mayo 2008


Querida Mama:Todo acá ha ido muy bien. Debes de haberte dado cuenta de los últimos acontecimientos, debido a tus numerosas cartas de Lysander. Acá estamos terminando Octubre, y aun no recibo noticias de la familia. Los profesores han ido regulares en este transcurso del año, solo que la profesora Slinkhard ya me tiene entre ojos. Si Lysander te ha dicho algo malo de mi, debes de ignorarlo, pues es un patético arrogante y demás… No puedo creer que haya actuado así por yo tratar de defenderlo…Candy me contó que pasaría las navidades con Randall, así que mas comida para mi, supongo… Y creo que mi tío Kurt ya te anuncio de mi castigo… Hace ya un mes hablamos acerca de mi visita al Bosque Prohibido, y dijo que después de los parciales, iniciaría mi castigo, junto con Ara, Emersoth y Lepus Lestrange (no te asustes, eh?). Las clases de duelos son increíbles, y en esta semana me toca tener un duelo, ya que cada semana se baten a duelo dos niños, y ahora me toca a mí. Creo que me encanta la casa de Ravenclaw, inteligencia y además, astucia… me gusta… Creo que Jacob te manda saludos, y Fred te manda besos (aunque en estos momentos esta roncando como nunca). Acá estoy con mi micropuff, y creo que te veremos en las festividades. Estoy ansioso de ver la cena que “tía” Ginny nos tendrá preparados en el numero 12 de Grimmauld Place.

Últimamente no eh oído noticias acerca del mundo mágico, y de la familia, así que cuéntame como están los abuelos, y los demás de la familia. Bueno, me despido, ya que mañana es sábado, y tendremos nuestra primera visita a Hogsmeade. Te prometo que me cuidare mucho, y espero tu respuesta pronto.

PD: Me saludas al conejo, y guíñele un ojo al abuelo de mi parte.

Se despide con mucho cariño

Lorcan Lovegood
Las semanas habían pasado volando, y Lorcan recién estaba a finales de Octubre, terminando parciales, y ansioso por su primera visita a Hogsmeade. Era viernes, y al día siguiente les tocaba a los de primer y tercer año tener su primera visita al lugar donde todos los alumnos les encantaba ir, y les encantaba disfrutar de todas las tiendas y comerciales. Lorcan no había podido dormir el día antes de ir a Hogsmeade, y se levanto más temprano que los demás.

Lorcan se desvisto rápidamente, entro a la ducha, y se baño lo más rápido que había podido. El pensaba que no podía arruinar la oportunidad de llegar tarde a su primera excursión fuera de Hogwarts, la cual iría a ser entretenida y divertida.

–Hola Lor-dijeron Ara y Liuva, que ya estaban bañadas y listas para su excursión.
–…como decía, luego iríamos a Las Tres Escobas, e inmediatamente, iríamos a la monumental Casa de los Gritos…-decía Liuva, señalando en un mapa de Hogsmeade todos esos lugares.
–Esa Casa de los Gritos debe de asustar… Ahí fue donde el esposo de mi prima Dora estuvo… Mi tía Andrómeda me contó…
–Pero tranquilízate Ara, iremos muchos… No hay de que preocuparse…Y después, visitaremos la nueva sucursal de Sortilegios Weasley en Hogsmeade… Para morirse de la emoción.
–Liuva, recuerda lo que dijo el director ayer. “Se revisaran todos los estudiantes, asegurándose de que ningún producto Weasley entre al colegio”-dijo Lorcan imitando la voz del director.
–¿Y que profesores creen que nos harán compañía?-pregunto Ara.
–Definitivamente, Dormiteus no ira…-dijo una voz desde las escaleras, y Jacob estaba bajando las escaleras, y secándose el pelo-Y definitivamente esta navidad iré a cortarme esta mata de pelo… Que horror…-y le tendió una carta a Lorcan.-Pensé que habías logrado abrir el mensajito que nos cayo el otro día, y la leí… Lo siento…
–Acompáñame a dejar la carta-le dijo a Jacob.
–No puedo, tengo que alistar todo… Estamos planeando Fred, Rodmy y yo, traer productos Weasley sin que Filch se entere… será grandioso…
–¿Y tu Ara, me acompañarías?
–Tengo que terminar de alistar mis cosas. No es que intente hacer la estupidez que hará Jacob, pero tengo que llevar muchos galeones… pero primero debo de buscarlos…
–Vamos, yo te acompaño…-le dijo Liuva, y ambos salieron de la Sala Común.

