marzo 2008


 Al día siguiente, Lorcan despertó con unas ojeras enormes. Quizás el haber trabajado toda su tarde y parte de su noche con el castigo, le había acortado su sueño-o quizás los duendecillos daban este efecto. Al terminar de bañarse, la cola que se hacia siempre después de que Lorcan se bañaba estaba igual: Fred, con su mugroso pelo, bostezando y maldiciendo a la profesora Lavender con Rodmiro-ya eran muy amigos- y Jacob, que se quedo impactado al ver las heridas de la cara que Lorcan tenia. Lorcan siguió su camino, ignorando su mirada.

Lorcan bajo las escaleras, llegando a una Sala Común vacía. Miro el reloj gigante que se encontraba en la sala, y vio que era muy temprano. Se sentó en uno de los sillones del lugar, a esperar a sus amigos. Al momento bajaron Ara y Liuva. Ara le estaba aplicando crema a la cara de Liuva, que estaba muy demacrada.

–Es inhumano, inaceptable, indebido, irrespetuoso…-decía Ara, que también se había puesto a echarle pomada de Dragón a Lorcan.

–Ya sabemos, pero hay que quedarnos callados… ¿Quieres que nos den mas castigos?-decía Liuva.

–Pero si dicen, dejaría de dar castigos… ustedes no entienden…-decía Ara.

–Pero no es tan malo… ¿Qué tal si bajamos ya?-decía Lorcan, pero luego recordó que había que esperar a Jacob.

–¿Y que les paso a ustedes?-dijo Jacob, bajando después de unos minutos de haber esperado.

–El castigo con Alberta… ¿Hoy que clases tenemos?-pregunto Lorcan, evadiendo mucho la pregunta de Jacob, ya que no quería hablar de ello.

–Casi nada… Dos clases de Encantamientos…-decía Ara, al tiempo en que sus amigos hacían un sonido de aburrimiento.-luego, dos de Herbologia… dos de Pociones, el almuerzo, pequeño descanso…-decía Ara, y se quedo callada por unos segundos, olvidando el horario.

–…dos de Aritmancia, y dos de Cuidado de Criaturas Mágicas…-decía Liuva, que, al ver que Ara no respondía, saco su horario y lo leyó.

–Será un día duro…-decía Jacob-Por dicha que… no hay nada positivo en todo esto… Bueno, vamos a desayunar, que llegaremos tarde.

Los cuatro chicos fueron a desayunar-bajaron con Fred, Rodmiro, Arthur y Roddy, que ya se estaban haciendo muy amigos- y llegaron pronto al Gran Salón, que estaba repleto de gente. Lorcan se sentó junto a Rodmiro, y Roddy, donde entablaron mucha conversación.

–¿…que se siente hacer magia siendo muggle?-le preguntaba Lorcan a Rodmiro.

–Pues, raro al principio… pero te vas acostumbrando…-Lorcan noto que la voz de Rodmiro era muy apresurada, pero calida.

–Mi marde…-decía Roddy, que tenia la boca llena de comida-ue gos muggol uon muy pogderosog…-Lorcan y Rodmiro se quedaron viendo, y estallaron en carcajadas. Roddy trago la comida, y empezó a reírse también.

En ese momento, una lechuza voló a través de todo el Gran Salón, postrándose a unos asientos lejos de Lorcan: la lechuza, Gris con negro se postro frente a Ara, dejándole un pequeño regalo. Era un pequeño envoltorio redondeado, que en su interior había algún objeto que se movía. Ara lo vio, y acaricio a la lechuza, que se fue inmediatamente. El paquete venia con una carta. Ara la leyó, y se la paso a Jacob. Este la termino de leer, y se la tiro a Lorcan.

Querida Ara:

Me contaron con entusiasmo – mi amiga Luna – que su hijo Lysander le contó que estabas en Ravenclaw, junto a su otro hijo Lorcan. Espero que te este yendo bien en esa casa, y se que lo harás excelente. Este es un pequeño regalo de parte mía, para que no te sientas tan sola. Ojala y lo cuides mucho. Te extrañamos acá en casa. Teddy te manda saludos, y mucha suerte (y que le saludes a Victoire) y que ira algún día a Hogwarts a saludarte.

Besos y abrazos

Tu tía Andrómeda

Lorcan le devolvió la carta a Ara, y al volverla a ver, tenia un micropuff en su mano. Era rosado, y con los ojos saltones. Lorcan lo vio, y le hizo recordar a su antiguo micropuff, que lo había dejado en una jaula junto a su mesa de noche, pero nunca le daba importancia. Ara tenia una gran sonrisa al tener en sus manos a aquella criatura. Liuva lo acariciaba, mientras Ara decía *Rowena… se llamara Rowena* y continuaba jugando con el micropuff.

Luego, termino el almuerzo, y todos los niños de primero se dirigieron a clases de Encantamientos. La clase estuvo normal. Únicamente la profesora recogió los deberes, y siguieron repasando el Alohomora, ya que algunos aun no dominaban el hechizo. La clase se le hizo eterna a Lorcan, ya que el había logrado dominar el hechizo desde la primera clase, a diferencia de Jacob, que destruyo su puerta, y parte de la oreja de Liuva -la cual la llevaron a emergencias a la Enfermería-.

Después, tras esperar por diez minutos a Liuva que saliera de la enfermería, se dirigieron a los invernaderos de las afuera del colegio. Aquella clase fue rápida y entretenida. Empezaron a ver las propiedades del Lazo del Diablo. Tenia muchas propiedades, como el “Defenderse atrapando a su depredador” y algunas de ese estilo. Además, aprendieron a defenderse de una de ellas, con el hechizo *Lumus* que hacia aparecer de la punta de su varita, una luz tenue, igual a la que hizo Liuva cuando el Lazo del Diablo atrapo a Jacob. En aquella clase, volvieron a encontrarse con Abraham Carrow.

–…me encanta mi casa…-decía Abraham, a Lorcan, mientras, con la varita, hacia intimidar a su Lazo del Diablo.-Aunque la habitación es un poco oscura, y me toco con aquel chico… Lepus Lestrange… me da temor dormir ahí…

–¿Y le hablas?-preguntaba Lorcan interesado, mientras conjuraba el hechizo *Lumus*.

–Aun no… el solo se junta con el chico Emersoth…. Deberíamos de hablar mas seguido…-decía a todos, y los chicos asentían, dando su opinión. Lorcan no pudo evitar ver para abajo, y recordar la pregunta que siempre le quiso hacer a Abraham desde que lo conoció.

–¿Qué es lo que tienes en los pies?

–¿El movimiento de mis pies?-decía Abraham, y hecho una pequeña carcajada-Es un problema de nacimiento… casi no los puedo controlar, pero cuando camino los controlo bien. Es un don, ya que cuando pateas así, derribas a tu oponente inmediatamente…

Salieron de los invernaderos, y quedaron con Abraham de almorzar juntos en la mesa de Ravenclaw. Se dirigieron directamente a las mazmorras, donde se encontraron con la prima de James Potter, Rose Weasley, y una amiga muy atractiva. Lorcan se acerco, y saludo a Rose con un abrazo, y le sonrió a la amiga. La amiga de Rose también lo vio, y le hecho una mirada muy tierna, con una sonrisa hermosa. Lorcan no supo de que mas hablar, y se encamino a la clase. Sus amigos ya le habían apartado el campo.

–Buenas tardes, alumnos de Ravenclaw, y de mi orgulloso Gryffindor…-decía el profesor de Pociones, Libatius Borage. Era un señor mayor, lleno de canas, y con ojos azules. Era alto, y su sonrisa era radiante.-Bueno, vamos a la teoría…-agito su varita, y una pizarra apareció, postrándose frente a todos los niños. Ese día compartían clases con Gryffindor,-Cura De Forúnculos… o Granos… Es sencilla…

Todos en la clase tenían un caldero, donde preparaban la poción. El profesor Borage empezó a escribir en el pizarrón la poción, el cual decía:

*Ortiga Seca

*Colmillos de Serpiente bien aplastados

*Pedazos de Cuerno

*Púas de Erizo

–…de Erizo se agregan solo después de que quitas tu caldero del fuego…-decía el profesor, que se sentaba y sacaba de su escritorio un ejemplar de El Quisquilloso.

A Lorcan se le hizo muy difícil preparar la poción. Su ortiga estaba tan seca, que si la tocabas, se desarmaba. Los colmillos no estaban muy bien aplastados, ya que no sabía como hacerlo. Liuva inmediatamente obtuvo lo que era una poción que expulsaba una nube de acido humo verde. El profesor se levanto, y se quedo mirando asombrado aquel humo.

–Increíble… totalmente increíble, señorita Edgecombe… esto es… 10 puntos mas para Ravenclaw…

Al terminar la clase, Jacob había obtenido humo, pero de un color azul espeso. Lorcan no había ni siquiera creado humo, y el profesor definió la poción de Lorcan como “poción Matadora”. Ara casi se acerca a lo que hizo Lorcan, pero el de ella había sacado al menos un pequeño humo azul-verdoso. Quizás fue porque llevo a su micropuff Rowena a la clase, y no paro de hablarle y peinarlo.

Inmediatamente se dirigieron a almorzar, ya que no aguantaban el hambre. Al llegar, Abraham los estaba esperando en la puerta del Gran Salón, ya que quedaron en almorzar juntos. Los cinco chicos se sentaron en la mesa de Ravenclaw, y empezaron a comer los manjares. Todo mundo miraba a Abraham con desprecio, ya que no era normal ver chicos de otras casas en otras mesas. Aun así, Abraham conoció a Fred y sus amigos, e hicieron una gran amistad.

Al terminar el almuerzo, Abraham se iba, ya que tendría una clase de Vuelos. Se despidió, y se marcho junto a sus compañeros de Slytherin. Ara seguía con su micropuff, acariciándolo, y haciéndole caras.

–¿No es lindo, ah Lorcan?-le decía Ara, enseñándole a su micropuff.

–Yo tengo uno…-decía Lorcan, evadiendo aquella pregunta.

–Hay que presentarlos… Ahora tenemos descanso… ¡vamos a la Sala Común!

–Espero que cerca de la Sala Común haya alguien… Sin Liuva somos medio cerebro funcionando…-decía Jacob, ya que Liuva había decidido ir a la biblioteca a terminar los deberes de Historia de la Magia.

Llegaron a la Sala Común, y la pregunta, por suerte del “medio cerebro”, era sencilla.

–¿En que ayuda los colmillos de serpiente aplastados?-pregunto el águila que daba las preguntas.

–Fácil… Cura de Fornutuberculos…-decía Jacob, y Ara la deba un manotazo por la cabeza.

–Es Forúnculos, tarado…

–Correcto, niña Black…-dijo el pomo, y la puerta se abrió. Los chicos entraron, y después de Lorcan, la puerta volvió a cerrarse.

Tardaron unos minutos esperando que Lorcan bajase con su micropuff verde oscuro que le habían comprado en aquella visita al Callejón Diagon con su tía Demetria. Este se veía igual que antes, igual de alegre e inquieto. Ara, al verlo, pego un grito de emoción. Se quedaron unos minutos viendo la convivencia entre las dos criaturas, y Jacob y Lorcan ya estaban muy cansados, hasta que entro Liuva a la Sala Común, avisando que ya iba a empezar las clases de Aritmancia.

Estas serian sus primeras clases con aquel profesor Vector, en el cual Lorcan había manifestado magia, empujándolo mágicamente en el momento en que este lo toco. Lorcan tenía miedo de que le hiciera algo, o lo volviera a encontrar a solas. Llegaron rápidamente al aula de Aritmancia, ya que estaba muy cercano a la Sala Común de Ravenclaw. Agarraron campo cerca del profesor, y al parecer, la clase se compartía con todos los niños de primero que escogieron dicha materia.

