julio 2008


Después de aquellos incidentes ocurridos en el tercer pasillo de Hogwarts, el colegio continúo su horario normal. Algunos profesores y alumnos seguían en la enfermería, pero al cabo de una semana, ya la enfermería estaba vacía. Con ayuda de varios profesores, y ciertos prefectos, lograron montar el muro que los mortifagos botaron, y lo dejaron como nuevo. Todo volvía a la normalidad, y ya casi nadie hablaba de dicho incidente.

Por su parte, Lorcan, y sus amigos nunca olvidarían lo ocurrido, pues para ellos fue un plan perfecto, por parte de ambos bandos, y además que ellos terminaron siendo los héroes de aquella noche. Quizás no hablaban con otros de dicho tema, pero entre ellos si comentaban lo sucedido.

–¿Y viste a tu padre… bien?-le preguntaba Ara a Lorcan, cuando les contó la función de la Piedra de Resurrección. Estaban en el Gran Comedor, a unos pocos días de terminar el curso.
–Bien, no… quiero decir que era un fantasma… no lo pude abrazar… no era el mismo…
–Que triste, ¿no?…-decía Jacob.- ¿Te vas a comer esto?-preguntaba, señalando un muslo de hipogrifo.
–No, Jacob, comete todo, yo no tengo apetito.-le decía Lorcan, que ya estaba cansado de el.
–Mira lo que dice el profeta… Creo que hasta ahora logran encontrar información correcta…-decía Ara, que le pasaba el periódico a Lorcan.

Ataque Masivo en Hogwarts
La verdad del Heredero de Ravenclaw

Hace ya varios meses, el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería sufrió un pequeño ataque por parte de los mortifagos del viejo señor Oscuro, Lord Voldemort. Dicho ataque fue una pista de que una próxima guerra se acerca. Lo que no nos explicamos ahora es ¿Por qué los mortifagos siguen atacando, si el señor Oscuro ya no esta? ¿Cuál es su cometido? Mi nombre es Marteline «Marty» Skeeter, y esta es la noticia mas reciente en el mundo mágico «Ataque Masivo en Hogwarts» Pase a la pagina 5…

A Lorcan no le interesaba nada de lo que dijera el Profeta. Además, el ya sabia de lo que hablaba, pues el lo vivió en carne propia. Le intento devolver el periódico a Ara, pero ella se lo rechazo, y lo mando a la pagina 5, en un titular que decía «¿Búsqueda de fama? «. Lorcan miro detenidamente el titular, y empezó a leer.

Ya había pasado. Antes, el famoso Harry Potter fue culpado de mentiroso, y se sospechaba que todo era para que el niño mago buscara un poco de «fama» en el mundo Mágico. ¿Será esta vez el mismo cometido para el joven Lorcan Lovegood? ¿Estará buscando este niño un poco de fama, para así ser reconocido por todo el mundo?

–Puras estupideces…-dijo Lorcan, y tiro el periódico en la mesa, y se retiro del Gran Salón.

Lorcan salio caminando rápidamente, dirigiéndose hacia algún lugar. No podía creer que pensaran que era por pura fama. El hubiera deseado ser un niño normal, de una familia normal, y no haber sido el Heredero de Ravenclaw. Ese debía de ser el sentimiento que Harry Potter sentía en aquella época donde el era el héroe… Ahora le tocaba a Lorcan sobrevivir en un mundo mediático…

–¿Qué hago aquí?

Sin darse cuenta, Lorcan alzo la mirada, y se encontró frente a la puerta del tercer pasillo, donde se encontraba la ancestral Habitación de Rowena. «Solo el verdadero Heredero de Ravenclaw seria atraído hacia ella» recordó Lorcan las palabras de su amigo Merwyn. Dio media vuelta, directo a la Sala Común, a alistar su baúl, ya que pronto saldrían de las clases.
–Atención…-decía el director. Era el día del Festín de fin de año y todos los alumnos estaban amontonados en el Gran Salón. El clima era fresco, y estaba despejado, dando a luz a una gran luna en el centro del salón.-*Sonorus* Atención, por el amor a Merlín…-sonaba un estruendo por todo el lugar.-Este año, a pesar de que no fue nada fuera de lo común, tuvimos ciertos problemas, a nivel de protección, pero a pesar de todo lo ocurrido, nadie salio ileso, y nada fue grave.

