Querida Mama:Todo acá ha ido muy bien. Debes de haberte dado cuenta de los últimos acontecimientos, debido a tus numerosas cartas de Lysander. Acá estamos terminando Octubre, y aun no recibo noticias de la familia. Los profesores han ido regulares en este transcurso del año, solo que la profesora Slinkhard ya me tiene entre ojos. Si Lysander te ha dicho algo malo de mi, debes de ignorarlo, pues es un patético arrogante y demás… No puedo creer que haya actuado así por yo tratar de defenderlo…Candy me contó que pasaría las navidades con Randall, así que mas comida para mi, supongo… Y creo que mi tío Kurt ya te anuncio de mi castigo… Hace ya un mes hablamos acerca de mi visita al Bosque Prohibido, y dijo que después de los parciales, iniciaría mi castigo, junto con Ara, Emersoth y Lepus Lestrange (no te asustes, eh?). Las clases de duelos son increíbles, y en esta semana me toca tener un duelo, ya que cada semana se baten a duelo dos niños, y ahora me toca a mí. Creo que me encanta la casa de Ravenclaw, inteligencia y además, astucia… me gusta… Creo que Jacob te manda saludos, y Fred te manda besos (aunque en estos momentos esta roncando como nunca). Acá estoy con mi micropuff, y creo que te veremos en las festividades. Estoy ansioso de ver la cena que “tía” Ginny nos tendrá preparados en el numero 12 de Grimmauld Place.

Últimamente no eh oído noticias acerca del mundo mágico, y de la familia, así que cuéntame como están los abuelos, y los demás de la familia. Bueno, me despido, ya que mañana es sábado, y tendremos nuestra primera visita a Hogsmeade. Te prometo que me cuidare mucho, y espero tu respuesta pronto.

PD: Me saludas al conejo, y guíñele un ojo al abuelo de mi parte.

Se despide con mucho cariño

Lorcan Lovegood
Las semanas habían pasado volando, y Lorcan recién estaba a finales de Octubre, terminando parciales, y ansioso por su primera visita a Hogsmeade. Era viernes, y al día siguiente les tocaba a los de primer y tercer año tener su primera visita al lugar donde todos los alumnos les encantaba ir, y les encantaba disfrutar de todas las tiendas y comerciales. Lorcan no había podido dormir el día antes de ir a Hogsmeade, y se levanto más temprano que los demás.

Lorcan se desvisto rápidamente, entro a la ducha, y se baño lo más rápido que había podido. El pensaba que no podía arruinar la oportunidad de llegar tarde a su primera excursión fuera de Hogwarts, la cual iría a ser entretenida y divertida.

–Hola Lor-dijeron Ara y Liuva, que ya estaban bañadas y listas para su excursión.
–…como decía, luego iríamos a Las Tres Escobas, e inmediatamente, iríamos a la monumental Casa de los Gritos…-decía Liuva, señalando en un mapa de Hogsmeade todos esos lugares.
–Esa Casa de los Gritos debe de asustar… Ahí fue donde el esposo de mi prima Dora estuvo… Mi tía Andrómeda me contó…
–Pero tranquilízate Ara, iremos muchos… No hay de que preocuparse…Y después, visitaremos la nueva sucursal de Sortilegios Weasley en Hogsmeade… Para morirse de la emoción.
–Liuva, recuerda lo que dijo el director ayer. “Se revisaran todos los estudiantes, asegurándose de que ningún producto Weasley entre al colegio”-dijo Lorcan imitando la voz del director.
–¿Y que profesores creen que nos harán compañía?-pregunto Ara.
–Definitivamente, Dormiteus no ira…-dijo una voz desde las escaleras, y Jacob estaba bajando las escaleras, y secándose el pelo-Y definitivamente esta navidad iré a cortarme esta mata de pelo… Que horror…-y le tendió una carta a Lorcan.-Pensé que habías logrado abrir el mensajito que nos cayo el otro día, y la leí… Lo siento…
–Acompáñame a dejar la carta-le dijo a Jacob.
–No puedo, tengo que alistar todo… Estamos planeando Fred, Rodmy y yo, traer productos Weasley sin que Filch se entere… será grandioso…
–¿Y tu Ara, me acompañarías?
–Tengo que terminar de alistar mis cosas. No es que intente hacer la estupidez que hará Jacob, pero tengo que llevar muchos galeones… pero primero debo de buscarlos…
–Vamos, yo te acompaño…-le dijo Liuva, y ambos salieron de la Sala Común.

