Lorcan, con la varita de Rowena en su mano, se volvio. Dormiteus Vector estaba en la puerta, con su varita y sonriendo. Lorcan sonrió y una alegría le invadió su cuerpo. Muchos profesores entraron poco a poco a la habitación, y uno de ellos llevaba a alguien agarrado del pelo. Christian Lestrange estaba inconciente, y estaba siendo sujetado por Kathleen Toothill.

–Y pensaron que nos iban a vencer con la mejor duelista del planeta.-decía su tío Kurt, que estaba lleno de sangre.
–Pero como…-decía Lepus, que no se lo podía creer. Saco de su bolsillo una piedra, y la tiro en un costado de la tarima, y se bajo corriendo.-Ataquen, buenos para nada…

Todos los mortifagos se pusieron frente a los profesores, y con sus varitas en alto, empezaron a atacar. Era una batalla muy fuerte, y muchos rayos de colores rojos y verdes salían volando por toda la habitación.

–Corre el espejo a un costado…-le dijo Liuva a Jacob. Jacob salio corriendo, y lo mando a un costado.
–Tu no escaparas, Lepus…-dijo Lorcan. Lepus ya se estaba preparando para escapar, pero se detuvo.
–¿Sabes algo? Nunca me imagine que alguien tan incompetente como tú fueras el Heredero de Ravenclaw…-dijo Lepus, que se acercaba lentamente hacia donde estaba Lorcan. Sus amigos estaban detrás de el, preparados para atacar.-Quizás hayas ganado esta pequeña batalla… pero la guerra no…
–Si no te has dado cuenta… la batalla aun no termina…-dijo Lorcan, que por primera vez estaba muy furioso.-Desmaius-grito Lorcan, y un rayo salio de la varita de Lorcan, pero no era un raro corriente: era un rayo multicolor, que iba muy rápido. Apenas choco contra Lepus, salio volando hacia atrás, hasta pegar con la cama de Ravenclaw.
–Increíble, Lorcan. Esa varita te dará el gane en todos los duelos.-decía Jacob, con cara de tonto.
–Eres un desgraciado, Lorcan…-dijo Lepus, que se volvía a poner en pie.-Pero no creas que con esa varita tienes todo el poder… No defraudare a mi abuela, ni mucho menos al señor Oscuro…
–¿No te das cuenta? No puedes hacer nada más. Esta varita es, como tú dijiste, más poderosa que cualquier otra persona.-decía Lorcan. Cientos de rayos salían todavía por toda la habitación, destrozando los azulejos.
–Si, pero no solo hay una varita poderosa…-Lepus saco su varita.-Expelliarmus.
–Impedimenta-grito Lorcan, y el hechizo desapareció en un abrir y cerrar de ojos.-Expelliarmus.-grito Lorcan, y la varita de Lepus salio volando, y se metió en medio de la lucha entre mortifagos y profesores.-Estas indefenso…
–Creo que esta vez ganas, Lovegood…-decía Lepus, mientras observaba donde estaba su varita.-…pero en la próxima batalla… será mas justo, ya que tendré un poder igual al tuyo… nada mas espérame…
–Esta bien, Lepus Lestrange… nos vemos hasta entonces…
–¿No lo vas a matar, ni a petrificarlo?-le pregunto Jacob de donde estaba.-El puede ser tu peor pesadilla…
–Quizás tengas razón… pero no tengo la mínima intención de matar a alguien… -decía Lorcan, mientras que Lepus sacaba de su bolsillo un artefacto extraño, que exploto, creando una gran nube oscura de humo en toda la habitación.
–Vámonos ya…-grito un mortifago, y Lepus se les acerco inmediatamente. Hubo una desaparición múltiple, y al cabo de unos segundos, no había ni humo, ni mortifagos.