–Aritmancia….-decía el profesor Dormiteus Vector.-…una magia muy interesante, pero muy compleja… Pasaran viendo y utilizando números… ¿Qué quiere decir Aritmancia?-pregunto el profesor-¿Si, señorita Weasley?-le dio la palabra a su prima Rose Weasley, que estaba junto a su amiga de la sonrisa hermosa.

–Quiere decir Profecía del Número… Bueno, eso significa la palabra…

–Excelente señorita Weasley… como tu madre, la señorita Granger, que amaba esta materia tanto como a tu padre…-varios de la clase rieron ante aquel chiste vergonzoso.- Pero la materia de la Aritmancia en si, quiere decir Definición, o Significado del Numero… pronto entenderán el porque…

El profesor, poco después, les dijo que leyeran los primeros capítulos del libro “Numerología Mágica Principiante”. Hablaba sobre la numerología de las personas. Era un proceso muy sencillo. Solo bastaba con la fecha exacta de los cumpleaños de las personas. Aquello era muy sencillo, pero el profesor explico que pronto veríamos los significados de aquella numerología.

–¿Tu cuando cumples?-le preguntaba Ara a Lorcan.

–El 2 de Junio… Debería de ser el 4, pero mama nos tuvo antes del nacimiento, el cual fue…

–¿Y el año en que naciste?-preguntaba Liuva, que estaba anotándolo.

–Pues en el 2006…-respondía Lorcan, dolido por la interrupción de su historia.

–Entonces sumamos… ¿Cómo seria entonces, Ara?-preguntaba Jacob, que solo había hecho manchones en su cuaderno.

–2+6+2+0+0+6… Creo…-respondía Ara.

–Es correcto, señorita Black… en ese entonces, el numero de el señor Lovegood…-dijo el profesor Vector, que volvió a ver de reojo a Lorcan.-Es el numero…

–No puedo creerlo… ¡Es el numero 7!-grito Jacob, asombrado.

–¿Y eso quiere decir…?-preguntaba Lorcan. El profesor Vector tenía los ojos asombrados.

–Quiere decir que mis sospechas son correctas…-dijo Dormiteus, y dio media vuelta, sin volver a ver hacia atrás.

–¿Sus sospechas? ¿Qué sospechas?-preguntaba Ara, consternada.

–Sabía que no debí de escoger Aritmancia…

Al terminar la clase, el profesor dejo de tarea llevar hecho la Numerología de 5 personas, y la de uno mismo también. Eso era fácil, ya que solamente tendría que preguntarles a sus amigos, y listo. A la salida de la clase, se encontraron de nuevo a Candy, su vieja amiga del compartimiento. Y Lorcan volvió a saludar a su prima Rose, solo para acercarse a aquella niña bonita.

Luego, Liuva recordó que tendrían clase de Cuidado de Criaturas Mágicas, así que se dirigieron rápidamente a la clase, en el exterior del castillo. Ara llevaba su pequeño micropuff, diciendo que “el profesor le encantaría ver una criatura como aquella”. Llegaron al exterior del castillo, y se toparon en el camino a Lepus Lestrange junto a su amigo Tanthos. Lepus ignoro la presencia de Lorcan. Andaba la cara muy demacrada, y con ojeras muy marcadas. Lorcan presintió que eso no era por naturaleza. Al llegar a las afueras de la Cabaña de Hagrid, había un profesor esperándolos, que por su pequeña estatura, se notaba desde lejos que no era el mismísimo profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas que le dio a su madre.

–Bienvenidos niños de Primer Año…-decía una voz muy conocida por Lorcan. -Soy el profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas de 1º y 2º año… El profesor Kurt Scamander.-Lorcan se fijo mejor, y vio a su tío postrado frente a toda la clase. Estaba igual de sonriente que siempre.-Hoy trabajaremos con criaturas poco peligrosas, para ir aumentando su índice de peligrosidad con el tiempo… Hoy veremos a los inofensivos Horklump…-dijo, y volvió a ver al jardín, y se quedo buscando ahí por unos minutos algo, y al no encontrarlo, dijo-Denme unos minutos, que al parecer Hagrid se llevo los pequeños Horklumps…

La clase se volvió muy ruidosa. Lorcan y sus amigos hablaban, mientras esperaban que el profesor-y tío-Kurt saliera de la cabaña con las criaturas. En aquella clase estaba Abraham, que se les unió al poco tiempo, y empezaron a hablar de las clases. Estaban hablando entretenidamente, cuando Lorcan vio que Lepus, que estaba cerca de el, le dijo algo al niño Emersoth en el oído, y seguido esto, se dirigieron al Bosque Prohibido, con mucho cuidado. Lorcan se quedo viéndolos de reojo, hasta que desaparecieron. Pasados unos 2 minutos, Ara pego un grito ahogado.

–¡Rowena se me escapo!-dijo con las lagrimas en sus ojos.-Estaba amarrada a mi pierna… yo nunca la solté…  no puede ser… Se fue al Bosque Prohibido… debe de estar sola, buscando la salida…  iré a buscarla…-dijo, y empezó a caminar hacia el bosque. Sus amigos no le tomaron importancia, ya que no sabían lo peligroso que era el bosque, pero Lorcan si se fue detrás de ella, sabiendo que Lepus estaba por ahí.

El bosque, cada vez que se avanzaba a lo mas profundo, se hacia mas frío y mas tenebroso. Solo se oían los sollozos de Ara, y los pasos de ambos niños. Ara estaba arregostada al hombro de Lorcan.

–No debimos de entrar, Ara… es muy peligroso…

–Pero ¿Y Rowena?

–Debe de estar bien… quizás ni siquiera este en este bosque… quizás se fue a la habitación…

–Vi algo…-dijo Ara, y fijo su vista en un lugar en específico. A los cinco metros de ellos, una figurita rosada se movía entre las hojas.- ¡Rowena!-grito en voz baja, y corrió a agarrarla.

–¡Detente! Oigo algo…-le dijo Lorcan a Ara, y se agacharon en el lugar donde encontraron a Rowena.

–No creo que este aquí…-decía una voz aguda.

–Aun así, hay que encontrarlo…-decía otra voz, un poco más grave.

–Lepus, ¿Y si nunca existió?

–Si existió, ya que el me dijo que lo buscara… es lo único que necesito para hacer lo que queremos…-decía la voz de Lepus Lestrange.

–¿Lo que quieren quienes?-preguntaba el que debía de ser Emersoth.

–Yo y mi familia… ya sabes… él…-decía Lepus, volviendo a ver a todos lados.

–¿Pero para que es que quieres encontrar eso?

–¿Qué no entiendes?-decía Lepus, como regañándolo-Ella sabe donde encontrar lo que me dijeron… un poder que él nunca tuvo…

–¿Quién anda ahí?-dijo una voz un poco mas grande-¿Qué no saben que este Bosque esta Prohibido para niños como ustedes?

Lorcan volvió a ver a todos lados, sudando por la charla que acababan de oír, y por aquella voz que venia de atrás de ellos. Un gran centauro estaba postrado cerca de ellos, dirigiendo su arco de flechas hacia Lepus y Tanthos. Ara y Lorcan se agarraron la mano, esperando lo peor.

–Emmm… nosotros no…-decía Lepus, con voz baja pero decidida.

–No es que no estén haciendo nada, sino que están en NUESTRO Bosque…-grito el centauro, y una flecha salio de su arco, dirigido a un árbol que estaba cerca de ellos.

–Tranquilo Bane…-dijo una voz. El profesor Scamander apareció por detrás del centauro Bane, con la varita en alto.-Ustedes dos…-dijo señalando a Lepus y Tanthos-Vayan a clases, y luego vamos a hablar con el señor Diggle…-dijo este, y los dos niños corrieron hacia las afueras del Bosque Prohibido. Se quedo mirando a todos lados, buscando algo.-Y mis disculpas, Bane… No ocurrirá mas… ¿No viste más niños por acá?

–No, recién llegue… Gracias Kurt….-dijo, y el centauro se fue galopando, mientras que el profesor regresaba a la cabaña, viendo a todos lados en busca de-seguramente-Ara y Lorcan, ya que ya había terminado la clase de Cuidados de Criaturas Mágicas.

Los dos niños esperaron que pasara un tiempo, y se devolvieron a las afueras del Bosque Prohibido. Al salir del bosque, intentaron ir al castillo sin ser vistos, pero Ara vio un pedazo de papel arrancado de un cuaderno, tirado en el suelo, con unas escrituras en el. Ara lo rejunto, y lo leyó, e hizo una cara de asombro y susto. Se la paso a Lorcan, y la carta decía:

Se que andaban en el Bosque Prohibido. No puedo hacer más de otra que hablar con ustedes y pensar en su castigo, junto con los alumnos Lestrange y Emersoth, pero primero quiero saber tu historia. Ven acá el sábado en la mañana, junto con Ara Black. No te diré nada antes de ese día.

Kurt Scamander

Lorcan la re-leyó, trago saliva, y Ara seguía con las manos en la cabeza. Lo único que hicieron fue volver a verse, ya que los habían atrapado.

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La ida a la clase de Transformaciones fue extraña. Iba caminando por el pasillo de la clase de Transformaciones, y empezó a oír unas voces que se incrementaban poco a poco -yendo a ver el problema, se encontró a Lepus de frente, pero andaba en otras cosas, así que no lo vio. Llevaba la cara más demacrada, como si no hubiera dormido en unos días. Lorcan llego al altercado, y estaban su maestra de Duelos, su maestra de Defensa contra las Artes Oscuras, el director Diggle, y la profesora Katie Bell, la de Transformaciones.

–…las reglas no se rompen… ¿Cómo, en su cabeza cabe, que ataque a una profesora…?-decía el profesor Diggle, que, aunque no hablaba duro, sonaba mucho por el eco.

–Ella sabia… yo se lo dije… solo que salió mal… no me culpe… no me haga nada… yo…-decía la profesora Toothill, que estaba titubeando.

–Ella no me dijo nada… me ataco, me derribo… ¡Me humillo frente a los niños! Esto es inaceptable…-decía Slinkhard, defendiéndose. Al parecer, Katie estaba ahí solo para ver que era el asunto, ya que cerca estaba la clase de Transformaciones.

–Señorita Toothill, temo creer que todo esto no lleva a más lugar que…

–¿…darle un aumento?-decía Lorcan, que apareció, metiéndose en el asunto.-La profesora Toothill lo hizo maravillosamente. Como Jefa de Casa y maestra de una materia que nunca se había dado en Hogwarts. Está bien que hizo eso a Slinkhard…

–Profesora… Slinkhard… y no te metas Lovegood…-decía la profesora, pero fue interrumpida por el profesor.

–Déjalo Alberta… hay que ver la historia de otro punto de vista…

–…pero no es de alarmarse… ella es muy buena duelista, y quizás Slinkhard… Profesora…-decía Lorcan, viendo la expresión que ponía la profesora-no es capaz de derribar a una jovencita de poca edad…

El director se rio de la salida de Lorcan, y la profesora de Transformaciones esbozó una sonrisa, al tiempo que la profesora Toothill le decía en voz baja “Muchas Gracias”.

–Dejémoslo así, y sin rencores… tengo que resolver unos asuntos… Buen Día…-decía el profesor, y se retiraba del lugar.

–Ven Lorcan, la clase ya empieza… -le dijo Katie a Lorcan, y Lorcan se acercaba. Vio que ambas profesoras se quedaron hablando después de eso, pero Lorcan no volvió a ver atrás. Entro a la clase, y sus amigos le habían guardado un campo, justo al lado de Jacob, y Rodmiro, al fondo de la clase.

