febrero 2008


Apenas entraron los 3 otros niños, aquel compartimiento quedo en un silencio sepulcral, a pesar del sonido que hacia el MP3 que tenia aquella niña que entro gritando al compartimiento (y sus gritos, al corear las canciones de Los Brujillizos). El otro chico estaba sentado, viendo a todos-ya que nos sentamos Jacob, Ara y Lorcan en un asiento completo, y los otros tres frente a ellos- y movía los pies como tonto. La otra niña, que estaba en la esquina con su pelo extraño, estaba haciendo figuritas en el espejo empañado por el vaho del frió de las afueras del Expresso. Al fin, Lorcan rompió aquel silencio.–¿Y como se llaman?-dijo este, pero nadie le puso atención.

–¿Dijiste algo?-pregunto Ara, y Jacob empezó a hurgarse el oído, haciendo como si no había oído algo.

–¿Como te llamas, amigo?-pregunto aquella loca chica, que guardo el MP3, que se quedo sin baterías.

–¿Yo?-pregunto Lorcan, y al ver que ella asentía, respondió.-Yo me llamo Lorcan.

–Mucho Gusto, Lorcan, nosotros somos Candy, Abraham…-dijo señalando al niño de los pies extraños.-…y Liuva-señalando a la niña del vaho. Los dos distraídos volvieron a ver, y saludaron.

–Pues ellos son Ara, y Jacob-dijo Lorcan señalando a sus nuevos amigos.

A partir de ese momento, empezaron a romper el hielo, y a hablar de su nuevo año en la Escuela Hogwarts. Los seis de aquel compartimiento iban para 1º año en Hogwarts, y los seis eran hijos de magos.

–… nos vinimos a este compartimiento, pues llegamos tardísimo…-dijo Candy, que era la chica que mas animaba aquel lugar.-…y nos metimos a un compartimiento, donde habían nada mas dos chicos… pero aquel lugar parecía un cementerio de noche.-todos reímos. Candy hablaba de una manera gritada, pero vacilona.

–Es cierto, esos dos niños eran tétricos.-decía Abraham, moviendo de nuevo sus pies, los cuales les podía dar la vuelta entera sin moverse, como si no tuviera huesos. Abraham se veía buena gente, y su tono de voz era calido.

–Si, eran dos, y uno tenia como cara horrible… me daba miedo solo el hecho de mirarlo… tenia cara intimidadora… creo que me se su nombre…-dijo la otra chica, Liuva, la cual tenia una voz pasiva, y un vocabulario un poco avanzado. Lorcan les había contado a Ara y Jacob de su experiencia en San Mungo, y aquella “cara intimidante” solo podía ser el.

–Creo que se quien es…-dijo Lorcan, y les contó la historia de San Mungo, y sus ganas de pegarle, y de cuando lo vio en el compartimiento.

–Deben ser los mismos… pero ese chico se me hace muy familiar…-decía Candy, haciendo cara de pensativa.

Siguieron conversando, y al cabo de una hora, ya eran muy amigos, y empezaron a hablar del tema que todo niño temía: las casas.

–Yo suplico que me toque en Gryffindor… es la mejor casa.-decía Candy, poniéndose de pie, y brincando.

–Yo no se en que casa me tocara… la verdad, en cualquier casa uno se adapta… pero seria bueno en Slytherin.

–¿Y porque en Slytherin?-pregunto Ara, consternada.

–Porque ahí pertenecieron mis tíos, Alecto y Amycus Carrow.-dijo Abraham, con una sonrisa en su boca.

–¿¡Eres sobrino de los Carrow!?-preguntaron Ara. Jacob y Lorcan.

–Si, soy Abraham Carrow… pero mis tíos ya tienen lo que se merecen, y se lo merecen… no se preocupen…-y todos rieron, quizás ocultando el hecho de que se juntaban con un familiar de algún mortifago.

La conversación siguió tranquila. Candy, Abraham y Liuva se conocían, pues fueron los últimos tres en llegar, ya que viajaban en el Autobús Noctámbulo, y este se averió en medio Londres. Dicen que si no fuera por suerte, alguien les aviso que los esperaran.

–¿Tienen hambre?-pregunto Candy, y todos asintieron con la cabeza, así que Candy salio al pasillo, y a los 2 minutos regreso con mucha comida.-Tuve que hacerle una pequeña escena a la del carrito, pues se quedo hablando con unas niñas de 2º año…

Ya a los pocos minutos, anunciaron que se estaba aproximando a la estación de trenes en Hogsmeade, y que se fueran poniendo las túnicas, Empezaron a ponerse la túnica, y Lorcan se puso de pie, a recoger su micropuff, pero al ver la jaula, noto que no estaba. Se puso histérico, y empezó a buscarla por todo el compartimiento.

–Debió de salir cuando Candy abrió la puerta para traer comida…-dijo Liuva, que se puso de pie, y su pelo, raramente, cambio de color, a un morado claro, y antes de que dijeran nada, ya que todos se le quedaron viendo, agrego-Si, soy metamorfomaga.

Lorcan salio rápidamente del compartimiento, agachado, buscando su preciado micropuff. Busco en todos los pasillos, y compartimientos, y pensó en una buena idea. Paso al lado del compartimiento del niño que lo empujo en San Mungo, e iba saliendo del compartimiento, por lo que le obstruyo el paso.

–¿Me das un permiso… ando buscando mi…?-decía Lorcan, a aquel niño.

