Lorcan y los chicos se quedaron esperando a que los demás salieran de la habitación de Toothill, tirados en el suelo, y hablando sobre su visita donde la profesora, y sobre Lysander.

–¿Y porque crees que actúa así?-le preguntaba Ara, mientras cogía rocas del suelo, y se las tiraba a otros niños.

–Pues no se… esta raro desde…-decía Lorcan, que le quitaba las rocas a Ara, y las volvía a poner al suelo-…que estábamos en casa…

–¿Y qué les dijo Toothill?-preguntaba Jacob.-A mi me pregunto si seguía mejor del cuello desde la vez en que me ataco el Lazo del Diablo.

–Yo solo le pregunte porque Astronomía era una materia Opcional, y me respondió con un simple “Pregúntale al director… yo me pregunte lo mismo, pero no es mi asunto”… -decía Ara, agarrando otras piedras, pero las devolvía al suelo pues Lorcan le hacia una mirada amenazante.- Además le pregunte acerca del Expelliarmus en Defensa Contra las Artes Oscuras, y me dijo que ha habido cambios en las clases, por iniciativa del director, y aceptados por el Ministro.

–A mi sobre el castigo de la señorita Alberta… al menos me hizo sonreír un rato al decirme que disfrutaría esta clase…-decía Liuva, recordando que hoy en la tarde tendría, junto con Lorcan, castigo.

–A mi algo parecido… miren, ya están llegando los Slytherin…-decía Lorcan, y señalaba al grupo de niños de primero que se acercaban al lugar.

Los cuatro niños se pusieron de pie, y empezaron a entrar a la carpa, como lo hacían los demás niños. Lorcan logro observar que a unas personas de ellos estaba el “primo” Albus Potter, riendo con otro grupo de amigos de Slytherin, entre ellos el niño Scorpius Malfoy, del que tanto su madre le había hablado durante su infancia, y también sobre su padre, Draco Malfoy.

Más allá, vio a Lepus Lestrange caminando junto a su amigo Tanthos. Iba moviendo la cabeza, como buscando a alguien, probablemente, a Lorcan, así que Lorcan se movió mas lejos que el, al otro lado de sus amigos. En ese momento, todos se acomodaron alrededor de la tarima, y en ese momento salía la profesora Toothill, con su sombrero peculiar, y su sonrisa de siempre.

–Bueno, ahora si… Todo un día oyendo niños, sus problemas y…-decía moviendo las manos con una sonrisa nerviosa-…pero en fin, ahora demos inicio a la clase…-decía, y se volvía, y de nuevo, viendo a sus alumnos con una sonrisa.-Buenos días alumnos de Ravenclaw, y Slytherin… soy su profesora Kathleen Toothill… Este…-decía señalando el sombrero extraño que llevaba. La profesora hablaba muy entrecortado.-… es un sombrero ancestral. Perteneció a mi tatarabuela, Alberta Toothill, una de los mejores duelistas de todos los tiempos. Gano muchos…mmm… torneos mágicos, incluyéndose la Competición Inglesa de Duelos Mágicos, venciendo al favorito, Samson Wilbson… Wilson, disculpen…

–Wiblin…-decía Liuva, corrigiendo a la maestra. Esta la volvió a ver, como que no oyó, y Liuva repitió.- Wiblin, Samson Wiblin.

–Ah, si, exacto… 10 puntos para Ravenclaw…-decía la profesora, con una sonrisa nerviosa, y volvía otra vez a ver a sus alumnos. Luego, con su varita, dijo las palabras *Accio Papeles* y de su oficina salieron volando una serie de papeles. Empezó a leerlos, y empezó a hablar.-Duelos Mágicos… son un gran deporte amistoso, que en algunos casos pueden llegar a ser peligrosos, incluso que se dé presencia de la muerte. Tienen normas y condiciones… que se las diré enseguida…-decía, y botaba los papeles al suelo, y empezaba a hablar.-Deben de disculpar mi comportamiento… estoy un poco nerviosa al ser mi primera clase…-Lorcan veía a Lepus, que estaba viendo a la profesora, e igualmente veía a Scorpius y Albus, que se burlaban de aquella profesora. Daphne estaba sentada en el suelo, hablando con su amiga.-Estas serán las reglas con las que regiremos esta clase, que son Duelos Simples. Primero, debe haber un árbitro neutral, y dos fiscales, uno de cada duelista. Primero se ponen cerca cada uno, y hacen una reverencia, así…-decía la profesora, inclinando su cuerpo en forma recta.-Luego, se vuelven, y con la varita abajo, caminan hasta el fondo del campo, y al llegar al fondo, se vuelven, y se ponen en posición.-La profesora levanto su varita, apuntando al cielo.-Y se espera la instrucción del árbitro, y…-de su varita, un rayo de colores extraño salió, pegando al techo, y así creando un juego de pólvora y luces. Todos los niños lo veían asombrados.-En esta clase, como somos muchos alumnos, y no todos pueden participar, iremos pasando en orden de lista, dos niños por turno, haciendo un Duelo…