«Para los alumnos que inocentemente no participaron en este altercado… los mortifagos irrumpieron al castillo, y fue principalmente error de nuestra parte… nuestra confianza hacia el exterior, hicieron que tomáramos la decisión de romper todos los encantamientos que protegían el castillo, dejándolo propenso a este tipo de ataques. Debemos una disculpa a todos los heridos -levemente- en dicho ataque, pero gracias a ustedes, nos salvamos, y logramos parar a tiempo ese atentado.

«Gloriosamente, Slytherin gana la Copa de la Casa, gracias a la ayuda de su buscador, Albus Severus Potter-el profesor se quedo cayado, debido a los aplausos provenientes de la mesa de dicha casa-y ahora, la Copa de la Casa…

Todos volvieron a ver a aquellos relojes de arena. El reloj de la casa Gryffindor estaba mas abajo, y el de Ravenclaw estaba un poco más arriba, pero no tanto como el de Hufflepuff, pero definitivamente el que llevaba la delantera era Slytherin.

–Esos relojes no están tan actualizados… Por desgracia, desde aquel incidente en el tercer piso, y debido a las múltiples reuniones con el Ministro, no hemos tenido tiempo de compensar a los grandiosos héroes de esta institución. Primero, debemos de agradecer la valentía de Ara, Liuva, Jacob y Lorcan Lovegood, que terminaron siendo nuestros héroes, y se merecen mucho más que un aplauso. 400 puntos más para Ravenclaw.

Todo el colegio empezó a aplaudir, y de la mesa de Ravenclaw salían alaridos y gritos. El reloj de arena empezó a contabilizar los puntos, y la barra de Ravenclaw subió, hasta postrarse junto a la de Slytherin. Estaban de la misma estatura, y esto empezó a provocar murmullos en el Gran Salón.

–Creo que es un empate… nada se le puede hacer, así que…

Inmediatamente, la profesora Toothill se puso de pie, y le dijo algo al director Victor, inmediatamente, Victor consulto con la jefa de Slytherin, y tras unos segundos, la profesora sonrió, y asintió.

–Creo que ha ocurrido un pequeño percance… al parecer, hace pocos años empezó la tradición de premiar a los mejores resultados por todo el transcurso del año… Es muy importante premiar a dichos alumnos, que con todo el esfuerzo y la dedicación, han logrado obtener las notas mas altas entre todo el alumnado. En el segundo lugar, tenemos al alumno Nate McLaggen…-de la mesa de Slytherin sonaron muchos aplausos, y de ella se levanto un alumno de 5º año, que se dirigió a recibir su pequeño titulo.-100 puntos mas para Slytherin…

«Pero el primer lugar, que tuvo una nota casi perfecta, se lo lleva la casa de la prestigiosa Rowena Ravenclaw, conocida por su sabiduría y su intelectualismo… Liuva Edgecombe-grito el director, y la mesa de Ravenclaw se lleno de gritos. Todos gritaban, y se levantaban de la mesa-150 puntos mas para Ravenclaw… La Casa de Ravenclaw se lleva la copa de la casa.-todos seguían gritando, incluso Liuva, que estaba ronca de gritar.
–¿Estaremos en contacto?-pregunto Liuva, cuando ya el Expreso Hogwarts estaba llegando a la estación, al Anden 9 ¾.
–Claro, yo no haré nada en este verano… Quizás podamos ir a algún lado…-decía Jacob.
–Podemos ir a mi casa…-Ara hablaba, mientras buscaba a su micropuff.-Yo les mandare una lechuza…
–De acuerdo…-decía Lorcan, que estaba viendo por la ventana la parada del Expreso Hogwarts.-con tal de estar más lejos de Lysander, yo me apunto.

