potter, estaban riéndose. Albus vio a Lorcan, y se dejo de reír.

–¿Ahora que te pasa, Lorcan?-le decía Scorpius en tono de burla.- ¿Vas a ir a llorar con tu hermanita?
–¿Quieres saber lo que sintió PinkStone?-le dijo Lorcan con más ira que antes: nadie se burlaría de su familia.
–Prefiero sentir eso, a tener una mama lunática-dijo Malfoy, dándole énfasis a la palabra “lunática”. Lorcan no pudo aguantar, y las lagrimas se le salieron por si solas.
–No-dijo, acercándose a Malfoy rápidamente-te-dijo, alzando la varita-vuelvas-le puso la varita en el cuello-a burlar de mi familia…-y con una patada, lo mando lejos.-*Levicorpus*-grito, y su cuerpo paso del suelo, a levitar en el aire. Empezó a gritar, pero Lorcan no le ponía atención.
–Nunca lo creí de ti, Albus…-le dijo a su “primo” Albus Potter, y se volvió, y siguió su camino. Volvió a oír otro *Liberacorpus* por el pasillo, sabiendo que su amiga Liuva libero a Malfoy.
Lorcan no salio de su habitación. No asistió a clases de Duelos, pero a lo mejor, sus amigos le explicarían los percances. No podía imaginar lo que le había pasado aquel día. Su hermano humillado, la tontería que cometió Daphne, y sus consecuencias, y al parecer, su hermano ahora lo odiaba… Y después, nunca debió de hacerle eso a Malfoy… sabia que estaba mal, pero no soporto la presión. La tarde, y el almuerzo ya había pasado, y Lorcan todavía no se recuperaba.

–¿Estas mejor?-se aparecieron sus amigos por la puerta, con un plato de comida, y se le acercaron.
–Creo que si… ¿Qué dijo la profesora Toothill?-pregunto Lorcan, intrigado.
–Dice que hablara contigo en algunas semanas… Pero dijo que te iba a perdonar, ya que le contamos todo…-le respondía su amiga Ara.
–Se vio muy sorprendida con los hechos…-dijo Jacob, buscando algo de su baúl.
–Pero dijo que ya no podrías faltar a Aritmancia… así que, busca fuerzas, ya que la clase empieza en media hora…-decía Liuva, dándole ánimos.
–De acuerdo…-dijo Lorcan, y se comió un gran bocado de su comida.
–Lo de hoy en la tarde ya es noticia por todo el colegio…-decía Jacob, mientras bajaban juntos a Aritmancia.
–Pero tú no te preocupes, Lor… todo va a salir bien con tu hermano…-decía Ara, y abrazaba a su amigo.

Las clases de Aritmancia fueron muy aburridas. El profesor no les paro de hablar sobre la magia del número, y se puso a revisar las tareas. Quizás fue aburrida porque Lorcan no podía conciliar nada de atención. Últimamente, en su cabeza había mucho, a pesar de ser la primera semana de clases. El día siguió normal, y Lorcan seguía distraído constantemente, y hasta que se durmió, pudo descansar su conciencia.

En la mañana del jueves, Lorcan se despertó como los otros días: con ojeras gigantes, con su pelo, más alborotado que nunca, y una cara que hasta daba miedo. A pesar de todo, Lorcan logro despertar primero que sus compañeros de habitación – Fred seguía roncando como si fueran las 3 de la madrugada – y se fue a bañar, y a alistarse para aquel día, que seria muy duro.

Bajo, como era de costumbre, a la Sala Común, a esperar a su amigo Jacob, y a sus otros amigos nuevos. Al cabo de unos minutos, la sala empezó a llenarse de gente, entre ellas, Ara y Liuva, que llegaban con una sonrisa. Ara iba peinada muy extrañamente, con una cola en el medio de su cabeza, y otra colita al lado. Aunque se viera rara, a Lorcan le gustaba como le lucia. Liuva bajo con el pelo plateado, y los ojos azules, para que le lucieran mas.