La profesora Toothill se devolvió a su oficina, y duro ahí unos minutos, en los cuales los niños empezaron a hablar. En eso, una voz mas fuerte se empezó a oír en la oficina, y segundos después, de la oficina salieron la profesora Toothill, y la profesora Alberta Slinkhard, hablando y regañando.

–¿… y de que se trata todo esto?-decía, sacudiendo las manos.

–Niños…-dijo dirigiéndose a los niños.-Antes de que se termine la clase, que va a ser muy pronto, voy a hacer un duelo de ejemplo. La profesora Alberta Slinkhard nos ayudara en el ejemplo.

–¿Un duelo, con usted? Yo la dejaría en el suelo en un dos por tres… niña insolente…-decía la profesora Slinkhard, y la profesora Toothill sonreía.

–Ya veremos…-dijo en voz baja, y a Lorcan le pareció que les cerro un ojo a Liuva y a él, y se acomodaron ambas en la tarima.

En una distancia cerca, ambas hicieron una reverencia muy pronunciada, con la varita abajo.  Luego, volviendo a su posición, ambas se vieron con ojos profundos, y se dieron la vuelta, varita abajo, y empezaron a caminar en direcciones contrarias. Al llegar ambas a los otros lados, se volvieron, y levantaron la varita. Ambas se vieron, y Toothill sonrió.

–¿Lista?-dijo la profesora de Duelos.

–Por supuesto…

–Pues entonces… ¡DUELO!…-grito la profesora, y cambiando drásticamente su posición, grito *Expelliarmus*.

–*Protego*-grito la profesora Slinkhard.

–*Confundus*-grito la profesora, sin dejar que Slinkhard se preparara.

–*Flipendo*-grito, y ambos hechizos chocaron, produciendo un acto de luces, el cual se desvaneció.

–*Stupefy*-grito Toothill, dando en el blanco, echando para atrás a la profesora Slinkhard, y dejándola en el suelo inmóvil.-*Expelliarmus*-grito, y le dio en la mano, de donde su varita salió volando. La profesora tenía el pelo alborotado. Su pequeña figura la hacía ver como una niña sin madre. Todos los niños se rieron a carcajadas, aplaudiendo a la que, al parecer, gano el duelo. La profesora Slinkhard, con una cara de loca, se fue hablando sola, y salió por la puerta. Lorcan y Liuva se sentían al menos mejor, por su castigo de ese día.-Y antes de que se vayan, me pidieron decirles a todos los alumnos que recordaran acerca de que es prohibido andar por el Bosque Prohibido, y por el pasillo del Tercer Piso…

En su pequeño descanso, decidieron quedarse alrededor del lago a charlar un rato. Lorcan y los chicos hablaban, y buscaban peces a la orilla del lago. Ara empezó a hablar, agarrando peces.

–¿Vieron El Profeta estos días?-dijo, y como nadie le respondió, siguió-El “algo” de Lepus Lestrange, Rodolphus, sigue en libertad, después de que se diera una persecución contra él y otros mortifagos… Al parecer traman algo… eso dice El Profeta…

–¿Tu crees?-decía Lorcan.

–Yo sí, pues ellos no se quedarían así, después de la caída de su señor… pero ya no tienen nada que hacer…-decía Jacob.

–Aunque quizás tendrían algo por resolver… o no se…-decía Liuva.