Los chicos empezaron a bajar del tren, dirigiéndose a sus hogares. Lorcan les sonrió a ellos, y se encamino en busca de su rubia madre. En un instante observo a Lysander, pero opto por no seguirlo. Este traspaso el muro que llevaba a King Cross, pero, Lorcan no tenia intenciones de seguirlo. Se quedo esperando allí hasta que su madre se apareciera.

–Lor, Lorcan, por acá…-oía Lorcan. Se volvió, y su madre estaba sonriéndole, y lo saludaba con la mano. Lorcan la vio, y sonrió, y le fue a dar un gran abrazo.
–Mama, vieras que vi a papa… era un fantasma, pero lo vi, intente abrazarlo y…-decía Lorcan, ya que tenia la necesidad de contarle eso a su mama, pero ella lo detuvo.
–No hablemos de esto, Lorcan… esperemos a llegar a casa… no toques el tema mas, ¿de acuerdo?

Lorcan siguió cayado, pero no entendía el porque tenia que mantener silencio. Iba detrás de su madre, y traspasaron el muro juntos. La estación de King Cross estaba repleto de gente, principalmente muggles. Al fondo había un carro desconocido, y Lysander estaba ahí, viendo para otro lado, y un hombre alto estaba junto a el. Era un señor de mayor edad que Luna, tenía un mostacho arriba de su labio superior, de color naranja. Tenía un sombrero del mismo color que su pelo: naranja. Y andaba con un traje formal color naranja. Sonreía para la dirección donde estaba Luna.

Al llegar junto a el, Luna se le acerco, y le dio un beso en sus labios. Lorcan se quedo mirando fijamente a la «feliz» pareja. Luna volvió a ver a su hijo, que ya tenía unas pocas lágrimas en su mejilla.

–Acostúmbrate a la idea…-le dijo Lysander, y entro al auto, y cerro la puerta. Lorcan, sin dirigirle la palabra a aquel tipo, se dirigió a la otra puerta del auto, y abrió, entro y cerro de un portazo aquella puerta. Nadie hablo más.

Lorcan, con la varita de Rowena en su mano, se volvio. Dormiteus Vector estaba en la puerta, con su varita y sonriendo. Lorcan sonrió y una alegría le invadió su cuerpo. Muchos profesores entraron poco a poco a la habitación, y uno de ellos llevaba a alguien agarrado del pelo. Christian Lestrange estaba inconciente, y estaba siendo sujetado por Kathleen Toothill.

–Y pensaron que nos iban a vencer con la mejor duelista del planeta.-decía su tío Kurt, que estaba lleno de sangre.
–Pero como…-decía Lepus, que no se lo podía creer. Saco de su bolsillo una piedra, y la tiro en un costado de la tarima, y se bajo corriendo.-Ataquen, buenos para nada…

Todos los mortifagos se pusieron frente a los profesores, y con sus varitas en alto, empezaron a atacar. Era una batalla muy fuerte, y muchos rayos de colores rojos y verdes salían volando por toda la habitación.

