El invierno empezaba a intensificarse cada vez más, y la Navidad estaba mas cerca de lo que cantaba un gallo. Todos tenían las mismas ansias de salir, pero a la vez, mucos de los estudiantes del Colegio Hogwarts estaban algo nerviosos por los exámenes que se les impartirían antes de las vacaciones de medio año escolar. Lorcan, por su parte, no había tenido tiempo de hacer otra cosa que estudiar junto a sus mejores amigos, que ya se habían ganado un espacio en su corazón.

–¿Y la púas de erizo?-preguntaba Liuva con el libro de Pociones abierto.
–Pues… ¿punzan?-decía Jacob, hurgándose la nariz.
–No, hipogrifo… las púas del erizo son añadidas antes de sacar el fuego del caldero…
–¿No será, el caldero del fuego?-decía Ara, levantándose de su asiento.
–Esto me pasa por estudiar con gente que no sabe distinguir entre una escoba muggle y una escoba mágica…-decía Liuva, con tono de furia.
–¿Hay diferencias entre ambas escobas?-preguntaba Jacob, sacándose el dedo de la nariz.
–Es todo… me voy…-dijo Liuva, y se puso de pie y salio de la Sala Común, mientras Ara y Lorcan se partían de la risa.
Desde aquel último incidente con los Retratos, Lorcan los visito más seguidamente. Muchas veces hablaban de cosas sin sentido, y otras veces hablaban de muchas cosas interesantes ocurridas en el castillo.

–Nadie sabe con exactitud como murieron…-decía Cliodna, que desde la primera vez que se vieron, sonreía.
–Se cree que fue una batalla milenaria… pero no hay nada seguro…-decía Uric, y empezaba a reírse a carcajadas.
–Lo mas seguro es que murieran como una gran familia, naturalmente, y normalmente… ¿no creen?-decía Merlín.
–Boberías… no pudieron morir tranquilamente… tu no viste lo que yo vi… la batalla de Godric y Salazar… fue una increíble batalla. Fue en esa época, después de eso, que nos encerraron en esta habitación.-decía Merwyn, con una felicidad en su voz, quizás porque nunca había tenido la oportunidad de hablar con alguien.-Fue un sinfín de rayos danzando por toda la habitación de Godric. Godric, obviamente, gano la batalla, y Salazar le juro venganza, y se fue del castillo. No creo que se haya quedado con las manos atadas a un montón de pensamientos…

Ese día le invadió a Lorcan la curiosidad acerca de los Fundadores, pero le habían prohibido la entrada a ese lugar, ya que su castigo había terminado. No tuvo ni tiempo de despedirse de ellos. Pero Lorcan en realidad quería hablar con alguien de esto… con alguien que supiera del tema… con alguien sabio…
Para el examen de la Clase de Duelos, donde en toda la mitad del año habían estado viendo muchos tipos de defensa, y de ataques, el examen iba a ser un duelo por orden de lista. El que perdiera, no perdería su examen, pero si perdería la oportunidad de exonerarse del ultimo examen del año en Hogwarts. Lorcan y los chicos habían practicado muchos hechizos, defensivos principalmente, ya que querrían ser los triunfadores en su duelo.

Mientras tanto, los demás exámenes serian muy prácticos, y principalmente, teóricos. Desde ese año, la parte teórica de Defensas Contra las Artes Oscuras iba incluida en la clase de Duelos, así que la señora Slinkhard les había preparado un examen muy complejo, donde, según ella, “ayudaría a definir la eficiencia de ustedes, alumnos…”, pero Liuva lo definía como “nadie pasara este examen, a no ser el diámetro exacto de todos los planetas”.

Para Herbologia, el profesor Neville iría a ser condescendiente, y solo les materia en su examen practico, ciertas interpretaciones da las propiedades curativas del Lazo del Diablo, y en el practico, tendrían que saber exactamente como defenderse de una de estas plantas salvajes. Como siempre, Liuva les ayudaba en esto, y ella decía que lo único a lo que temían un Lazo del Diablo, era a un destello.

En Encantamientos, a finales de las fiestas de Halloween, donde la Gran Fiesta Tenebrosa de los Prefectos fue cancelada, debido a una revelación por parte de los elfos domésticos, reclamando sus derechos, empezaron a ver el Wingardium Leviosa. Para ese examen, lo teórico seria unas ciertas definiciones acerca de los dos hechizos vistos hasta ahora, y lo practico, llevarlos a cabo correctamente. Nada fuera de otro mundo.

Para los otros exámenes, todo era, como decía Jacob, “pan comido”. Para la materia de Dormiteus Vector, que daba mas miedo conforme avanzaba los días, seria muy simple. El miércoles antes de los exámenes, el profesor Dormiteus empezó a hablar sobre los exámenes y el futuro de sus alumnos en general.