Al dirigirse a la Lechuceria, todos sus amigos de 1º año estaban inquietos. Algunos estaban con bufanda, ya que en esa época empezaba a asomarse el frió, y los vientos navideños, y además llevaban una sonrisa radiante, y mucha emoción. En su camino, se toparon al profesor Libatius, que les hizo un gesto de saludo, y siguió su camino. Al llegar a las afueras del castillo, se dieron cuenta porque Jacob dijo que Dormiteus no iría: estaba ahí, soñoliento, con unas ojeras gigantes, e intentando guardar una tienda de campaña.

–No puedo creerlo, no me lo creo, no…
–¿Profesor Vector? ¿Qué hacia durmiendo a las afueras del colegio?-le preguntaba Liuva, interrumpiendo su charla consigo mismo.
–Ah, señorita Black, señor Lovegood, ¿Qué hacen por aquí?-les pregunto el profesor, pero sabia que tendría que responder su pregunta.-Yo tuve que dormir acá, ya que el director tuvo unas visitas de un Congreso que nunca había oído hablar de ellos… No creo que sea nada bueno, pero espero que no sea tampoco nada malo…
–¿Y porque tomaron su habitación?-preguntaba Lorcan.
–Pues porque mi habitación es, sin envidiarlos, gigantesca… así que les gusto esa… Creo que si alguien hubiera intentado matarme, torturarme, o incluso practicar conmigo su Imperios, lo hubiera logrado sin que yo me diera cuenta…
–¿Y no ira a la excursión?-pregunto Liuva.
–¿A Hogsmeade? No, que va… tengo que aguardar a algunos estudiantes durante un castigo…-dijo el profesor, y se les quedo viendo con una sonrisa fingida.
–Bueno profesor, se nos hará tarde para la excursión…-le dijo Lorcan.
–Ya sabes, suerte con… tu ya sabes… nos vemos agorita…-les grito el profesor Dormiteus, moviendo sus manos.
–¿Qué es “tu ya sabes”?-le pregunto Liuva a Lorcan.
–No tengo idea…

Siguieron su camino a la Lechuceria, y al llegar, se encontraron a varios alumnos mandando cartas, entre ellos estaban el chico Lepus, con su lechuza negra amarillenta, el cual mandaba un pergamino mas grande que el de Lorcan. Lorcan se acerco a un lugar alejado, agarro una lechuza, y le puso el pergamino en su pata.

–¿Viste lo que manda Lepus?-le dijo Liuva en voz baja.
–Si, y la verdad no importa…
–Antes si te importaba, Lorcan, ¿Ahora porque no? ¿Ya no te importa el bien del Mundo mágico?
–Pero quizás Lepus no tenga nada que ver en esto… Aunque podría estarle mandando una carta a su padre…
–Exacto… lo malo es que nunca podremos leerla…

Lorcan le dio unas leves palmaditas a la lechuza, y esta salio volando rumbo al hogar de los Lovegood. Lorcan vio su carta alejarse en el horizonte, y a la lechuza desaparecer. Liuva y el volvieron al castillo, y llegaron rápidamente a su Sala Común.