Al dirigirse a la Lechuceria, todos sus amigos de 1º año estaban inquietos. Algunos estaban con bufanda, ya que en esa época empezaba a asomarse el frió, y los vientos navideños, y además llevaban una sonrisa radiante, y mucha emoción. En su camino, se toparon al profesor Libatius, que les hizo un gesto de saludo, y siguió su camino. Al llegar a las afueras del castillo, se dieron cuenta porque Jacob dijo que Dormiteus no iría: estaba ahí, soñoliento, con unas ojeras gigantes, e intentando guardar una tienda de campaña.

–No puedo creerlo, no me lo creo, no…
–¿Profesor Vector? ¿Qué hacia durmiendo a las afueras del colegio?-le preguntaba Liuva, interrumpiendo su charla consigo mismo.
–Ah, señorita Black, señor Lovegood, ¿Qué hacen por aquí?-les pregunto el profesor, pero sabia que tendría que responder su pregunta.-Yo tuve que dormir acá, ya que el director tuvo unas visitas de un Congreso que nunca había oído hablar de ellos… No creo que sea nada bueno, pero espero que no sea tampoco nada malo…
–¿Y porque tomaron su habitación?-preguntaba Lorcan.
–Pues porque mi habitación es, sin envidiarlos, gigantesca… así que les gusto esa… Creo que si alguien hubiera intentado matarme, torturarme, o incluso practicar conmigo su Imperios, lo hubiera logrado sin que yo me diera cuenta…
–¿Y no ira a la excursión?-pregunto Liuva.
–¿A Hogsmeade? No, que va… tengo que aguardar a algunos estudiantes durante un castigo…-dijo el profesor, y se les quedo viendo con una sonrisa fingida.
–Bueno profesor, se nos hará tarde para la excursión…-le dijo Lorcan.
–Ya sabes, suerte con… tu ya sabes… nos vemos agorita…-les grito el profesor Dormiteus, moviendo sus manos.
–¿Qué es “tu ya sabes”?-le pregunto Liuva a Lorcan.
–No tengo idea…

Siguieron su camino a la Lechuceria, y al llegar, se encontraron a varios alumnos mandando cartas, entre ellos estaban el chico Lepus, con su lechuza negra amarillenta, el cual mandaba un pergamino mas grande que el de Lorcan. Lorcan se acerco a un lugar alejado, agarro una lechuza, y le puso el pergamino en su pata.

–¿Viste lo que manda Lepus?-le dijo Liuva en voz baja.
–Si, y la verdad no importa…
–Antes si te importaba, Lorcan, ¿Ahora porque no? ¿Ya no te importa el bien del Mundo mágico?
–Pero quizás Lepus no tenga nada que ver en esto… Aunque podría estarle mandando una carta a su padre…
–Exacto… lo malo es que nunca podremos leerla…

Lorcan le dio unas leves palmaditas a la lechuza, y esta salio volando rumbo al hogar de los Lovegood. Lorcan vio su carta alejarse en el horizonte, y a la lechuza desaparecer. Liuva y el volvieron al castillo, y llegaron rápidamente a su Sala Común.

–¿Qué propiedades curativas tienen la sustancia que expulsan los Horklumps?-les preguntaba la gárgola en forma de águila.
–¿Y se supone que esto mide nuestra inteligencia? Sirve para el veneno de acromantula, deteniendo sus daños por una hora…
–Pues al parecer, tú eres muy inteligente…-le respondía la gárgola, y les abría la puerta.
–No eres el primero que lo dice…-dijo Lorcan, y cerro la puerta.
–¿Nombre?
–Candy Diggory, señor Filch…
–Pase, señorita “Diggory”… Siguiente-gritaba el celador del Colegio-¿Nombre?
–Ara Black, el es Jacob Crouch, ella es Liuva Edgecombe, y el es Lorcan Lovegood… ¿pasamos?
–Si si si… esperen… ¡Deténganse!-grito el celador, y los cuatro chicos se detuvieron.-Black, Lovegood, vengan junto a mi…
–¿Nosotros? ¿Pero porque?-preguntaba Ara, consternada.
–Es una orden… ¡Vengan ya!

Los chicos caminaron, y se despidieron de Liuva y Jacob, que estaban igual de confundidos que ellos. Al momento, el profesor Dormiteus llego, y les toco el hombro. Les sonrió, y les hizo un ademán de que los siguiera.

