Lorcan leyó y releyó dicho papel, que pasados unos segundos que Lorcan lo toco, se quemo por si solo. Aquel papel no podía mentir, y había estado destinado a ser de Lorcan. El, Heredero de Ravenclaw… era increíble. Sus amigos lo observaban, pero no entendían que pasaba. Aquello pudo ser un golpe duro, o una gran dicha para Lorcan Lovegood. En parte, el tenia la fuerza y tenía el futuro del mundo mágico (como lo había dicho Dormiteus), pero Lepus lo estaba buscando, y tendría que luchar, ya que esa noche muchos inocentes podrían morir si dicho Heredero no se presentaba.

–¿Qué… que pasa Lorcan?-Jacob rompió el silencio y la meditación de su amigo.
–Creo que hemos descubierto quien es el Heredero…-dijo Lorcan en voz baja.
–¿Cómo estas seguro, Lor?-le pregunto Ara. Ella observo el papel que meses antes había caído del cielo, y que antes estaba sellado.-Era lo que decía el papel, ¿cierto?-Lorcan asintió con la cabeza. Ara lo único que hizo fue abrazarlo.
–Tú sabes que nosotros estamos contigo, y no vas a luchar solo… pero hay que luchar…-le dijo Jacob.
–Ya se que hay que luchar… ¿Pero porque yo? ¿Por qué no Lysander, o mama? No entiendo…
–Mira, primero que todo, tenemos que apurarnos. Tú tienes nuestro destino en tus manos. Solo tú puedes parar a Lepus, que quizás ahora esta mas demente que nunca. Hay que luchar, y no lucharas solo ¿Me oíste?… Ahora, que seas tu… no es problema ahora, ni mucho menos alguna otra cosa… ahora el problema es que todos corremos peligro…
–Si, ya lo se… Hay que concentrarnos en un objetivo…-decía Lorcan, con aire de poder.
–Patearle el trasero a Lepus…-dijo Jacob, y Ara y Lorcan rieron, y salieron corriendo directo al Gran Salón.

Los tres chicos salieron corriendo, destrozando lo que se les metía en su camino, y atacando a cualquier persona que intentara pararlos. Corrían juntos, y tratando de hacerlo en silencio. Al llegar al tercer piso, Lorcan percibió una fuerza muy en el interior de su cuerpo, pero intento ignorarlo. No duraron ni 5 minutos en llegar al Gran Salón, que aun estaba repleto de gente. Muchos habían optado por acostarse en el suelo y dormir un rato, y otros habían decidido jugar duelos en una esquina del salón. Sus amigos estaban sentados muy cerca de la puerta, y varios ya tenían los ojos cerrados. Liuva, al verlos entrar, se puso de pie.