–Bueno, ya volví… como iba diciendo, soy su profesora de Transformaciones, Katie Bell. El arte de “transformar” es muy complejo y peligroso. Solo basta con cambiar la apariencia total, incluyendo forma molecular, entre otros, y crear una transformación completa. Hoy veremos Transformación simple, como cambiar…-decía, sacando de su escritorio un lápiz-…objeto inmóvil, a…-decía, y con un movimiento, pronunciando la frase *Tranfromo Infromo*, el lápiz cambio su forma al de una aguja.-A otro objeto inmóvil… es solo visualizar el objeto al que se quiere llegar. En su libro de Emeric Switch, en la página 14, lo verán mas visualizado… ¡inténtenlo!

Lorcan saco de su bulto un pequeño lapicero. Jacob, a diferencia de Lorcan, saco una aguja, usando la escusa de que “su mama solía dejar las agujas en su pantalón cuando cocía”. Liuva y Ara, para no gastar tanto material, partieron su lápiz en dos, después de que la profesora dijo que el objeto podría regresar a su forma antigua, con solo el mismo hechizo.  Lorcan logro transformar la mitad de su lapicero en un pequeño borrador. Jacob había logrado transformar su aguja en un borrador, con un solo toque de su varita.

–Mi madre siempre fue buena para esta materia… quizás yo también…-decía Jacob todo feliz.

Al terminar la clase, después de que Rodmiro transformara el lápiz de Lorcan, todo en un borrador-al parecer, todos eran buenos en la materia, menos el- se retiraron, dirigiéndose a sus dormitorios, para terminar deberes. En Transformaciones, debían de llevar una aguja que la maestra las dio, transformada en un lápiz de color azul. Para Encantamientos, solo les dejaron un resumen de las páginas donde se hablaba acerca del Alohomora. En Defensa contra las Artes Oscuras, no dejaron deberes, pero la profesora dijo que la próxima clase iba a ser peor.

Al cabo de terminar Lorcan el deber de Encantamientos-donde aprendió todo acerca del Alohomora- sonó la campana, dando las 5 de la tarde. Liuva y Lorcan se vieron, y Ara y Jacob sonrieron, y les desearon suerte. Ambos niños salieron de la Sala Común de Ravenclaw, dirigiéndose al despacho de la profesora Alberta Slinkhard. Al llegar frente al despacho, tragaron saliva, y tocaron la puerta. Liuva estaba muy nerviosa, y llevaba puesta una sudadera color naranja. Lorcan llevaba pantalón de mezclilla y camisa verde.

–Deben ser los castigados…-decía una voz de adentro, y al abrirse la puerta, la repugnante figura de la profesora Slinkhard, baja y regordeta, apareció, dejando ver su horrorosa varita brillando.-Vengan, pasen… sin miedo… Siéntanse ahí…-dijo señalando unas sillas junto a su escritorio.

Los dos niños entraron. Aquel despacho era muy colorido, y a la vez muy negro. Tenía una colección invaluable de rocas de colores pasteles. Pero a su vez tenia artefactos mágicos muy extraños que emitían sonidos raros. La habitación tenía varias puertas, y estaban pintadas de un color rosa oscuro.  Se sentaron en las sillas, y la profesora se sentó. Empezó a ordenar unos papeles, a escribir cartas, y de vez en cuando, se ponía de pie, e iba a asomarse a una puerta a la derecha de la casa. Al cabo de diez minutos, ella se puso de pie, se dirigió a la puerta, y les hablo.

–Hoy les tengo un trabajo simple, como primer castigo… No es nada especial… solo que serán de gran ayuda para las próximas clases…-Lorcan y Liuva se tranquilizaron, pero una sonrisa maliciosa en la profesora les hacía sentirse mal. La profesora camino hacia una de las puertas, haciéndoles señas de que se acercaran.  Al llegar a la puerta, se volvió a ellos-Necesito que atrapen una serie de criaturas inofensivas. Duendecillos de Cornualles… azules, pequeños… inofensivos… los necesito para las siguientes clases de todos los años… y no salen hasta tener al menos 10 capturados…-dijo la profesora llamándolos. Ellos llegaron junto a ella, y la profesora abrió la puerta, y los empujo dentro de la habitación.

Aquella habitación era oscura y sombría. Dentro solo había una pequeña luz, y en el fondo se veían unos tumultos de unas figuras azules moviéndose. Dos jaulas abiertas de par en par cerca de ellos, donde se suponía, tendrían que atrapar a los animales esos.

–Leí de ellos en un libro de la biblioteca de mi madre, Dorietta. Un *Petrificus Totalus* los paraliza, y son presa nuestra.

–¿Petrificus qué?-preguntaba Lorcan.

–Mira… *Petrificus Totalus* grito Liuva, apuntando al puño de animales azules, y apenas les pego, todos se alborotaron. Empezaron a andar por todo el lugar como locos, atacando a Liuva y Lorcan con sus uñas filosas. Eran como cien, y ellos no sabían que hacer.- Petrifícalos…-gritaba Liuva, al mismo tiempo que repetía el hechizo de petrificación.

–*Petrificus Totalus*-gritaba Lorcan, y algunos duendes de Cornualles caían petrificados. Liuva gritaba y sacudía las manos, pegándoles a los duendecillos. Ambos gritaban como locos.

–Ahora… *Petrificus Totalus* agarra los que hay en el…*Petrificus Totalus* y los metes a las jaulas…-gritaba Liuva, atacando a los duendecillos que se le acercaban.

Lorcan se agachaba con la varita en alto, y agarraba puños grandes de duendecillos, y los metía a las jaulas. Atacaba a los duendes, y corría como loco, gritando aquel hechizo. Liuva bajo la guardia, y le empezó a ayudar a Lorcan. Al cabo de media hora, muy agitada, habían logrado atrapar la mitad de los duendecillos, y los demás se tranquilizaron. Lorcan y Liuva respiraban agitadamente, y estaban muy heridos. Lorcan tenía la cara llena de cicatrices, y la camisa verde toda rajada. Liuva también estaba muy herida, y su nueva sudadera estaba arruinada.

–Este castigo fue muy… terrible… Dios…-decía Liuva, que con la varita pronunciaba *Episkey* y detenía una hemorragia que tenía en la nariz, por culpa de un duendecillo que le pego en ella.

Los dos niños se pusieron de pie, y salieron la habitación. La profesora los vio, y se empezó a reír. Liuva se adelanto para decirle algo, pero Lorcan lo dijo primero.

–Cabe decir que este castigo lo sabrá el profesor… ¿eh, Slinkhard?

–El castigo iba a durar más semanas… quizás sea condescendiente de quitarles las otras semanas… con hoy basta…-decía la profesora, con tono muy tranquilo-Y el director sabe, no hay problema… Hoy, cuando estaba hablando con él, me dio la autorización, y llego Toothill… creo que por su entrometida llegada le va a costar al alumno Lovegood, otra semana de castigos… Para que aprenda a no meterse donde lo llaman. Retírense… y lo veo de hoy en ocho días, Lorcan Lovegood…-dijo la profesora, y les abrió la puerta con un hechizo, y ambos niños salieron.

El camino a la Sala Común fue eterno. Lorcan iba maldiciendo a la profesora por aquel castigo injusto que le dio la profesora. Estaba que le ardía la sangre, pero lo tomo con más calma cuando Liuva le dijo “Tranquilo, Lorcan… Yo te ayudare…”. Estando cerca de las mazmorras, Lorcan observo a Lepus que iba hacia allá. Iba muy nervioso, y viendo a todos lados. Al llegar a la Sala Común, el pomo de encima en forma de águila les hablo.

–¿Para qué sirve el pus de bulbotuberculo?-pregunto con una voz aguda.

–Hay… no se…-decía Lorcan, frotándose la cabeza.

–Debes de saber, o no entras…-le decía de nuevo el pomo.

–Yo me la se… ¿”Curar Acné”?-dijo Liuva, y el pomo abrió la puerta de la Sala Común. Estaba vacía ya que eran más de las 12 de la noche.

Liuva se quedo un rato en la sala, pero luego se fue a dormir, deseándole buena noche a Lorcan. Lorcan quedo pensativo, pero el sueño le gano, y subió a la habitación a dormir un rato, ya que mañana tendría un día difícil.

Lorcan y los chicos se quedaron esperando a que los demás salieran de la habitación de Toothill, tirados en el suelo, y hablando sobre su visita donde la profesora, y sobre Lysander.

–¿Y porque crees que actúa así?-le preguntaba Ara, mientras cogía rocas del suelo, y se las tiraba a otros niños.

–Pues no se… esta raro desde…-decía Lorcan, que le quitaba las rocas a Ara, y las volvía a poner al suelo-…que estábamos en casa…

–¿Y qué les dijo Toothill?-preguntaba Jacob.-A mi me pregunto si seguía mejor del cuello desde la vez en que me ataco el Lazo del Diablo.

–Yo solo le pregunte porque Astronomía era una materia Opcional, y me respondió con un simple “Pregúntale al director… yo me pregunte lo mismo, pero no es mi asunto”… -decía Ara, agarrando otras piedras, pero las devolvía al suelo pues Lorcan le hacia una mirada amenazante.- Además le pregunte acerca del Expelliarmus en Defensa Contra las Artes Oscuras, y me dijo que ha habido cambios en las clases, por iniciativa del director, y aceptados por el Ministro.

–A mi sobre el castigo de la señorita Alberta… al menos me hizo sonreír un rato al decirme que disfrutaría esta clase…-decía Liuva, recordando que hoy en la tarde tendría, junto con Lorcan, castigo.

–A mi algo parecido… miren, ya están llegando los Slytherin…-decía Lorcan, y señalaba al grupo de niños de primero que se acercaban al lugar.

Los cuatro niños se pusieron de pie, y empezaron a entrar a la carpa, como lo hacían los demás niños. Lorcan logro observar que a unas personas de ellos estaba el “primo” Albus Potter, riendo con otro grupo de amigos de Slytherin, entre ellos el niño Scorpius Malfoy, del que tanto su madre le había hablado durante su infancia, y también sobre su padre, Draco Malfoy.

Más allá, vio a Lepus Lestrange caminando junto a su amigo Tanthos. Iba moviendo la cabeza, como buscando a alguien, probablemente, a Lorcan, así que Lorcan se movió mas lejos que el, al otro lado de sus amigos. En ese momento, todos se acomodaron alrededor de la tarima, y en ese momento salía la profesora Toothill, con su sombrero peculiar, y su sonrisa de siempre.

–Bueno, ahora si… Todo un día oyendo niños, sus problemas y…-decía moviendo las manos con una sonrisa nerviosa-…pero en fin, ahora demos inicio a la clase…-decía, y se volvía, y de nuevo, viendo a sus alumnos con una sonrisa.-Buenos días alumnos de Ravenclaw, y Slytherin… soy su profesora Kathleen Toothill… Este…-decía señalando el sombrero extraño que llevaba. La profesora hablaba muy entrecortado.-… es un sombrero ancestral. Perteneció a mi tatarabuela, Alberta Toothill, una de los mejores duelistas de todos los tiempos. Gano muchos…mmm… torneos mágicos, incluyéndose la Competición Inglesa de Duelos Mágicos, venciendo al favorito, Samson Wilbson… Wilson, disculpen…

–Wiblin…-decía Liuva, corrigiendo a la maestra. Esta la volvió a ver, como que no oyó, y Liuva repitió.- Wiblin, Samson Wiblin.