–Es divertido como ver caras conocidas… ¿me volverás a estorbar, niño Lovegood?-decía el niño, con una voz no tan grave, pero si intimidadora.

–De esta no pasas…-pensó Lorcan, y con la furia en sus venas, camino como si nada, y al pasar al lado del niño, unas chispas salieron de su contacto, y el niño de San Mungo cayo a un lado, como empujado por una ráfaga de viento. Lorcan siguió su camino, mientras oía a su otro amigo diciéndole -Hey, ¿estas bien?-y oía los murmullos del niño pronunciando -Me las vas a pagar…-.

Lorcan se sentía feliz, ya que logro enfrentarse a aquel niño que tanta cólera le dio en todas sus vacaciones, y además porque encontró a su micropuff en un compartimiento de puras niñas, donde el pobre micropuff estaba pintado y vestido, y lo iban a poner a besarse con otro micropuff rosado. Lorcan lo salvo justo a tiempo, y volvió a su compartimiento, tratando de ocultarse de aquel niño.

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Hacia ya diez días que los niños habían visitado el Callejón Diagon para comprar sus útiles. Su estadía en el lugar fue grata, y muy acogedora. Visitaron todas las tiendas, Lorcan compro un pequeño micropuff, que aun no sabia como llamarlo, y Lysander se compro una lechuza, Dubly, una lechuza pequeña y hermosa, color negro, con manchitas grises, de las cuales no había muchas de su tipo. Además, fueron a visitar Sortilegios Weasley, donde George los atendió muy bien, y les hizo comprar unas cuantos Surtidos Salta-Clase, unas botellitas de Liquido Nasal-nuevas en el mercado- que provocaban mocos, o sangre en las personas, y otro par de Audífonos Mágicos, y lo mas nuevo, Anillo Espía-si te lo pones, oirás todo lo que dices (sin que Demetria se diera cuenta, ya que estaba con Ginny hablando de la Venganza de los Hipogrifos, la película). Luego se marcharon para el Caldero Chorreante-ya eran más de las 6 de la tarde- y volvieron a casa de los Lovegood.En casa, Luna se encontraba barriendo la casa, y cocinando a la misma vez. El abuelo Newt estaba en un sillón, durmiendo, y roncando. Al entrar a la casa, Luna se puso muy contenta al verlos de nuevo.

–Mis niños… ¿Como les fue?-dijo Luna, abrazando a Lorcan y a Lysander.

–Pues se portaron muy bien, y compraron muchas cosas… y destruyeron otras…-dijo tía Demetria, viendo a Lorcan.-…pero en general, les fue bien.

–¿Y esta lechuza, de quien es?-pregunto Luna, viendo a la lechuza que estaba volando como loca por la casa.

–Se llama Dubly, y es mía…-dijo Lysander, estirando una mano para agarrar a la lechuza.

–Y el micropuff debe ser tuyo, Lorcan… ¿Como se llama?-preguntaba Luna, acercándose a la pequeña criatura, de color verde oscuro.

–No lo se…-dijo Lorcan, agachando la cabeza.

–No te preocupes… pronto sabrás como ponerle a la criatura… por lo pronto, vayan a dormir, ya que muy pronto se iran para Hogwarts…-dijo Luna, y una lagrima se le salio de la mejilla.

Eran las 6 de la mañana del día 1º de Septiembre de aquel año. El día estaba muy soleado, y los pájaros cantaban a aquel sol gigante. Lorcan no había podido dormir la noche anterior, pensando en su primer día como alumno de la Escuela Hogwarts de Magia y Hechicería. Había estado leyendo libros y cuentos-entre ellos, Los Cuentos de Beedle el Bardo, regalo de su tío Harry, de la navidad pasada- y miles de veces se levanto de su cama para ir al baño-aunque no tuviera ganas-. No podía dejar de pensar en los profesores, en si tendría algún amigo, si estaría en Gryffindor, o Slytherin, o Ravenclaw, o Hufflepuff, y muchas otras cosas lo tenia intrigado. Luna los despertó bien temprano, para bañarse, alistarse, y estrenar las túnicas nuevas.

–Chicos, se bañan en silencio, ya que su tía Demetria y su abuelo siguen bien dormidos.-les dijo Luna a sus hijos.

–Si señora-respondieron los gemelos al unísono.

Los gemelos se bañaron rapidísimo, y desayunaron con la misma velocidad. Y una hora después, ya estaban listos, en la puerta, bien mudados, peinados y con los baúles, la jaula de Dubly, y la pequeña jaula del micropuff. Luna había despertado a Demetria, ya que ellos no la iban a ver mas, pues tenia que cuidar al abuelo mientras Luna iba a dejarlos.

–Chao tía Demetria-le dijo Lysander, y le extendió un gran abrazo.

–Cuídate mucho, pequeño Rolf…-le dijo Demetria-Toda la familia Scamander perteneció a Hufflepuff por años… no me extrañaría que tu tampoco fueras un Hufflepuff… te encantara esa casa…-y le dio otro abrazo grande.

–Te extrañare mucho, tía…-dijo Lorcan, acercándose a su tía, y dándole un gran abrazo.

–Mi niño… espero que disfrutes Hogwarts… es hermoso… y no dudo que tú no seas un Ravenclaw, o Gryffindor… valiente e inteligente como tu madre…-y Demetria le dio otro gran abrazo a su sobrino.