–¿Qué propiedades curativas tienen la sustancia que expulsan los Horklumps?-les preguntaba la gárgola en forma de águila.
–¿Y se supone que esto mide nuestra inteligencia? Sirve para el veneno de acromantula, deteniendo sus daños por una hora…
–Pues al parecer, tú eres muy inteligente…-le respondía la gárgola, y les abría la puerta.
–No eres el primero que lo dice…-dijo Lorcan, y cerro la puerta.
–¿Nombre?
–Candy Diggory, señor Filch…
–Pase, señorita “Diggory”… Siguiente-gritaba el celador del Colegio-¿Nombre?
–Ara Black, el es Jacob Crouch, ella es Liuva Edgecombe, y el es Lorcan Lovegood… ¿pasamos?
–Si si si… esperen… ¡Deténganse!-grito el celador, y los cuatro chicos se detuvieron.-Black, Lovegood, vengan junto a mi…
–¿Nosotros? ¿Pero porque?-preguntaba Ara, consternada.
–Es una orden… ¡Vengan ya!

Los chicos caminaron, y se despidieron de Liuva y Jacob, que estaban igual de confundidos que ellos. Al momento, el profesor Dormiteus llego, y les toco el hombro. Les sonrió, y les hizo un ademán de que los siguiera.

–¿Qué es lo que pasa, profesor?-le preguntaba Ara, que estaba a punto de llorar.
–Pero ya deberían de saber… Kurt le dijo a Lepus que les avisara…
–Lepus Lestrange nunca nos hubiera avisado…-dijo Lorcan.
–Pues entonces, ahora les digo… Van para su castigo por estar en el Bosque Prohibido… ¿A poco ya se olvidaron de…?
–Pero porque el día de hoy. Hoy era nuestra visita a Hogsmeade.-gritaba Lorcan, que estaba a punto de estallar.
–¡Es injusto!-grito Ara, y empezó a llorar, cuando estaban entrando de nuevo al castillo.
–Miren, no nos culpe a mi, ni a tu tío, Lorcan, nosotros solo seguimos las reglas del señor Diggle.

Los dirigieron a una clase vacía, con los pupitres desordenados, y les indicaron que se quedaran ahí. Lorcan estaba lleno de furia, y Ara estaba a punto de llorar. Ara iba a decir algo, cuando a aquella habitación entro de nuevo el profesor Vector, junto con sus compañeros de castigo: Lepus y Emersoth. Lorcan se dio cuenta de que el castigo iba a ser aun peor.

–Bueno, el profesor Kurt me dejo a cargo de esto… al parecer, ustedes cuatro entraron al Bosque Prohibido sin autorización, y sufrieron de un pequeño ataque por parte de los centauros. El castigo no será tan aburrido, pero lo harán solos.
–¿¡Solos!?-dijeron los cuatro al mismo tiempo.
–Si, cada uno limpiara ciertos lugares de todo el castillo, que están deshabitadas, o sin utilización alguna. Quizás para guardar objetos interesantes e importantes. Lepus Lestrange ira a las mazmorras, a acomodar el armario de Pociones, que esta muy desordenado… Te digo que todo esta contado, y si falta algo, lo sabremos…-Lepus hizo una cara de furia, y le volvió la cara.-Tanthos Emersoth ira a la Torre de Adivinación a acomodar el aula de Adivinación, que esta muy asqueroso, y sucio. Nada de usar esos aparatos…-Emersoth le hizo una sonrisa fingida, y le quito la mirada.-Por lo tanto, Ara Black ira conmigo a acomodar la clase de Adivinación del profesor Firenze – esta en verdadero desastre – y Lorcan Lovegood… ira al 3º Piso, al Salón de los Retratos.
–¿El tercer piso es prohibido, no?-pregunto Lorcan.
–Si, pero tienes mi autorización… lo que te pido es que no entres a ninguna habitación, pues no sabes que criaturas podrían estar por ahí…
Todos se fueron a su habitación, a ordenarla. Lorcan iba con mucha rabia, enojo, y tristeza juntos. Tan solo imaginarse como sus dos mejores amigos estarían divirtiéndose en todo el lugar de Hogsmeade, entrando a los puestos, a las tiendas, comprando cosas en Sortilegios Weasley. Se sentía solo, y furioso.

