Al día siguiente, Lorcan despertó con unas ojeras enormes. Quizás el haber trabajado toda su tarde y parte de su noche con el castigo, le había acortado su sueño-o quizás los duendecillos daban este efecto. Al terminar de bañarse, la cola que se hacia siempre después de que Lorcan se bañaba estaba igual: Fred, con su mugroso pelo, bostezando y maldiciendo a la profesora Lavender con Rodmiro-ya eran muy amigos- y Jacob, que se quedo impactado al ver las heridas de la cara que Lorcan tenia. Lorcan siguió su camino, ignorando su mirada.

Lorcan bajo las escaleras, llegando a una Sala Común vacía. Miro el reloj gigante que se encontraba en la sala, y vio que era muy temprano. Se sentó en uno de los sillones del lugar, a esperar a sus amigos. Al momento bajaron Ara y Liuva. Ara le estaba aplicando crema a la cara de Liuva, que estaba muy demacrada.

–Es inhumano, inaceptable, indebido, irrespetuoso…-decía Ara, que también se había puesto a echarle pomada de Dragón a Lorcan.

–Ya sabemos, pero hay que quedarnos callados… ¿Quieres que nos den mas castigos?-decía Liuva.

–Pero si dicen, dejaría de dar castigos… ustedes no entienden…-decía Ara.

–Pero no es tan malo… ¿Qué tal si bajamos ya?-decía Lorcan, pero luego recordó que había que esperar a Jacob.

–¿Y que les paso a ustedes?-dijo Jacob, bajando después de unos minutos de haber esperado.

–El castigo con Alberta… ¿Hoy que clases tenemos?-pregunto Lorcan, evadiendo mucho la pregunta de Jacob, ya que no quería hablar de ello.

–Casi nada… Dos clases de Encantamientos…-decía Ara, al tiempo en que sus amigos hacían un sonido de aburrimiento.-luego, dos de Herbologia… dos de Pociones, el almuerzo, pequeño descanso…-decía Ara, y se quedo callada por unos segundos, olvidando el horario.

–…dos de Aritmancia, y dos de Cuidado de Criaturas Mágicas…-decía Liuva, que, al ver que Ara no respondía, saco su horario y lo leyó.

–Será un día duro…-decía Jacob-Por dicha que… no hay nada positivo en todo esto… Bueno, vamos a desayunar, que llegaremos tarde.

Los cuatro chicos fueron a desayunar-bajaron con Fred, Rodmiro, Arthur y Roddy, que ya se estaban haciendo muy amigos- y llegaron pronto al Gran Salón, que estaba repleto de gente. Lorcan se sentó junto a Rodmiro, y Roddy, donde entablaron mucha conversación.

–¿…que se siente hacer magia siendo muggle?-le preguntaba Lorcan a Rodmiro.

–Pues, raro al principio… pero te vas acostumbrando…-Lorcan noto que la voz de Rodmiro era muy apresurada, pero calida.

–Mi marde…-decía Roddy, que tenia la boca llena de comida-ue gos muggol uon muy pogderosog…-Lorcan y Rodmiro se quedaron viendo, y estallaron en carcajadas. Roddy trago la comida, y empezó a reírse también.

En ese momento, una lechuza voló a través de todo el Gran Salón, postrándose a unos asientos lejos de Lorcan: la lechuza, Gris con negro se postro frente a Ara, dejándole un pequeño regalo. Era un pequeño envoltorio redondeado, que en su interior había algún objeto que se movía. Ara lo vio, y acaricio a la lechuza, que se fue inmediatamente. El paquete venia con una carta. Ara la leyó, y se la paso a Jacob. Este la termino de leer, y se la tiro a Lorcan.

Querida Ara:

Me contaron con entusiasmo – mi amiga Luna – que su hijo Lysander le contó que estabas en Ravenclaw, junto a su otro hijo Lorcan. Espero que te este yendo bien en esa casa, y se que lo harás excelente. Este es un pequeño regalo de parte mía, para que no te sientas tan sola. Ojala y lo cuides mucho. Te extrañamos acá en casa. Teddy te manda saludos, y mucha suerte (y que le saludes a Victoire) y que ira algún día a Hogwarts a saludarte.