–Corre el espejo a un costado…-le dijo Liuva a Jacob. Jacob salio corriendo, y lo mando a un costado.
–Tu no escaparas, Lepus…-dijo Lorcan. Lepus ya se estaba preparando para escapar, pero se detuvo.
–¿Sabes algo? Nunca me imagine que alguien tan incompetente como tú fueras el Heredero de Ravenclaw…-dijo Lepus, que se acercaba lentamente hacia donde estaba Lorcan. Sus amigos estaban detrás de el, preparados para atacar.-Quizás hayas ganado esta pequeña batalla… pero la guerra no…
–Si no te has dado cuenta… la batalla aun no termina…-dijo Lorcan, que por primera vez estaba muy furioso.-Desmaius-grito Lorcan, y un rayo salio de la varita de Lorcan, pero no era un raro corriente: era un rayo multicolor, que iba muy rápido. Apenas choco contra Lepus, salio volando hacia atrás, hasta pegar con la cama de Ravenclaw.
–Increíble, Lorcan. Esa varita te dará el gane en todos los duelos.-decía Jacob, con cara de tonto.
–Eres un desgraciado, Lorcan…-dijo Lepus, que se volvía a poner en pie.-Pero no creas que con esa varita tienes todo el poder… No defraudare a mi abuela, ni mucho menos al señor Oscuro…
–¿No te das cuenta? No puedes hacer nada más. Esta varita es, como tú dijiste, más poderosa que cualquier otra persona.-decía Lorcan. Cientos de rayos salían todavía por toda la habitación, destrozando los azulejos.
–Si, pero no solo hay una varita poderosa…-Lepus saco su varita.-Expelliarmus.
–Impedimenta-grito Lorcan, y el hechizo desapareció en un abrir y cerrar de ojos.-Expelliarmus.-grito Lorcan, y la varita de Lepus salio volando, y se metió en medio de la lucha entre mortifagos y profesores.-Estas indefenso…
–Creo que esta vez ganas, Lovegood…-decía Lepus, mientras observaba donde estaba su varita.-…pero en la próxima batalla… será mas justo, ya que tendré un poder igual al tuyo… nada mas espérame…
–Esta bien, Lepus Lestrange… nos vemos hasta entonces…
–¿No lo vas a matar, ni a petrificarlo?-le pregunto Jacob de donde estaba.-El puede ser tu peor pesadilla…
–Quizás tengas razón… pero no tengo la mínima intención de matar a alguien… -decía Lorcan, mientras que Lepus sacaba de su bolsillo un artefacto extraño, que exploto, creando una gran nube oscura de humo en toda la habitación.
–Vámonos ya…-grito un mortifago, y Lepus se les acerco inmediatamente. Hubo una desaparición múltiple, y al cabo de unos segundos, no había ni humo, ni mortifagos.

Todos los profesores estaban cansados, y algunos se tiraron al suelo. Otros estaban dándole ayuda al profesor de Runas Antiguas, que había sido atacado con un hechizo paralizante. Kathleen Toothill, profesora de duelos, se les acerco lentamente a Lorcan y sus amigos. Tenía una sonrisa en su rostro.

–No tengo idea de lo que ocurrió aquí, ni como lo hicieron, pero estoy muy orgullosa de ustedes. Fue increíble todo lo que hicieron…
–¿Hay gente… muerta?-preguntaba Ara.
–Hay muchos cuerpos a lo largo del segundo y tercer piso, pero ya verificamos que ninguno estuviera muerto… A pesar de que desobedecieron la orden de no moverse del Gran Salón… fue un acto heroico, y fue un plan perfecto.
–¿Qué fue lo que paso con ustedes?-pregunto Liuva.
–Nosotros sabíamos que iba a pasar algo, debido a varias noticias del avistamiento de mortifagos por todo el área. Nos asustamos mucho, y decidimos prepararnos. Dormiteus decía varias tonterías acerca del Heredero de Ravenclaw, y el director no le hacia caso…
–Pues al fin y al cabo no fue tanta tontería… -decía Lorcan.
–Ya lo se… al oír el estruendo, corrimos al lugar, y varios mortifagos corrían hacia el 3º piso. Pudimos detener a algunos, y nos costo mucho deshacernos de ellos, pero lo logramos.
–…y subimos inmediatamente al 3º piso, guiados por Dormiteus…-dijo la profesora Slinkhard, que se acercaba donde ellos estaban.-¿Qué paso acá? ¿Cómo sobrevivieron?
–Sobrevivimos gracias a la ayuda del Heredero de Ravenclaw-dijo Ara, y volvió a ver a Lorcan.
–Increíble… sencillamente no entiendo como pudieron hacerlo… y no puedo creer que seas el Heredero de Ravenclaw… quiero decir… ¿Un niño de 11 años?-decía el profesor Libatius.
–Debo de felicitarlos a ustedes cuatro… valientes jóvenes…-decía el director, que estaba herido en una pierna.-Gracias a ustedes seguimos acá, y seguimos con vida… si no los hubieran frenado, Lepus Lestrange estaría con la varita de Rowena, y quizás no estaríamos vivos.
–Y creo que me debes una disculpa, Victor…-empezaba a decir la voz del profesor Vector.-Pues al parecer, el que nos salvo fue nada menos que el Heredero de Ravenclaw…
–Tienes razón, Dormietus… te debo una disculpa…
–Y disculpa aceptada… ahora si, creo que necesitamos mucha ayuda para todos los alumnos caídos.-decía Dormiteus, y todos los profesores empezaban a salir de la habitación.
–¿Te quedas acá?-le pregunto Jacob a Lorcan.
–Creo que si… quizás un momento…