–¿Hoy tenemos Defensa Contra las Artes Oscuras, cierto?-preguntaba Liuva, con cara confundida.
–Lastimosamente… si… pero no te preocupes…-le decía Ara, que veía a Liuva retorcer su cara, y hacer que su pelo cambiara a un verde musgo.-También tenemos Historia de la Magia, Transformaciones, y Pociones…
–Será un día divertido… quizás el profesor Binns me…-decía Ara, tranquilizándose, e interrumpida por el grito ahogado de Lorcan.
–¡LOS DEBERES!

Inmediatamente, Lorcan salio corriendo a los dormitorios, y regreso con un pergamino gigante, y sus libros de Historia de Hogwarts. Se sentó, y se quedo viendo fijo a Ara. Ara, después de un minuto, se dio cuenta de lo que quería Lorcan, y se dirigió a su dormitorio, y al regresar, traía consigo otro pergamino, y se lo dio a Lorcan, y este, con una sonrisa, lo agarro, y empezó a copiarlo.

Después de que Lorcan terminara el deber, Jacob bajo de los dormitorios junto a Rodmiro, Fred, Roddy y Arthur. Lorcan y las chicas bajaron con ellos al Gran Comedor. En el camino se toparon a Rose, su primo James, y su amiga bonita, y al parecer, iba con una nueva amiga, que Lorcan recordó como Demelza Doge. Bajaron junto con ellos, y se hizo una conversación muy interesante. Era la primera vez que Lorcan hablaba de cerca con James.

–¿…lo castigaran, Lor?-le pregunto James a Lorcan-Digo, el profesor Hagrid estaba furioso, ya que los centauros se enfadaron con los humanos.
–Pues… eso no lo se, ya que no le hablo al tal Lepus, pero…
–¿Y tu los viste entrar al bosque?-pregunto la voz mas gloriosa que Lorcan jamás había oído. Se volvió, y la amiga hermosa de Rose lo estaba viendo, y Lorcan sentía que le hacia ojitos.
–Estem… yo… emmm…
–Si, los vimos… pero solo eso…-respondió Ara, ya que Lorcan se quedo pegado.
–Ahora que lo recuerdo… Tu y Lorcan no estaban en las…-decía Roddy, pero Lorcan lo interrumpió rápidamente.
–¿Y como van esas travesuras, James?
–Pues ya estoy castigado, así que mejor no hago travesuras durante el castigo, porque odio los castigos prolongados…
–Pero no entiendo que tiene de malo convertir a tu profesora en sapo…-todos rieron ante el comentario de Demelza, que hasta ese momento había hablado.

Al llegar al Gran Comedor, todos se dirigieron a sus mesas de casas, y se sentaron. Lorcan se sentó junto a Jacob y Liuva. Juntos comieron, y vacilaron normalmente. Fue hasta el momento en la llegada de las lechuzas, que todos callaron y leyeron las noticias. Liuva había pedido recibir desde el día de ayer, el periódico mágico, El Profeta, diariamente. Cuando llego el Profeta para Liuva, esta leyó el titular principal, y, conociendo esa expresión de su cara, era una noticia interesante. Leyó rápidamente, y lo paso a Lorcan. En El Profeta rezaba:

El Juicio Trelawney-Firenze empieza
Muchas expectativas para la noticia más reciente del mundo mágico

 

Lorcan quedo muy sorprendido por el titulo de aquella noticia. Pasó la página, y empezó a leer rápidamente lo que decía el artículo.

    El Juicio que todos los magos han estado esperando durante meses o quizás años, empieza el día de hoy. quizás es el mas esperado, ya que hasta el día de hoy, la prensa tenia el permiso de anunciar el problema que ataca a estos dos profesores de la prestigiosa escuela de Inglaterra, Howgarts, o quizás sea por saber el paradero de ambos profesores de Adivinación. Hace ya algunos meses, la noticia del asesinato de dos centauros bebes había sacudido todo el mundo mágico, y había dejado en duda a toda autoridad mágica. A partir de ese día, 27 de julio del pasado año, 2016, los profesores habían sido llamados a una reunión con el Wizengamot, y desde ese día, el paradero de los profesores no había sido anunciado.