Besos y abrazos

Tu tía Andrómeda

Lorcan le devolvió la carta a Ara, y al volverla a ver, tenia un micropuff en su mano. Era rosado, y con los ojos saltones. Lorcan lo vio, y le hizo recordar a su antiguo micropuff, que lo había dejado en una jaula junto a su mesa de noche, pero nunca le daba importancia. Ara tenia una gran sonrisa al tener en sus manos a aquella criatura. Liuva lo acariciaba, mientras Ara decía *Rowena… se llamara Rowena* y continuaba jugando con el micropuff.

Luego, termino el almuerzo, y todos los niños de primero se dirigieron a clases de Encantamientos. La clase estuvo normal. Únicamente la profesora recogió los deberes, y siguieron repasando el Alohomora, ya que algunos aun no dominaban el hechizo. La clase se le hizo eterna a Lorcan, ya que el había logrado dominar el hechizo desde la primera clase, a diferencia de Jacob, que destruyo su puerta, y parte de la oreja de Liuva -la cual la llevaron a emergencias a la Enfermería-.

Después, tras esperar por diez minutos a Liuva que saliera de la enfermería, se dirigieron a los invernaderos de las afuera del colegio. Aquella clase fue rápida y entretenida. Empezaron a ver las propiedades del Lazo del Diablo. Tenia muchas propiedades, como el “Defenderse atrapando a su depredador” y algunas de ese estilo. Además, aprendieron a defenderse de una de ellas, con el hechizo *Lumus* que hacia aparecer de la punta de su varita, una luz tenue, igual a la que hizo Liuva cuando el Lazo del Diablo atrapo a Jacob. En aquella clase, volvieron a encontrarse con Abraham Carrow.

–…me encanta mi casa…-decía Abraham, a Lorcan, mientras, con la varita, hacia intimidar a su Lazo del Diablo.-Aunque la habitación es un poco oscura, y me toco con aquel chico… Lepus Lestrange… me da temor dormir ahí…

–¿Y le hablas?-preguntaba Lorcan interesado, mientras conjuraba el hechizo *Lumus*.

–Aun no… el solo se junta con el chico Emersoth…. Deberíamos de hablar mas seguido…-decía a todos, y los chicos asentían, dando su opinión. Lorcan no pudo evitar ver para abajo, y recordar la pregunta que siempre le quiso hacer a Abraham desde que lo conoció.

–¿Qué es lo que tienes en los pies?

–¿El movimiento de mis pies?-decía Abraham, y hecho una pequeña carcajada-Es un problema de nacimiento… casi no los puedo controlar, pero cuando camino los controlo bien. Es un don, ya que cuando pateas así, derribas a tu oponente inmediatamente…

Salieron de los invernaderos, y quedaron con Abraham de almorzar juntos en la mesa de Ravenclaw. Se dirigieron directamente a las mazmorras, donde se encontraron con la prima de James Potter, Rose Weasley, y una amiga muy atractiva. Lorcan se acerco, y saludo a Rose con un abrazo, y le sonrió a la amiga. La amiga de Rose también lo vio, y le hecho una mirada muy tierna, con una sonrisa hermosa. Lorcan no supo de que mas hablar, y se encamino a la clase. Sus amigos ya le habían apartado el campo.

–Buenas tardes, alumnos de Ravenclaw, y de mi orgulloso Gryffindor…-decía el profesor de Pociones, Libatius Borage. Era un señor mayor, lleno de canas, y con ojos azules. Era alto, y su sonrisa era radiante.-Bueno, vamos a la teoría…-agito su varita, y una pizarra apareció, postrándose frente a todos los niños. Ese día compartían clases con Gryffindor,-Cura De Forúnculos… o Granos… Es sencilla…

Todos en la clase tenían un caldero, donde preparaban la poción. El profesor Borage empezó a escribir en el pizarrón la poción, el cual decía:

*Ortiga Seca

*Colmillos de Serpiente bien aplastados

*Pedazos de Cuerno

*Púas de Erizo

–…de Erizo se agregan solo después de que quitas tu caldero del fuego…-decía el profesor, que se sentaba y sacaba de su escritorio un ejemplar de El Quisquilloso.