–¿Qué es lo que pasa, profesor?-le preguntaba Ara, que estaba a punto de llorar.
–Pero ya deberían de saber… Kurt le dijo a Lepus que les avisara…
–Lepus Lestrange nunca nos hubiera avisado…-dijo Lorcan.
–Pues entonces, ahora les digo… Van para su castigo por estar en el Bosque Prohibido… ¿A poco ya se olvidaron de…?
–Pero porque el día de hoy. Hoy era nuestra visita a Hogsmeade.-gritaba Lorcan, que estaba a punto de estallar.
–¡Es injusto!-grito Ara, y empezó a llorar, cuando estaban entrando de nuevo al castillo.
–Miren, no nos culpe a mi, ni a tu tío, Lorcan, nosotros solo seguimos las reglas del señor Diggle.

Los dirigieron a una clase vacía, con los pupitres desordenados, y les indicaron que se quedaran ahí. Lorcan estaba lleno de furia, y Ara estaba a punto de llorar. Ara iba a decir algo, cuando a aquella habitación entro de nuevo el profesor Vector, junto con sus compañeros de castigo: Lepus y Emersoth. Lorcan se dio cuenta de que el castigo iba a ser aun peor.

–Bueno, el profesor Kurt me dejo a cargo de esto… al parecer, ustedes cuatro entraron al Bosque Prohibido sin autorización, y sufrieron de un pequeño ataque por parte de los centauros. El castigo no será tan aburrido, pero lo harán solos.
–¿¡Solos!?-dijeron los cuatro al mismo tiempo.
–Si, cada uno limpiara ciertos lugares de todo el castillo, que están deshabitadas, o sin utilización alguna. Quizás para guardar objetos interesantes e importantes. Lepus Lestrange ira a las mazmorras, a acomodar el armario de Pociones, que esta muy desordenado… Te digo que todo esta contado, y si falta algo, lo sabremos…-Lepus hizo una cara de furia, y le volvió la cara.-Tanthos Emersoth ira a la Torre de Adivinación a acomodar el aula de Adivinación, que esta muy asqueroso, y sucio. Nada de usar esos aparatos…-Emersoth le hizo una sonrisa fingida, y le quito la mirada.-Por lo tanto, Ara Black ira conmigo a acomodar la clase de Adivinación del profesor Firenze – esta en verdadero desastre – y Lorcan Lovegood… ira al 3º Piso, al Salón de los Retratos.
–¿El tercer piso es prohibido, no?-pregunto Lorcan.
–Si, pero tienes mi autorización… lo que te pido es que no entres a ninguna habitación, pues no sabes que criaturas podrían estar por ahí…
Todos se fueron a su habitación, a ordenarla. Lorcan iba con mucha rabia, enojo, y tristeza juntos. Tan solo imaginarse como sus dos mejores amigos estarían divirtiéndose en todo el lugar de Hogsmeade, entrando a los puestos, a las tiendas, comprando cosas en Sortilegios Weasley. Se sentía solo, y furioso.

Llego al ancestral 3º piso, que desde hacia años había dejado de ser prohibido, pero hace tiempo que volvió a ser prohibido (Se calcula que fue cuando Diggle llego a ser director de Hogwarts). Había miles de puertas, una puerta sin indicaciones, una Sala de Trofeos, la Galería de las Armaduras, otras habitaciones sin indicaciones, y la Sala de los Retratos. Aquella puerta era muy ancestral, y el nombre de la puerta estaba escrito en letra medieval. Debajo del nombre, había una breve descripción “De los antiguos retratos de la época medieval”. Lorcan toco la puerta, y como nadie le abrió, entro.

Aquella habitación era muy grande y espaciosa. Tenía mucho polvo en su suelo, y, increíblemente, tenía al menos unos 100 cuadros guindando en sus paredes. Todos los retratos tenían personas que ya hacían dormidas, o hasta muertas, en su propio retrato. Se encontraban todos callados, y ninguno se movía. Tenía una mesa en el centro, que servia de comedor. Además, habían varias sillas, y cuatro copas llena de rubíes y zafiros en su alrededor. El piso, la mesa, las cuatro copas, y todos los retratos estaban llenos de polvo mugriento, y había una serie de cuadros en el suelo, y algunos de esos del suelo estaban despiertos y con los ojos abiertos, observando a Lorcan.