Sus amigos se retiraron de la habitación, dejando solo a Lorcan y a aquel espejo. Lorcan no sabia que pensar. Ya todo había acabado, pero solo por aquella noche. Tuvo la oportunidad de matar, o encerrar a Lepus, pero no lo hizo… Aquella habitación había quedado hecha añicos. Muchos azulejos estaban rotos, y otros estaban manchados por los hechizos.

–Creo que destruí tu habitación… y quiero pedirte disculpas…-empezaba a hablar solo, pero sabia que en algún lado de aquella habitación, debía de seguir Rowena.

Al no oír ninguna respuesta, empezó a dirigirse a la tarima donde pocos minutos antes, había estado Lepus. Subió cuidadosamente los escalones, y llego a lo más alto de la tarima. Era muy bonita. Tenía un pequeño lago en el centro de ella, donde seguramente estaba la varita. Lorcan miro todos los rincones del lugar, pero en una esquina vio algo brillante. Lorcan se acerco, y miro la famosa Piedra de Resurrección. Era una piedra brillante, con un símbolo en esta. Lorcan intento probarla, y de aquella piedra salio una de las personas que más extrañaba. Su padre, Rolf Scamander, estaba ahí, en forma traslucida, sonriéndole. Lorcan intento abrazarlo, pero no pudo, y se puso a llorar en aquel lugar.

–No tienes porque llorar, campeón… Hoy hiciste algo muy valeroso… estoy muy orgulloso de ti…
–Te extraño mucho papa…-decía Lorcan, y mas lagrimas salían de sus ojos.
–Yo también los extraño mucho. Si ves a tu madre, dile que la amo, y dile a Lysander que no sea tan presumido y odioso.-Lorcan empezó a reír entre sollozos, y vio a su padre desaparecer poco a poco.
–Solo quiero decirte una cosa…-sonó una voz de detrás de Lorcan. La figura de Rowena Ravenclaw estaba detrás de el, tocándole el hombro.-Nada termina acá… y debes de saberlo muy bien… Lepus tiene mas poder del que tu imaginas… y quizás no todo salga como planees, pero se que mi descendiente hará lo que sea por proteger a su mundo… te deseo mucha suerte… y nos vemos muy pronto…-y también desapareció.

Lorcan se quedo sentado, esperando que alguien más saliera a decirle algo, pero sabia que no deseaba ver a nadie mas.