A Lorcan se le hizo muy difícil preparar la poción. Su ortiga estaba tan seca, que si la tocabas, se desarmaba. Los colmillos no estaban muy bien aplastados, ya que no sabía como hacerlo. Liuva inmediatamente obtuvo lo que era una poción que expulsaba una nube de acido humo verde. El profesor se levanto, y se quedo mirando asombrado aquel humo.

–Increíble… totalmente increíble, señorita Edgecombe… esto es… 10 puntos mas para Ravenclaw…

Al terminar la clase, Jacob había obtenido humo, pero de un color azul espeso. Lorcan no había ni siquiera creado humo, y el profesor definió la poción de Lorcan como “poción Matadora”. Ara casi se acerca a lo que hizo Lorcan, pero el de ella había sacado al menos un pequeño humo azul-verdoso. Quizás fue porque llevo a su micropuff Rowena a la clase, y no paro de hablarle y peinarlo.

Inmediatamente se dirigieron a almorzar, ya que no aguantaban el hambre. Al llegar, Abraham los estaba esperando en la puerta del Gran Salón, ya que quedaron en almorzar juntos. Los cinco chicos se sentaron en la mesa de Ravenclaw, y empezaron a comer los manjares. Todo mundo miraba a Abraham con desprecio, ya que no era normal ver chicos de otras casas en otras mesas. Aun así, Abraham conoció a Fred y sus amigos, e hicieron una gran amistad.

Al terminar el almuerzo, Abraham se iba, ya que tendría una clase de Vuelos. Se despidió, y se marcho junto a sus compañeros de Slytherin. Ara seguía con su micropuff, acariciándolo, y haciéndole caras.

–¿No es lindo, ah Lorcan?-le decía Ara, enseñándole a su micropuff.

–Yo tengo uno…-decía Lorcan, evadiendo aquella pregunta.

–Hay que presentarlos… Ahora tenemos descanso… ¡vamos a la Sala Común!

–Espero que cerca de la Sala Común haya alguien… Sin Liuva somos medio cerebro funcionando…-decía Jacob, ya que Liuva había decidido ir a la biblioteca a terminar los deberes de Historia de la Magia.

Llegaron a la Sala Común, y la pregunta, por suerte del “medio cerebro”, era sencilla.

–¿En que ayuda los colmillos de serpiente aplastados?-pregunto el águila que daba las preguntas.

–Fácil… Cura de Fornutuberculos…-decía Jacob, y Ara la deba un manotazo por la cabeza.

–Es Forúnculos, tarado…

–Correcto, niña Black…-dijo el pomo, y la puerta se abrió. Los chicos entraron, y después de Lorcan, la puerta volvió a cerrarse.

Tardaron unos minutos esperando que Lorcan bajase con su micropuff verde oscuro que le habían comprado en aquella visita al Callejón Diagon con su tía Demetria. Este se veía igual que antes, igual de alegre e inquieto. Ara, al verlo, pego un grito de emoción. Se quedaron unos minutos viendo la convivencia entre las dos criaturas, y Jacob y Lorcan ya estaban muy cansados, hasta que entro Liuva a la Sala Común, avisando que ya iba a empezar las clases de Aritmancia.

Estas serian sus primeras clases con aquel profesor Vector, en el cual Lorcan había manifestado magia, empujándolo mágicamente en el momento en que este lo toco. Lorcan tenía miedo de que le hiciera algo, o lo volviera a encontrar a solas. Llegaron rápidamente al aula de Aritmancia, ya que estaba muy cercano a la Sala Común de Ravenclaw. Agarraron campo cerca del profesor, y al parecer, la clase se compartía con todos los niños de primero que escogieron dicha materia.

–Aritmancia….-decía el profesor Dormiteus Vector.-…una magia muy interesante, pero muy compleja… Pasaran viendo y utilizando números… ¿Qué quiere decir Aritmancia?-pregunto el profesor-¿Si, señorita Weasley?-le dio la palabra a su prima Rose Weasley, que estaba junto a su amiga de la sonrisa hermosa.

–Quiere decir Profecía del Número… Bueno, eso significa la palabra…

–Excelente señorita Weasley… como tu madre, la señorita Granger, que amaba esta materia tanto como a tu padre…-varios de la clase rieron ante aquel chiste vergonzoso.- Pero la materia de la Aritmancia en si, quiere decir Definición, o Significado del Numero… pronto entenderán el porque…

El profesor, poco después, les dijo que leyeran los primeros capítulos del libro “Numerología Mágica Principiante”. Hablaba sobre la numerología de las personas. Era un proceso muy sencillo. Solo bastaba con la fecha exacta de los cumpleaños de las personas. Aquello era muy sencillo, pero el profesor explico que pronto veríamos los significados de aquella numerología.