–Ah, si, exacto… 10 puntos para Ravenclaw…-decía la profesora, con una sonrisa nerviosa, y volvía otra vez a ver a sus alumnos. Luego, con su varita, dijo las palabras *Accio Papeles* y de su oficina salieron volando una serie de papeles. Empezó a leerlos, y empezó a hablar.-Duelos Mágicos… son un gran deporte amistoso, que en algunos casos pueden llegar a ser peligrosos, incluso que se dé presencia de la muerte. Tienen normas y condiciones… que se las diré enseguida…-decía, y botaba los papeles al suelo, y empezaba a hablar.-Deben de disculpar mi comportamiento… estoy un poco nerviosa al ser mi primera clase…-Lorcan veía a Lepus, que estaba viendo a la profesora, e igualmente veía a Scorpius y Albus, que se burlaban de aquella profesora. Daphne estaba sentada en el suelo, hablando con su amiga.-Estas serán las reglas con las que regiremos esta clase, que son Duelos Simples. Primero, debe haber un árbitro neutral, y dos fiscales, uno de cada duelista. Primero se ponen cerca cada uno, y hacen una reverencia, así…-decía la profesora, inclinando su cuerpo en forma recta.-Luego, se vuelven, y con la varita abajo, caminan hasta el fondo del campo, y al llegar al fondo, se vuelven, y se ponen en posición.-La profesora levanto su varita, apuntando al cielo.-Y se espera la instrucción del árbitro, y…-de su varita, un rayo de colores extraño salió, pegando al techo, y así creando un juego de pólvora y luces. Todos los niños lo veían asombrados.-En esta clase, como somos muchos alumnos, y no todos pueden participar, iremos pasando en orden de lista, dos niños por turno, haciendo un Duelo…

La profesora Toothill se devolvió a su oficina, y duro ahí unos minutos, en los cuales los niños empezaron a hablar. En eso, una voz mas fuerte se empezó a oír en la oficina, y segundos después, de la oficina salieron la profesora Toothill, y la profesora Alberta Slinkhard, hablando y regañando.

–¿… y de que se trata todo esto?-decía, sacudiendo las manos.

–Niños…-dijo dirigiéndose a los niños.-Antes de que se termine la clase, que va a ser muy pronto, voy a hacer un duelo de ejemplo. La profesora Alberta Slinkhard nos ayudara en el ejemplo.

–¿Un duelo, con usted? Yo la dejaría en el suelo en un dos por tres… niña insolente…-decía la profesora Slinkhard, y la profesora Toothill sonreía.

–Ya veremos…-dijo en voz baja, y a Lorcan le pareció que les cerro un ojo a Liuva y a él, y se acomodaron ambas en la tarima.

En una distancia cerca, ambas hicieron una reverencia muy pronunciada, con la varita abajo.  Luego, volviendo a su posición, ambas se vieron con ojos profundos, y se dieron la vuelta, varita abajo, y empezaron a caminar en direcciones contrarias. Al llegar ambas a los otros lados, se volvieron, y levantaron la varita. Ambas se vieron, y Toothill sonrió.

–¿Lista?-dijo la profesora de Duelos.

–Por supuesto…

–Pues entonces… ¡DUELO!…-grito la profesora, y cambiando drásticamente su posición, grito *Expelliarmus*.

–*Protego*-grito la profesora Slinkhard.

–*Confundus*-grito la profesora, sin dejar que Slinkhard se preparara.

–*Flipendo*-grito, y ambos hechizos chocaron, produciendo un acto de luces, el cual se desvaneció.

–*Stupefy*-grito Toothill, dando en el blanco, echando para atrás a la profesora Slinkhard, y dejándola en el suelo inmóvil.-*Expelliarmus*-grito, y le dio en la mano, de donde su varita salió volando. La profesora tenía el pelo alborotado. Su pequeña figura la hacía ver como una niña sin madre. Todos los niños se rieron a carcajadas, aplaudiendo a la que, al parecer, gano el duelo. La profesora Slinkhard, con una cara de loca, se fue hablando sola, y salió por la puerta. Lorcan y Liuva se sentían al menos mejor, por su castigo de ese día.-Y antes de que se vayan, me pidieron decirles a todos los alumnos que recordaran acerca de que es prohibido andar por el Bosque Prohibido, y por el pasillo del Tercer Piso…

En su pequeño descanso, decidieron quedarse alrededor del lago a charlar un rato. Lorcan y los chicos hablaban, y buscaban peces a la orilla del lago. Ara empezó a hablar, agarrando peces.

–¿Vieron El Profeta estos días?-dijo, y como nadie le respondió, siguió-El “algo” de Lepus Lestrange, Rodolphus, sigue en libertad, después de que se diera una persecución contra él y otros mortifagos… Al parecer traman algo… eso dice El Profeta…

–¿Tu crees?-decía Lorcan.

–Yo sí, pues ellos no se quedarían así, después de la caída de su señor… pero ya no tienen nada que hacer…-decía Jacob.

–Aunque quizás tendrían algo por resolver… o no se…-decía Liuva.

–A mi “tía” le contaron algo acerca del her… -decía Liuva, pero se detuvo al observar el reloj de mano que llevaba-Miren la hora, se nos hace tarde para Encantamientos.-Los cuatro se pusieron en pie, y salieron corriendo dentro del castillo.

Llegaron rápido a la clase de Encantamientos, donde la profesora Lavender Brown los estaba esperando. Una chica ya mayor, con ojos claros, y cabello castaño oscuro. Ellos tomaron asiento cerca del pupitre de la profesora, y así empezaron la clase. Ese día compartían con Hufflepuff, donde Lorcan pudo distinguir a su hermano Lysander, con sus otros dos amigos.

–Buenas Tardes alumnos, soy Lavender Brown, su profesora de Encantamientos, supliendo al profesor Flitwick, que está en sus vacaciones…-decía, y todos los alumnos respondían.-Yo fui alumna del profesor, y ahora, soy su suplente… Empecemos.

Ese día nos enseño a hacer un hechizo sencillo. Era el hechizo del Alohomora. Ella lo explico como”el hechizo que te ayuda a abrir puertas, cuando no puedes abrirlas manualmente”. Era tan fácil como señalar con la varita una puerta, o algún cerrojo, y pronunciar las palabras *Alohomora* y esta se abrirá.

–Ahora, inténtelo ustedes…-dijo, y con un movimiento de varita, hizo aparecer unas pequeñas puertas al frente de cada niño, y empezaron a practicar. Al momento, la clase se lleno de *Alohomoras*

–Lo estás haciendo mal, Jac…-le decía Liuva a Jacob, que este estaba pronunciando *Aholomora*-Es Alohomora…-le decía, mientras Jacob asentía, y lo intentaba de nuevo.

–Este es un hechizo útil, ¿Cierto, Lorcan?-le decía Ara a Lorcan. Lorcan hasta ahora había notado que Ara estaba peinada de lado, con la cola de un lado, y colochos de otro. A Lorcan le gustaba como se veía.

–Pues si… si la puerta no está sellada con algún Encantamiento Mágico…-decía la profesora Brown, acercándose a ellos, oyendo la conversación.-¡No, niño, así no se agarra la varita!-grito la profesora, al ver que Rodmiro MacFarlan estaba agarrando su varita al revés, pronunciando el hechizo. Rodmiro siempre se sentaba solo, lo que a Lorcan le daba lástima.-Y Fred Weasley, no uses eso en clase-le decía a Fred, quien, con sus amigos Arthur, y Rudy estaban con una caja de Sortilegios Weasley, llena de Ranoespinillas (ranas de chocolate que provocaban espinillas compulsivas).

Al final de la clase, los chicos salieron felices, ya que lograron abrir sus puertas correctamente, a diferencia de Rodmiro, que solo se quemo su camisa, al agarrar mal la varita, y pronunciar mal el hechizo. Fred paro a la dirección, dejando a Ravenclaw con 20 puntos menos. Lorcan y los demás fueron al Gran Comedor a almorzar. Estaba ya muy lleno, y los chicos no pudieron agarra campos juntos, así que se sentaron por separado. Liuva tuvo que sentarse junto al Equipo de Quidditch, con la capitana, Mónica Vanderbilt, la cual era una muchacha de 6º año, rubia, y muy simpática. Jacob se sentó junto a un joven que le llamaban Dago Wagstaff, que era un chico de alta estatura, de los más populares de Ravenclaw.  Ara estuvo en su almuerzo con Rodmiro, y Fred, Arthur y Rudy, que empezaron a juntarse con Rodmiro, después de que se ganara un castigo por regalarle una Ranoespinillas al celador, Filch. Lorcan, en cambio, se sentó junto a las chicas mas lindas de Ravenclaw, entre ellas Bridget Applebee, que era de pelo negro, con ojos achinados, y una gran sonrisa. Su almuerzo fue rápido, ya que paso escuchando a Bridget hablar, y a veces veían a Lorcan, y hacían suspiros, diciendo cosas como “Que niño más tierno…” o, “Que pelo mas re-lindo”. Al terminar el almuerzo, Lorcan fue, sin sus amigos, a la clase de Transformaciones, ya que los perdió de vista.

Al día siguiente, Lorcan pudo dormir un poco mejor, ya que uso los Tapa-Oídos que le prestó su amigo Jacob (comprados en Sortilegios). La luz, lo arreglo fácilmente con un hechizo enseñado por Liuva, para hacer una capa gruesa de roca solida -creía que era *Rocafeli*, pues fue Jacob el que conjuro el hechizo- y las cosas iban mejor.

El martes era un día como cualquier otro, solo que ese día, tenían una reunión con su Jefa de Casa. Aquella noche de la Selección de Casas, nombraron a la Jefa, la señorita Toothill, la chica de pelo rubio. Ese día tendrían una reunión con ella, después de Defensa contra las Artes Oscuras.

Los chicos bajaron las escaleras – después de que Jacob durara unos 20 minutos en el baño, y que Ara, Lorcan y Liuva terminaran un juego de Ajedrez Mágico- y esta vez les costó un poco menos que la vez pasada en llegar al Gran Salón. Desayunaron una deliciosa comida, como panquecillos, y galletas, y terminando esto, salieron corriendo para la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, ya que iban un poco tarde, teniendo en cuenta de que no sabían dónde se encontraba la clase.

Llegaron un poco temprano, con ayuda de Nick Casi-Decapitado, fantasma de la casa de Gryffindor. Entraron a un lugar sombrío, lleno de arañas, acromantulas pequeñas, y de unos insectos desconocidos. Jacob estaba divirtiéndose matando todas las arañas.

–No las mates…-le decía Ara, dándole un golpe a la mano.

–Es que es divertido… Cuidado tu nunca has matado una araña… sus ocho patas… es divertido…-decía Jacob, y al momento, le daba un manotazo a una.

–¿Y cómo dormiste anoche, Lor?-le preguntaba Liuva, con curiosidad-¿Te sirvió el hechizo *Rocelfelics*?

–Estem… si…-decía Lorcan, que se estaba muriendo de risa por dentro.

–¿Qué te pasa?-le preguntaba Ara, consternada.

–Pensé que era *Rocafeli*…-decía Lorcan, y los niños se empezaron a reír a carcajadas, mientras que Jacob mataba arañas para aguantarse la risa.

–Si no se dan cuenta… me están estorbando…-decía una voz de niña ruda detrás de ellos, y Daphne PinkStone aparecía, y los empujaba.-Y estaban hermosas tus calcetas de colores…-le decía a Lorcan, y se empezaba a reír.

–Cuidado te aturdo de nuevo, señorita PinkStone…-le decía Liuva, con voz nerviosa, sacando su varita (su mano le estaba temblando). Ara, Lorcan y Jacob se quedaron boquiabiertos de la valentía de su amiga Liuva.

