Al día siguiente, Lorcan empezó a sentirse estresado. Primero, su habitación, en la torre norte del castillo, no era muy acogedora que digamos. Su cama estaba junto a una ventana, la cual le daba mucha luz (teniendo en cuenta que Lorcan odia dormir con luz). Luego, sus compañeros de habitación, Jacob, el niño de nombre muggle, Rodmiro, y, por suerte -o mala suerte- el primo de James, Fred Weasley. Lorcan no sabia, pero Fred roncaba como el solo. Quizás no fue una de sus mejores noches, ya que, desde la ventana, se oían los gritos de criaturas horrorosas provenientes de los jardines.Lorcan logro conciliar el sueño, unas horas después de que puso su cabeza en la almohada. Se levanto primero que sus 3 compañeros de habitación, y se dirigió rápidamente al baño. Duro en la ducha unos 10 minutos, tratando de tranquilizarse de lo que seria, su primer día en Hogwarts. Apenas salio, había ya una cola en el baño.

–Como duras en el baño…-le decía su amigo Jacob.-Ahora, por adelantarte, tendrás que esperarme para bajar juntos…

–De acuerdo….-dijo Lorcan entre risas, le sonrió a Fred, y miro de reojo al niño Rodmiro, que estaba de último en la fila, con la mirada ida. Era un niño de una tez morena y libre de espinillas. Tenía ojos claros, y una sonrisa muy blanca.

Lorcan bajo a la Sala Común, donde había mucha gente. Lorcan llego, y se sentó en un sillón, junto a Liuva. Liuva estaba leyendo un libro, mientras se pintaba las uñas, y escribía una carta.

–Soy mujer… puedo hacer miles de cosas a la vez…-le dijo Liuva, viendo la expresión en la cara de Lorcan, y ambos se empezaron a reír.

A los minutos, bajo Ara, diciendo que tuvo unos severos problemas con un telescopio antiguo que su “tía” Andrómeda le había obsequiado. Llego con el pelo acomodado a la derecha, y un moño en la parte de atrás. Era un peinado sicodélico, pero a ella le iba muy bien.

–… y hacia ruidos extraños, y… Lorcan…-dijo Ara, viendo los pies de Lorcan. Lorcan se le quedo viendo raro, y al fijarse lo que tenía en sus pies, una media amarilla, y otra media verde tenia en sus pies. En una esquina, la niña del pelo café, y las colitas de la Selección de Casas se estaba burlando, junto a un monstruo más alto que Lorcan, con ojos claros que le daban cierto aire de matón, el cual tenía su varita apuntando a Lorcan, y se reía con la niña.

–Daphne…-dijo Ara, y Liuva tuvo que agarrar a Lorcan, que ya se iba a levantar.

–Yo se como quitarlo…-dijo Liuva, y con su varita, pronuncio las palabras *Finite Incantatem*, y los colores regresaron a blancos.

–Esa PinkStone… arpía… no vale la pena…-decía Ara, viéndola, que hablaba con su amigo.-Ese debe de ser Yardley…

–¿La conocen?-pregunto Lorcan, en el momento que Jacob iba bajando las escaleras.

–Pues si, esta en nuestra habitación. Pero no nos cayó bien, y a Liuva le paso un pequeño incidente con ella…-respondió Ara, y volvió a ver a Liuva, para que siguiera la historia.

–De seguro fue por eso que te hizo eso…-dijo Liuva, toda apenada.-Lo siento mucho…

–¿De que hablan?-llego Jacob, y se sentó en el descansa-brazos del sillón donde Liuva estaba. Daphne y su amigo salieron de la Sala Común en ese momento.-Deje que el niño Rodmiro…-Jacob hizo una sonrisita burlona-…pero no acepto mi ofrecimiento, y se tuvo que atener, ya que yo duro un gran tiempo en el baño…

–No te preocupes, Liuva…-dijo Lorcan, después de haberle contado a Jacob lo que le hizo Daphne.-Pero ¿que fue exactamente lo que le hiciste, o te hicieron?

–¡Te cuento de camino, porque ya se nos hizo tarde!-dijo Liuva mirando su reloj, en el que faltaba una hora para que terminara el desayuno. Los cuatro chicos salieron rápidamente de la Sala Común, dirigiéndose al Gran Comedor. Se perdieron una serie de veces, llegando cerca de la sala común de Gryffindor, donde la Dama Gorda los ayudo a guiarse en Hogwarts. Llegaron al Gran Comedor, quince minutos después.