–Yo se que saldrán muy bien. El examen es muy corto, práctico, y definitivamente encantador. Resolver ciertos ejercicios, donde leerán el los números de ciertos magos famosos. Es simple, y muy entretenido. Les parecerá interesante, y será muy increíble saber que mucho de lo que dicen los números es realmente cierto.

Al final de la clase, Dormiteus le dijo a Lorcan que se esperara un segundo. A Lorcan le pareció extraña aquella petición, pero le hizo caso, y le dijo a sus amigos que se fueran. Apenas se fueron, el profesor Dormiteus se le acerco, y se sentó en un banco junto a Lorcan.

–Veo que ya haz superado la muerte de tu padre…-fue lo primero que le dijo Dormiteus.
–¿Para eso me cito?-pregunto Lorcan, pero como vio que fue un poco irrespetuoso, le contesto.-No lo he olvidado, pues a las personas que se aman, nunca se olvidan.
–Me agrada oír eso, señor Lovegood.
–Señor, siempre quise preguntarle algo… ¿Por qué el día de la vela de mi padre, usted me toco mi cabello?
–Sabia que tarde o temprano me lo preguntarías, y lamentablemente no tengo una respuesta concreta hacia tu pregunta. Solo lo hice porque sentí la necesidad de saber tu nivel de magia. Es un ritual muy innovador que llevamos a cabo…-le respondió el profesor, con una pequeña sonrisa en su rostro.- ¿No querías hablarme de nada?
–¿Qué le hace pensar que querría hablar con usted de algo?-le respondió Lorcan inmediatamente.
–Tus ojos hablan por ti. Sientes la necesidad de decir, de hablar, y no de callar. Yo leo más que los números, señor Lorcan.
–No creo que haya nada que le pueda contar, señor Dormiteus…
–¿Qué andabas haciendo el día en que te pillaron en el Bosque Prohibido, junto a Lestrange, Emersoth, y Black?
–Yo andaba acompañando a mi amiga a traer a su micropuff…
–Mira Lorcan…-decía el profesor con un tono mas fuerte.-Ambos sabemos lo que planea Lestrange… un poder que él nunca tuvo…ya se que hablar esto con un profesor es extraño, y te preguntaras porque no solo “lo atrapo” y listo… No es sencillo, ya que ni el director conoce de esto…
–¿Y como sabe que yo…?
–Yo no solo leo los números, ya te dije… ¿Qué viste el día del Bosque Prohibido?
–Lo anda buscando… pero creo que esta muy lejos de encontrarlo…
–¿Buscando la Habitación en las afueras del Bosque?
–Si, pero hicieron un juego de pronombres muy enredado. Algo que tenia que ver con un él y un ella. Emersoth sabe lo que planea Lepus, y le esta ayudando…
–Creo…-dijo, pensando más a fondo, y desviando su mirada.-…que ya vas tarde para tu próxima clase… Hasta pronto…-y se puso de pie del banco, y salio a paso rápido de su Aula.
–Ese Dormiteus debió de leerte la mente…-decía Liuva, cuando Lorcan les termino de contar toda la historia, ya pasadas las 12 de la madrugada.
–¿Y porque no le lee la mente a Lepus, y ya esta?-preguntaba Jacob, indignado, leyéndose el resumen de Liuva de Historia de Magia.
–Lepus es hijo de magos tenebrosos… debió de haber aprendido a cerrar su mente… aunque puede que haya un hueco en ese plan de Lepus…
–¿Te refieres a Emersoth?-le preguntaba Ara.
–Exacto…

Los días pasaron rápido, e igualmente los exámenes. Para bien de Lorcan, todos sus exámenes los sintió fáciles, a excepción de Historia de Magia, que se le hizo un enredo en la parte de los Fundadores, ya que estaba bastante confundido. Para los demás exámenes, le fue muy bien, al igual que Ara y Liuva (a Jacob no le fue muy bien en Herbiología, pues el Lazo del Diablo lo volvió a atacar, y esta vez por la majadería de Jacob de clavarle la varita en sus raíces). Luego de eso, se empezaron a hacer los planes de salida de vacaciones.