–Puede guardar su varita, Edgecombe…-decía una voz aguda y estricta. De detrás de Ara, apareció la profesora Slinkhard, con su varita en alto. Liuva bajo su mano lentamente, y se puso a sudar.-Y en mi clase no se amenaza… 10 puntos menos para Ravenclaw… y nos vemos hoy en la tarde…

–¿Por qué hoy en la tarde?-preguntaba Lorcan, de entrometido.

–Para el castigo que merece, señor Lovegood. Ahora, todos a sus asientos.- Lorcan vio una pequeña sonrisa de felicidad en la cara de Daphne. Todos se fueron a sentar, y Liuva tenía sus ojos llorosos.

–Segundo día, y ya castigada…-decía, cuando ya habían tomado asiento en el fondo de la clase. Estaba llorando, con la cabeza arrecostada en sus brazos.

La señora Slinkhard era muy estricta. Ese día rebajo muchos puntos a Ravenclaw, cuando los alumnos respondían mal alguna pregunta. La clase fue muy teórica. Lo único que enseño, fue acerca de un hechizo que era muy útil.

–*Expelliarmus* es un hechizo esencial. Desarmas a tu oponente, la varita le sale volando, y tú, con todo el chance del mundo, lo atacas. Es simple como un movimiento de varita…-decía, moviendo su varita elegantemente-y pronunciar la frase. Este hechizo puede llegar a ser muy útil en tus duelos… ¡Deje de sollozar, señorita Edgecombe! ¿O quiere que la mande donde el director?-grito la profesora, ya que Liuva seguía sollozando.

–No es justo que la regañe solo a ella… PinkStone me coloreo mis calcetines a colores… Y se estaba burlando de mi, ella también tiene la culpa…-se levanto Lorcan, y empezó a replicar.

–Al parecer, Lovegood le quiere hacer compañía a su amiguita…-dijo Daphne, y toda la clase, incluyendo la maestra, se empezaron a reír.

–Tiene razón la niña… 10 puntos menos a Ravenclaw, y le harás compañía a Edgecombe, por boca floja.-dijo la maestra, y la gente seguía riéndose en silencio.-Continuamos…

La clase estuvo más aburrida después de lo sucedido. Oír a Liuva llorando, y sabiendo que tenía un castigo, le hacía sentirse horrible. La profesora seguía hablando sobre la ayuda de este hechizo, y como usarlo. Nos conto de cómo Harry Potter, la leyenda viviente, había matado a Lord Voldemort, con un Expelliarmus, y muchas otras anécdotas. Luego, gracias a la magia, aparecieron unos muñequitos de barro, con una varita, al cual había que hacerle el hechizo, para practicar este hechizo. Al momento sonaron miles de *Expelliarmus* y se hizo un caos de rayos. Muchas varitas -de sus muñequitos de barro, y hasta de las personas que conjuraban el hechizo- salían volando por toda la clase. Al cabo de 10 minutos, la clase termino, e inmediatamente tenían la reunión con su Jefa de Casa.

Salieron tranquilos de la clase, felices de dejar de ver a esa profesora. Liuva seguía llorando, con chicha, y Lorcan estaba tranquilo del castigo. Ara y Jacob no abrieron la boca, hasta que Liuva lo hizo.

–Por culpa de esa PinkStone…

–Liuva, no conocíamos ese lado tuyo… no deberías de enojarte…-decía Jacob, para tranquilizarla.

–Si Liuva, hiciste bien… además, estarás con Lorcan… no estarás sola con esa señora…-le decía Ara, abrazándola.

–Lloro no por el castigo, sino porque PinkStone se salió con la suya…-decía Liuva.-Ya, tranquilízate Liuva-al parecer, se hablaba a ella misma.-*Scourgify*-saco su varita, y un rayo cayó en su cara, y la limpio de todas las lagrimas. Su cara quedo como nueva.

Siguieron caminando, hasta el exterior de Hogwarts. Al parecer, como no había campo en el Castillo, hicieron una pequeña carpa, especial para duelos, y una pequeña clase, en las afueras, cerca del Lago. Los chicos llegaron fácilmente, ya que habían aprendido a llegar a los exteriores rápidamente. Después de la reunión con Toothill, tenían, por suerte, su primera clase de Duelos. Seguidamente, un pequeño descanso, y una clase de

Encantamientos, y después el almuerzo. Según Ara, después del almuerzo, tendrían su primer clase de Transformaciones, y terminarían el día.

Al llegar a la carpa, dentro de ella era más espaciosa. Tenía en su centro una gran tarima usada para los Duelos, que era un poco gruesa, alta, y muy alargada, ya que iba de pared a pared. En unos lados había escaleras, para subir a la tarima, y del otro lado, más escaleras. En el fondo había unas puertas, que seguramente daba a la oficina, o clase de la profesora Toothill. El lugar ya estaba un poco lleno, y compartían clase con Slytherin pero todavía no llegaban, ya que era una reunión únicamente de Ravenclaw. Los niños se acomodaron alrededor de la tarima, esperando la aparición de la profesora. Al cabo de unos minutos, el lugar estaba muy lleno de niños de 1º y 2º año de Ravenclaw, y la puerta del otro lado se abría. De ella aparecía una muchacha muy joven, con un extraño sombrero que le amarraba dos colas rectas al nivel de la cabeza, y por detrás de ella salía un velo blanco. Tenía una sonrisa radiante y ojos claros, muy bonitos. Por ambos lados de la cabeza, se le veían unas colitas de pelo rubio. La profesora Kathleen Toothill se encamino a la tarima, y se subió en ella.

–Ya estaba preparada para la clase con los más niños, pero recordé que era una reunión de casa. Yo… soy la profesora Toothill, su Jefa de Casa, y, si quieren, su amiga. La reunión del día de hoy, que el director Diggle nos pidió que lleváramos a cabo tal reunión, para saber sus preferencias con las nuevas 2 clases que se les dará de oportunidad para tenerlas. Recuerden que las opciones son…-hizo un movimiento con su varita, y una pizarra con información apareció. En ella decía “Aritmancia, Runas Antiguas, Estudios Muggles, Astronomía, Adivinación, y Cuidado de Criaturas Mágicas”. Los niños se empezaron a reír, al ver que Estudios Muggles estaba tachado. La profesora se puso roja y lo corrigió – debió de ser Peeves…-Lorcan vio a su hermano y sus dos amigos cerca de ellos. Estaban hablando y riendo, muy feliz, sin su hermano gemelo… -Les daré tiempo para que piensen, mientras voy llamando en orden de lista…-y la profesora se fue, y entro a su oficina.

–¿Qué escogeremos?-pregunto Jacob con curiosidad, queriendo saber que materias escogerían.

–Pues tendremos que escoger iguales, para estar acompañados en las clases…-decía Lorcan.

–Tienen razón… yo estaba pensando en Astronomía… pero es de noche…-decía Liuva, y los otros tres negaron con la cabeza. La profesora, de seguro por el hechizo *Sonorus* -ya que sonaba muy duro- empezó a llamar por lista.

–Adivinación… no creo que la impartan aun, ya que los profesores están en un juicio…-dijo Ara, y los otros tres negaron la cabeza.

–Runas Antiguas y Estudios Muggles…-los cuatro hicieron una expresión de desprecio.

–Solo quedarían Cuidado de Criaturas Mágicas, y…-decía Ara, pero fue interrumpida por un grito.

–NOOOOOOO…-gritaba Lorcan, ya que se dio cuenta de la única materia que faltaba.-No pienso tomar Aritmancia…

–Pero si tú mismo nos dijiste que tu primo Teddy tomo Aritmancia, y le encanto… Además, todos los que conozco les gusta Aritmancia…-decía Jacob.

–Mi tía Andrómeda me conto que era la materia favorita de la niña Hermione… la mama de Rose…-decía Ara.

–Si, pero…-decía Lorcan. Lorcan no le temía a la clase, sino al que la impartía: Dormiteus Vector.

–“Ara Black”-decía una voz proveniente de la oficina.

–Yo escogeré Cuidados de Criaturas Mágicas y Aritmancia… cuidado no las escoges Lorcan, que te quedas solo…-dijo Ara, y tomo pasó por entre las personas, hacia la oficina de la profesora. Ellos se quedaron esperando a Ara por varios minutos, y siguieron llamando, y Ara nunca salió.

–Supongo que salen por otra entrada, y no pueden volver a salir…-decía Jacob, deduciendo.

–“Jacob Crouch”

–Vas tu Jacob… recuerda lo que escogimos…-le dijo Liuva, y Jacob se fue.

–Al parecer, quedare solo acá… como siempre…-decía Lorcan, ya que la siguiente era Liuva.

–No te preocupes… fuera está tu hermano… ve y háblale. Trata de no quedar solo con PinkStone… Y recuerda lo que escogimos…

–Si, Si y… si…-respondía Lorcan, al mismo tiempo que sonaba un gran “Liuva Edgecombe” y Liuva le sonreía, y se iba.

La gente se iba poco a poco, y Lorcan estaba ahí solo. PinkStone estaba riéndose con una niña que era más alta que ella. Se fue para afuera, mientras lo llamaban, y Lysander también estaba con sus amigos, jugando una partida de Mini-Ajedrez Mágico. Lorcan no tuvo otra opción que ir con su hermano.

–¿Qué onda, Lys?-llego Lorcan, acercándose donde estaba su hermano.

–Hola Lorcan… ¿Qué haces aquí?-le pregunto su hermano, sin quitarle ojo a su juego, y viéndolo de reojo.

–No sé, quería venir a hablar con mi hermano…-decía Lorcan.-Hola Jane, y Ronald…

–Es Roger…-decía en voz baja el amigo de Lys, sin quitarle ojo al juego.

–Vamos Lys, ¿Ya olvidaste que soy tu hermano gemelo?-grito Lorcan.

–Estoy jugando… luego hablamos…

–¿Qué vas a escoger de materias adicionales?-pregunto Lorcan, haciendo que no oyó eso.

–Vamos a escoger Astronomía, y Cuidados de Criaturas Mágicas…-le respondió Jane, sonriente.

–Pues nos vemos en Cuidado de Criaturas Mágicas, Lysander…-le dijo Lorcan, y se marcho.-Y luego hablamos…-le dijo de lejos ya, pero Lysander no le puso interés.

–“Lorcan Lovegood”-se oyó la voz de la profesora desde afuera, y Lorcan se encamino a la oficina de Toothill.

La tarima era muy alta, cuando Lorcan pasó sobre ella. Tenía dibujos de cuatro señores, y unos escudos. Lorcan no le tomo mucho interés, y siguió su camino. Al bajar de la tarima, se dirigió a la puerta. La toco, y como no oyó nada, la abrió y entro. Era muy pequeña, pero se veía acogedora. Lorcan miro a su profesora, que le hizo una seña de que tomara asiento. Hizo caso, y se sentó en la pequeña banca que estaba frente al escritorio de la profesora. Aquella sala estaba llena de libros, varitas, y artefactos extraños.

–Y bien, señorito Lovegood… recibí quejas de usted… al igual que de Liuva…-decía ella, tratando de parecer seria.

–Pero yo…-trataba de replicar Lorcan.

–Ya la señorita Edgecombe me explico… muy valiente de su parte en defender a una compañera… pero cuídese de esa profesora, ya que ya los tiene de reojo a los dos… y al ser Jefa de la Casa de Slytherin, y profesora de esa materia, es más ruda de lo que se piensa. Hasta creo que me tiene a mí de reojo…-se rio, y Lorcan le sonrió.-Bueno, a lo que vinimos…

–¿Lo de la escogencia de materias opcionales?

–Exacto… dime… ¿Ya sabes cuales van a ser?