–…y Liuva le hizo un encantamiento aturdidor…-contaba Ara, cuando iban entrando al Gran Comedor, que estaba repleto de estudiantes.

–Fue horrible… solo intentaba ir preparada para clases, no tenia idea de que el hechizo fuera tan potente, que la señorita Magaly le tuviera que hacer varios hechizos para des-aturdirla.

–¿La señorita Magaly? ¿Quién es?-preguntó Jacob, cuando ya estaban sentados en la mesa de Ravenclaw, comiendo panquecitos.

–La ayudanta de la señora Pomfrey, ya que ella le cuesta mas la visión, y todas las cosas de la edad.-respondió Ara, dio un sorbo a su jugo de naranja, y siguió hablando.-Pero fue genial, pero la mirada de tonta con la que nos miraba PinkStone… nos amenazo con un chico, Yardley, y muchas cosas mas…

–Le pedí perdón, y se burlo de mi y mi metamorfomaga apariencia… no se saldrá de esta…-dijo Liuva, y agarro un panquecito, y lo despedazo todo.

–¿No te gusta que se burlen de tu metamorfo… eso…?-dijo Lorcan, tratando de recoger los desordenes que hizo Liuva con el panquecito.

–Odio que se burlen de mi capacidad… Podría hasta…-dijo golpeando la mesa, lo cual llamo la atención de la gente que estaba a su alrededor.-…estrangularla…

El desayuno continuo normal, hasta que, casi cuando iban terminando, entro al Gran Salón, el señor director Diggle, y se detuvo frente a todo el colegio, pronunciando unas palabras-que Lorcan entendió, *Sonorus*, y con una voz aguda, empezó a hablar.

–Su atención, jóvenes alumnos magos…-todo el salón hizo silencio.-Gracias… me complace decirles que, gracias a alguna ayuda, el ministro Kingsley Shacklebolt aprobó un decreto planteado por mi. Son muy buenas noticias para los alumnos de inferiores edades del 3º año. A partir de este año, los viajes a Hogsmeade se harán con todo el colegio…-miles de murmullos sonaron en todo el Gran Salón.-…para fomentar el conocimiento y la emoción de todo el colegio, donde podrán visitar todo Hogsmeade, compartiendo todos juntos… Eso es todo…-y salio encaminando su paso, y desapareció.

Miles de murmullo, más bien de felicidad, se daban por todo el Colegio. Lorcan, y sus amigos también hablaron de la increíble noticia, donde podrían ir a Hogsmeade este año. Hogsmeade era el pueblo que se encontraba cerca del Colegio, donde estaba la Estación del tren. Al parecer, solo los niños de 3º podían ir a la excursión, al menos una vez por semestre, pero ahora, los niños de 1º tenían la oportunidad de compartir con los mayores.

Lorcan y los chicos terminaron rápido el desayuno. El primer día tenían muy pocas cosas que hacer. Solamente tendrían una clase aburrida de Historia de Magia, y una clase de Herbologia con Neville. Salieron corriendo a la clase de Historia de Magia, donde, al llegar, el profesor Binns aun no había llegado. Encontraron unos pupitres vacíos al fondo de la clase, donde se sentaron y sacaron sus libros. Esa clase les tocaba compartirla con Hufflepuff, así que quizás podrían ver a Candy en algún momento.

Los Hufflepuffs llegaron un poco tarde, ya que tenían una clase antes de ellos. Candy se sentó cerca de ellos, y los saludo. Se veía igual de cuando se vieron en el tren. Su misma apariencia, y su mismo modo de hablar durísimo. Andaba con una chica de pelo negro, y ojos achinados. El profesor Binns, de lo único que hablo, fue acerca de cómo se fundo Hogwarts, en ciertos aspectos, ya que no termino de contar la historia.

–…Rowena Ravenclaw, Godric Gryffindor, Helga Hufflepuff, y Salazar Slytherin… los cuatro fundadores…-dijo, a lo que parecía, su ultima frase de la clase de ese día.-Bueno, el tiempo se fue muy rápido. Para la próxima semana les pido un resumen de…-Lorcan se distrajo un momento, observando lo que era, una diadema idéntica a la de su abuelo, solo que negra y carbonizada.-… y la próxima semana nos adentraremos mas a la vida de los fundadores y a…

Todos salieron agotados – y dormidos – de la clase. Ara y Liuva iban ofendiendo la forma lenta y transparente de hablar de aquel profesor fantasma. Candy los alcanzo, junto a su amiga de ojos achinados.

–Hola, chicos…-grito Candy, y los abrazo a los cuatro.

–Hola Candy-dijeron los chicos a Candy, abrazándola.

