febrero 2008


Apenas entraron los 3 otros niños, aquel compartimiento quedo en un silencio sepulcral, a pesar del sonido que hacia el MP3 que tenia aquella niña que entro gritando al compartimiento (y sus gritos, al corear las canciones de Los Brujillizos). El otro chico estaba sentado, viendo a todos-ya que nos sentamos Jacob, Ara y Lorcan en un asiento completo, y los otros tres frente a ellos- y movía los pies como tonto. La otra niña, que estaba en la esquina con su pelo extraño, estaba haciendo figuritas en el espejo empañado por el vaho del frió de las afueras del Expresso. Al fin, Lorcan rompió aquel silencio.–¿Y como se llaman?-dijo este, pero nadie le puso atención.

–¿Dijiste algo?-pregunto Ara, y Jacob empezó a hurgarse el oído, haciendo como si no había oído algo.

–¿Como te llamas, amigo?-pregunto aquella loca chica, que guardo el MP3, que se quedo sin baterías.

–¿Yo?-pregunto Lorcan, y al ver que ella asentía, respondió.-Yo me llamo Lorcan.

–Mucho Gusto, Lorcan, nosotros somos Candy, Abraham…-dijo señalando al niño de los pies extraños.-…y Liuva-señalando a la niña del vaho. Los dos distraídos volvieron a ver, y saludaron.

–Pues ellos son Ara, y Jacob-dijo Lorcan señalando a sus nuevos amigos.

A partir de ese momento, empezaron a romper el hielo, y a hablar de su nuevo año en la Escuela Hogwarts. Los seis de aquel compartimiento iban para 1º año en Hogwarts, y los seis eran hijos de magos.

–… nos vinimos a este compartimiento, pues llegamos tardísimo…-dijo Candy, que era la chica que mas animaba aquel lugar.-…y nos metimos a un compartimiento, donde habían nada mas dos chicos… pero aquel lugar parecía un cementerio de noche.-todos reímos. Candy hablaba de una manera gritada, pero vacilona.

–Es cierto, esos dos niños eran tétricos.-decía Abraham, moviendo de nuevo sus pies, los cuales les podía dar la vuelta entera sin moverse, como si no tuviera huesos. Abraham se veía buena gente, y su tono de voz era calido.

–Si, eran dos, y uno tenia como cara horrible… me daba miedo solo el hecho de mirarlo… tenia cara intimidadora… creo que me se su nombre…-dijo la otra chica, Liuva, la cual tenia una voz pasiva, y un vocabulario un poco avanzado. Lorcan les había contado a Ara y Jacob de su experiencia en San Mungo, y aquella «cara intimidante» solo podía ser el.

–Creo que se quien es…-dijo Lorcan, y les contó la historia de San Mungo, y sus ganas de pegarle, y de cuando lo vio en el compartimiento.

–Deben ser los mismos… pero ese chico se me hace muy familiar…-decía Candy, haciendo cara de pensativa.

Siguieron conversando, y al cabo de una hora, ya eran muy amigos, y empezaron a hablar del tema que todo niño temía: las casas.

–Yo suplico que me toque en Gryffindor… es la mejor casa.-decía Candy, poniéndose de pie, y brincando.

–Yo no se en que casa me tocara… la verdad, en cualquier casa uno se adapta… pero seria bueno en Slytherin.

–¿Y porque en Slytherin?-pregunto Ara, consternada.

–Porque ahí pertenecieron mis tíos, Alecto y Amycus Carrow.-dijo Abraham, con una sonrisa en su boca.

–¿¡Eres sobrino de los Carrow!?-preguntaron Ara. Jacob y Lorcan.

–Si, soy Abraham Carrow… pero mis tíos ya tienen lo que se merecen, y se lo merecen… no se preocupen…-y todos rieron, quizás ocultando el hecho de que se juntaban con un familiar de algún mortifago.

La conversación siguió tranquila. Candy, Abraham y Liuva se conocían, pues fueron los últimos tres en llegar, ya que viajaban en el Autobús Noctámbulo, y este se averió en medio Londres. Dicen que si no fuera por suerte, alguien les aviso que los esperaran.

–¿Tienen hambre?-pregunto Candy, y todos asintieron con la cabeza, así que Candy salio al pasillo, y a los 2 minutos regreso con mucha comida.-Tuve que hacerle una pequeña escena a la del carrito, pues se quedo hablando con unas niñas de 2º año…

Ya a los pocos minutos, anunciaron que se estaba aproximando a la estación de trenes en Hogsmeade, y que se fueran poniendo las túnicas, Empezaron a ponerse la túnica, y Lorcan se puso de pie, a recoger su micropuff, pero al ver la jaula, noto que no estaba. Se puso histérico, y empezó a buscarla por todo el compartimiento.