    Casi un año después de dicha información, se lleva a cabo el Juicio, y salen a la luz nueva información y todo lo relacionado con el caso. Mi nombre es Marteline “Marty” Skeeter, y esta es la noticia mas sacudida del mundo mágico “El Juicio TRELAWNEY-FIRENZE” Pase a la pagina 5…

Lorcan volvió a ver a sus amigos, y al montón de gente que tenia sobre sus hombros, leyendo todos el mismo reportaje. Volvió a ver a todos lados, y la mayoría de las personas estaban leyendo dicha noticia, o comentándola. Incluso, los profesores y el director Victor, estaban informándose. Lorcan paso la pagina, y siguió leyendo.

    Días después de que la noticia de que dos centauros bebes haya sido matados, toda la población empezó a especular. Un mes después, se especulo más, ya que la llamada a los profesores a la reunión, y su repentina desaparición, nos dio a conocer que tenían algo que ver. Pero hoy, lejos de especulaciones, tenemos la noticia verdadera.

    –“Juro que no tuve nada que ver con esto, y menos con los asesinatos de los dos magos…”-afirma la profesora Sybill Trelawney, antes del Juicio. Al parecer, hay más asesinatos envueltos en este asunto. Se veía destrozada, y muy vendada.
    –“Quiero solo decir que nada de esto es cierto… pero no quieren parar… ambos… somos inocentes”.-afirma Firenze a la prensa.

    La información trata acerca de dos centauros bebes. Días antes, en el Colegio Hogwarts se habían oído discusiones, entre profesores de Adivinación, y el director. Ambos profesores parecían perturbados, pero no es hasta hoy, que nos damos cuenta de la razón: el poder de la asignatura.

    –Se daban muchas discusiones, y nosotros no sabíamos a que se debían… Años atrás, ambos peleaban un puesto permanente en las clases de Adivinación…-afirma el profesor Neville Longbottom.

    Ambos querían tener la asignatura para impartirla por todo el Colegio, pero era imposible. Quizás Trelawney pensó que hacer ese alboroto, después del nacimiento de los dos hijos de Firenze, iban a hacer que Firenze renunciara, pero fue totalmente lo contrario. Así que Trelawney acudió al asesinato de ambos bebes, en el Hospital San Mungo, y el asesinato de dos doctoras, a 100 metros de dicho Hospital, el mismo día. Es obvio pensar, que ambas doctoras hayan sido testigos, y las asesinaron. Trelawney puede que sea muy inteligente, pero al parecer, esto no le ayudo en nada. Firenze, después de dar por un hecho que fue la profesora Sybill, intento asesinarla sin nada de magia, enviándola al Bosque Prohibido. Destrozaron a la profesora, todas las criaturas del Bosque, principalmente, centauros. Y fue fácil, ya que la profesora, al ser rescatada por el director Diggle, estaba pasada de licor, y de una sustancia extraña… Pues así fue como llegaron a la conclusión de los hechos, y encerraron a Trelawney y Firenze durante este año en una celda hasta este día, pero no han querido aceptar su culpabilidad…

Lorcan se detuvo, y se retiro del lugar, donde otros se quedaron leyendo dicha noticia impactante. Sus amigos ya habían terminado de leerla, y estaban comentándola con Albus Potter, y su prima Rose. Lorcan se les unió, pero la voz del director, les indico que debían de hacer silencio, y poner atención. Sus amigos se sentaron en los primeros espacios vacíos que vieron, y pusieron atención.

–Ni siquiera nosotros sabíamos sobre el paradero de dichos profesores… esto es impresionante… Pero vamos a pedir discreción, y vamos a suplicarles que en 10 minutos estén en sus aulas, pues ya indicamos que si llegan tarde, les impartirán un castigo… Pronto tendrán un suplente en Adivinación… por ahora… a sus aulas…

El director fue muy breve, y se marcho a los comedores. Mientras, todos los alumnos se retiraban en masa Lorcan había observado que su profesor de Aritmancia no se encontraba en la mesa de profesores. Quizás estaba buscando el reemplazante de Adivinación, o quizás no…

Aquel día, empezaban con clases de Defensa contra las Artes Oscuras. La profesora aquel día estaba más irritada que nunca. Empezaron a desarrollar los Hechizos Defensivos.