Llego al ancestral 3º piso, que desde hacia años había dejado de ser prohibido, pero hace tiempo que volvió a ser prohibido (Se calcula que fue cuando Diggle llego a ser director de Hogwarts). Había miles de puertas, una puerta sin indicaciones, una Sala de Trofeos, la Galería de las Armaduras, otras habitaciones sin indicaciones, y la Sala de los Retratos. Aquella puerta era muy ancestral, y el nombre de la puerta estaba escrito en letra medieval. Debajo del nombre, había una breve descripción “De los antiguos retratos de la época medieval”. Lorcan toco la puerta, y como nadie le abrió, entro.

Aquella habitación era muy grande y espaciosa. Tenía mucho polvo en su suelo, y, increíblemente, tenía al menos unos 100 cuadros guindando en sus paredes. Todos los retratos tenían personas que ya hacían dormidas, o hasta muertas, en su propio retrato. Se encontraban todos callados, y ninguno se movía. Tenía una mesa en el centro, que servia de comedor. Además, habían varias sillas, y cuatro copas llena de rubíes y zafiros en su alrededor. El piso, la mesa, las cuatro copas, y todos los retratos estaban llenos de polvo mugriento, y había una serie de cuadros en el suelo, y algunos de esos del suelo estaban despiertos y con los ojos abiertos, observando a Lorcan.