Todos los profesores estaban cansados, y algunos se tiraron al suelo. Otros estaban dándole ayuda al profesor de Runas Antiguas, que había sido atacado con un hechizo paralizante. Kathleen Toothill, profesora de duelos, se les acerco lentamente a Lorcan y sus amigos. Tenía una sonrisa en su rostro.

–No tengo idea de lo que ocurrió aquí, ni como lo hicieron, pero estoy muy orgullosa de ustedes. Fue increíble todo lo que hicieron…
–¿Hay gente… muerta?-preguntaba Ara.
–Hay muchos cuerpos a lo largo del segundo y tercer piso, pero ya verificamos que ninguno estuviera muerto… A pesar de que desobedecieron la orden de no moverse del Gran Salón… fue un acto heroico, y fue un plan perfecto.
–¿Qué fue lo que paso con ustedes?-pregunto Liuva.
–Nosotros sabíamos que iba a pasar algo, debido a varias noticias del avistamiento de mortifagos por todo el área. Nos asustamos mucho, y decidimos prepararnos. Dormiteus decía varias tonterías acerca del Heredero de Ravenclaw, y el director no le hacia caso…
–Pues al fin y al cabo no fue tanta tontería… -decía Lorcan.
–Ya lo se… al oír el estruendo, corrimos al lugar, y varios mortifagos corrían hacia el 3º piso. Pudimos detener a algunos, y nos costo mucho deshacernos de ellos, pero lo logramos.
–…y subimos inmediatamente al 3º piso, guiados por Dormiteus…-dijo la profesora Slinkhard, que se acercaba donde ellos estaban.-¿Qué paso acá? ¿Cómo sobrevivieron?
–Sobrevivimos gracias a la ayuda del Heredero de Ravenclaw-dijo Ara, y volvió a ver a Lorcan.
–Increíble… sencillamente no entiendo como pudieron hacerlo… y no puedo creer que seas el Heredero de Ravenclaw… quiero decir… ¿Un niño de 11 años?-decía el profesor Libatius.
–Debo de felicitarlos a ustedes cuatro… valientes jóvenes…-decía el director, que estaba herido en una pierna.-Gracias a ustedes seguimos acá, y seguimos con vida… si no los hubieran frenado, Lepus Lestrange estaría con la varita de Rowena, y quizás no estaríamos vivos.
–Y creo que me debes una disculpa, Victor…-empezaba a decir la voz del profesor Vector.-Pues al parecer, el que nos salvo fue nada menos que el Heredero de Ravenclaw…
–Tienes razón, Dormietus… te debo una disculpa…
–Y disculpa aceptada… ahora si, creo que necesitamos mucha ayuda para todos los alumnos caídos.-decía Dormiteus, y todos los profesores empezaban a salir de la habitación.
–¿Te quedas acá?-le pregunto Jacob a Lorcan.
–Creo que si… quizás un momento…

Sus amigos se retiraron de la habitación, dejando solo a Lorcan y a aquel espejo. Lorcan no sabia que pensar. Ya todo había acabado, pero solo por aquella noche. Tuvo la oportunidad de matar, o encerrar a Lepus, pero no lo hizo… Aquella habitación había quedado hecha añicos. Muchos azulejos estaban rotos, y otros estaban manchados por los hechizos.

–Creo que destruí tu habitación… y quiero pedirte disculpas…-empezaba a hablar solo, pero sabia que en algún lado de aquella habitación, debía de seguir Rowena.

Al no oír ninguna respuesta, empezó a dirigirse a la tarima donde pocos minutos antes, había estado Lepus. Subió cuidadosamente los escalones, y llego a lo más alto de la tarima. Era muy bonita. Tenía un pequeño lago en el centro de ella, donde seguramente estaba la varita. Lorcan miro todos los rincones del lugar, pero en una esquina vio algo brillante. Lorcan se acerco, y miro la famosa Piedra de Resurrección. Era una piedra brillante, con un símbolo en esta. Lorcan intento probarla, y de aquella piedra salio una de las personas que más extrañaba. Su padre, Rolf Scamander, estaba ahí, en forma traslucida, sonriéndole. Lorcan intento abrazarlo, pero no pudo, y se puso a llorar en aquel lugar.

