Al día siguiente, Lorcan no pudo dejar de pensar en lo que se había preguntado toda la tarde, y parte de la noche. Sabía que tenia que hablar de esto con el profesor Binns, pero todo apuntaba a que no seria capaz de hacerlo. Desde que Lorcan había oído que su tía hablaba acerca del Heredero de Ravenclaw, le entro curiosidad. Luego volvió a pensar en todo lo que sabia, y no llego a ninguna deducción.Se levanto, pero esta vez, Jacob le había ganado el campo en el baño, así que tuvo que esperar un gran rato para ducharse tranquilo. Cuando Jacob salio de la ducha, Lorcan se metió sin volver a verlo. Al salir, la cola que se hacia fuera del baño, ahora era solo de Rodmy, y de Fred.

–Buenos días, Lor… ¿Hoy que te paso? Te levantaste mas tarde…-decía Jacob.
–Pues no se… me quede pensando en lo de ayer…
–¿Lo de Daphne?-pregunto Ara, que salía de detrás de un sofá.
–No, del Heredero de Ravenclaw… No se porque, siento la sensación de que algo anda mal por acá…
–¿Y porque te preocupas por eso?-le preguntaba Liuva, que se fijaba en el horario, y Lorcan logro leer “Cuidado de Criaturas Mágicas, Clase de Vuelo, Duelos y Aritmancia”.
–Pues no se…
–Una pregunta… ¿El Heredero de Ravenclaw puede ser una amenaza?-pregunto Jacob, interesado.
–Quizás no, pero lo que hay en la ancestral habitación de Rowena Ravenclaw es muy peligroso, si va a dar a manos de magos oscuros…-respondía Liuva, que seguía sacando cosas de su bulto.
–¿Y tu crees que la gente piense que hay algún mago oscuro detrás de eso?-preguntaba Ara.
–De creer, no, pero creo saber quien seria posible de intentarlo…-respondió Liuva, y se retiro de su lugar, e hizo un ademán para que la siguieran. Los tres chicos la siguieron, pero no sabían a donde iban. Al llegar, la puerta que rezaba “Biblioteca” estaba frente a ellos, y una persona salía de ella. Lepus Lestrange, igual de serio, y de extraño, salía de la puerta, con unos tres libros en la mano. No los volvió a ver, y siguió su camino, y en ese momento, a Lorcan le cayó la idea.

Regresaron a la Sala Común, sin haberse dirigido ni una palabra. Se sentaron en los sillones, y lo único que hicieron fue verse a la cara. Lorcan estaba armando lo que quería decir, pero Jacob hablo primero.

–¿Dices que Lepus Lestrange es… un mago oscuro?
–No me refiero a eso… es muy sospechoso que, siempre que voy a la biblioteca, es este ahí… aunque llevamos menos de una semana en el colegio, el ha hecho muchas cosas… extrañas…-decía Liuva.
–Como lo del Bosque Prohibido…-decía Ara, cuando empezaron a bajar para ir a desayunar al comedor.
–Exacto… El puede ser la persona que quiera adentrarse a la Historia de Hogwarts, y encontrar la habitación… pero antes debería de encontrar al Heredero…
–Siempre pensé que tenia algo que ver… ¿Esos libros que llevaba era…?-decía Lorcan, cuando ya iban llegando a la Gran Salón.
–Árboles Genealógicos…-respondía Liuva, decidida.
–Tiene sentido…

Aquel desayuno fue callado. Lorcan estaba muy sorprendido de lo que Liuva les había demostrado, pero a la vez no tenia mucho sentido. Aun así, Lorcan debía de hablar con el señor Binns, preguntarle lo que pasa, y así saciarse de dudas. Al terminar el desayuno, las lechuzas matutinas hicieron su presencia en el Gran Salón, y el Profeta diario de Liuva voló por los aires, y se postro en su regazo. Eso le hizo pensar acerca del mensaje oculto de aquel papel carbonizado. Podría haber sido enviado por una lechuza…