–Debió de salir cuando Candy abrió la puerta para traer comida…-dijo Liuva, que se puso de pie, y su pelo, raramente, cambio de color, a un morado claro, y antes de que dijeran nada, ya que todos se le quedaron viendo, agrego-Si, soy metamorfomaga.

Lorcan salio rápidamente del compartimiento, agachado, buscando su preciado micropuff. Busco en todos los pasillos, y compartimientos, y pensó en una buena idea. Paso al lado del compartimiento del niño que lo empujo en San Mungo, e iba saliendo del compartimiento, por lo que le obstruyo el paso.

–¿Me das un permiso… ando buscando mi…?-decía Lorcan, a aquel niño.

–Es divertido como ver caras conocidas… ¿me volverás a estorbar, niño Lovegood?-decía el niño, con una voz no tan grave, pero si intimidadora.

–De esta no pasas…-pensó Lorcan, y con la furia en sus venas, camino como si nada, y al pasar al lado del niño, unas chispas salieron de su contacto, y el niño de San Mungo cayo a un lado, como empujado por una ráfaga de viento. Lorcan siguió su camino, mientras oía a su otro amigo diciéndole -Hey, ¿estas bien?-y oía los murmullos del niño pronunciando -Me las vas a pagar…-.

Lorcan se sentía feliz, ya que logro enfrentarse a aquel niño que tanta cólera le dio en todas sus vacaciones, y además porque encontró a su micropuff en un compartimiento de puras niñas, donde el pobre micropuff estaba pintado y vestido, y lo iban a poner a besarse con otro micropuff rosado. Lorcan lo salvo justo a tiempo, y volvió a su compartimiento, tratando de ocultarse de aquel niño.

Hacia ya diez días que los niños habían visitado el Callejón Diagon para comprar sus útiles. Su estadía en el lugar fue grata, y muy acogedora. Visitaron todas las tiendas, Lorcan compro un pequeño micropuff, que aun no sabia como llamarlo, y Lysander se compro una lechuza, Dubly, una lechuza pequeña y hermosa, color negro, con manchitas grises, de las cuales no había muchas de su tipo. Además, fueron a visitar Sortilegios Weasley, donde George los atendió muy bien, y les hizo comprar unas cuantos Surtidos Salta-Clase, unas botellitas de Liquido Nasal-nuevas en el mercado- que provocaban mocos, o sangre en las personas, y otro par de Audífonos Mágicos, y lo mas nuevo, Anillo Espía-si te lo pones, oirás todo lo que dices (sin que Demetria se diera cuenta, ya que estaba con Ginny hablando de la Venganza de los Hipogrifos, la película). Luego se marcharon para el Caldero Chorreante-ya eran más de las 6 de la tarde- y volvieron a casa de los Lovegood.En casa, Luna se encontraba barriendo la casa, y cocinando a la misma vez. El abuelo Newt estaba en un sillón, durmiendo, y roncando. Al entrar a la casa, Luna se puso muy contenta al verlos de nuevo.

–Mis niños… ¿Como les fue?-dijo Luna, abrazando a Lorcan y a Lysander.

–Pues se portaron muy bien, y compraron muchas cosas… y destruyeron otras…-dijo tía Demetria, viendo a Lorcan.-…pero en general, les fue bien.

–¿Y esta lechuza, de quien es?-pregunto Luna, viendo a la lechuza que estaba volando como loca por la casa.

–Se llama Dubly, y es mía…-dijo Lysander, estirando una mano para agarrar a la lechuza.

–Y el micropuff debe ser tuyo, Lorcan… ¿Como se llama?-preguntaba Luna, acercándose a la pequeña criatura, de color verde oscuro.

–No lo se…-dijo Lorcan, agachando la cabeza.

–No te preocupes… pronto sabrás como ponerle a la criatura… por lo pronto, vayan a dormir, ya que muy pronto se iran para Hogwarts…-dijo Luna, y una lagrima se le salio de la mejilla.