–¿Qué hace un niño pequeño y rubio en nuestro aposento?-dijo una voz de un señor ya mayor.
–Calla, Merlín, vas a asustar al pobre niño…-otro cuadro empezaba a emitir sonidos, aunque Lorcan no sabia quien era. Esta vez sonaba una voz femenina.
–Y mira quien calla a Merlín… Clodonia la hechicera… que patética…-decía otra voz, que sonaba sombría y burlista.
–Se pronuncia Cliodna, Merwyn… ¿Quién eres, niño?
–Me llamo Lorcan… Lorcan Lovegood… y estoy hablando con unos cuadros…
–Que crees niño, los cuadros también hablamos… no creas en lo que los otros dicen…-decía otra voz, que sonaba de un ser torpe, y voz vacilante, y risa graciosa.
–Callad, pequeño e insignificante ser… No veis que lo asustáis con tu voz…-decía una voz fuerte, y de valiente.
–¿Quiénes son ustedes?-preguntaba Lorcan, asustado.
–Yo soy Mopsus, y a ellos ya les oisteis ser nombrados…-hablaba la voz de Mopsus.
–*Lumus*-grito Lorcan, y una luz salio de su varita, iluminando toda la habitación. Las voces que sonaban no provenían de los cuadros de las paredes, sino de los cuadros que estaban en el suelo. Lorcan empezó a ver todos los cuadros de uno en uno.
–¿Y que te trae por aquí, joven Lovegood?-decía la voz del famoso Merlín, que era alto, con un sombrero puntiagudo, una barba larga, y un traje de estrellas.
–Estoy castigado… debo de acomodar y limpiar esta sala, pero sin luz no puedo…
–Mira, ve detrás del cuadro del niño dormido… ¿Lo vez? Detrás de el hay un interruptor de luz-decía Cliodna, una señora con gorro y con una cara de pocos amigos, pero su voz sonaba muy alegre. Lorcan hizo lo que Cliodna le dijo, y ahí había un interruptor. Prendió la luz, y todo en ese lugar se ilumino, y los cuadros numerosos de la pared seguían durmiendo, a pesar de la claridad.
–Gracias, señora… ¿Por qué ustedes… digo, estos cuadros están acá en esta habitación? ¿No deberían de estar guindados en el castillo?-preguntaba Lorcan, que agarraba un sacudidor que estaba en uno de los estantes, y empezó a sacudir todos los cuadros.
–Mira, niño, es una cuestión muy interesante. Nosotros estamos acá, debido a que nuestra época ya pasó… Hubo una época, hace millones de años, en que nosotros nos encontrábamos por todo el castillo. Fue exactamente en la época donde los Fundadores crearon el castillo.-hablaba la voz de Merwyn, que era un hombre todo sombrío, con una capucha, y la cara muy arrugada, en forma de sapo.
–¿O sea, que conocieron a los Fundadores?-pregunto Lorcan, asombrado, siguiendo con su labor.
–Exacto… bueno, solo los vimos, y oímos todo lo que ellos decían…-decía Mopsus, que parecía un dios de la antigua Grecia. Musculoso, con un solo trapo que le cubría el cuerpo.
–Ellos nunca nos tomaron importancia…-decía Merlín.
–¿Y porque ustedes necesariamente están en el suelo?-preguntaba Lorcan.
–Cuando ellos murieron, los nuevos propietarios guardaron todos los cuadros del castillo…-decía Cliodna.
–Del rincón más aparte del castillo, hasta este pasillo…-decía Uric, que parecía chiflado, con el pelo de la barba muy largo, y su cara muy anciana. Usaba ropa de campesino. -así que fuimos los últimos en ser guardados…
–Y no había mas campo para nosotros…-decía Merlín.
–Eso lo explica todo…-dijo Lorcan, y se quedo pensando por una fracción de segundos.
–¿En que piensas, joven… Lorcan?-decía Merwyn.
–Estaba pensando, pero era una tontería,,,
–A lo mejor te preguntas como era tu jefa de Casa… Rowena Ravenclaw era… una mujer única…-decía Cliodna, con un sentimiento de felicidad.
–Ere hermosa, muy inteligente… siempre llevando consigo esa diadema, que la hacia lucir mas sabia…-decía Mopsus.
–No solo lucia, sino que la hacia mas sabia… Eso me han dicho…-dijo Lorcan.
–Esa diadema la uso un gran lapso de tiempo… hasta que su hija se la robo…-dijo Uric, y se empezó a reír como loco.
–¿La robo su hija, Helena, cierto?-pregunto Lorcan.
–Helena Ravenclaw… después de eso, según Helga, se fue para el país de Albania… y de ahí no se sabe nada…-decía Mopsus.
–¿Y que me cuentan… sobre la habitación de Rowena?-pregunto Lorcan, y todos hicieron un suspiro.
–Era lo más hermoso que jamás había existido… Llena de cristales, oro, rubí, y el amor y la inteligencia de tan hermosa señora…-decía Cliodna, con todo dulce.
–Ella estuvo en esa habitación, hasta que un día, Rowena le quebró una botella en su cuadro, y la saco…-decía Uric, y volvía a reír como loco.
–¿Y donde esta esa habitación?-pregunto Lorcan.
–En algún lugar de todo este castillo… Nadie sabe, pero lo único que se sabe es que es majestuoso, y que adentro encierra…-decía Merlín, pero fue interrumpido por Cliodna.
–…un poder que nadie ha tenido nunca… ni siquiera Merlín… era un poder increíble e inimaginable…
–La habitación es muy secreta, y cuesta mucho encontrarla… Solo el verdadero Heredero de Ravenclaw seria atraído hacia ella, sin siquiera saber donde esta, o que contiene.-decía Merwyn.
–Increíble… ¿Pero como su poder no ha sido percibido por otros… o incluso por el Heredero de Ravenclaw?-preguntaba Lorcan
–Puede que ya haya sido abierta, pero quizás el que la abrió no sabia donde entraba… y solo el verdadero Heredero la podría abrir… quizás en unos años, el Heredero vuelva, y use ese poder para gobernar… no se sabe…-decía Mopsus.
–Creo que ya se me paso la hora… voy a dormir… Espero vernos pronto, en otro castigo…
–Hasta pronto, joven Lorcan Lovegood…-dijeron los cuadros, y la luz volvió a irse, dejando la habitación en penumbras.