–Te postras frente a tu enemigo, y un solo movimiento…-dijo moviendo su varita, y pronunciando las palabras *Expelliarmus*. El hechizo salio y le pego en el pecho de su “enemigo” de plástico mágico, y al chocar con el muñeco, el hechizo se devolvió con mas fuerza.-*Impedimenta*-grito la profesora, y el hechizo se desvaneció-Inténtenlo… y cuidado me provocan, porque hoy no es un día de bromitas… oyó, ¿señor Lovegood?
–Si… señora Slinkhard…
Después de practicar aquel hechizo, tenían un pequeño descanso. Lorcan, Ara, Jacob y Liuva lo aprovecharon para ir a los alrededores del castillo, a ver que hacían. En el camino, se toparon a la prima de Rose, Victoire. La chica, que estaba en 7º año, decidió compartir con Lorcan ese pequeño receso, ya que ella en esos momentos tenía clases de Adivinación.

–…y nos dejan quedarnos por acá, o en otro lado…-decía Victoire a Lorcan y los demás.- ¿Y ustedes están en receso, cierto?
–Si, y ahorita vamos a clases con Binns…-decía Jacob, que no le quitaba los ojos a Victoire, ya que era muy hermosa.

De repente, del cielo cayo un papel a muy gran velocidad. Se postro al frente de Lorcan, y se empezó a quemar solo. Victoire lo vio, y quedo sorprendida, y Liuva se quedo mirando al cielo.

–¿Desde cuando un papel quemado cae del cielo…?-preguntaba Ara, consternada.
–No vino del cielo… vino de una de esas torres…-dijo señalando la torre más próxima a ellos.
–¿Dirá algo?-preguntaba Victoire, que se ponía a rejuntar el papel quemado. Lo observo, y con un toque de su varita, pronunciando las palabras *Revelio*, el papel se abrió, y dejo caer una notita.-Creo que es tuya…-dijo Victoire, estirando la mano, y dándosela a Lorcan Lovegood.
–¿Mía?-pregunto Lorcan con la notita en la mano.
–Cayo en tus pies… es tuya…-dijo Victoire.-Bueno, creo que me voy, ya que ya va a empezar mi clase de Encantamientos. ¡Nos Vemos!
Lorcan no dejo de pensar en esa notita. No tenia nada escrito, a simple vista, pero no pudo mirarla mucho, ya que ya tenían clase de Historia de la Magia. Fueron rápidamente a traer los deberes, y bajaron con velocidad hasta la clase del profesor Binns.