–¿Qué hace un niño pequeño y rubio en nuestro aposento?-dijo una voz de un señor ya mayor.
–Calla, Merlín, vas a asustar al pobre niño…-otro cuadro empezaba a emitir sonidos, aunque Lorcan no sabia quien era. Esta vez sonaba una voz femenina.
–Y mira quien calla a Merlín… Clodonia la hechicera… que patética…-decía otra voz, que sonaba sombría y burlista.
–Se pronuncia Cliodna, Merwyn… ¿Quién eres, niño?
–Me llamo Lorcan… Lorcan Lovegood… y estoy hablando con unos cuadros…
–Que crees niño, los cuadros también hablamos… no creas en lo que los otros dicen…-decía otra voz, que sonaba de un ser torpe, y voz vacilante, y risa graciosa.
–Callad, pequeño e insignificante ser… No veis que lo asustáis con tu voz…-decía una voz fuerte, y de valiente.
–¿Quiénes son ustedes?-preguntaba Lorcan, asustado.
–Yo soy Mopsus, y a ellos ya les oisteis ser nombrados…-hablaba la voz de Mopsus.
–*Lumus*-grito Lorcan, y una luz salio de su varita, iluminando toda la habitación. Las voces que sonaban no provenían de los cuadros de las paredes, sino de los cuadros que estaban en el suelo. Lorcan empezó a ver todos los cuadros de uno en uno.
–¿Y que te trae por aquí, joven Lovegood?-decía la voz del famoso Merlín, que era alto, con un sombrero puntiagudo, una barba larga, y un traje de estrellas.
–Estoy castigado… debo de acomodar y limpiar esta sala, pero sin luz no puedo…
–Mira, ve detrás del cuadro del niño dormido… ¿Lo vez? Detrás de el hay un interruptor de luz-decía Cliodna, una señora con gorro y con una cara de pocos amigos, pero su voz sonaba muy alegre. Lorcan hizo lo que Cliodna le dijo, y ahí había un interruptor. Prendió la luz, y todo en ese lugar se ilumino, y los cuadros numerosos de la pared seguían durmiendo, a pesar de la claridad.
–Gracias, señora… ¿Por qué ustedes… digo, estos cuadros están acá en esta habitación? ¿No deberían de estar guindados en el castillo?-preguntaba Lorcan, que agarraba un sacudidor que estaba en uno de los estantes, y empezó a sacudir todos los cuadros.
–Mira, niño, es una cuestión muy interesante. Nosotros estamos acá, debido a que nuestra época ya pasó… Hubo una época, hace millones de años, en que nosotros nos encontrábamos por todo el castillo. Fue exactamente en la época donde los Fundadores crearon el castillo.-hablaba la voz de Merwyn, que era un hombre todo sombrío, con una capucha, y la cara muy arrugada, en forma de sapo.
–¿O sea, que conocieron a los Fundadores?-pregunto Lorcan, asombrado, siguiendo con su labor.
–Exacto… bueno, solo los vimos, y oímos todo lo que ellos decían…-decía Mopsus, que parecía un dios de la antigua Grecia. Musculoso, con un solo trapo que le cubría el cuerpo.
–Ellos nunca nos tomaron importancia…-decía Merlín.
–¿Y porque ustedes necesariamente están en el suelo?-preguntaba Lorcan.
–Cuando ellos murieron, los nuevos propietarios guardaron todos los cuadros del castillo…-decía Cliodna.
–Del rincón más aparte del castillo, hasta este pasillo…-decía Uric, que parecía chiflado, con el pelo de la barba muy largo, y su cara muy anciana. Usaba ropa de campesino. -así que fuimos los últimos en ser guardados…
–Y no había mas campo para nosotros…-decía Merlín.
–Eso lo explica todo…-dijo Lorcan, y se quedo pensando por una fracción de segundos.
–¿En que piensas, joven… Lorcan?-decía Merwyn.
–Estaba pensando, pero era una tontería,,,
–A lo mejor te preguntas como era tu jefa de Casa… Rowena Ravenclaw era… una mujer única…-decía Cliodna, con un sentimiento de felicidad.
–Ere hermosa, muy inteligente… siempre llevando consigo esa diadema, que la hacia lucir mas sabia…-decía Mopsus.
–No solo lucia, sino que la hacia mas sabia… Eso me han dicho…-dijo Lorcan.
–Esa diadema la uso un gran lapso de tiempo… hasta que su hija se la robo…-dijo Uric, y se empezó a reír como loco.
–¿La robo su hija, Helena, cierto?-pregunto Lorcan.
–Helena Ravenclaw… después de eso, según Helga, se fue para el país de Albania… y de ahí no se sabe nada…-decía Mopsus.
–¿Y que me cuentan… sobre la habitación de Rowena?-pregunto Lorcan, y todos hicieron un suspiro.
–Era lo más hermoso que jamás había existido… Llena de cristales, oro, rubí, y el amor y la inteligencia de tan hermosa señora…-decía Cliodna, con todo dulce.
–Ella estuvo en esa habitación, hasta que un día, Rowena le quebró una botella en su cuadro, y la saco…-decía Uric, y volvía a reír como loco.
–¿Y donde esta esa habitación?-pregunto Lorcan.
–En algún lugar de todo este castillo… Nadie sabe, pero lo único que se sabe es que es majestuoso, y que adentro encierra…-decía Merlín, pero fue interrumpido por Cliodna.
–…un poder que nadie ha tenido nunca… ni siquiera Merlín… era un poder increíble e inimaginable…
–La habitación es muy secreta, y cuesta mucho encontrarla… Solo el verdadero Heredero de Ravenclaw seria atraído hacia ella, sin siquiera saber donde esta, o que contiene.-decía Merwyn.
–Increíble… ¿Pero como su poder no ha sido percibido por otros… o incluso por el Heredero de Ravenclaw?-preguntaba Lorcan
–Puede que ya haya sido abierta, pero quizás el que la abrió no sabia donde entraba… y solo el verdadero Heredero la podría abrir… quizás en unos años, el Heredero vuelva, y use ese poder para gobernar… no se sabe…-decía Mopsus.
–Creo que ya se me paso la hora… voy a dormir… Espero vernos pronto, en otro castigo…
–Hasta pronto, joven Lorcan Lovegood…-dijeron los cuadros, y la luz volvió a irse, dejando la habitación en penumbras.

Lorcan salio, encontrándose con Ara, cerca de la Sala Común. Ella estaba llena de tierra, plantas y lianas. Eran apenas las cinco de la tarde, y sus amigos no volverían hasta las siete, así que tenían un largo tiempo de descanso, para hacer deberes, y para que Lorcan le contara a Ara su conversación con los retratos.

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