Lorcan salio, encontrándose con Ara, cerca de la Sala Común. Ella estaba llena de tierra, plantas y lianas. Eran apenas las cinco de la tarde, y sus amigos no volverían hasta las siete, así que tenían un largo tiempo de descanso, para hacer deberes, y para que Lorcan le contara a Ara su conversación con los retratos.

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Al día siguiente, Lorcan no pudo dejar de pensar en lo que se había preguntado toda la tarde, y parte de la noche. Sabía que tenia que hablar de esto con el profesor Binns, pero todo apuntaba a que no seria capaz de hacerlo. Desde que Lorcan había oído que su tía hablaba acerca del Heredero de Ravenclaw, le entro curiosidad. Luego volvió a pensar en todo lo que sabia, y no llego a ninguna deducción.Se levanto, pero esta vez, Jacob le había ganado el campo en el baño, así que tuvo que esperar un gran rato para ducharse tranquilo. Cuando Jacob salio de la ducha, Lorcan se metió sin volver a verlo. Al salir, la cola que se hacia fuera del baño, ahora era solo de Rodmy, y de Fred.

–Buenos días, Lor… ¿Hoy que te paso? Te levantaste mas tarde…-decía Jacob.
–Pues no se… me quede pensando en lo de ayer…
–¿Lo de Daphne?-pregunto Ara, que salía de detrás de un sofá.
–No, del Heredero de Ravenclaw… No se porque, siento la sensación de que algo anda mal por acá…
–¿Y porque te preocupas por eso?-le preguntaba Liuva, que se fijaba en el horario, y Lorcan logro leer “Cuidado de Criaturas Mágicas, Clase de Vuelo, Duelos y Aritmancia”.
–Pues no se…
–Una pregunta… ¿El Heredero de Ravenclaw puede ser una amenaza?-pregunto Jacob, interesado.
–Quizás no, pero lo que hay en la ancestral habitación de Rowena Ravenclaw es muy peligroso, si va a dar a manos de magos oscuros…-respondía Liuva, que seguía sacando cosas de su bulto.
–¿Y tu crees que la gente piense que hay algún mago oscuro detrás de eso?-preguntaba Ara.
–De creer, no, pero creo saber quien seria posible de intentarlo…-respondió Liuva, y se retiro de su lugar, e hizo un ademán para que la siguieran. Los tres chicos la siguieron, pero no sabían a donde iban. Al llegar, la puerta que rezaba “Biblioteca” estaba frente a ellos, y una persona salía de ella. Lepus Lestrange, igual de serio, y de extraño, salía de la puerta, con unos tres libros en la mano. No los volvió a ver, y siguió su camino, y en ese momento, a Lorcan le cayó la idea.

Regresaron a la Sala Común, sin haberse dirigido ni una palabra. Se sentaron en los sillones, y lo único que hicieron fue verse a la cara. Lorcan estaba armando lo que quería decir, pero Jacob hablo primero.