–Estem… creo que si…

–¿Cuáles? Tienes mucho donde escoger…

–Cuidado de Criaturas Mágicas…

–Buena escogencia… ¿Con tu tío, no? Perfecto… aunque debes de saber que no será más bueno contigo… ¿Y la otra?

–Cuidado de Criaturas Mágicas y…

–¿Y?

Al cabo de unos minutos, Lorcan salió. Sus tres amigos estaban comentando sobre la reunión, y lo vieron llegar. Lo fueron a recibir, y lo atacaron con preguntas.

–¿Qué escogiste?-preguntaron los tres al unísono.

–Cuidado de Criaturas Mágicas…

–¿Y la otra?-preguntaron otra vez.

–Aritmancia…-Y los tres amigos sonrieron…

Al día siguiente, Lorcan empezó a sentirse estresado. Primero, su habitación, en la torre norte del castillo, no era muy acogedora que digamos. Su cama estaba junto a una ventana, la cual le daba mucha luz (teniendo en cuenta que Lorcan odia dormir con luz). Luego, sus compañeros de habitación, Jacob, el niño de nombre muggle, Rodmiro, y, por suerte -o mala suerte- el primo de James, Fred Weasley. Lorcan no sabia, pero Fred roncaba como el solo. Quizás no fue una de sus mejores noches, ya que, desde la ventana, se oían los gritos de criaturas horrorosas provenientes de los jardines.Lorcan logro conciliar el sueño, unas horas después de que puso su cabeza en la almohada. Se levanto primero que sus 3 compañeros de habitación, y se dirigió rápidamente al baño. Duro en la ducha unos 10 minutos, tratando de tranquilizarse de lo que seria, su primer día en Hogwarts. Apenas salio, había ya una cola en el baño.

–Como duras en el baño…-le decía su amigo Jacob.-Ahora, por adelantarte, tendrás que esperarme para bajar juntos…

–De acuerdo….-dijo Lorcan entre risas, le sonrió a Fred, y miro de reojo al niño Rodmiro, que estaba de último en la fila, con la mirada ida. Era un niño de una tez morena y libre de espinillas. Tenía ojos claros, y una sonrisa muy blanca.

Lorcan bajo a la Sala Común, donde había mucha gente. Lorcan llego, y se sentó en un sillón, junto a Liuva. Liuva estaba leyendo un libro, mientras se pintaba las uñas, y escribía una carta.

–Soy mujer… puedo hacer miles de cosas a la vez…-le dijo Liuva, viendo la expresión en la cara de Lorcan, y ambos se empezaron a reír.

A los minutos, bajo Ara, diciendo que tuvo unos severos problemas con un telescopio antiguo que su “tía” Andrómeda le había obsequiado. Llego con el pelo acomodado a la derecha, y un moño en la parte de atrás. Era un peinado sicodélico, pero a ella le iba muy bien.

–… y hacia ruidos extraños, y… Lorcan…-dijo Ara, viendo los pies de Lorcan. Lorcan se le quedo viendo raro, y al fijarse lo que tenía en sus pies, una media amarilla, y otra media verde tenia en sus pies. En una esquina, la niña del pelo café, y las colitas de la Selección de Casas se estaba burlando, junto a un monstruo más alto que Lorcan, con ojos claros que le daban cierto aire de matón, el cual tenía su varita apuntando a Lorcan, y se reía con la niña.

–Daphne…-dijo Ara, y Liuva tuvo que agarrar a Lorcan, que ya se iba a levantar.

–Yo se como quitarlo…-dijo Liuva, y con su varita, pronuncio las palabras *Finite Incantatem*, y los colores regresaron a blancos.

–Esa PinkStone… arpía… no vale la pena…-decía Ara, viéndola, que hablaba con su amigo.-Ese debe de ser Yardley…

–¿La conocen?-pregunto Lorcan, en el momento que Jacob iba bajando las escaleras.

–Pues si, esta en nuestra habitación. Pero no nos cayó bien, y a Liuva le paso un pequeño incidente con ella…-respondió Ara, y volvió a ver a Liuva, para que siguiera la historia.

–De seguro fue por eso que te hizo eso…-dijo Liuva, toda apenada.-Lo siento mucho…

–¿De que hablan?-llego Jacob, y se sentó en el descansa-brazos del sillón donde Liuva estaba. Daphne y su amigo salieron de la Sala Común en ese momento.-Deje que el niño Rodmiro…-Jacob hizo una sonrisita burlona-…pero no acepto mi ofrecimiento, y se tuvo que atener, ya que yo duro un gran tiempo en el baño…

–No te preocupes, Liuva…-dijo Lorcan, después de haberle contado a Jacob lo que le hizo Daphne.-Pero ¿que fue exactamente lo que le hiciste, o te hicieron?

–¡Te cuento de camino, porque ya se nos hizo tarde!-dijo Liuva mirando su reloj, en el que faltaba una hora para que terminara el desayuno. Los cuatro chicos salieron rápidamente de la Sala Común, dirigiéndose al Gran Comedor. Se perdieron una serie de veces, llegando cerca de la sala común de Gryffindor, donde la Dama Gorda los ayudo a guiarse en Hogwarts. Llegaron al Gran Comedor, quince minutos después.

–…y Liuva le hizo un encantamiento aturdidor…-contaba Ara, cuando iban entrando al Gran Comedor, que estaba repleto de estudiantes.

–Fue horrible… solo intentaba ir preparada para clases, no tenia idea de que el hechizo fuera tan potente, que la señorita Magaly le tuviera que hacer varios hechizos para des-aturdirla.

–¿La señorita Magaly? ¿Quién es?-preguntó Jacob, cuando ya estaban sentados en la mesa de Ravenclaw, comiendo panquecitos.

–La ayudanta de la señora Pomfrey, ya que ella le cuesta mas la visión, y todas las cosas de la edad.-respondió Ara, dio un sorbo a su jugo de naranja, y siguió hablando.-Pero fue genial, pero la mirada de tonta con la que nos miraba PinkStone… nos amenazo con un chico, Yardley, y muchas cosas mas…

–Le pedí perdón, y se burlo de mi y mi metamorfomaga apariencia… no se saldrá de esta…-dijo Liuva, y agarro un panquecito, y lo despedazo todo.

–¿No te gusta que se burlen de tu metamorfo… eso…?-dijo Lorcan, tratando de recoger los desordenes que hizo Liuva con el panquecito.

–Odio que se burlen de mi capacidad… Podría hasta…-dijo golpeando la mesa, lo cual llamo la atención de la gente que estaba a su alrededor.-…estrangularla…

El desayuno continuo normal, hasta que, casi cuando iban terminando, entro al Gran Salón, el señor director Diggle, y se detuvo frente a todo el colegio, pronunciando unas palabras-que Lorcan entendió, *Sonorus*, y con una voz aguda, empezó a hablar.

–Su atención, jóvenes alumnos magos…-todo el salón hizo silencio.-Gracias… me complace decirles que, gracias a alguna ayuda, el ministro Kingsley Shacklebolt aprobó un decreto planteado por mi. Son muy buenas noticias para los alumnos de inferiores edades del 3º año. A partir de este año, los viajes a Hogsmeade se harán con todo el colegio…-miles de murmullos sonaron en todo el Gran Salón.-…para fomentar el conocimiento y la emoción de todo el colegio, donde podrán visitar todo Hogsmeade, compartiendo todos juntos… Eso es todo…-y salio encaminando su paso, y desapareció.

Miles de murmullo, más bien de felicidad, se daban por todo el Colegio. Lorcan, y sus amigos también hablaron de la increíble noticia, donde podrían ir a Hogsmeade este año. Hogsmeade era el pueblo que se encontraba cerca del Colegio, donde estaba la Estación del tren. Al parecer, solo los niños de 3º podían ir a la excursión, al menos una vez por semestre, pero ahora, los niños de 1º tenían la oportunidad de compartir con los mayores.

Lorcan y los chicos terminaron rápido el desayuno. El primer día tenían muy pocas cosas que hacer. Solamente tendrían una clase aburrida de Historia de Magia, y una clase de Herbologia con Neville. Salieron corriendo a la clase de Historia de Magia, donde, al llegar, el profesor Binns aun no había llegado. Encontraron unos pupitres vacíos al fondo de la clase, donde se sentaron y sacaron sus libros. Esa clase les tocaba compartirla con Hufflepuff, así que quizás podrían ver a Candy en algún momento.

Los Hufflepuffs llegaron un poco tarde, ya que tenían una clase antes de ellos. Candy se sentó cerca de ellos, y los saludo. Se veía igual de cuando se vieron en el tren. Su misma apariencia, y su mismo modo de hablar durísimo. Andaba con una chica de pelo negro, y ojos achinados. El profesor Binns, de lo único que hablo, fue acerca de cómo se fundo Hogwarts, en ciertos aspectos, ya que no termino de contar la historia.

–…Rowena Ravenclaw, Godric Gryffindor, Helga Hufflepuff, y Salazar Slytherin… los cuatro fundadores…-dijo, a lo que parecía, su ultima frase de la clase de ese día.-Bueno, el tiempo se fue muy rápido. Para la próxima semana les pido un resumen de…-Lorcan se distrajo un momento, observando lo que era, una diadema idéntica a la de su abuelo, solo que negra y carbonizada.-… y la próxima semana nos adentraremos mas a la vida de los fundadores y a…

Todos salieron agotados – y dormidos – de la clase. Ara y Liuva iban ofendiendo la forma lenta y transparente de hablar de aquel profesor fantasma. Candy los alcanzo, junto a su amiga de ojos achinados.

–Hola, chicos…-grito Candy, y los abrazo a los cuatro.

–Hola Candy-dijeron los chicos a Candy, abrazándola.

–Ella es mi amiga, Ivana.-dijo Candy, y la chica achinada saludo a los chicos. Empezaron a hablar sobre su primer día, y lo bueno que es el profesor Neville con la Herbologia.

–Pero ya es muy tarde, chicos…-dijo Liuva, y todos se despidieron de Candy, para dirigirse a la clase de Herbologia, en los invernaderos del exterior. Se encaminaron a ellos, donde, de nuevo, se perdieron un poco, pero al cabo de ciertos minutos, lograron llegar, con un gran tiempo de retraso, a los invernaderos.

Los invernaderos eran realmente grandes y acogedores, para Lorcan. Había miles diversas plantas en aquel lugar, y mucho espacio. Al llegar, Neville se les acerco, y les perdono aquella tardía, ya que era su primer día de clases. Entraron al invernadero donde empezaron a trabajar. Lorcan noto que ese día compartían clases con los Slytherin. Se fijo en todos lados, y a unas sillas de el, Lepus Lestrange estaba triturando hojas de lo que parecía, un gigantesco tentáculo lleno de hojas. A su lado, aquel niño Tanthos.

–Bienvenidos al mundo del Lazo del Diablo. Esta es una planta quizás peligrosa, pero si sabes domarla, te será útil, y quizás, será tu amiga. Este primer trimestre estudiaremos todo acerca de dicha planta, sus cualidades, sus pros y contras, y curas contra las heridas. Hoy empezaremos investigando las sustancias que contienen… Muy bien Lepus-se acerco Neville donde Lepus se encontraba, y vio lo que estaba haciendo. Un líquido espeso y amarillento había salido de su Lazo del Diablo, del cual salían destellos extraños.-10 puntos para Slytherin, por tan maravilloso logro el primer día de clases.