–¿Tu cuando cumples?-le preguntaba Ara a Lorcan.

–El 2 de Junio… Debería de ser el 4, pero mama nos tuvo antes del nacimiento, el cual fue…

–¿Y el año en que naciste?-preguntaba Liuva, que estaba anotándolo.

–Pues en el 2006…-respondía Lorcan, dolido por la interrupción de su historia.

–Entonces sumamos… ¿Cómo seria entonces, Ara?-preguntaba Jacob, que solo había hecho manchones en su cuaderno.

–2+6+2+0+0+6… Creo…-respondía Ara.

–Es correcto, señorita Black… en ese entonces, el numero de el señor Lovegood…-dijo el profesor Vector, que volvió a ver de reojo a Lorcan.-Es el numero…

–No puedo creerlo… ¡Es el numero 7!-grito Jacob, asombrado.

–¿Y eso quiere decir…?-preguntaba Lorcan. El profesor Vector tenía los ojos asombrados.

–Quiere decir que mis sospechas son correctas…-dijo Dormiteus, y dio media vuelta, sin volver a ver hacia atrás.

–¿Sus sospechas? ¿Qué sospechas?-preguntaba Ara, consternada.

–Sabía que no debí de escoger Aritmancia…

Al terminar la clase, el profesor dejo de tarea llevar hecho la Numerología de 5 personas, y la de uno mismo también. Eso era fácil, ya que solamente tendría que preguntarles a sus amigos, y listo. A la salida de la clase, se encontraron de nuevo a Candy, su vieja amiga del compartimiento. Y Lorcan volvió a saludar a su prima Rose, solo para acercarse a aquella niña bonita.

Luego, Liuva recordó que tendrían clase de Cuidado de Criaturas Mágicas, así que se dirigieron rápidamente a la clase, en el exterior del castillo. Ara llevaba su pequeño micropuff, diciendo que “el profesor le encantaría ver una criatura como aquella”. Llegaron al exterior del castillo, y se toparon en el camino a Lepus Lestrange junto a su amigo Tanthos. Lepus ignoro la presencia de Lorcan. Andaba la cara muy demacrada, y con ojeras muy marcadas. Lorcan presintió que eso no era por naturaleza. Al llegar a las afueras de la Cabaña de Hagrid, había un profesor esperándolos, que por su pequeña estatura, se notaba desde lejos que no era el mismísimo profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas que le dio a su madre.

–Bienvenidos niños de Primer Año…-decía una voz muy conocida por Lorcan. -Soy el profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas de 1º y 2º año… El profesor Kurt Scamander.-Lorcan se fijo mejor, y vio a su tío postrado frente a toda la clase. Estaba igual de sonriente que siempre.-Hoy trabajaremos con criaturas poco peligrosas, para ir aumentando su índice de peligrosidad con el tiempo… Hoy veremos a los inofensivos Horklump…-dijo, y volvió a ver al jardín, y se quedo buscando ahí por unos minutos algo, y al no encontrarlo, dijo-Denme unos minutos, que al parecer Hagrid se llevo los pequeños Horklumps…

La clase se volvió muy ruidosa. Lorcan y sus amigos hablaban, mientras esperaban que el profesor-y tío-Kurt saliera de la cabaña con las criaturas. En aquella clase estaba Abraham, que se les unió al poco tiempo, y empezaron a hablar de las clases. Estaban hablando entretenidamente, cuando Lorcan vio que Lepus, que estaba cerca de el, le dijo algo al niño Emersoth en el oído, y seguido esto, se dirigieron al Bosque Prohibido, con mucho cuidado. Lorcan se quedo viéndolos de reojo, hasta que desaparecieron. Pasados unos 2 minutos, Ara pego un grito ahogado.