–Ella es mi amiga, Ivana.-dijo Candy, y la chica achinada saludo a los chicos. Empezaron a hablar sobre su primer día, y lo bueno que es el profesor Neville con la Herbologia.

–Pero ya es muy tarde, chicos…-dijo Liuva, y todos se despidieron de Candy, para dirigirse a la clase de Herbologia, en los invernaderos del exterior. Se encaminaron a ellos, donde, de nuevo, se perdieron un poco, pero al cabo de ciertos minutos, lograron llegar, con un gran tiempo de retraso, a los invernaderos.

Los invernaderos eran realmente grandes y acogedores, para Lorcan. Había miles diversas plantas en aquel lugar, y mucho espacio. Al llegar, Neville se les acerco, y les perdono aquella tardía, ya que era su primer día de clases. Entraron al invernadero donde empezaron a trabajar. Lorcan noto que ese día compartían clases con los Slytherin. Se fijo en todos lados, y a unas sillas de el, Lepus Lestrange estaba triturando hojas de lo que parecía, un gigantesco tentáculo lleno de hojas. A su lado, aquel niño Tanthos.

–Bienvenidos al mundo del Lazo del Diablo. Esta es una planta quizás peligrosa, pero si sabes domarla, te será útil, y quizás, será tu amiga. Este primer trimestre estudiaremos todo acerca de dicha planta, sus cualidades, sus pros y contras, y curas contra las heridas. Hoy empezaremos investigando las sustancias que contienen… Muy bien Lepus-se acerco Neville donde Lepus se encontraba, y vio lo que estaba haciendo. Un líquido espeso y amarillento había salido de su Lazo del Diablo, del cual salían destellos extraños.-10 puntos para Slytherin, por tan maravilloso logro el primer día de clases.

Lepus sonrió, y volvió a ver atrás, a sus compañeros, que lo felicitaban por los puntos extra, y en ese momento, observo a Lorcan. Se le quedo mirando fijamente durante un rato. Lorcan sabia que no debía volver a ver, pero era inevitable. Lepus se le quedo viendo un gran rato, y le sonrió. Lorcan empezó a oír sonidos extraños, no entendió el porque de la sonrisa del niño, y cuando volvió a ver a su lado, su Lazo del Diablo había cobrado vida, y estaba ahorcando a Jacob. Jacob gritaba ahogadamente, y le costaba respirar. El profesor Neville llego rápidamente, pero Liuva se le adelanto.

–*Lumus*-grito, y un destello de luz salio de su varita, y el Lazo del Diablo se achico, y se desenrollo del cuello de Jacob.

–Es imposible que haya pasado esto…-decía Neville sin comprender.-Pero si yo mismo asegure que no estuvieran vivas…-dijo, en voz baja, y luego grito-Aun así, 10 puntos para Ravenclaw, por la increíble utilización de la señorita Edgecombe con el Lumus.-Y Neville se retiro, sosteniéndose la cabeza, buscando alguna explicación lógica de aquello.

Lorcan volvió a ver a Lepus, que se estaba riendo con su amigo, y volvían a ver a Jacob, que seguía con el cuello rojo, y con la cabeza mareada. Lorcan sabía que había sido ese Lepus, pero sabía que pronto se las iba a pagar.

–¿Te encuentras bien, Jacob?-le preguntó Lorcan.

–Eh estado peor… pero gracias por descuidar tu Lazo del Diablo…-decía Jacob, y le sonrió.

–Te juro que yo no fui…-y le contó lo que pensó que había sucedido a Jacob, y luego a Ara y Liuva.

–Pero es imposible-decía Liuva en voz baja.-Nadie puede hacer magia sin hablar, y tú mismo lo viste, que no movió la boca… Investigare si es posible…

–Pero si fue el…-decía Lorcan, bajo para que nadie los escuchara.

–Creo que hoy no es tu día, Lor.-dijo Ara, y siguió cortando su Lazo del Diablo.

La clase termino pronto, y todos se fueron a descansar de aquella clase. Liuva salio directo a la biblioteca, y los otros tres chicos la siguieron, pero en forma mas lenta, pensando sus movimientos, y ordenando su tiempo, pues en el primer día, ya llevaban dos deberes -Neville les dejo de deber, traer una descripción detallada del liquido corporal del Lazo del Diablo. Quizás no era el día de Lorcan… o quizás si…

[Este capitulo esta mas grande, para que disfruten mas. Espero que sigan leyendo, ya que ya llevamos 1.500 visitas. Sigan leyendo y comentando.]

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