–Hasta Luego, tía-dijeron los gemelos, cuando estaban cruzando la puerta, pues el taxi ya había llegado.

–No olviden saludar al tío Kurt de mi parte…

Los niños salieron corriendo hacia el taxi. Se montaron, mientras que Luna metía todo en el baúl de aquel Taxi Mágico (hace unos días, Kingsley hizo caso a las sugerencias, y lo creo). El taxi llego en pocos minutos a la Terminal de King Cross. Esta estaba repleta de personas, en su mayoría-pensaba Lorcan-de magos. El anden 9 ¾ estaba vació, cuando Lorcan, Lysander y Luna llegaron a el.

–Cuando yo les diga “Ya”, entrara de primero Lorcan. Lorcan, no debes echarte para atrás… ya sabes todo lo que te contó James… solo tienes que atravesarlo… no te pasara nada…

–Si, mama…-dijo Lorcan, y a los pocos segundos escucho un “Ya” y salio corriendo, atravesando el anden.

No le dio miedo, y no paro hasta haberlo atravesado. El problema fue que aun atravesado, no pudo parar el carrito, con el cual choco con el carrito de otro.

–Lo siento mucho…-dijo Lorcan al haber chocado con el carrito de una niña. La niña era casi del tamaño de Lorcan, tenía el pelo negro, largo, y tenia unos hermosos ojos verdes oscuros. Tenía una sonrisa encantadora, con la cual vio a Lorcan.

–No te preocupes… yo también choque con alguien, al ser mi primera vez… -y ambos rieron.-Soy Ara… Ara Black…

–¿Ara Black?-dijo Lorcan, en voz baja, pues ya había oído hablar de ella-Yo soy Lorcan Lovegood… mucho gusto…

–Espero vernos en el Expreso… tengo que irme, pues mi tía me esta llamando-dijo, volviendo a ver a una señora, llamándola, la cual Lorcan reconoció como Andrómeda Tonks.

A los pocos segundos, apareció Lysander y Luna, y se tardaron mucho, ya que a Lysander le dio un ataque de pánico antes de entrar a aquel andén. El lugar estaba repleto de magos y brujas, pequeños y grandes. Por un lado vieron a Teddy Lupin, despidiéndose de su novia, Victoire, hija de Bill y Fleur. También vieron a Ron, con sus hijos Rose, y Hugo, y vieron a los Potter. Lorcan volvió la mirada, y estaban llegando Molly y Lucy Weasley, hijas de Percy. Aquel lugar estaba lleno de gente conocida, de familia y amigos. Luna, y los gemelos fueron a saludar a todos, y empezaron a hablar. Lorcan se acerco a Rose, que estaba mirando al cielo, y a todos lados.

–Que nervios…-le dijo Lorcan a Rose.

–Yo estoy que me muero… ¿y si no me toca en Gryffindor?-dijo Rose, comiéndose las uñas.

–Pues claro que te tocara en Gryffindor… toda tu familia ha estado en esa casa…

–Yo espero… y también espero verte bastante por todo Hogwarts… para hablar sobre los profesores, y todos los asuntos esos…-y ambos rieron.

Pasados unos minutos, todos los niños y jóvenes empezaron a abordar el Expreso Hogwarts. Rose se despidió de Lorcan, y Lorcan y Lysander se despidieron de su madre, la cual empezó a llorar, pues les haría mucha falta. Ambos la abrazaron, y salieron corriendo para el Expreso, despidiéndose de todos los Weasley con la mano. Al entrar al tren, Lorcan y Lysander se volvieron a ver.

–¿Recuerdas la conversación que tuvimos semanas atrás?-le pregunto Lysander a Lorcan.

–¿La de “no tener los mismos amigos”?

–Exacto… eso quiere decir que no nos sentaremos en el mismo compartimiento… ¿De acuerdo?

–Si tú lo dices… pero después ni me pidas ayuda, porque no estaré atento…

Siguieron su camino, y al poco tiempo, Lysander se metió en un compartimiento, donde había dos chicos, una niña y un niño. Lorcan seguía avanzando, viendo todos los compartimientos, esperando encontrar alguno que le agradara. En un compartimiento vio una cara conocida: el niño que había visto en San Mungo, aquel día que fue a ver a su abuelo enfermo. Tenía la misma cara, y los mismos ojos intimidantes, y su pelo negro. A la vez, a Lorcan le dio ganas de devolverle el empujón que le había dado aquella vez, pero siguió adelante. Encontró un compartimiento, donde estaba aquella chica con la que golpeo su carrito, y otro chico más. Entro a aquel compartimiento, donde saludo a su amiga Ara.

–Que bueno que entraste a este compartimiento…-le dijo Ara, haciéndole señas de que se sentara junto a ella.-Mira, te presento a Jacob Crouch…

–Hola, Lorcan…-dijo Jacob, y le extendió la mano a Lorcan, para saludarlo. Lorcan hizo lo mismo, y tomo asiento. Jacob era de pelo café claro, tenia ojos color café claro, como su pelo, y una gran sonrisa.

Hablaron unos minutos sobre sus vacaciones, Hogwarts, y a que casa querían pertenecer.

–A mi me encantaría Ravenclaw…-decía Jacob, sonriendo.-…dicen que es una casa increíble…

–Yo, a lo mejor, voy a Slytherin…-dijo Ara, con una cara triste.-Los Black siempre han ido a Slytherin, y a lo mejor, ese sombrero pensara lo mismo.