–¡Rowena se me escapo!-dijo con las lagrimas en sus ojos.-Estaba amarrada a mi pierna… yo nunca la solté…  no puede ser… Se fue al Bosque Prohibido… debe de estar sola, buscando la salida…  iré a buscarla…-dijo, y empezó a caminar hacia el bosque. Sus amigos no le tomaron importancia, ya que no sabían lo peligroso que era el bosque, pero Lorcan si se fue detrás de ella, sabiendo que Lepus estaba por ahí.

El bosque, cada vez que se avanzaba a lo mas profundo, se hacia mas frío y mas tenebroso. Solo se oían los sollozos de Ara, y los pasos de ambos niños. Ara estaba arregostada al hombro de Lorcan.

–No debimos de entrar, Ara… es muy peligroso…

–Pero ¿Y Rowena?

–Debe de estar bien… quizás ni siquiera este en este bosque… quizás se fue a la habitación…

–Vi algo…-dijo Ara, y fijo su vista en un lugar en específico. A los cinco metros de ellos, una figurita rosada se movía entre las hojas.- ¡Rowena!-grito en voz baja, y corrió a agarrarla.

–¡Detente! Oigo algo…-le dijo Lorcan a Ara, y se agacharon en el lugar donde encontraron a Rowena.

–No creo que este aquí…-decía una voz aguda.

–Aun así, hay que encontrarlo…-decía otra voz, un poco más grave.

–Lepus, ¿Y si nunca existió?

–Si existió, ya que el me dijo que lo buscara… es lo único que necesito para hacer lo que queremos…-decía la voz de Lepus Lestrange.

–¿Lo que quieren quienes?-preguntaba el que debía de ser Emersoth.

–Yo y mi familia… ya sabes… él…-decía Lepus, volviendo a ver a todos lados.

–¿Pero para que es que quieres encontrar eso?

–¿Qué no entiendes?-decía Lepus, como regañándolo-Ella sabe donde encontrar lo que me dijeron… un poder que él nunca tuvo…

–¿Quién anda ahí?-dijo una voz un poco mas grande-¿Qué no saben que este Bosque esta Prohibido para niños como ustedes?

Lorcan volvió a ver a todos lados, sudando por la charla que acababan de oír, y por aquella voz que venia de atrás de ellos. Un gran centauro estaba postrado cerca de ellos, dirigiendo su arco de flechas hacia Lepus y Tanthos. Ara y Lorcan se agarraron la mano, esperando lo peor.

–Emmm… nosotros no…-decía Lepus, con voz baja pero decidida.

–No es que no estén haciendo nada, sino que están en NUESTRO Bosque…-grito el centauro, y una flecha salio de su arco, dirigido a un árbol que estaba cerca de ellos.

–Tranquilo Bane…-dijo una voz. El profesor Scamander apareció por detrás del centauro Bane, con la varita en alto.-Ustedes dos…-dijo señalando a Lepus y Tanthos-Vayan a clases, y luego vamos a hablar con el señor Diggle…-dijo este, y los dos niños corrieron hacia las afueras del Bosque Prohibido. Se quedo mirando a todos lados, buscando algo.-Y mis disculpas, Bane… No ocurrirá mas… ¿No viste más niños por acá?

–No, recién llegue… Gracias Kurt….-dijo, y el centauro se fue galopando, mientras que el profesor regresaba a la cabaña, viendo a todos lados en busca de-seguramente-Ara y Lorcan, ya que ya había terminado la clase de Cuidados de Criaturas Mágicas.

Los dos niños esperaron que pasara un tiempo, y se devolvieron a las afueras del Bosque Prohibido. Al salir del bosque, intentaron ir al castillo sin ser vistos, pero Ara vio un pedazo de papel arrancado de un cuaderno, tirado en el suelo, con unas escrituras en el. Ara lo rejunto, y lo leyó, e hizo una cara de asombro y susto. Se la paso a Lorcan, y la carta decía:

Se que andaban en el Bosque Prohibido. No puedo hacer más de otra que hablar con ustedes y pensar en su castigo, junto con los alumnos Lestrange y Emersoth, pero primero quiero saber tu historia. Ven acá el sábado en la mañana, junto con Ara Black. No te diré nada antes de ese día.

Kurt Scamander

Lorcan la re-leyó, trago saliva, y Ara seguía con las manos en la cabeza. Lo único que hicieron fue volver a verse, ya que los habían atrapado.

Anuncios