–Quizás… el mensaje de ayer que cayo del cielo… vino de una lechuza… o sea, que no fue alguien del colegio…-decía Lorcan, analizando bien lo que iría a decir.
–Es posible… No hay nada interesante en el Profeta…-decía Liuva, y le pasaba el diario a sus amigos.-De lo único que habla es el avance del Juicio…
–Eso del juicio yo lo veo como una tontería…-decía Jacob, al terminar de leer el Profeta-De lo único que hablan es de que ambos son culpables… eso para mi es… insano…
–¿A que horas tenemos “Cuidado de Criaturas Mágicas”?-pregunto Lorcan, desconcertado.
–En diez minutos… vámonos…-dijo Ara, y los cuatro se levantaron.
–¿Y desde cuando sospechas de Lepus?-le preguntaba Ara a Liuva, mientras iban saliendo al exterior.
–Creo que la conversación tuya y del profesor Binns me hizo pensar, y además, sus idas a la biblioteca, y su estadía todos los días en el área de “Familias Mágicas”… Quizás busca al Heredero de Ravenclaw.
–¿Y donde crees que seta el Heredero de Ravenclaw?-preguntaba Lorcan.
–¿Pues no es obvio? Es casi probable que este lejos de acá. En los libros solo se conoce de una descendiente de Rowena Ravenclaw…
–Helena Ravenclaw…-terminaba la frase Ara.
–Y Helena nunca vivo en Londres… no se sabe con exactitud donde, pero se especula que era en el Oriente de Europa…
–¿Pero, y si Lepus lo logra encontrar? Encontraría el poder que hay en esa habitación, y nos podría acabar a todos…-decía Lorcan, alarmado.
–¿A lo que quieres llegar, es a que encontremos nosotros al Heredero de Ravenclaw?-preguntaba Jacob, asombrado.
–Creo que al menos, debemos de encontrarlo antes de el… ¿Recuerdan que el es “nieto” del mago mas tenebroso? ¿Qué su padre es un mortifago? Es muy peligroso…

Las clases de Cuidado de Criaturas Mágicas estuvieron normales. Siguieron viendo a los Horklump, y sus cualidades curativas. Un Horklump casi ataca a Jacob, ya que este les tiene miedo a todos las criaturas mágicas extrañas. La clase fue muy entretenida, pero cuando su tío Kurt hablaba, se ponía de lo peor. Al final de la clase, su tío Kurt se le quedo viendo, como recordándole lo del miércoles, y Lorcan entendió enseguida.
Inmediatamente tendrían clase de Vuelo con el profesor Davies. A Lorcan no le atraía mucho el Quidditch, y mucho menos, montar en una escoba. Recordando todas las anécdotas que le contó su madre, acerca de los peligros de volar, a Lorcan se le erizaban los pelos cada vez más. Sabía que era peligroso, y que podría caerse en un intento por lucirse.

–Buenos días, jóvenes… Soy Roger Davies, ex-jugador de Quidditch de su misma casa, la casa de Ravenclaw-varios estudiantes aplaudieron, pero a Lorcan no le nació aplaudir.-Ahora, aprenderemos los principios del Quidditch…
Aquella clase estuvo muy aburrida. Lorcan monto la escoba, pero no lo hizo tan bien como su amigo Jacob, que hasta recibió las felicitaciones del profesor. Los demás de sus compañeros también volaron en escoba, y pasaron los retos que el profesor les había dado, pero Lorcan, torpemente, logro uno que otro. Lorcan sabía que no era su fuerte, y que además, no le gustaban las alturas.

Al salir de clase de vuelos, todos salieron muy cansados, excepto Lorcan, que iba muy contento, ya que se había terminado aquella clase. El colegio se veía muy alterado. Muchos niños pasaban corriendo de un lado para otro, y otros niños cuchicheaban, y los veían a ellos, y seguían corriendo. Seguían caminando, llegando a su Sala Común, pero se detuvieron a la biblioteca, que estaba vacía, y varios niños salían de ella.