–¿Qué paso? ¿Por qué demoraron tanto?-preguntaba Liuva.
–Lorcan es el Heredero de Ravenclaw… lo decía en el papelito que cayo del suelo aquella tarde…-decía Ara, que seguía jadeando de lo cansada que estaba.
–No puede ser… Eso quiere decir que tenemos que luchar… debemos de ir inmediatamente a la Habitación de Rowena.-decía Liuva, que, aunque tenia sus dudas, no podía perder el tiempo en preguntarlas.
–El problema es que no sabemos donde esta la Habitación-decía Jacob, pero Lorcan lo interrumpió.
–Esta en el tercer piso… no estoy seguro del porque lo digo, pero siento que esta ahí… Debemos de actuar rápido.
–Debemos de tener un plan, y nuestro propio ejercito…-decía Liuva, pero los otros tres chicos se le quedaron viendo raro. Liuva se acerco al grupo que estaba sentado en el suelo conformado por los Weasley, los Potter, Rodmiro, Roddy y Arthur, Candy y Abraham, y otros que Lorcan no sabia quienes eran.-Necesitamos ayuda… Lorcan… creo que les sonara extraño y loco, pero Lor es el Heredero de Ravenclaw…-todos los que estaban en ese grupo quedaron impactados.-Se que es un poco descabellado señalarlo a el como el Heredero, pero es lo que pensamos.
–¿Cómo sabes que el es el Heredero de Rowena Ravenclaw?-pregunto James.
–No puedo asegurártelo, pero tenemos pistas que conllevan a que Lorcan es el Heredero, y no nos pueden fallar ahora. Tenemos que ir a la Habitación de Rowena, en el 3º piso del Castillo. Necesitamos ayuda de alguien.-decía Liuva, con una cara suplicante. Los chicos se quedaron pensando, y algunos no estaban muy seguros.
–¿Y porque creen que estamos en peligro? Lepus Lestrange ah estado ahí toda la noche-decía uno de los chicos que estaban ahí, llamado Emilio, señalando al rincón donde Emersoth y Lepus estaban. Lepus se veía tonto, y se caía a cada rato.
–¿Por qué crees que nos tienen acá encerrados? No es el hecho de que queramos hacer esto… es el hecho de que si no hacemos algo, puede que nos maten a todos. ¿Quién esta con nosotros?-preguntaba Liuva.
–Pero somos muy pocos, no creo que…-decía James, pero Lorcan se propuso a hablar.
–Somos pocos… y necesitamos varias personas. Necesitamos gente que proteja todo el 3º piso, que es a donde nos dirigimos. Necesitamos gente que entre conmigo a la Habitación, y necesitamos gente que busque personas que nos puedan ayudar.
–Yo te creo, Lorcan…-dijo Victoire, y le sonrió.-Creo que es muy loco lo que dices que eres el Heredero, pero igualmente creo que tenemos que protegernos a nosotros mismos…-dicho esto, varios Weasleys empezaron a darle la razón a Victoire, y fueron a llamar a sus amigos. Pasados unos 4 minutos, Lorcan estaba rodeado de al menos 50 personas.
–Increíble…-decía Jacob sin creerlo.-Son demasiados…
–Suficientes para intentar detener a Lepus…-decía Lorcan, con una sonrisa en su cara, mientras oía a Liuva y Ara gritando.
–Este grupo protegerá a la gente del Gran Salón.-decía Ara señalando a un pequeño grupo.-Este otro estará en el 2º piso, para intentar detener un poco a los asesinos…-señalaba otro grupo, donde estaban James, y varios de sus amigos.
–Ustedes…-decía Liuva, señalando a una gran mayoría.-estarán en todo el 3º pasillo protegiendo.-y luego se dirigió en general-El que no quiera hacerlo, no lo haga, ya que no es su obligación. El que tenga las agallas para defender al Colegio, a nosotros mismos, y al mundo mágico, ira con nosotros cuando Lorcan lo indique…-mucha gente asintió con la cabeza, y muchos estaban emocionados.
–Esperamos tu orden, Lorcan…-le dijo a Ara.-Jacob, Liuva, yo, y otros chicos entraremos contigo a la Habitación. Esperamos que todo salga bien…
–Todo saldrá bien…

En eso, todo el Castillo se quedo en silencio. Un trueno sonó del exterior del Colegio, y algo atemorizo a todos: un estruendo, una explosión. Todo el lugar se empezó a mover, mientras que el sonido de la explosión se intensificaba. Era como un temblor. Muchos gritos se oían, y la gente se alteraba.

–ES LA HORA-grito Lorcan, y todos asintieron. El pequeño grupo encargado del Gran Salón petrifico a todos los prefectos, y acorralaron a todos en el fondo del Gran Salón. Lorcan se volvió, y vio que donde antes estaba Lepus había mucho polvo, y Emersoth estaba petrificado.

Una revuelta de alumnos salio corriendo por todos los corredores, que estaban llenos de polvo, y suciedad. Todos seguían a Lorcan, y a su grupo de amigos. Iban corriendo, y subiendo escaleras. Cuando iban por el segundo piso, el grupo de amigos de James se quedaron ahí, y empezaron a preparar sus varitas. Inmediatamente, Lorcan empezó a sentir una gran excitación al empezar a subir las escaleras que daban al tercer piso. Ya estando en el 3º piso, el otro grupo de al menos 25 personas se quedaron rondando esos lugares. Lorcan, Ara, Liuva, Jacob, Albus y Rodmiro se encaminaron al Salón de los Retratos. Lorcan entro en aquel lugar, y prendió la luz.