–Espero que te toque en Ravenclaw, Ara… así seriamos compañeros de clase…-decía Lorcan.-Quizás a mi también me toque en Ravenclaw…

En eso, se abrió la puerta del compartimiento, y entraron tres chicos más. Una era alta, con el pelo rosado, y ojos azules. La otra entro gritando, y haciendo bulla. Era morena, un poco alta, ojos color verde, y una nariz redondeada. El otro era un niño alto, y tenia pelo un poco castaño, y entro también, muy feliz. Sus nombres eran Liuva Edgecombre, Candy Diggory, y Abraham Carrot, respectivamente. Apenas se sentaron, empezaron a charlar, charlar, y charlar…

Continuara….

[Nota: El “continuara” quiere decir que en el proximo capitulo seguire con el dialogo entre ellos… Espero que lo hayan disfrutado… es mas largo que el pasado, y entretenido!! Sigan leyendo!!]

[NOTA: Perdonen por la tardanza del capitulo… entre al colegio reciente, y estoy adaptandome al horario…  es un capitulo pequeño, pero entretenido… Gracias a todos los que comentan… y acerca de mi repeticion de palabras… hay personas que lo ven mal, pero para mi es mi manera de escribir… y para mi no es malo 😉 Sigan comentando, y esperen un capitulo mas largo para la proxima] 

A la pura mañanita, Lorcan se levanto repentinamente de su cama. Vio que su hermano no reacciono, pero aun así, Lorcan se levanto, se puso sus pantuflas de hipogrifo, y bajo corriendo las escaleras. No había nadie levantado, y las cobijas de su tío Kurt, que había dormido la noche anterior ahí, seguían desacomodadas. Lorcan subió de nuevo las escaleras, y en ese momento, Demetria iba bajando también.

–Me pegaste un gran susto…-dijo la tía, cuando ambos bajaron a servirse el desayuno-Pensaba que había sido un ladrón, o que tu abuelo salio de su habitación en el Ático…

–Pues mama dijo que hoy iríamos con los chicos a comprar las cosas para Hogwarts… pensaba que ya nos iríamos…-respondió Lorcan, con bajos ánimos.

–Pues anímate… tu mama no va a ir, ya que se quedara cuidando al abuelo Newt, y yo los acompañare a los dos al Callejón… Harry nos vendrá a recoger, y pasaremos a casa de Neville, para que Hannah nos lleve al Caldero Chorreante…

Al llegar al Caldero Chorreante, Demetria, junto con los gemelos Lovegood, Albus, James, y los demás Weasleys entraron a la parte trasera, y les dejo al descubierto el gran pueblo mágico del Callejón Diagon. Todos los niños, al llegar, salieron espantados con sus respectivos padres, para comprar útiles, calderos, y para los nuevos, sus varitas. Demetria iba con los gemelos, así que fueron de primero donde el señor Ollivander.

Al entrar al negocio, Ollivander los saludo con una grata sonrisas, y vio a los gemelos Lovegood con ojos sorprendidos.

–Son los pequeños de… Rolf…-pregunto Ollivander, y los niños asintieron con la cabeza-Pues enhorabuena… increíble sus diferencias… hay hermanos gemelos que por lo menos se parecen al mínimo…. pero estos no se parecen en nada… increíble… empecemos con… ¿Cual es tu nombre, pequeño?-le pregunto, dirigiéndose a Lysander, que muy tímida y suavemente le respondió.

–Lysander, señor…

–Pues empecemos… empezaremos probando una varita de…. Espino… nervio de dragón… perfecto-y diciendo esto, se fue para la bodega, y volvió con una varita alargada café, con manchitas oscuras.

Lysander agarro la varita, y con un movimiento de muñeca, un rayo salio de ella, y pego al estante, que se veía que estaba muy quemado por las miles de varitas que atacaban ahí.

–Excelente, Lysander… casi ningún niño tiene varita a su primer intento… Ahora vamos con la pequeña Luna…

–Lorcan…

–¿Disculpe?-dijo Ollivender, que había oído a Lorcan hablar.

–Me llamo Lorcan-dijo mas duro.

–Ah, pequeño Lorcan, acércate al mostrador… veremos que te doy…

Lorcan paso ahí al menos una hora probando de todas las varitas. Unicornio, dragón, fénix, y muchos más. Al final, Ollivander, ya cansado, se empezó a preocupar.

–Solo que necesite la varita de… no… no no no… jamás… una varita de… no… sigamos probando, aunque nos de toda la tarde…

Lorcan probó unas 3 más, y esas últimas tres terminaron de destrozar el mostrador, y parte de la pared del señor Ollivander.

–Este niño sufre de algo… ningún niño dura tanto en esta tienda… su poder debe ser inmenso, o muy corto de fuerza… no se sabe con certeza…. prueba con esta…-le dijo Ollivander, y saco de una caja una varita muy hermosa. Era de color café claro, con unas rayas de un rojo oscuro brillante.-Esta varita es, sin lugar a dudas, una varita extraña… Madera de Roble… núcleo de unicornio… esta solo tiene la mitad del núcleo de unicornio de lo que debería de tener… pero aun así, es muy poderosa… Un personaje de la historia uso esta varita, aunque con diferente núcleo, pero hizo milagros poderosos con esta misma… no recuerdo su nombre… pero tenia mucho poder… intenta con esta…

Lorcan la agarro, la miro, y señalo al mostrador. De su varita empezó a salir chispas de miles colores, chispas verdes, rosadas, amarillas, anaranjadas, rojas, y un rayo luminoso pego sobre la pared que sostenía las escaleras. El rayo poderoso destruyo aquella pared, y unos estantes.