–¿Dices que Lepus Lestrange es… un mago oscuro?
–No me refiero a eso… es muy sospechoso que, siempre que voy a la biblioteca, es este ahí… aunque llevamos menos de una semana en el colegio, el ha hecho muchas cosas… extrañas…-decía Liuva.
–Como lo del Bosque Prohibido…-decía Ara, cuando empezaron a bajar para ir a desayunar al comedor.
–Exacto… El puede ser la persona que quiera adentrarse a la Historia de Hogwarts, y encontrar la habitación… pero antes debería de encontrar al Heredero…
–Siempre pensé que tenia algo que ver… ¿Esos libros que llevaba era…?-decía Lorcan, cuando ya iban llegando a la Gran Salón.
–Árboles Genealógicos…-respondía Liuva, decidida.
–Tiene sentido…

Aquel desayuno fue callado. Lorcan estaba muy sorprendido de lo que Liuva les había demostrado, pero a la vez no tenia mucho sentido. Aun así, Lorcan debía de hablar con el señor Binns, preguntarle lo que pasa, y así saciarse de dudas. Al terminar el desayuno, las lechuzas matutinas hicieron su presencia en el Gran Salón, y el Profeta diario de Liuva voló por los aires, y se postro en su regazo. Eso le hizo pensar acerca del mensaje oculto de aquel papel carbonizado. Podría haber sido enviado por una lechuza…

–Quizás… el mensaje de ayer que cayo del cielo… vino de una lechuza… o sea, que no fue alguien del colegio…-decía Lorcan, analizando bien lo que iría a decir.
–Es posible… No hay nada interesante en el Profeta…-decía Liuva, y le pasaba el diario a sus amigos.-De lo único que habla es el avance del Juicio…
–Eso del juicio yo lo veo como una tontería…-decía Jacob, al terminar de leer el Profeta-De lo único que hablan es de que ambos son culpables… eso para mi es… insano…
–¿A que horas tenemos “Cuidado de Criaturas Mágicas”?-pregunto Lorcan, desconcertado.
–En diez minutos… vámonos…-dijo Ara, y los cuatro se levantaron.
–¿Y desde cuando sospechas de Lepus?-le preguntaba Ara a Liuva, mientras iban saliendo al exterior.
–Creo que la conversación tuya y del profesor Binns me hizo pensar, y además, sus idas a la biblioteca, y su estadía todos los días en el área de “Familias Mágicas”… Quizás busca al Heredero de Ravenclaw.
–¿Y donde crees que seta el Heredero de Ravenclaw?-preguntaba Lorcan.
–¿Pues no es obvio? Es casi probable que este lejos de acá. En los libros solo se conoce de una descendiente de Rowena Ravenclaw…
–Helena Ravenclaw…-terminaba la frase Ara.
–Y Helena nunca vivo en Londres… no se sabe con exactitud donde, pero se especula que era en el Oriente de Europa…
–¿Pero, y si Lepus lo logra encontrar? Encontraría el poder que hay en esa habitación, y nos podría acabar a todos…-decía Lorcan, alarmado.
–¿A lo que quieres llegar, es a que encontremos nosotros al Heredero de Ravenclaw?-preguntaba Jacob, asombrado.
–Creo que al menos, debemos de encontrarlo antes de el… ¿Recuerdan que el es “nieto” del mago mas tenebroso? ¿Qué su padre es un mortifago? Es muy peligroso…

Las clases de Cuidado de Criaturas Mágicas estuvieron normales. Siguieron viendo a los Horklump, y sus cualidades curativas. Un Horklump casi ataca a Jacob, ya que este les tiene miedo a todos las criaturas mágicas extrañas. La clase fue muy entretenida, pero cuando su tío Kurt hablaba, se ponía de lo peor. Al final de la clase, su tío Kurt se le quedo viendo, como recordándole lo del miércoles, y Lorcan entendió enseguida.
Inmediatamente tendrían clase de Vuelo con el profesor Davies. A Lorcan no le atraía mucho el Quidditch, y mucho menos, montar en una escoba. Recordando todas las anécdotas que le contó su madre, acerca de los peligros de volar, a Lorcan se le erizaban los pelos cada vez más. Sabía que era peligroso, y que podría caerse en un intento por lucirse.