–Amigo Lovegood… nunca pensamos que ibas a volver…-empezaba a hablar el cuadro de Merlin.
–¿Qué fue el estruendo que se sintió por estos lugares, señor Lorcan?-preguntaba Merwyn, mientras que el loco Uric empezaba a reírse.
–¿Quiénes son vuestros amigos?-preguntaba Mopsus.
–No hay tiempo de responder nada de eso. Necesito a Cliodna.-decía Lorcan, tratando de calmar sus ansias.
–Para que me necesitas, joven Lorcan-preguntaba el retrato de Cliodna.
–Tu estuviste en la Habitación de Rowena, ¿cierto?-le preguntaba Lorcan.
–Claro, eso es cierto. ¿Por qué lo preguntas?
–Necesito que me digas donde esta esa Habitación.
–No puedo decirte con exactitud donde esta.-decía Cliodna, y a Lorcan se le bajaban los ánimos.-Pero… si me llevas, quizás pueda refrescar mi memoria.-le sonrió aquel retrato, y Lorcan se emociono.
–No es esta… wow este Castillo si ha cambiado… ¡Cuidado me botan!-gritaba el retrato, que estaba siendo cargado por Albus y Jacob. Varios alumnos estaban por el área protegiendo, y uno se le acerco a Lorcan.
–Están en el Primer piso…no se que son, ni como son, pero vienen para acá. Me mandaron a decir esto del segundo piso.
–Muchísimas gracias, chico. Debemos de apurarnos. Ya vienen para acá.-Lorcan se quedo cayado, y varios gritos provenientes del segundo piso empezaron a sonar.
–Es esta…-dijo Cliodna, y señalo una de las últimas puertas. Lorcan se quedo con la boca abierta. Ya había estado ahí. El armario donde encontró la Caja de Cristal. Pero el no había visto nada fuera de lo común…
–Entremos…-Lorcan se apresuro a abrir la puerta. Todo seguía como estaba antes. Varios trapeadores, donde había estado la caja de cristal, y aquel animalucho marcado en la pared, que parecía un búho…-¿o un águila?-pensó en voz alta.
–¿Esta es? Que habitación más… sombría…-decía Jacob.
–No seas tonto… debe de estar ocultada… y solo el Heredero de Ravenclaw podrá abrirla…-mas estruendos sonaban del segundo piso, mientras que Ara hablaba.
–Aquí estoy… soy el Heredero de Ravenclaw… soy Lorcan Lovegood… ábrete…-Lorcan decía lo que fuera, pero no pasaba nada. Se acerco al -¿águila?- pintado en la pared, y lo toco. Nada paso.
–Intenta tocarlo, diciendo algo de que tú eres su heredero…-decía Liuva, y Lorcan lo intento. Puso su mano en el dibujo, y dijo “Soy el Heredero de Ravenclaw”, y quito la mano. Toda la habitación empezó a pintarse de un azul cielo, y varias descripciones empezaban a aparecer a lo largo de la pared. Una escalera empezó a salir del costado de aquel armario, y una plataforma se formo, dando paso a una puerta dorada.
–Excelente…-dijo Lorcan, y empezó a subir las escaleras. Sus otros amigos empezaron a subirla con el, y el cuadro de Cliodna se quedo abajo.

Las escaleras parecían de la época medieval. Eran muy relucientes, y estaban impecables y limpias. Las imágenes que se habían pintado en la pared posiblemente pertenecían a Rowena Ravenclaw. Parecían como auto-retratos de los 4 Fundadores, aunque en una forma abstracta. Lorcan estaba sorprendido: en realidad era el Heredero de Ravenclaw. Albus y Rodmiro se quedaron abajo cuidando que no entraran a aquel lugar. Al llegar a la puerta principal, que era dorada reluciente, Lorcan no pudo contener la felicidad. Extendió su mano hacia el pomo de la puerta, y lo abrió lentamente. Al entrar, una felicidad grande invadió el cuerpo de el, y de sus amigos.

Era una habitación enorme. Era azul, y por todo lado había luz, aunque estuviera envuelto en oscuridad. En las paredes daba el reflejo de todos los azulejos azules de distintos tonos. En un costado había una cama, y en el suelo había una serie de botellas sin corchos. La cama estaba desordenada, y había un liquido rojo reluciente en el suelo, y varios vidrios quebrados, seña de una batalla. En el fondo había un tipo de tarima muy alta, y unas escaleras a sus lados, todo decorado con azulejos. En el centro de la habitación había un espejo. Lorcan y sus amigos se acercaron al espejo, y todos ponían cara de asombro. Lorcan lo miro con detenimiento, y observo un cuerpo detrás de sus amigos. Se volvió, y no había nadie. Era Rowena Ravenclaw, muy sonriente, y señalando aquella tarima. Lorcan dejo de ver al espejo, y dirigió su mirada a la tarima. La Habitación de Rowena Ravenclaw estaba brillando, y era muy hermosa.

En seguida, un estruendo sonó cerca de ellos, y una voz ronca pero conocida empezó a hablar.

–Los tengo…

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