–Yo iré con mis padres a las colinas de Los Andes… estoy muy ansiosa, ya que también pasaremos a Francia, y al Colegio Beauxbatons, donde trabaja mi tía política… será fantástico ver el colegio…-decía Liuva, que estaba tan emocionada, que su pelo paso a verde oscuro, a un amarillo claro.
–Yo me iré con mi tía Andrómeda a visitar Grimmauld Place, y nos quedaremos ahí unos días, en la ancestral casa de los Black. Será fantástico, hablar con Lily y Albus todo el día.
–Felicidades a ambas… mi papa trabajara horas extra en el Ministerio, así que no creo poder salir de mi casa… serán las peores vacaciones de mi vida…
–¿Por qué no vas a mi casa? quizás tu padre te pueda mandar con mama, ya que Lysander pasara Navidades en casa de Ronilb, o como se llame…
–Le preguntare a mama, pero por carta no, ya que se le hincharon los ojos debido a que probo los nuevos productos de Sortilegios Weasley… nadie la tiene…-dijo Jacob, y sus amigos empezaron a reír.
Ya era el último día de clases en Hogwarts, y Lorcan quería despedirse de todo el mundo, ya que no los vería hasta en el próximo año. Paso por todas las casas, despidiéndose de sus amigos, principalmente de Abraham, de Candy, y de sus otros amigos.

–Ya vengo, chicos, me falta despedirme de alguien…-les dijo a sus amigos, y salio corriendo.
–¿A dónde vas?-le grito Liuva.
–No lo entenderían… ya vengo…-les gritó, y se dirigió al tercer piso del castillo.

Lorcan se fijo a los dos lados del pasillo, a ver si por ahí se encontraban Filch, o su gata. Al no ver signos de ambos, salio corriendo, y se metió a la habitación donde estaba la placa que rezaba “Sala de los Retratos” y su pequeña descripción abajo.

–Pensábamos que no volverías, niño Lorcan…-decía Merlín, en tono dramático.
–No tengo mucho tiempo… solo venia a decirles que Feliz Navidad, ya que no podría irme sin desearles a mis cuadros favoritos sus felices fiestas, aunque no las puedan celebrar.
–Que va… ya estando en retratos, uno se siente muy viejo, y sin ganas de esas boberías…-decía Cliodna, con cara de amargada.
–Apenas venga de mis vacaciones, los vendré a visitar, ¿De acuerdo?
–Esperamos que si, pequeño joven…-decía Mopsus, y se aclaraba la garganta.-Te extrañaremos mucho…
–Mándamele saludos a mi hermano, por favor…-decía Uric, y se empezaba a morir de la risa, como maniático. Lorcan y los otros retratos también rieron.
–Ya sabes, Lorcan, sigue tus instintos, y no hagas nada de lo que te arrepientas… aunque, pensándolo bien… si sientes que harás algo de lo que puedes arrepentirte, hazlo… no sabes de lo gran ayuda que podría ser.
–De acuerdo… Hasta el próximo año…

Lorcan salio muy feliz de aquella habitación, sin fijarse si alguien venia, o no. Y en eso, empezó a oír unos pasos, lo que asusto a Lorcan. Sabía que podría ser alguien, y si lo agarraban en ese pasillo, seria reprendido, o quizás expulsado del colegio. Lorcan pelo los ojos, y tratando de no oírse, entro a una habitación que estaba muy cerca de ahí, pero mas alejada de la Sala de los Retratos. Al entrar a aquel lugar, que parecía un armario, su respiración se acelero. Estaba nervioso, con una combinación de alegría, y tristeza. Cuando pensaba que ya había pasado el peligro, toco el interruptor, y la luz se encendió. Era exactamente como un armario, aunque un poco más amplio de lo normal. En una esquina había un montón de trapos sucios, llenos de una poción roja extraña, y había un tipo de ¿lechuza? dibujada en su pared, indistinguible por el polvo. El techo parecía infinito, ya que era muy alto, y muy oscuro. En la habitación no había nada más, pero lo que más llamo la atención a Lorcan fue una pequeña caja de puro cristal, que tenía un animal irreconocible en su tapa. Era tan brillante, y tan hermosa, que Lorcan se le quedo viendo, y se llenaba de más alegría. Se agacho, y agarro la caja de cristal, preciosa y vidriosa, y la intento abrir. Era imposible. Debía de tener un hechizo que le prohibía abrirla, y todos sus intentos fueron en vano. Se metió la cajita entre sus camisas, y salio en cuclillas y salio del tercer pasillo sin ningún problema. Aquella caja de cristal seguía brillando, y Lorcan seguía caminando con ella. Apenas vio su baúl, la guardo ahí, y no se la enseño a nadie más. Sus amigos ya se habían ido, y no se había podido despedir de ellos.

[Nota: Lo siento, soy un irresponsable, lo se… pero Gracias por tenerme paciencia. Intentare ahora si, comprometerme a postear al menos un capitulo por semana. Ya la hisotoria solo le faltan unos 4 capitulos (quizas mas) para que se termine, pero habra mas… no crean que todo termina aca…]

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