–Buenos días, jóvenes… Soy Roger Davies, ex-jugador de Quidditch de su misma casa, la casa de Ravenclaw-varios estudiantes aplaudieron, pero a Lorcan no le nació aplaudir.-Ahora, aprenderemos los principios del Quidditch…
Aquella clase estuvo muy aburrida. Lorcan monto la escoba, pero no lo hizo tan bien como su amigo Jacob, que hasta recibió las felicitaciones del profesor. Los demás de sus compañeros también volaron en escoba, y pasaron los retos que el profesor les había dado, pero Lorcan, torpemente, logro uno que otro. Lorcan sabía que no era su fuerte, y que además, no le gustaban las alturas.

Al salir de clase de vuelos, todos salieron muy cansados, excepto Lorcan, que iba muy contento, ya que se había terminado aquella clase. El colegio se veía muy alterado. Muchos niños pasaban corriendo de un lado para otro, y otros niños cuchicheaban, y los veían a ellos, y seguían corriendo. Seguían caminando, llegando a su Sala Común, pero se detuvieron a la biblioteca, que estaba vacía, y varios niños salían de ella.

–Algo pasa…-decía Lorcan, mientras que Abraham Carrow llego corriendo al donde estaban ellos.
–Lorcan, necesito que vengas…
–¿Para que? ¿Qué pasa, Abraham?-le preguntaba a Lorcan, que trataba de soltarse de su amigo.
–Es tu hermano…

Lorcan sintió que todo el cuerpo se le desvanecía. Sintió como un nudo en el estomago, y que todo el cuerpo se le contrajo. Se quedo paralizado, viendo como su amigo Abraham lo halaba. Todos sus amigos hablaban, e iban corriendo junto a ellos, pero Lorcan no los oía. Su hermano… ¿Qué le habría pasado? ¿Qué habría hecho para que todo el colegio se alterara de esa forma?

Llegaron al exterior, donde muchos niños estaban reunidos, y estaban bloqueando el paso. La mayoría de ellos se burlaban a carcajadas, y Lorcan logro identificar unos cuerpos en el centro de aquella muralla de alumnos. Sospechaba que su hermano estaba ahí.

–¿Qué pasa aquí?-le pregunto a Abraham.
–Míralo tu mismo…

Se acercaron, y les pidieron campo a unos alumnos. Ellos cedieron, y le dieron un estrecho espacio para que pasara. Al llegar al extremo donde se encontraba el acto, no podía creer lo que veía: su hermano Lysander estaba en el suelo, gritando y llorando aterrado, mientras que un lobo estaba frente a el, acechándolo. Lorcan sabia que el temor de Lysander por los lobos era muy grande, y solo pudo pensar en una persona que hizo esto. Daphne PinkStone, y su amigo Yardley estaban muriéndose de la risa, y señalándolo. Lorcan sintió que una ira lo invadía todo su cuerpo. Pensaba que Daphne se vengaría contra el mismo, pero atacar a su hermano gemelo ya era mucho…

–Riddikulus-grito una voz de detrás de Lorcan, y una alumna de Ravenclaw, Bridget Applebee salio de la multitud, y creo del boggart de Lysander, una chica rubia la cual parecía un mono peludo, y el boggart salio corriendo. -Me debes una, niño lindo…-le dijo a Lorcan, y le cerro el ojo.-Ahora es tu turno…

Lorcan sabia lo que debía de hacer, y, al ver a su hermano en el suelo, sudando, salio corriendo con su varita en alto donde Daphne. Se le postro al frente, y le puso la varita en el cuello.