–Creo que debes de darme esa piedra… ya ha causado muchos problemas, y es mejor quemarla, o deshacernos de ella.-el profesor Dormiteus había entrado a la habitación, y se acerco rápidamente a la tarima, donde estaba Lorcan.-Creo que ya viste suficiente…-y le quito la piedra.-Ahora si, dime… ¿Qué quieres saber?
–¿Qué es ese espejo?-pregunto Lorcan, señalando aquel espejo, pero no levantaba la cara, ya que seguía sollozando.
–Ese espejo es el Espejo de Oesed… te muestra lo que tu mas deseas… es de gran magia, y fue creado por el increíble Gryffindor… Quizas tu hayas visto mucho esta noche en ese espejo… Yo lo primero que vi al mirarme en el espejo fue, extrañamente, a Rowena protegiendote…quizas era lo que mas deseaba en aquel momento…
–Yo… vi lo mismo, profesor…-decia Lorcan, sorprendido, pero sin subir la cabeza.
–Pues deseabamos lo mismo. Tu proteccion. Eres muy valiente en haber enfrentado a Lepus asi…
–¿Usted sabia… que yo era el Heredero de Ravenclaw?
–Por supuesto que no, Lorca. Si lo hubiera sabido, ya hubieramos protegido esa varita…
–¿Y cual es la razon de que usted… me dijera todas esas cosas extrañas?
–Quizas no es momento de que sepas la razon del porque tantas advertencias… es mejor que ese tema se hable otro dia… ¿De acuerdo?
–¿Qué pasara ahora?-dijo lorcan, ignorando lo que le habia dicho Dormiteus.
–Lo que paso hoy, nada mas nos demuestra de que otra guerra empieza. Quizás esta vez no con el mago mas tenebroso del mundo, pero es una guerra. Empezó muy tranquila, pero sabemos que no pararan, y Rowena es muy sabia. Lepus puede llegar a ser muy poderoso… ¡Es el nieto de Lord Voldemort!
–¿Eso quiere decir que habrá que luchar mas?
–Eso quiere decir que tú no tienes que rendirte, y tienes que defender tu mundo.
–¿Cómo usted sabe todo esto?-preguntaba Lorcan.
–Digamos que soy muy bueno en Aritmancia…-y el profesor empezó a reírse.-Todos están muy bien, y no hay heridos de gravedad.
–En estos momentos tengo mucho miedo de lo que pueda pasar…
–Por ahora, no te separes de tus amigos… y yo te ayudare a enfrentar todo esto… no te preocupes… Prométeme que no volverás a entrar a este lugar… a menos que sea una emergencia…
–Creo que… se lo prometo, profesor Dormiteus…
–Perfecto… entonces vamos a la enfermería, quizás necesites un poco de aire…

–Máxima Incárcero-grito la misma voz, antes de que los niños se volvieran. De su varita salio un sinfín de cuerdas, directamente hacia ellos. Ara, Liuva, Lorcan y Jacob fueron expulsados mas allá del espejo, llegando a las faldas de la tarima.-Wingardium Leviosa-Lorcan y sus amigos estaban mareados. No podían ver nada, y lo único que percibían era varios cuerpos entrando a la habitación, con capuchas negras, y otros -extrañamente- entraban volando.

A los pocos segundos de estar atrapados en una red de cuerdas, y estar inconcientes, Lorcan abrió los ojos. La habitación, aunque era como un Palacio brillante, ahora estaba oscuro. No había claridad ni armonía, y no había reflejos ni luces. Ahora era plena oscuridad, y un sentimiento de maldad. Varia gente entraba, y otras hablaban y reían. Liuva estaba junto a el, y tenia su varita en mano, y sus ojos cerrados. Lorcan sentía que le faltaba el aire, ya que las cuerdas le apretaban.

–Sácanos de aquí…-grito Ara. Sonaba que también le faltaba el aire.
–Calla tu sucia boca, pequeña Black-decía una voz chillona, y malvada.
–Usa la cabeza, Bella, ¿no ves que es una pequeña descendiente tuya?-decía otra voz mas sombría.
–Dejen de discutir ustedes dos… ¿No ven que atormentan a la pequeña carnada?-decía otra voz irreconocible.
–Lorcan…-le decía una voz cercana a el. Liuva abrió los ojos.-Necesitamos salir de acá…-le decía en susurros.-…pero no se que hacer…
–Al contar a tres…-decía Lorcan, que intentaba sacar su varita del bolsillo.
–Solo inténtalo, maldito…-gritaba la voz chillona de antes.
–¿Qué me vas a hacer? Eres un maldito fantasma…
–…quemamos estas cuerdas-dijo Lorcan, que ya tenia su varita en alto.-1… 2… ¡…3…! INCENDIO-gritaron los dos niños juntos, y una llamarada empezó a salir de sus varitas.
–Aguamenti-grito Ara, y un chorro de agua salio volando al techo, y bajo directamente donde estaban Lorcan y Liuva, dejando un hueco en la red.
–¿De donde aprendiste eso?-le pregunto Jacob.
–Mi tía lo usaba cuando se le empezaba a quemar la cocina… Muy útil cocinar con ella, después de todo.