–A mi “tía” le contaron algo acerca del her… -decía Liuva, pero se detuvo al observar el reloj de mano que llevaba-Miren la hora, se nos hace tarde para Encantamientos.-Los cuatro se pusieron en pie, y salieron corriendo dentro del castillo.

Llegaron rápido a la clase de Encantamientos, donde la profesora Lavender Brown los estaba esperando. Una chica ya mayor, con ojos claros, y cabello castaño oscuro. Ellos tomaron asiento cerca del pupitre de la profesora, y así empezaron la clase. Ese día compartían con Hufflepuff, donde Lorcan pudo distinguir a su hermano Lysander, con sus otros dos amigos.

–Buenas Tardes alumnos, soy Lavender Brown, su profesora de Encantamientos, supliendo al profesor Flitwick, que está en sus vacaciones…-decía, y todos los alumnos respondían.-Yo fui alumna del profesor, y ahora, soy su suplente… Empecemos.

Ese día nos enseño a hacer un hechizo sencillo. Era el hechizo del Alohomora. Ella lo explico como”el hechizo que te ayuda a abrir puertas, cuando no puedes abrirlas manualmente”. Era tan fácil como señalar con la varita una puerta, o algún cerrojo, y pronunciar las palabras *Alohomora* y esta se abrirá.

–Ahora, inténtelo ustedes…-dijo, y con un movimiento de varita, hizo aparecer unas pequeñas puertas al frente de cada niño, y empezaron a practicar. Al momento, la clase se lleno de *Alohomoras*

–Lo estás haciendo mal, Jac…-le decía Liuva a Jacob, que este estaba pronunciando *Aholomora*-Es Alohomora…-le decía, mientras Jacob asentía, y lo intentaba de nuevo.

–Este es un hechizo útil, ¿Cierto, Lorcan?-le decía Ara a Lorcan. Lorcan hasta ahora había notado que Ara estaba peinada de lado, con la cola de un lado, y colochos de otro. A Lorcan le gustaba como se veía.

–Pues si… si la puerta no está sellada con algún Encantamiento Mágico…-decía la profesora Brown, acercándose a ellos, oyendo la conversación.-¡No, niño, así no se agarra la varita!-grito la profesora, al ver que Rodmiro MacFarlan estaba agarrando su varita al revés, pronunciando el hechizo. Rodmiro siempre se sentaba solo, lo que a Lorcan le daba lástima.-Y Fred Weasley, no uses eso en clase-le decía a Fred, quien, con sus amigos Arthur, y Rudy estaban con una caja de Sortilegios Weasley, llena de Ranoespinillas (ranas de chocolate que provocaban espinillas compulsivas).

Al final de la clase, los chicos salieron felices, ya que lograron abrir sus puertas correctamente, a diferencia de Rodmiro, que solo se quemo su camisa, al agarrar mal la varita, y pronunciar mal el hechizo. Fred paro a la dirección, dejando a Ravenclaw con 20 puntos menos. Lorcan y los demás fueron al Gran Comedor a almorzar. Estaba ya muy lleno, y los chicos no pudieron agarra campos juntos, así que se sentaron por separado. Liuva tuvo que sentarse junto al Equipo de Quidditch, con la capitana, Mónica Vanderbilt, la cual era una muchacha de 6º año, rubia, y muy simpática. Jacob se sentó junto a un joven que le llamaban Dago Wagstaff, que era un chico de alta estatura, de los más populares de Ravenclaw.  Ara estuvo en su almuerzo con Rodmiro, y Fred, Arthur y Rudy, que empezaron a juntarse con Rodmiro, después de que se ganara un castigo por regalarle una Ranoespinillas al celador, Filch. Lorcan, en cambio, se sentó junto a las chicas mas lindas de Ravenclaw, entre ellas Bridget Applebee, que era de pelo negro, con ojos achinados, y una gran sonrisa. Su almuerzo fue rápido, ya que paso escuchando a Bridget hablar, y a veces veían a Lorcan, y hacían suspiros, diciendo cosas como “Que niño más tierno…” o, “Que pelo mas re-lindo”. Al terminar el almuerzo, Lorcan fue, sin sus amigos, a la clase de Transformaciones, ya que los perdió de vista.

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