-Gracias a Dios… -dijo Ollivander.

 –…su muerte. Lo único que ahora debemos de pensar, es que estará en un mejor lugar… y que su alma y espíritu llegue sano y salvo al santuario de Dios… Y que Dios se apiade del, de su esposa, y su familia… hay que seguir adelante… Hasta Luego, amigo, hermano, tío, hijo, esposo… te extrañaremos mucho…Aquel día, muy frió y nublado, toda la familia Scamander estaba triste. Se encontraban en el gran cementerio de Hogsmeade, junto con los Weasley, los Potter, y toda la familia de aquel joven Rolf Scamander, y toda la familia, amigos y familiares de aquella familia que acababa de perder a un padre, esposo…

–…esperamos que el mundo mágico lo recuerde como un gran naturalista, y un gran aportador al mundo que lo vio nacer, crecer, y ahora, morir…-decía el viejo profesor de Encantamientos, el profesor Filius Filwick, parado en un banco-sobre otro banco- donde al frente tenia un gran ataúd, con varias flores, imágenes, y un cuerno arrugado. La familia estaba alrededor de aquel lugar donde el cuerpo de Rolf se encontraba.

Lorcan se encontraba distraído, llorando, pero sin ver aquel ataúd. Su hermano Lysander se oía llorando en brazos de su madre. Lorcan no quería ver el entierro de su padre, aquel que el vio morir, y el cual le sonrió en su ultimo suspiro de vida. Ahora, Lorcan Lovegood, tenia que seguir su vida sin su padre, y mucho iba a cambiar. Todos los Weasley y los Potter se encontraban ahí con ellos, y su tía Demetria y su tío Kurt, varios amigos de su padre y madre, el profesor Neville, amigo de su mama, y una silla de ruedas con su abuelo Xenophilius, y a lo lejos, bajo una sombra. Su abuelo Newton Scamander. Y además, había un tipo que nunca había visto en su vida. El señor estaba de pie, junto a Ginny Weasley, y era medio alto, con una gran melena blanca oscura, y con unas gafas cuadradas pequeñas. Llevaba puesta una túnica larga negra, y estaba viendo a Lorcan.

Al terminar aquella pequeña ceremonia, todos se quedaron por el lugar, abrazando a Luna, y a los gemelos de ahora apellido Lovegood, a petición de su madre y su abuelo Xeno. Harry Potter, un señor alto, con ojos claros, anteojos, y fracciones mayores, se acercaba a su madre, agarrado de la mano de Ginny Weasley, una señora de pelo anaranjado radiante, y una gran sonrisa. Detrás de ellos iban 2 niños, y un adolescente. Uno de ellos era igual a su padre, la cara, las fracciones y todo. La niña era como su mama, con la melena anaranjada. El mayor era más parecido a su padre, pero con las fracciones de su madre. Lorcan se quedaba viendo a todos los que pasaban a saludar a su madre, con cara seria. Lysander estaba junto a su madre, llorando.

–…vamos a ir todos a mi casa. Y claro que queremos tenerte así… desde navidad no nos reuníamos toda la familia… quizás puedan quedarse ahí el día de hoy…-decía Harry a Luna.

–quizás no nos haría mal un poco de compañía… pero quedarnos a dormir… no lo veo seguro… tendría que cuidar a mi padre, y al señor Newt.

–De acuerdo, pero vamos… vendrá a recogernos el autobús Noctámbulo. Es mas, creo que ya viene…-dijo Ginny, con una sonrisa, y señalando a la calle frente a Las Tres Escobas. Un autobús morado que venia rápidamente, se aparco frente a aquel lugar, y echo un pitillo. Todos los que se encontraban ahí se fueron para el autobús Noctámbulo, y en seguida, el autobús se fue directo para Londres.

El viaje duro al menos 30 minutos, pues se encontraban realmente lejos del lugar. Al pasar estos 30 minutos de luto (nadie hablo, excepto para anunciar la llegada al destino), el autobús se detuvo con fuerza, y todos los que iban en aquel bus se bajaron enseguida. Pasaron ciertos minutos para que el numero 12 de Grimmauld Place apareciera de en medio de aquellos dos edificios muggles gigantes. Pasados esos minutos-que a Lorcan le pareció eternos- entraron a aquel gran y lúgubre hogar, donde ahora habitaban el heredero de los Blacks, Harry Potter.

–…y para que año va Rose?-preguntaba Autrey, esposa de Percy Weasley, a la hora del café.

–Para 1º año, y esta muy entusiasmada…-decía Hermione, que al mismo tiempo bebía un sorbo de su cerveza de mantequilla.