–Algo pasa…-decía Lorcan, mientras que Abraham Carrow llego corriendo al donde estaban ellos.
–Lorcan, necesito que vengas…
–¿Para que? ¿Qué pasa, Abraham?-le preguntaba a Lorcan, que trataba de soltarse de su amigo.
–Es tu hermano…

Lorcan sintió que todo el cuerpo se le desvanecía. Sintió como un nudo en el estomago, y que todo el cuerpo se le contrajo. Se quedo paralizado, viendo como su amigo Abraham lo halaba. Todos sus amigos hablaban, e iban corriendo junto a ellos, pero Lorcan no los oía. Su hermano… ¿Qué le habría pasado? ¿Qué habría hecho para que todo el colegio se alterara de esa forma?

Llegaron al exterior, donde muchos niños estaban reunidos, y estaban bloqueando el paso. La mayoría de ellos se burlaban a carcajadas, y Lorcan logro identificar unos cuerpos en el centro de aquella muralla de alumnos. Sospechaba que su hermano estaba ahí.

–¿Qué pasa aquí?-le pregunto a Abraham.
–Míralo tu mismo…

Se acercaron, y les pidieron campo a unos alumnos. Ellos cedieron, y le dieron un estrecho espacio para que pasara. Al llegar al extremo donde se encontraba el acto, no podía creer lo que veía: su hermano Lysander estaba en el suelo, gritando y llorando aterrado, mientras que un lobo estaba frente a el, acechándolo. Lorcan sabia que el temor de Lysander por los lobos era muy grande, y solo pudo pensar en una persona que hizo esto. Daphne PinkStone, y su amigo Yardley estaban muriéndose de la risa, y señalándolo. Lorcan sintió que una ira lo invadía todo su cuerpo. Pensaba que Daphne se vengaría contra el mismo, pero atacar a su hermano gemelo ya era mucho…

–Riddikulus-grito una voz de detrás de Lorcan, y una alumna de Ravenclaw, Bridget Applebee salio de la multitud, y creo del boggart de Lysander, una chica rubia la cual parecía un mono peludo, y el boggart salio corriendo. -Me debes una, niño lindo…-le dijo a Lorcan, y le cerro el ojo.-Ahora es tu turno…

Lorcan sabia lo que debía de hacer, y, al ver a su hermano en el suelo, sudando, salio corriendo con su varita en alto donde Daphne. Se le postro al frente, y le puso la varita en el cuello.

–¿Te atreves a meterte con un Lovegood?
–¿Tu que me vas a hacer, niño mimado, entupido…?
–No sabes de lo que soy capaz…-le dijo Lorcan, en tono amenazante.
–Ni te atrevas a tocarla…-dijo Yardley, y levanto su varita, y grito *Expelliarmus*.
–*Impedimenta*-grito Lorcan, y el hechizo de Yardley se desvaneció.-*Expelliarmus* grito, y la varita de Yardley salio volando por los aires.
–Ni se te ocurra hacer nada mas, Lovegood-grito Daphne, pero la ira que corría por Lorcan no lo dejo pensar.
–Dime, ¿Por qué te metiste con mi hermano?
–No me grites, maldito cerdo verrugoso-le dijo Daphne, señalándolo con la varita.
–No permitiré que dañes más a mi hermano…
–Tu no te metas, Lorcan…-Lorcan oyó la voz de su hermano, que estaba de pie, con la varita señalándolo.
–¿Lysander? Pero si te estoy defendiendo…
–Yo puedo defenderme solo. ¿Qué me crees, de cinco años?-grito Lysander, muy furioso.
–No, pero lloras como uno de esa edad…-dijo Daphne, y todos los niños, y ella, se empezaron a reír.
–Esta no te la perdono…-grito Lorcan, y con su varita grito *Levicorpus*. El cuerpo de Daphne, misteriosamente se empezó a elevar, y ella no podía detenerlo. Todos los alumnos se empezaron a burlar, mientras que Daphne le gritaba groserías a Lorcan, y le suplicaba que la bajara, ya que estaba volando.
–Te dije que no te metieras, maldición… Ojala y no fueras mi hermano… No quiero verte nunca mas… me dejaste en vergüenza frente a todo el mundo… te odio…-dijo Lysander, que estaba con su cabellera café mas alterada que antes, y con los ojos llorosos.
–No te pongas pesado, Lysander…Solo hice lo que cualquier hermano haría…
–Pues ya no quiero que seas mi hermano…-le grito Lysander, y se retiro del lugar. Lorcan seguía ardiendo de ira, ahora por Lysander. Retiro su varita, decidido a seguir a su hermano.
–*Liberacorpus*-oyó que decía Liuva, y oyó a Daphne caer al suelo.