Los cuatro niños salieron de la red, con la varita en alto. Lo que vieron fue muy terrible: habían al menos 5 encapuchados, con unas mascaras terroríficas, los cuales eran mortifagos del antiguo Señor Oscuro. Había varios cuerpos en el suelo, los cuales Lorcan identifico como Albus y Rodmiro. Y algo aun más extraño: habían al menos 10 fantasmas volando por toda la habitación, pero un solo fantasma fue el que mas impacto a Lorcan. Era alto, flaco, y tenia un rostro como de serpiente, blanco y demacrado, y unos ojos como de rendija, terroríficos. El cuerpo de Lord Voldemort en forma de fantasma estaba postrado arriba de sus cabezas, junto a una señora, la cual identifico Lorcan como la voz chillona que sonaba.

–Muy bien, Lorcan Lovegood… Tus refuerzos no pudieron detener a nuestro ejército de Mortifagos. Muy ingenioso, pero no te funciono…-decía la voz ronca que habían oído minutos antes.
–Sabia que ibas a estar acá, Lepus…-dijo Lorcan, que se hacia para atrás, y volvía a ver a la tarima. Sus amigos los siguieron, y se postraron en el centro de la habitación, junto al espejo. Inmediatamente, los mortifagos los rodearon.-No dudaba que ya sabias, pero pensaba que serias un poco… como decirlo… rápido.
–Cállate Lovegood. Al fin y al cabo, cumplí mi cometido… Y no era broma lo que mi padre quiso decirme…Aunque no pudo estar presente para ver como el Heredero de Ravenclaw se va al mismo camino que su antepasada.
–¿Dónde esta tu padre?-pregunto Lorcan, con duda.
–Veras que tus profesores son muy molestos… pero están controlados…
–Hay algo que no entiendo… ¿Cómo rayos esta ese hombre acá?-pregunto Lorcan, señalando a Lord Voldemort.-¿Y como rayos estas tu aquí?
–Sabía que ibas a preguntar eso tarde o temprano… Creí que eras ingenuo, Lorcan… eres descendiente de la más inteligente del Mundo Mágico… o la que era más inteligente…
–Veras, «Heredero de Ravenclaw»-decía Bellatrix Lestrange, que volaba por toda la habitación.-No quiero darte explicaciones de nada, pero quiero que entiendas de una vez por todas de que mi nieto es mas astuto que tu. Años atrás…-contaba Bellatrix, que de vez en cuando se reía sola.-tuve un hijo… el cual vivió por mucho tiempo en un orfanato, ya que el no podría ir a la cárcel junto a nosotros… Creció, y se convirtió en una gran persona, y tuvo un hijo. Muchos de los planes que teníamos, yo se los comentaba a Christian, pero nadie sabia quien era su madre. Rodolphus también le hablaba, y le contaba de todo… era como el hijo que nunca tuvo.
–Nada de eso me explica porque rayos hay fantasmas acá… ¿no crees?-decía Lorcan, que empezaba a estresarse.
–Mi papa, después del descenso del señor Oscuro, nunca se rindió. Aunque todos dejaron de ser mortifagos, Christian, junto con mi abuelo Rodolphus, seguían intentando terminar lo que él quiso, pero un día, le mando un Legeremens a Potter…-decia Lepus.
–Es para leer mentes…-le dijo Liuva en susurro a Lorcan.
–Y extrañamente leyó una historia extraña, que hasta ese día era solo un mito para el: La Historia de los Tres Hermanos, y las Reliquias de la Muerte… Todo fue una luz para mi abuelo y mi padre. Los sonidos que oyeron Yaxley y Dolohov… debió de ser Potter con la capa… y la piedra… la bendita Piedra de Resurrección.
–¿La Piedra de Resurrección?-preguntaba Liuva, desconcertada.
–Una piedra que revive a la gente… Mi padre me dijo que la buscara en Hogwarts, por el Bosque Prohibido… sabia que Potter la había escondido ahí, y tendría que encontrarla, ya que necesitábamos a Bella para poder hacer lo que el Señor Oscuro nunca pudo…
–Dominar el mundo mágico…-se dijo así mismo Lorcan.-Eso era lo que hacías cuando estabas en el Bosque Prohibido… un poder que él nunca tuvo…
–Después del castigo, volví al Bosque Prohibido, y después de muchas noches metido en ese oscuro bosque, y después de ser atacado por miles de animales asquerosos… la encontré…
–Sabia que planeaba algo, pero no con exactitud que era…-decía Lorcan, y Liuva estaba llena de furia.
–Fue un muy buen plan… pero aun no entiendo que es lo que buscan…-decía Liuva.
–Cuando Harry Potter estaba en su quinto año de Hogwarts…-empezaba a hablar Lord Voldemort-se decía que yo y mi ejercito buscábamos un arma… lo que estabamos buscando era el arma que esta en esta habitación… pero en aquellos días nunca encontramos al maldito Heredero… asi que nos concentramos en la profecia…
–Ese era el plan que tenían… encontrar dicha arma y poder hacer lo que el nunca pudo…-concluyo Ara.
–Dime algo que no este oyendo…-le dijo Jacob en tono de burla, pero Ara lo ignoro.
–Un poder que el nunca tuvo… tiene sentido… ¿Qué arma es esa? Debe de ser algo muy poderoso… algo que supere el poder que tuvo Merlín, y del que tuvo el profesor Dumbledore…-decía Liuva.
–Algo más poderoso que nosotros mismos…-decía Lepus, y se agacho. Se volvió a poner de pie, y tenia en sus manos una varita. Se veía liviana, pero tenia una serie de pelos azules, y brillaba mucho.-La varita de Rowena Ravenclaw… en esta varita se encierra todo el poder y toda la magia de tal maravillosa maga… esta varita, en un segundo puede matar miles de personas, y con esto lograremos llegar a la cumbre del Mundo Mágico… y hacer nuestro propio mundo…
–¿Nuestro?-pregunto Jacob.
–Mío y de los mortifagos… y por supuesto de mi señor y mi abuela… Será… exquisito… y creo que esta vez no hay nada que pueda evitarlo… y mucho menos el Heredero de Ravenclaw…
–Mátalo… mátalo ya-gritaba uno de los mortifagos. Habían al menos 10 mortifago rodeándolos, y con las varitas en alto. Los únicos niños que había eran ellos cuatro.
–Mátalo, hijo… si el esta vivo, el plan desfallece… tienes que deshacerte de el cuanto antes… mátalo ya.-decía la voz sombría de Lord Voldemort. Bellatrix empezaba a reírse, y a volar por toda la habitación.
–Eso haré…-dijo Lepus, y señalo a Lorcan con su varita.