Aquella familia era inmensa, y ya se empezaba a calmar el ambiente, después de aquel entierro. Los niños andaban regados por toda la casa. Lorcan estaba sentado junto a su madre, con todos los adultos, ya que no tenía ánimos de jugar. Rose jugaba con Lucy, hija de Percy, y su otra prima Dominique, y a la vez hablaban sobre su próximo primer día en Hogwarts, ya que Dominique y Rose iban para 1º año, y Lucy para 2º año.  Albus Severus se encontraba en su cuarto, con Lysander y su primo Fred, oyendo un discurso de James Sirius acerca de los misterios de Hogwarts. Hugo y Lily estaban en la sala, jugando y hablando con Roxanne y Louis, que eran los menores de todos los primos. Molly, como era mayor, estaba sentada en un sillón, con un aparato que su abuelo Arthur le había regalado, llamado móvil celular (estaba aprendiendo a usarlo). Todos los adultos, y Lorcan se encontraban en la sala hablando de la vida, trabajos y sobre otros. Y el mismo tipo que Lorcan había visto en el entierro de su papa estaba ahí, en la sombra, viendo fijamente a lo que creía, era el.

–¿Y Victoire, Bill?-preguntaba Ron a Bill, que lo tenia al lado.

–Salio con Ted, ya que andan saliendo, como deben de saber…-respondió Bill.

–Pego hacen una linda pageja-decía Fleur, que se le iluminaban los ojos.-Ya vengo, tengo que dagle la medicina a Louis.-y diciendo esto, se puso de pie, y fue a la cocina a preparar la sustancia.

–¿Y que hay de nuevo en Hogwarts?-preguntaba Angelina, que se acomodaba la enagua que llevaba puesta,

–Según lo que me contaron, otro Lestrange va al colegio… y otra Black… -decía Luna, que había salido de su trance, y hablado.

–Ya me habían llegado con la historia… ¿Loca, eh?-decía Ron.

–En El Caldero Chorreante llegan con cada historia…-decía Hannah Abbot, esposa de Neville.

–Señor Vector, acérquese mas… allá no podrá oír nada…-decía Ginny, con tono amable.

–Muchísimas gracias, Señorita, pero aquí estoy bien…-El señor desconocido que había visto en el entierro, ahora hablaba.-Acá estoy mas cómodo…

La pequeña reunión de la familia empezaba a animarse más, pero Lorcan seguía mirando al Señor Vector de reojo. Al pasado unos minutos, Lorcan se puso de pie, y camino por toda la casa. En cada habitación se oía bulla: las niñas chismorreando, y hablando, los chicos riéndose a carcajadas, y Walburga Black, haciendo ruidos desde su cuadro, que se paso a la habitación de los invitados. El baño, donde no salía bulla, estaba impecable y limpio, y su tío Kurt salía de el.

–¿Que pasa, Lor?-le preguntaba su tío.-Harry me dijo que habían unas plagas traga-aguas en el sanitario… se veían inofensivas, pero tenían mucha fuerza…-y Kurt vio que su sobrino bajaba la cabeza, axial que se agacho, y le hablo.-Mira, hombrecito, hay veces que el futuro no elije lo mejor para los demás, pero para uno si…. Rolf era una increíble persona, un increíble hermano, y un perfecto padre…. y murió por una razón… el salvo a tu madre, por si no lo sabias-Lorcan negó con la cabeza.-La protegió del monstruo ese, y el sufrió por eso… Tu padre es un héroe, y debes recordar eso por siempre… Cuídate, hombrecito, y nos vemos en Hogwarts-le cerro un ojo, y se fue para la sala.

Lorcan quedo atontado de lo que le dijo su tío… Su padre dio la vida por su madre, y era un gran héroe… Y esto lo puso un poco más feliz. Siguió caminando por aquel hogar, pero se llevo un susto de muerte.

–¿Que haces merodeando la casa?

El señor Vector apareció de repente al frente de Lorcan, y Lorcan se asusto tanto, que unas chispas mágicas lo separaron de aquel hombre.

–Magia, ¿eh?…-decía el señor Vector-Solo un mago que sabe lo que hace, haría lo que tu hiciste…

–Yo no hice nada, y mi madre no me deja hablar con desconocidos…-decía Lorcan, alejándose de aquel señor.

–¿Yo, desconocido? Soy Dormiteus Vector, y fui profesor de tu madre… En su ultimo año, cuando mi madre murió de una enfermedad de la vejez. No soy nada desconocido… joven mago…

–Aun así, yo no lo conozco…-dijo Lorcan. Dormiteus empezó a acercarle un dedo a su cabeza, y Lorcan lo vio y se aterro. Al Dormiteus tocar su cabeza, un rayo hizo que el dedo se separara inmediatamente.

–increíble… totalmente increíble… fue un gusto conocerte, ya que solo vine a esto… nos vemos donde el futuro quiera que nos veamos… -y dicho esto, se fue por detrás de Lorcan, el cual quedo estupefacto, y se fue.

Lorcan siguió caminando por la casa, y aun sentía aquel dedo en su cabeza, y los rayos que salieron del dedo de Dormiteus, o de su cabeza.

[Perdonen por la tardanza, pero recien entre a clases, y estoy un poco estresado por esto… aca es solo para introducir a un personaje importante en la historia… espero que les guste ;)]

Llegaron tranquilos a casa, después de varias horas de transito congestionado, y de charlas ofensivas de Demetria criticando la forma de conducir del taxista londinense. Al llegar al pueblo, tía Demetria mando a los gemelos a que hicieran las tareas puestas por Luna, mientras ella iba a visitar al abuelo Scamander, a servirle de comida, y a acompañarlo un rato. Lorcan y Lysander se fueron caminando lentamente a la casa, y hablaban sobre Hogwarts.

–…recuerda, mis amigos serán diferentes a los tuyos y…-decía Lysander, como niño mandón que era.

–¿Y eso porque?-preguntaba su gemelo extrañado.