Lepus sonrió, y volvió a ver atrás, a sus compañeros, que lo felicitaban por los puntos extra, y en ese momento, observo a Lorcan. Se le quedo mirando fijamente durante un rato. Lorcan sabia que no debía volver a ver, pero era inevitable. Lepus se le quedo viendo un gran rato, y le sonrió. Lorcan empezó a oír sonidos extraños, no entendió el porque de la sonrisa del niño, y cuando volvió a ver a su lado, su Lazo del Diablo había cobrado vida, y estaba ahorcando a Jacob. Jacob gritaba ahogadamente, y le costaba respirar. El profesor Neville llego rápidamente, pero Liuva se le adelanto.

–*Lumus*-grito, y un destello de luz salio de su varita, y el Lazo del Diablo se achico, y se desenrollo del cuello de Jacob.

–Es imposible que haya pasado esto…-decía Neville sin comprender.-Pero si yo mismo asegure que no estuvieran vivas…-dijo, en voz baja, y luego grito-Aun así, 10 puntos para Ravenclaw, por la increíble utilización de la señorita Edgecombe con el Lumus.-Y Neville se retiro, sosteniéndose la cabeza, buscando alguna explicación lógica de aquello.

Lorcan volvió a ver a Lepus, que se estaba riendo con su amigo, y volvían a ver a Jacob, que seguía con el cuello rojo, y con la cabeza mareada. Lorcan sabía que había sido ese Lepus, pero sabía que pronto se las iba a pagar.

–¿Te encuentras bien, Jacob?-le preguntó Lorcan.

–Eh estado peor… pero gracias por descuidar tu Lazo del Diablo…-decía Jacob, y le sonrió.

–Te juro que yo no fui…-y le contó lo que pensó que había sucedido a Jacob, y luego a Ara y Liuva.

–Pero es imposible-decía Liuva en voz baja.-Nadie puede hacer magia sin hablar, y tú mismo lo viste, que no movió la boca… Investigare si es posible…

–Pero si fue el…-decía Lorcan, bajo para que nadie los escuchara.

–Creo que hoy no es tu día, Lor.-dijo Ara, y siguió cortando su Lazo del Diablo.

La clase termino pronto, y todos se fueron a descansar de aquella clase. Liuva salio directo a la biblioteca, y los otros tres chicos la siguieron, pero en forma mas lenta, pensando sus movimientos, y ordenando su tiempo, pues en el primer día, ya llevaban dos deberes -Neville les dejo de deber, traer una descripción detallada del liquido corporal del Lazo del Diablo. Quizás no era el día de Lorcan… o quizás si…

[Este capitulo esta mas grande, para que disfruten mas. Espero que sigan leyendo, ya que ya llevamos 1.500 visitas. Sigan leyendo y comentando.]

Pasados unos minutos (quizás horas), después de que Lorcan había sido seleccionado a Ravenclaw, todo iba bien. Al terminar con el ultimo chico -Ziang, Lindel- y que el sombrero lo mandara para Gryffindor, el señor que les ponía el sombrero en la cabeza, anuncio que la Selección de Casas había terminado, y la cena ya empezaba.Inmediatamente, cientos de platos cayeron del cielo, llenos de comida y postres. Lorcan, Ara, Jacob y Liuva hablaban, aunque tenían que hablar duro, pues todo el Colegio estaba hablando durísimo, y casi no se escuchaban.

–Me pasas ese…-dijo Lorcan señalando un pedazo de muslo que se veía apetitoso…

–Se llama Muslo de Hipogrifo Siberiano…-decía Liuva, saboreando un pedazo de ese muslo.-Mi madre siempre los prepara el día de navidad, y le quedan exquisitos…

–¿Muslo de que?-preguntaron Jacob y Lorcan al mismo tiempo, y miraron con desagrado su comida. Ara y Liuva se rieron.

–Mi tía Andrómeda también prepara esos muslos, pero cuando hay visitas…-decía Ara, también saboreando su pedazo de muslo.

–¿Ella es tía tuya?-pregunto Lorcan.-Yo tenia entendido que sus únicos parientes están muertos, o lejos de acá.

–Pues no necesariamente soy sobrina de ella…-decía Ara, metiéndole un mordisco a un pedazo de pollo.-Mis padres… no están… es una historia difícil de contar…-decía, y bajaba su cabeza.

–No tienes urgencia de contar…-decía Jacob, acariciándole la espalda.

–Algún día les contare… pero hoy no…-decía Ara, levantando la cabeza, y metiéndole una cucharada a su postre.

Aquella cena era inimaginable. Su madre nunca había preparado nada como eso para ningún día. Eso era como un festín para el, y sabia que se seguiría repitiendo. Observaba a todos los niños y ya adolescentes que comían en la mesa de Ravenclaw. Muchos reían, otros hablaban, y una que otra pareja se cuchicheaban. Solo algunos niños, principalmente los nuevos, no hablaban con nadie, y estaban concentrados en su comida.

–Atención…-sonó una copa, y el mismo señor que ponía el Sombrero Seleccionador a los niños, se ponía de pie.-La cena recién termina, pero el año recién empieza…-diciendo esto, los platos y toda la comida desapareció de las mesas. Aquel señor era medio alto, y tenia el pelo negro, con una serie de canas, y su parte central de la cabeza estaba calva. Tenía ojos penetrantes.-Como es común en este colegio, siempre se da un discurso de bienvenida. Por mi fuera, nunca lo haría, pero es importante que sepan todo lo que necesitan conocer.

“Este año, el Ministerio de Magia ha cambiado en gran parte, todo lo relacionado con los estudios de Hogwarts, y quizás, el resto de Colegios Mágicos. No me he presentado… Mi nombre Víctor Ernesto Diggle, y para ustedes, el Señor Director Diggle. Este año, lleno de fantasías y por supuesto, de estudios, empieza ya. Pero no sin antes presentar a sus profesores. La mayoría de profesores son los mismos de los años pasados, pero, para que los niños de 1º se vayan adaptando, serán presentados por ellos mismos…

Lorcan miro toda la mesa de profesores. Había de todos tipos. Pequeños, altos, fantasmas, cara de maniacos… y el profesor Vector. Había un par de sillas vacías y los profesores murmuraban entre ellos.

–Bienvenidos a Hogwarts… me presento, soy el profesor Romeo Larté, y soy su profesor de Estudios Muggles…-hablaba un tipo, con los pantalones arriba de su obligo, una camisa de rayas anticuadas, unos anteojos, y un pelo negro largo, que resaltaba de su piel morena.

–De parte mía, su sub-director, y profesor de Aritmancia, el profesor Dormiteus Vector… les deseo suerte en el año, y bienvenidos…-decía el profesor Vector, que Lorcan sintió, lo estuvo mirando por un gran rato.

–Soy Marcus Belby, su profesor de Runas Antiguas…-dijo brevemente un chico que se veía muy joven, de cara delicada, y ojos azules.

–Los profesores de Adivinación, la profesora Trelawney, y el profesor Firenze están… en un juicio. Pronto los tendremos otra vez con nosotros… o al menos a uno de los dos-dijo el señor director, y los murmullos sonaron mucho en todo el Gran Salón.

–Yo soy Rubeus Hagrid, y el es mi compañero…-dijo un semi-gigante barbudo, ya con unas cuantas canas, y con una sonrisa gigante.

–Kurt Scamander…-decía el tío de Lorcan, que era igual a su hermano.-Somos los profesores de Cuidado de Criaturas Mágicas…-ambos sonrieron y tomaron asiento en sus lugares.

–Soy Roger Davies, antiguo jugador y capitan de Ravenclaw, y ahora, su profesor de Vuelo.-un joven de cabellos café claros tomaba de nuevo asiento, y tomaba un sorbo de su cantinflora.

–Buenas Noches, y bienvenidos, yo soy su nueva profesora Katie Bell de Transformaciones-decía una mujer blanca, con pelo largo y café. Al parecer, por lo que su mama le contaba, esta suplantando a la antigua profesora, Minerva McGonagall, que se pensiono a finales del curso pasado.

–Si, estem… yo soy Martha Sinistra… profesora de Astronomía…-decía una señora, que tenia muchas arrugas, y un extraño turbante en su cabeza. James les contó a los niños, que estaba un poco chiflada.

–Soy el profesor Binns, y doy clases de Historia de la Magia, y…

–Parece que nunca lo sacaran de su puesto…-decía una muchacha que estaba frente a ellos, y su otra amiga rió por lo bajo.

–…feliz curso lectivo…-decía el profesor fantasma de Hogwarts.

–Yo me presento, soy Alberta Slinkhard, su profesora de Defensa contra las Artes Oscuras… y Jefa de Casa de Slytherin…-decía una señora medio bajita, con una mirada y sonrisa maliciosa, y pelo negro.

–Bueno, yo soy la profesora Brown, Lavander Brown, y soy la suplente temporal del profesor Flitwick, que se encuentra en sus vacaciones…-decía una muchacha de piel blanca clara, y pelo y ojos cafés.

–Es mi turno… yo soy el profesor Libatius Borage, su profesor de pociones, y el jefe de casa de Gryffindor, después de la jubilación de la anciana Minerva-todo el Salón y parte de los profesores se rieron de su gracia. El señor era ya mayor, se le notaban todas sus canas, era alto, de ojos azules claros, y una sonrisa muy simpática.

–Bueno, hace ya cinco años que murió la profesora Sprout, así que yo la estoy suplantando. Soy el profesor Neville Longbottom, de Herbologia, y el Jefe de casa de Hufflepuff.

–¿Me presento ya, señor Diggle?-preguntaba una jovencita, de cabellos rubios, un poco alta, y ojos claros.

–Aun no, Kath…-le dijo el director, y se puso de pie, de nuevo para terminar el discurso.-Bueno, ahora vienen los nuevos cambios, anunciados por el Ministerio de Magia. Empezamos con los niños de 1º año, que, a partir de este curso, podrán escoger máximo dos materias adicionales, que anteriormente se empezaban a dar en tercero. ¿Por qué esta implementación? Queremos preparar a los alumnos para que vayan progresando. Pero, a diferencia de tercer año, que se pueden escoger cuantos quieran, ellos solo podrán escoger dos materias, y nada mas.

Se empezaron a oír murmullos y cuchicheos. El Gran Salón se alboroto de quejas, y de comentararios positivos, y negativos. Lorcan y sus amigos se miraron, pero por la bulla, no se podrían oír.

–Bueno…-dijo el director, y el alumnado se silencio-…podrán escoger entre Aritmancia, Estudios Muggles, Runas Antiguas, Astronomía, Adivinación, y Cuidado de Criaturas Mágicas. Una nueva implementación, es la existencia de una nueva clase: La clase de Duelos.

La bulla de todo el colegio aumento con el anuncio recién dado. Todos los murmullos resonaban por el colegio. Lorcan se asombro, y todos los de su mesa murmuraban.

–así es, yo soy Kathleen Toothill, su nueva profesora de Duelos Mágicos, tataranieta de Alberta Toothill, antigua luchadora y ganadora de Duelos Mágicos. Seré su profesora de Duelos, y la Jefa de Casa de Ravenclaw.

–Como dijo la señorita Kathleen, será profesora de Duelos, la nueva materia impartida en Hogwarts, donde practicaran ataques y defensa en todo tipo de situaciones, a diferencia de Defensa contra las Artes Oscuras, que solo verán lo básico de los ataques. A partir de ahora, todos los alumnos recibirán esta clase. Creo que eso es todo por hoy. Suerte en su año, y suerte en sus clases. Pediré a los Prefectos que guíen a los alumnos a sus habitaciones. Buenas Noches y mañana no lleguen tarde a sus clases.

[Nota: Gracias a todos los que comentan. Traigo novedades: ¡¡llegamos a las 60 visitas diarias!! ¡¡Y a las 1.000 visitas!! Espero que sigan leyendo.]