–¿Te atreves a meterte con un Lovegood?
–¿Tu que me vas a hacer, niño mimado, entupido…?
–No sabes de lo que soy capaz…-le dijo Lorcan, en tono amenazante.
–Ni te atrevas a tocarla…-dijo Yardley, y levanto su varita, y grito *Expelliarmus*.
–*Impedimenta*-grito Lorcan, y el hechizo de Yardley se desvaneció.-*Expelliarmus* grito, y la varita de Yardley salio volando por los aires.
–Ni se te ocurra hacer nada mas, Lovegood-grito Daphne, pero la ira que corría por Lorcan no lo dejo pensar.
–Dime, ¿Por qué te metiste con mi hermano?
–No me grites, maldito cerdo verrugoso-le dijo Daphne, señalándolo con la varita.
–No permitiré que dañes más a mi hermano…
–Tu no te metas, Lorcan…-Lorcan oyó la voz de su hermano, que estaba de pie, con la varita señalándolo.
–¿Lysander? Pero si te estoy defendiendo…
–Yo puedo defenderme solo. ¿Qué me crees, de cinco años?-grito Lysander, muy furioso.
–No, pero lloras como uno de esa edad…-dijo Daphne, y todos los niños, y ella, se empezaron a reír.
–Esta no te la perdono…-grito Lorcan, y con su varita grito *Levicorpus*. El cuerpo de Daphne, misteriosamente se empezó a elevar, y ella no podía detenerlo. Todos los alumnos se empezaron a burlar, mientras que Daphne le gritaba groserías a Lorcan, y le suplicaba que la bajara, ya que estaba volando.
–Te dije que no te metieras, maldición… Ojala y no fueras mi hermano… No quiero verte nunca mas… me dejaste en vergüenza frente a todo el mundo… te odio…-dijo Lysander, que estaba con su cabellera café mas alterada que antes, y con los ojos llorosos.
–No te pongas pesado, Lysander…Solo hice lo que cualquier hermano haría…
–Pues ya no quiero que seas mi hermano…-le grito Lysander, y se retiro del lugar. Lorcan seguía ardiendo de ira, ahora por Lysander. Retiro su varita, decidido a seguir a su hermano.
–*Liberacorpus*-oyó que decía Liuva, y oyó a Daphne caer al suelo.

Lorcan caminaba decidido a alcanzar a su hermano y hablar con el. Pasó por un arco, y oyó unas risas. Se volvió, y Scorpius Malfoy, junto con sus amigos, entre ellos, Albus Potter, estaban riéndose. Albus vio a Lorcan, y se dejo de reír.

–¿Ahora que te pasa, Lorcan?-le decía Scorpius en tono de burla.- ¿Vas a ir a llorar con tu hermanita?
–¿Quieres saber lo que sintió PinkStone?-le dijo Lorcan con más ira que antes: nadie se burlaría de su familia.
–Prefiero sentir eso, a tener una mama lunática-dijo Malfoy, dándole énfasis a la palabra “lunática”. Lorcan no pudo aguantar, y las lagrimas se le salieron por si solas.
–No-dijo, acercándose a Malfoy rápidamente-te-dijo, alzando la varita-vuelvas-le puso la varita en el cuello-a burlar de mi familia…-y con una patada, lo mando lejos.-*Levicorpus*-grito, y su cuerpo paso del suelo, a levitar en el aire. Empezó a gritar, pero Lorcan no le ponía atención.
–Nunca lo creí de ti, Albus…-le dijo a su “primo” Albus Potter, y se volvió, y siguió su camino. Volvió a oír otro *Liberacorpus* por el pasillo, sabiendo que su amiga Liuva libero a Malfoy.
Lorcan no salio de su habitación. No asistió a clases de Duelos, pero a lo mejor, sus amigos le explicarían los percances. No podía imaginar lo que le había pasado aquel día. Su hermano humillado, la tontería que cometió Daphne, y sus consecuencias, y al parecer, su hermano ahora lo odiaba… Y después, nunca debió de hacerle eso a Malfoy… sabia que estaba mal, pero no soporto la presión. La tarde, y el almuerzo ya había pasado, y Lorcan todavía no se recuperaba.

–¿Estas mejor?-se aparecieron sus amigos por la puerta, con un plato de comida, y se le acercaron.
–Creo que si… ¿Qué dijo la profesora Toothill?-pregunto Lorcan, intrigado.
–Dice que hablara contigo en algunas semanas… Pero dijo que te iba a perdonar, ya que le contamos todo…-le respondía su amiga Ara.
–Se vio muy sorprendida con los hechos…-dijo Jacob, buscando algo de su baúl.
–Pero dijo que ya no podrías faltar a Aritmancia… así que, busca fuerzas, ya que la clase empieza en media hora…-decía Liuva, dándole ánimos.
–De acuerdo…-dijo Lorcan, y se comió un gran bocado de su comida.
–Lo de hoy en la tarde ya es noticia por todo el colegio…-decía Jacob, mientras bajaban juntos a Aritmancia.
–Pero tú no te preocupes, Lor… todo va a salir bien con tu hermano…-decía Ara, y abrazaba a su amigo.

Las clases de Aritmancia fueron muy aburridas. El profesor no les paro de hablar sobre la magia del número, y se puso a revisar las tareas. Quizás fue aburrida porque Lorcan no podía conciliar nada de atención. Últimamente, en su cabeza había mucho, a pesar de ser la primera semana de clases. El día siguió normal, y Lorcan seguía distraído constantemente, y hasta que se durmió, pudo descansar su conciencia.