–Pues porque si, además no queremos andar juntos… ya nos aguantamos como hermanos, imagínate como amigos…

–Si tú lo quieres así, esta bien, pero luego no me pidas que desarme algunos bravucones….

–¿Tu, desarmar bravucones? No me hagas reír… además, puedo defenderme solo…-decía Lysander, en tono burlista.

–Ya veremos…

–Tú limpia el sótano, yo tengo que limpiar el ático. Si mama ve eso sucio, nos matara. Y apúrate que muy pronto terminan…

Ambos gemelos salieron corriendo en forma de competencia “el que termina sus tareas primero, gana”. Entraron a la casa, y Lorcan casi mata al conejo, pero prosiguió su camino.  Tuvo que devolverse a cerrar la puerta, pues no querían intrusos en su casa, y además para que Vito no se escapara. Luego, se puso unos guantes que su mama dejo guindando en los ganchos, y se los puso. Estaban llenos de manchas cafés, y mucho musgo.

Bajo rápidamente al sótano, que se encontraba bajando unas escaleras debajo de las escaleras que se dirigían a la segunda planta. Las escaleras estaban un poco desgastadas, pues hace años decidieron que nadie iba a bajar más ahí. Había una que otra escalera quebrada, y otras que Lorcan se tomo el tiempo de desarmarla. Bajo, y aquello era todo un desastre. El sótano era el lugar donde sus padres guardaban todo tipo de muestras que sacaban de criaturas mágicas descubiertas por el mundo, o descubiertas por ellos. En un estante que estaba en la parte izquierda, había miles de frasquitos llenos de sustancias poco agradables para Lorcan. Luego, en el suelo había cosas tiradas, como cuchillos, mecates, astas de cervatillos. Justo al lado de la escalera, había una mesita de noche, que Lorcan reconoció, pertenecía a su abuelo cuando vivía en esa casa. Lorcan empezó a limpiar eso, pero antes trajo unos pañitos para limpiarlo.

Al terminar de limpiar la mesita de noche de Xeno, volvió a ver a la habitación. En el fondo había unos cuantos muebles inutilizables como sillones, camas, cómodas, y mesas. En una esquina había un reloj guindando que era muy parecido al que Arthur y Molly Weasley tenían en su casa: era un reloj con ocho manecillas, y cada una tenía un nombre. Estaban el nombre de Lorcan, Lysander, Luna, Rolf, de los abuelos Xeno y Newt, y de sus tíos Kurt y Demetria. La manecilla de los gemelos estaba mirando al espacio de “En casa”, la de sus padres estaba en “El Trabajo”, la de su tío Kurt estaba en “El colegio”, la de Demetria estaba en “Pueblo” al igual que la del abuelo Newt y la de Xeno estaba en “San Mungo”, y por dicha la de “Peligro de Muerte” estaba vacía. Luna saco aquel reloj de la sala, al decir que “estorbaba y no servia ni se veía bien”.

Lorcan se dirijo a limpiar los estantes de frasquitos pequeños, donde se encontró uno o dos nargles, pero logro atraparlos antes de tiempo. Al cabo de diez minutos, los frasquitos estaban limpios, sin polvo, y relucientes. Se dirigió a sacudir los sillones, que estaban llenos de polvo y criaturas horribles. Tuvo que traer insecticida muggle para destruir unas criaturas que su madre llamaba “cucarachas” y otras mas. Al terminar de exterminarlas, volvió a ver el cuadro que había en la pared, al otro lado de las escaleras. Era un cuadro gigante de una señora. La señora contaba con pelo castaño claro, y sus ojos estaban cerrados. Llevaba un vestido grande y bonito, y estaba sonriendo. Su abuela en ese entonces se veía muy joven, y se parecía mucho a su madre. Lorcan sonrió, y siguió limpiando. Limpio los sillones, y al empezar a limpiar las cómodas, la manecilla de Luna en el reloj se empezó a mover, y a postrarse en “Herido”. Lorcan se impacto de ver esto, pero trato de pensar lo que su madre decía, o sea que no servia. Siguió limpiando, y le saco brillo a aquellas mesas.

Al tocarle limpiar los bordes del cuadro de su abuela, un nargle se le tiro encima, y le rasgo la camisa. Logro matarlo antes de tiempo, y prosiguió su trabajo, pero al terminar de sacarle brillo al cuadro, la manecilla de Rolf Scamander, su papa, empezó a moverse, y a postrarse en el espacio que antes estaba sin manecilla: “Peligro de Muerte”. Lorcan se quedo paralizado, sin saber que hacer. Se estaba debatiendo en sus pensamientos. Su padre estaba en peligro de muerte, y ya casi eran las 4:00 de la tarde. Lorcan, inmediatamente, reacciono y salio corriendo. Subió las escaleras-se tropezó unas veces con las quebradas- y corrió hasta la sala de estar.

–Lysander, ¿Donde dijo mama que estaban?-grito Lorcan, con su voz en tono de desesperación. Lysander no respondía.

–En el bosque de las ciénegas…-le respondió una voz más varonil, menos parecida a la de su hermano. Volvió a ver el cuadro de su abuelo, Albert, y le estaba sonriendo. Lorcan se quedo estupefacto, pero le dio las gracias. En ese momento, su hermano iba bajando las escaleras.