Al llegar a su compartimiento, todos estaban listos, ya que en unos pocos minutos, el tren se detendría en la estación. Lorcan, en un rápido momento, les contó lo de su encuentro con el niño de San Mungo, y les contó sobre su arranque de magia, aunque sabia que esto no se quedaría así.

–Wow, que rápido actúas…-decía Candy, que a Lorcan le parecía una persona muy divertida y cariñosa.-Yo le hubiera pegado ahí mismo…

–Tampoco tan agresiva, Candy…-comentaba Abraham, el cual Lorcan lo vio como una persona extraña, por su movimiento de pie, pero que era digno de una amistad grande.

–Santo Dios, ya llegamos…-grito Liuva, al asomarse por la ventana, con su cabello ahora negro claro, y ver la estación aquella. Liuva era muy callada, muy inteligente, y era muy interesante conocerla más.

Al parecer, Lorcan, en un solo día, se hizo de cinco amigos, de los cuales Ara y Jacob eran los mejores, ya que se identifico mucho con ellos, y sabía que el destino no los separaría nunca. Al bajarse de su compartimiento-pasando de largo a aquel niño- vio a su hermano, que iba caminando con dos niños, un chico con anteojos, y una niña muy bonita, de pelo castaño claro, y una sonrisa muy grande. Lorcan se acerco a su hermano, y le toco el hombro.

–Lorcan…-dijo Lysander apenas lo vio.

–Lysander, gusto encontrarte por acá…

–El es mi hermano gemelo, Lorcan…-dijo, mirando a sus amigos, y luego, mirando a Lorcan.-Ellos son Jane y Roger… nos sentamos juntos en los compartimientos, y ahora vamos a agarrar campo en los botes que James dijo…

–Camina Lys, llegaremos tarde-dijo Jane, que tenia una voz muy linda y armoniosa.

–Camina Lys, llegaremos tarde…-dijo Lorcan, arremedando a Jane, al frente de sus amigos, cuando ya se habian alejado.

–Al parecer, tu hermano tiene una amiga linda…-dijo Jacob.-Espero topármela de vez en cuando en los pasillos…

–Pero tiene razón esa chica, hay que ir rápido…-dijo Ara, y Liuva asintió, y todos se dirigieron corriendo a los terrenos de Hogwarts.

Al llegar, vieron aquel inmenso lago, donde, según James, abundaban diversas criaturas gigantes, come-humanos, y alguno que otro Kappa-aunque no sabia que eran-. Los botes estaban situados a sus orillas, donde un gigante, al lado de un joven conocido, estaba montando a los niños de primero, a su viaje en bote. Aquel muchacho conocido se les acerco a Lorcan y sus amigos.

–Tío Kurt-grito Lorcan, y su tío se acerco a abrazarlo, y después de presentarle a sus amigos, le busco un bote.

–En este se iran, suerte, y nos vemos en clases-y le guiño un ojo, e inmediatamente, partió a ayudar a otros niños a ubicarse.

El viaje en el bote estuvo normal, a excepción de cuando Candy se movía bastante en el bote, que hacia salpicar agua por todos lados. Al llegar a la orilla, había un señor que esperaba a los niños de primero, y los ordenaba por nombres, pero aquel señor le producía un escalofrió por todo el cuerpo. Dormiteus Vector, con su sonrisa extraña, y en unos segundos, dirigió su vista a el.

–Señor Lovegood… gusto en verlo…-le dijo, y se le acerco mas.

Lorcan hizo que no lo oyó, y siguió hablando con sus amigos, pero poco a poco, los iban llamando para acomodarlos, y Lorcan no tuvo más remedio que volverlo a ver. Seguía cerca de el, pero acomodando a los alumnos. Al ir por la letra de su apellido, hizo una cara de extrañado, y vio a Lorcan, y le hizo un gesto de que se acercara.  Lorcan camino hacia su lugar, con cautela, y oyó un pequeño-Tranquilo, no muerdo-por parte de Dormiteus. Lorcan estaba casi al final de la fila. Trato de olvidar a aquel señor, y al cabo de unos minutos, ya estaban en las puertas del castillo, para empezar la ceremonia de selección. El sombrero pronuncio unas palabras-o quizás un himno-pero Lorcan no puso atención alguna a aquello que sonaba.

-“Andreck, Wilhemson”-grito un señor desde la otra parte del Gran Salón.

Lorcan no puso atención, y al cabo de unos segundos, un gran -Gryffindor- y aplausos lo animaron, pero estaba muy nervioso. A veces no ponía atención de los gritos ni nada.

-“Black, Ara”

Lorcan agudizo los oídos, y vio a su amiga caminar por el Gran Salón. El Sombrero Seleccionador, aquel sombrero que emitía sonidos y que gritaba a cual casa pertenecerían, permaneció en la cabeza de Ara durante unos segundos.  Era un sombrero café, muy extraño, y que se movía. Al final de unos cuantos minutos, grito *Ravenclaw* y toda la mesa empezó a gritar. Lorcan le agarro mas susto, al imaginarse no estar en Ravenclaw, sin su amiga.

-“Carrow. Abraham”

Su amigo salio caminando, y se postro en aquel lugar donde estaba el sombrero. El señor desconocido le puso el sombrero, e inmediatamente grito *Slytherin* y una ola de aquella mesa verde, llena de gritos, animo el Gran Salón.

-“Crouch, Jacob”

El estomago le retorció a Lorcan, al oír el nombre de su amigo. El Sombrero, apenas rozar la cabeza de su amigo, grito *Ravenclaw* y gritos y aplausos de aquella mesa. Esto lo hizo preocuparse más, ya que sus dos amigos se encontraban en aquel lugar, y el aun no sabia.

-“Diggory, Candy”

La chica loca salio corriendo por todo el pasillo, y se sentó donde debía de sentarse. El Sombrero la examino, y grito un *Hufflepuff* y aquella mesa estallo en gritos y aplausos para Candy.

-“Doge, Demelza”

Una niña bajita, con mirada tímida camino a través del Gran Salón, mirando a todos lados con temor. Al sentarse en la silla, le pusieron el Sombrero-lo cual la asusto mucho- y a los pocos segundos, el Sombrero grito *Gryffindor* y la mesa de aquella casa estallo en gritos-donde pudo ver a James Potter en la barra-.

-“Edgecombe, Liuva”

Su amiga metamorfomaga, que ahora tenia el cabello verde, se asomo a la silla del Sombrero, y al pasar unos minutos, el Sombrero grito *Ravenclaw* y su amiga Liuva salio corriendo junto a Ara y Jacob, donde esperaban ansiosos a Lorcan.

-“Emersoth, Tanthos”

El niño que iba hacia el Sombrero era el chico que estaba junto al niño de San Mungo en el compartimiento. Aquel niño que ayudo al otro cuando estaba en el suelo. Como era de esperarse, el Sombrero grito *Slytherin* al tocar su cabeza.

Llamaron a, al menos, diez niños mas, donde los repartieron en todas las casas. Muchos niños iban felices a sus mesas, pero Lorcan seguía preocupado por la casa en que estaría. No quería estar en las otras casas. Quería estar en Ravenclaw.

-“Lestrange, Lepus”

Su estomago dio un brinco, al ver que el niño que se acercaba a la silla del Sombrero Seleccionador era el niño de San Mungo, el chico que lo empujo, y que amenazo con venganza. No podía creerlo: había atacado al sombrío hijo de Bellatrix Lestrange, del cual tía Demetria hablo mucho aquella vez. Lorcan solo tragar saliva, y empezó a marearse. El Sombrero grito un gran *Slytherin* y aquella mesa aplaudió al niño con cara demacrada y ojos intimidantes. Lorcan no puso atención a los siguientes niños.

-“Lovegood, Lorcan”

Lorcan no se dio cuenta de que estaba al tope de la fila, y vio que el señor que estaba del otro lado lo llamaba. Lorcan empezó a caminar, y se empezó a sentir peor. Empezó a sudar, y a sentirse nervioso, como si fuera lo que dependiera de toda su vida. Se sentó al banco donde el sombrero se encontraba, y apenas lo sintió en su cabeza, pego un grito ahogado. Aquel grito se debía a muchos factores: tener un sombrero que hablaba en su cabeza, el hecho de no estar en Ravenclaw con todos sus amigos, y la mirada escalofriante que el niño Lepus le estaba haciendo desde su mesa en Slytherin. Muchos niños se empezaron a burlar de el, y Lorcan se puso rojo.

–Definitivamente, tú nunca serás un Gryffindor…-dijo el Sombrero, dentro de su cabeza.

–Claro que si, yo soy valiente…-decía Lorcan, y se dio cuenta de que todo el mundo lo escucho.

–Mmmm…-pensaba el Sombrero.-Gryffindor no aceptaría niños que gritasen… quizás una casa de niños normales vendría bien… *RAVENCLAW*

Lorcan, con la cara roja de la vergüenza, camino hacia su mesa, que se levantaba en aplausos, y donde estaban sus amigos. Se sentó junto a Ara, Jacob y Liuva y Lorcan se tranquilizo, pero todo el colegio lo creía un cobarde…  No vio cuando su hermano se acerco al Sombrero, y que este grito un gran *Hufflepuff*, pues estaba distraído, pensando…

-“MacFarlan, Rodmiro”

Muchos niños se burlaron de aquel nombre que sonaba mucho a muggle, y un niño avergonzado caminaba por el pasillo, hacia el Sombrero. Lorcan no se pudo concentrar mucho, después de su avergonzado primer día. A los segundos, el Sombrero grito *Ravenclaw* y aquel niño se acerco a la mesa, y se sentó lejos de los cuatro chicos.

-“MacLaggen, Jane”

Lorcan observo a la amiga bonita de Lysander, acercarse al Sombrero Seleccionador, y al paso de un rato, este grito *Hufflepuff* y su hermano gemelo grito de la felicidad.

-“Malfoy, Scorpius Hyperion”

Un chico rubio, de ojos penetrantes se acerco al estrado, y todos los de Slytherin le aplaudieron. Su madre le había hablado sobre el padre de Scorpius. Un despiadado chico que intento asesinar al director del colegio. Como era de pensarse, el Sombrero ni lo había tocado, y grito con todas sus ganas *Slytherin* y aplaudieron como en un partido de Quidditch.

-“PinkStone, Daphne”

Una niña de pelo café, recogido en dos colitas, se acercaba al lugar donde se encontraba el Sombrero Seleccionador. Hubo una gran pausa, donde todas las casas permanecieron en silencio, y al cabo de unos segundos, el Sombrero grito *Ravenclaw* y toda la mesa, junto a Lorcan, estallo en gritos.

Al pasar unos minutos interminables, termino la selección de casas, y todos estaban ya en cada casa. Al final, Albus Potter quedo en Slytherin, lo que mas temía el. Rose, como era tradición, le toco en la casa donde Lorcan “nunca pertenecería”, Gryffindor. A Fred Weasley le toco en la casa de Lorcan, y apenas fue seleccionado, se sentó junto a Lorcan. Dominique, que también estaba en la fila, se fue para Gryffindor. En cuanto al otro amigo de Lysander, le toco en la misma casa de Jane y Lys, después de unos minutos de pelea con el Sombrero. Todo iba bien, y ya casi empezaba la cena de bienvenida…

[NOTA: Gracias por la paciencia, ya que hasta al fin publique. Este capitulo lo llevo escribiendo varios dias, pues tendria que salir perfecto. Ultimamente, hize renovaciones en el diseño, y cambie de plantilla y header (opinen que les parece los cambios) y estamos recibiendo 50 visitas diarias, aproximadamente, lo cual es un logro y llegamos a los 50 comentarios en tan solo 9 capitulos… Esperamos que el publico se anime mas, y comente… esperen el proximo capitulo, pronto…]