–Dígame, señorita Diggory… ¿En que quedamos la semana pasada?-le pregunto el profesor Binns a su amiga Candy.
–Estem… En la historia de los Fundadores… creo…
–Excelente… Los fundadores… ¿Quién no los recuerda? El valiente Godric, la inteligente Rowena, el astuto Salazar, y la amigable Helga. Cuatro personas decidieron fundar este colegio, para la enseñanza mágica en Inglaterra. Los cuatro lograron crear las bases del colegio, y crearon dicha institución: Hogwarts. Los cuatro se querían mucho, y hay mucha gente que esta de acuerdo con eso. Crearon el colegio y empezaron a dividir a los estudiantes según su astucia, valentía, inteligencia y demás. Hasta que, según lo que se dice, una discusión apareció en el Castillo, entre los dos Fundadores. Nadie sabe con exactitud lo que paso en esa época. Se cree que después de la discusión, Salazar se fue del colegio, y regreso tiempo después. Después de su regreso, nadie conoce la verdadera historia: hay quienes dicen que se conciliaron, otros, que llego con malas intenciones… quizás hay muchas teorías, y no hay una verdadera… quizás las paredes puedan hablar por si solas… Es probable que este sea uno de los grandes misterios que encierra Hogwarts… Muchas teorías apuntan a que los cuatro Fundadores tuvieron familias, hijos y nietos, y quizás, merodeando por el mundo, están sus herederos… Son puras tonterías, creo yo, pues no existe tal cosa de los herederos, y de…
–Si existen los herederos…-dijo Ara, en tono serio.
–¿Disculpe, señorita Black?
–Que si han existido herederos. Solo el verdadero heredero de Salazar Slytherin pudo abrir la Cámara de los Secretos… Y fue abierta…
–Tal hecho, señorita, es una total…
–Desde ese día se investiga acerca de los Herederos de los Fundadores, y no se ha dado con nada… Hasta estos últimos años…
–¿Cómo sabes todo esto?-le pregunto Lorcan en voz baja, y su mirada se volvió a postrar a la diadema carbonizada que estaba en uno de los estantes de la clase.
–Mi tía me cuenta todo esto… su hija era de la Orden del Fénix…-dijo Ara en voz baja, y siguió hablando.-Ahora se cree que el Heredero de Ravenclaw esta en sus andanzas… y solo el verdadero heredero podrá abrir la habitación de Ravencl…
–¡BASTA!-grito el profesor Binns, y sus ojos se postraron en Ara.-No tiene el derecho de hablar de esa manera, creyendo que todo esto es verdad… son solo supersticiones y teorías… no es verdad…y les voy a pedir…
–¿Profesor, que es esa diadema?-pregunto Lorcan, tratando de remediar el asunto, pero lo empeoro.
–No es de su incumbencia, señor Lovegood, y no voy a aceptar mas preguntas en esta clase. ¡Se van inmediatamente de aquí!
–¿Creen que estaba furioso?-preguntaba Liuva, después de apuntar los deberes, y haber salido del aula de Binns.
–Mas que furioso, estaba…-decía Jacob, pero Ara le robo la palabra.
–¿Nervioso? Si, lo estaba…
–¿Y tu como sabes todo esto, Ara?-preguntaba Jacob, consternado, al tiempo que se tropezaba con sus cordones desamarrados.
–Mi tía Andrómeda me cuenta todo, ya que su hija estuvo en la Orden del Fénix, además de que mucha gente dice lo mismo… y creo que Binns sabe algo mas acerca del Heredero de Ravenclaw… se puso tan nervioso…
–¿Y que creen que sea esa diadema?-preguntaba Lorcan.
–No creo que sea, ya que estaba desaparecida por años, pero a mi se me parecía a la diadema de Rowena Ravenclaw…-decía Liuva.
–Mi abuelo tiene una replica de esa diadema, pero sin carbonizar…-decía Lorcan, recordando la diadema de su abuelo Xeno. Los chicos rieron, y siguieron su camino, hacia la clase de Pociones.

La clase estuvo normal, o quizás más aburrida que la anterior. Siguieron en la preparación de Cura contra Forúnculos. El profesor explico una mejor forma de llevarla a cabo, e hizo una demostración con un señor que se encontraba en aquella sala. El profesor le aplicaba la cura en la cara, y su cara empezaba a arder, y a enrojecerse, pero a los minutos, se volvía a la normalidad, y ahora sin muchos granos.

Luego tuvieron el esperado almuerzo. Todo el mundo seguía charlando acerca del Juicio de sus dos profesores de Adivinación. Lorcan y sus amigos hablaban de otra cosa, más interesante que aquel juicio.

–…y dicen que quiere venganza…-decía Liuva en voz baja.
–¿Como se vengara de mi? Si yo no le eh hecho nada…-decía Lorcan, consternado y confundido.
–Según ella, se dio cuenta de que tu dijiste que era una “arrogante, modesta, horrible, y una gran…”, y dice que te hará algo…
–Pues ya veremos si lo logra…

Al terminar el almuerzo, tuvieron su lección de Transformaciones con la profesora Katie Bell, pero no hicieron nada, ya que los profesores estaban en una reunión de todo el personal, así que todo el colegio estaba en tiempo libre.

Lorcan y sus amigos estaban sentados junto al claro, con un libro de “Magia Avanzada 4º” que había traído Liuva de la biblioteca, para tratar de descifrar el mensaje de aquel mensajito. Lorcan pasaba las páginas del libro, y a veces se detenía con algún hechizo defensivo, por si PinkStone trataba de hacerle daño.

–Usaría este…-dijo señalando una pagina.-Levicorpus… se ve increíble…
–Deja de buscar hechizos, y concéntrate en buscar como leer ese mensaje oculto…
–De acuerdo…-dijo, y siguió buscando.

El día se les paso rápido, y ninguna noticia de la venganza de PinkStone, ni de algún otro asunto que le interesara a Lorcan. Lo único que se preocupaba Lorcan era acerca de la clase del profesor Binns… ¿Qué estaría escondiendo el profesor? ¿Por qué actuó nerviosamente ante aquellas preguntas? ¿Qué seria esa diadema y porque estaba carbonizada?

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