Lorcan caminaba decidido a alcanzar a su hermano y hablar con el. Pasó por un arco, y oyó unas risas. Se volvió, y Scorpius Malfoy, junto con sus amigos, entre ellos, Albus Potter, estaban riéndose. Albus vio a Lorcan, y se dejo de reír.

–¿Ahora que te pasa, Lorcan?-le decía Scorpius en tono de burla.- ¿Vas a ir a llorar con tu hermanita?
–¿Quieres saber lo que sintió PinkStone?-le dijo Lorcan con más ira que antes: nadie se burlaría de su familia.
–Prefiero sentir eso, a tener una mama lunática-dijo Malfoy, dándole énfasis a la palabra “lunática”. Lorcan no pudo aguantar, y las lagrimas se le salieron por si solas.
–No-dijo, acercándose a Malfoy rápidamente-te-dijo, alzando la varita-vuelvas-le puso la varita en el cuello-a burlar de mi familia…-y con una patada, lo mando lejos.-*Levicorpus*-grito, y su cuerpo paso del suelo, a levitar en el aire. Empezó a gritar, pero Lorcan no le ponía atención.
–Nunca lo creí de ti, Albus…-le dijo a su “primo” Albus Potter, y se volvió, y siguió su camino. Volvió a oír otro *Liberacorpus* por el pasillo, sabiendo que su amiga Liuva libero a Malfoy.
Lorcan no salio de su habitación. No asistió a clases de Duelos, pero a lo mejor, sus amigos le explicarían los percances. No podía imaginar lo que le había pasado aquel día. Su hermano humillado, la tontería que cometió Daphne, y sus consecuencias, y al parecer, su hermano ahora lo odiaba… Y después, nunca debió de hacerle eso a Malfoy… sabia que estaba mal, pero no soporto la presión. La tarde, y el almuerzo ya había pasado, y Lorcan todavía no se recuperaba.

–¿Estas mejor?-se aparecieron sus amigos por la puerta, con un plato de comida, y se le acercaron.
–Creo que si… ¿Qué dijo la profesora Toothill?-pregunto Lorcan, intrigado.
–Dice que hablara contigo en algunas semanas… Pero dijo que te iba a perdonar, ya que le contamos todo…-le respondía su amiga Ara.
–Se vio muy sorprendida con los hechos…-dijo Jacob, buscando algo de su baúl.
–Pero dijo que ya no podrías faltar a Aritmancia… así que, busca fuerzas, ya que la clase empieza en media hora…-decía Liuva, dándole ánimos.
–De acuerdo…-dijo Lorcan, y se comió un gran bocado de su comida.
–Lo de hoy en la tarde ya es noticia por todo el colegio…-decía Jacob, mientras bajaban juntos a Aritmancia.
–Pero tú no te preocupes, Lor… todo va a salir bien con tu hermano…-decía Ara, y abrazaba a su amigo.

Las clases de Aritmancia fueron muy aburridas. El profesor no les paro de hablar sobre la magia del número, y se puso a revisar las tareas. Quizás fue aburrida porque Lorcan no podía conciliar nada de atención. Últimamente, en su cabeza había mucho, a pesar de ser la primera semana de clases. El día siguió normal, y Lorcan seguía distraído constantemente, y hasta que se durmió, pudo descansar su conciencia.

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