–¿Que paso?-le pregunto extrañado.-Creo que te gane, porque hace media hora que baje y tu seguías trabajando… así que…

–Papa esta en peligro, debemos de ayudarlo…-y Lorcan diciendo esto, salio por la puerta trasera, dirigiéndose al Bosque de las ciénegas, que se encontraba detrás de la montaña. Lysander corrió detrás de el, para detenerlo.

–Lorcan, no vayas, es peligroso-gritaba a los cuatro vientos.

Lorcan corría como loco, dirigiéndose detrás de la montaña que le daba sombra a su casa. Lysander seguía gritándole, tratando de detenerlo, pero Lorcan no quería oír, y seguía corriendo, gritando cosas. Juntos corrieron hacia el Bosque de las ciénegas, un bosque al que nadie le gusta ir, pues miles de criaturas extrañas se encontraban ahí. Al llegar al sendero que se dirigía al bosque, Lorcan se quedo quieto, y su hermano lo alcanzo.

–Papa esta en ese bosque… esta en peligro, y debemos ayudarlo… Ve y busca a tía Demetria… yo iré…-le decía Lorcan a Lysander, entrecortadamente por el cansancio.

–No dejare… que entres ahí solo…-le decía este, igual de cansado que su gemelo.

–Haz lo que quieras… yo entrare…

Lorcan empezó a correr por el sendero, seguido de Lysander. Aquel sendero era muy sombrío, y los pantanos alrededor del camino se veían asquerosos. Siguieron corriendo, hasta que oyeron unos gritos. Pero no eran gritos de mujer, sino gritos de un hombre, aunque muy anciano. Ambos corrieron con mas rapidez, y empezaron a oír la voz de su padre, tranquila, pero nerviosa. Corrieron aun mas rápido, y al llegar a lo que era el final del sendero, encontraron a su padre.

–…tranquilo, amigo… no te haré daño…-le decía Rolf a un Snorckack de Cuerno Arrugado gigante que lo tenia acorralado, y sin dejarle salida alguna. Estos animales eran exactamente iguales a un elefante, exceptuando que en vez de la trompa, tenían un cuerno gigante, y con muchas arrugas, y que el color de la piel era como un café claro.

–Suelta a mi hijo Albert… animal asqueroso… ven por mí…-gritaba otra voz, y al volver a ver Lorcan, vio a su abuelo Newt gritándole al animal, con la varita en alto. Debió de haber confundido al padre de Lorcan por su hijo, ya que se parecían mucho.

–Papa, vete… no quiero a alguien lastimado… menos tu….

–Papa…-dijo Lorcan entre sollozos, y Rolf lo volvió a ver. Lorcan noto que su madre estaba tirada en el pantano, boca arriba, y herida.

–Ella esta bien… yo estoy bien, pero necesito que se vayan…-decía Rolf con toda la calma del mundo.

–No, papa…-decía Lorcan entre mas sollozos, y acercándose.

–No te acerque, aléjate, y vete… llama a alguien… tía Demetria, a Harry, pero váyanse…-subía mas el tono de su voz. Lysander agarro a Lorcan, pero un destello lo hizo separarse de su hermano. Quizás era su primera experiencia con magia. Lorcan se acercaba más y más, y el abuelo le tiraba cosas al Sorckack.

–Vete… Vete…

Petrificus Totalus -gritó una voz que venia corriendo por el sendero, y casi le da a Lorcan. Lysander volvió a ver-Lysander también estaba llorando, y estaba con su mama, tratando de hacerla reaccionar-y vio a su tía Demetria, con la varita en alto y corriendo.

El Sorckack, al oír el ataque, se sintió acorralado, y lo primero que pensó hace fue atacar a Rolf con su cuerno arrugado. La Criatura Magica bajo su cabeza, y Rolf se quedó paralizado. El Sorckack le clavo su cuerno arrugado, y tiro a Rolf al suelo. El papa de los gemelos empezó a gritar, y Lorcan también. Lysander lo vio, y también empezó a llorar y gritar. Le gritaban a su papa, que ya estaba postrado en la cienega. Rolf se calmo del dolor, se levanto un poco y volvió a ver a Lorcan y a Lysander, sus dos hijos amados, les sonrió, y lentamente cayó al suelo.

–Máxima Incárcero-grito tía Demetria, que tenia los ojos rojos, y unas miles de cuerdas salieron de su varita, y amarraron a la criatura mágica. Inmediatamente, tía Demetria se acerco a sus sobrinos.

–Mis niños…-decía entre sollozos.-…llévense a su madre y abuelo a… la casa… llamen a alguien, y díganles que su padre esta mu… herido…-decía entre llanto y seriedad.-Yo llamare a Delphina… Vayan por favor…-les gritaba, ya que sus sobrinos no les hacían caso, y seguían llorando y gritando.-Por favor, vayan, o tendré que tomar medidas mas altas… si quieren que su padre este en un mejor lugar… vayan…

Los niños la volvieron a ver, y llorando, Lorcan se llevo a su mama alzada-no pesaba mucho- y Lysander se llevo a su abuelo, hacia la casa, mientras Demetria llamaba a su amiga Delphina y le contaba lo sucedido… Los niños seguían llorando, y no hablaron con nadie hasta que llegaron a casa…

[Este es el segundo capitulo que dejo para que lo lean en mis vacaciones. Espero que les agrade, y casi lloro escribiendolo… es muy fuerte y triste… pero bueno, espero encontrar miles de comentarios cuando vuelva, el proximo Lunes, y la proxima semana, otro capitulo el viernes ;)]