–No tienes porque llorar, campeón… Hoy hiciste algo muy valeroso… estoy muy orgulloso de ti…
–Te extraño mucho papa…-decía Lorcan, y mas lagrimas salían de sus ojos.
–Yo también los extraño mucho. Si ves a tu madre, dile que la amo, y dile a Lysander que no sea tan presumido y odioso.-Lorcan empezó a reír entre sollozos, y vio a su padre desaparecer poco a poco.
–Solo quiero decirte una cosa…-sonó una voz de detrás de Lorcan. La figura de Rowena Ravenclaw estaba detrás de el, tocándole el hombro.-Nada termina acá… y debes de saberlo muy bien… Lepus tiene mas poder del que tu imaginas… y quizás no todo salga como planees, pero se que mi descendiente hará lo que sea por proteger a su mundo… te deseo mucha suerte… y nos vemos muy pronto…-y también desapareció.

Lorcan se quedo sentado, esperando que alguien más saliera a decirle algo, pero sabia que no deseaba ver a nadie mas.

–Creo que debes de darme esa piedra… ya ha causado muchos problemas, y es mejor quemarla, o deshacernos de ella.-el profesor Dormiteus había entrado a la habitación, y se acerco rápidamente a la tarima, donde estaba Lorcan.-Creo que ya viste suficiente…-y le quito la piedra.-Ahora si, dime… ¿Qué quieres saber?
–¿Qué es ese espejo?-pregunto Lorcan, señalando aquel espejo, pero no levantaba la cara, ya que seguía sollozando.
–Ese espejo es el Espejo de Oesed… te muestra lo que tu mas deseas… es de gran magia, y fue creado por el increíble Gryffindor… Quizas tu hayas visto mucho esta noche en ese espejo… Yo lo primero que vi al mirarme en el espejo fue, extrañamente, a Rowena protegiendote…quizas era lo que mas deseaba en aquel momento…
–Yo… vi lo mismo, profesor…-decia Lorcan, sorprendido, pero sin subir la cabeza.
–Pues deseabamos lo mismo. Tu proteccion. Eres muy valiente en haber enfrentado a Lepus asi…
–¿Usted sabia… que yo era el Heredero de Ravenclaw?
–Por supuesto que no, Lorca. Si lo hubiera sabido, ya hubieramos protegido esa varita…
–¿Y cual es la razon de que usted… me dijera todas esas cosas extrañas?
–Quizas no es momento de que sepas la razon del porque tantas advertencias… es mejor que ese tema se hable otro dia… ¿De acuerdo?
–¿Qué pasara ahora?-dijo lorcan, ignorando lo que le habia dicho Dormiteus.
–Lo que paso hoy, nada mas nos demuestra de que otra guerra empieza. Quizás esta vez no con el mago mas tenebroso del mundo, pero es una guerra. Empezó muy tranquila, pero sabemos que no pararan, y Rowena es muy sabia. Lepus puede llegar a ser muy poderoso… ¡Es el nieto de Lord Voldemort!
–¿Eso quiere decir que habrá que luchar mas?
–Eso quiere decir que tú no tienes que rendirte, y tienes que defender tu mundo.
–¿Cómo usted sabe todo esto?-preguntaba Lorcan.
–Digamos que soy muy bueno en Aritmancia…-y el profesor empezó a reírse.-Todos están muy bien, y no hay heridos de gravedad.
–En estos momentos tengo mucho miedo de lo que pueda pasar…
–Por ahora, no te separes de tus amigos… y yo te ayudare a enfrentar todo esto… no te preocupes… Prométeme que no volverás a entrar a este lugar… a menos que sea una emergencia…
–Creo que… se lo prometo, profesor Dormiteus…
–Perfecto… entonces vamos a la enfermería, quizás necesites un poco de aire…

Anuncios