Lorcan se volvió, y vio al espejo que le había indicado que en la tarima había algo. A Lorcan no le quedaba claro porque el espejo le indico donde estaba dicha varita, pero ahora mostraba algo aun mejor. Se veía a si mismo, pero tenia alguien al frente. Rowena Ravenclaw estaba protegiéndolo, y sonriéndole. Era extraño, ya que lo que más deseaba Locan en esos momentos era protección…

–Hazme lo que quieras… al fin y al cabo, no podrás hacerme nada…-decía Lorcan, sonriendo.
–Vamos a ver…-dijo Lepus.-Avada Kedavra-grito el niño de tan solo 11 años. Un rayo de luz verde salio de la varita de Rowena Ravenclaw, directo a Lorcan. Liuva lo miro con espanto, y empezó a llorar. Ara y Jacob empezaron a gritar, pero Lorcan solo sonreía. Antes de que el hechizo pegara en Lorcan, este ceso.
–Como cabe en tu cabeza que mi propia varita me iría a atacar… Soy el verdadero Heredero de Ravenclaw…-decía Lorcan, riendo, mientras que Lepus se le quedaba viendo con cara de asombro.
–Expelliarmus-sonó una voz de detrás de Lorcan, proveniente de la puerta de aquella habitación, y pego directamente a la mano de Lepus, y la varita salio volando. Todos los mortifagos estaban paralizados, y no sabían que ocurría.
–Accio varita de Rowena-grito Lorcan, y la varita salio volando, y se postro en las manos de Lorcan.

La batalla apenas empezaba.

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