Eran las 6 de la mañana del día 1º de Septiembre de aquel año. El día estaba muy soleado, y los pájaros cantaban a aquel sol gigante. Lorcan no había podido dormir la noche anterior, pensando en su primer día como alumno de la Escuela Hogwarts de Magia y Hechicería. Había estado leyendo libros y cuentos-entre ellos, Los Cuentos de Beedle el Bardo, regalo de su tío Harry, de la navidad pasada- y miles de veces se levanto de su cama para ir al baño-aunque no tuviera ganas-. No podía dejar de pensar en los profesores, en si tendría algún amigo, si estaría en Gryffindor, o Slytherin, o Ravenclaw, o Hufflepuff, y muchas otras cosas lo tenia intrigado. Luna los despertó bien temprano, para bañarse, alistarse, y estrenar las túnicas nuevas.

–Chicos, se bañan en silencio, ya que su tía Demetria y su abuelo siguen bien dormidos.-les dijo Luna a sus hijos.

–Si señora-respondieron los gemelos al unísono.

Los gemelos se bañaron rapidísimo, y desayunaron con la misma velocidad. Y una hora después, ya estaban listos, en la puerta, bien mudados, peinados y con los baúles, la jaula de Dubly, y la pequeña jaula del micropuff. Luna había despertado a Demetria, ya que ellos no la iban a ver mas, pues tenia que cuidar al abuelo mientras Luna iba a dejarlos.

–Chao tía Demetria-le dijo Lysander, y le extendió un gran abrazo.

–Cuídate mucho, pequeño Rolf…-le dijo Demetria-Toda la familia Scamander perteneció a Hufflepuff por años… no me extrañaría que tu tampoco fueras un Hufflepuff… te encantara esa casa…-y le dio otro abrazo grande.

–Te extrañare mucho, tía…-dijo Lorcan, acercándose a su tía, y dándole un gran abrazo.

–Mi niño… espero que disfrutes Hogwarts… es hermoso… y no dudo que tú no seas un Ravenclaw, o Gryffindor… valiente e inteligente como tu madre…-y Demetria le dio otro gran abrazo a su sobrino.

–Hasta Luego, tía-dijeron los gemelos, cuando estaban cruzando la puerta, pues el taxi ya había llegado.

–No olviden saludar al tío Kurt de mi parte…

Los niños salieron corriendo hacia el taxi. Se montaron, mientras que Luna metía todo en el baúl de aquel Taxi Mágico (hace unos días, Kingsley hizo caso a las sugerencias, y lo creo). El taxi llego en pocos minutos a la Terminal de King Cross. Esta estaba repleta de personas, en su mayoría-pensaba Lorcan-de magos. El anden 9 ¾ estaba vació, cuando Lorcan, Lysander y Luna llegaron a el.

–Cuando yo les diga «Ya», entrara de primero Lorcan. Lorcan, no debes echarte para atrás… ya sabes todo lo que te contó James… solo tienes que atravesarlo… no te pasara nada…

–Si, mama…-dijo Lorcan, y a los pocos segundos escucho un «Ya» y salio corriendo, atravesando el anden.

No le dio miedo, y no paro hasta haberlo atravesado. El problema fue que aun atravesado, no pudo parar el carrito, con el cual choco con el carrito de otro.

–Lo siento mucho…-dijo Lorcan al haber chocado con el carrito de una niña. La niña era casi del tamaño de Lorcan, tenía el pelo negro, largo, y tenia unos hermosos ojos verdes oscuros. Tenía una sonrisa encantadora, con la cual vio a Lorcan.

–No te preocupes… yo también choque con alguien, al ser mi primera vez… -y ambos rieron.-Soy Ara… Ara Black…

–¿Ara Black?-dijo Lorcan, en voz baja, pues ya había oído hablar de ella-Yo soy Lorcan Lovegood… mucho gusto…

–Espero vernos en el Expreso… tengo que irme, pues mi tía me esta llamando-dijo, volviendo a ver a una señora, llamándola, la cual Lorcan reconoció como Andrómeda Tonks.

A los pocos segundos, apareció Lysander y Luna, y se tardaron mucho, ya que a Lysander le dio un ataque de pánico antes de entrar a aquel andén. El lugar estaba repleto de magos y brujas, pequeños y grandes. Por un lado vieron a Teddy Lupin, despidiéndose de su novia, Victoire, hija de Bill y Fleur. También vieron a Ron, con sus hijos Rose, y Hugo, y vieron a los Potter. Lorcan volvió la mirada, y estaban llegando Molly y Lucy Weasley, hijas de Percy. Aquel lugar estaba lleno de gente conocida, de familia y amigos. Luna, y los gemelos fueron a saludar a todos, y empezaron a hablar. Lorcan se acerco a Rose, que estaba mirando al cielo, y a todos lados.

–Que nervios…-le dijo Lorcan a Rose.

–Yo estoy que me muero… ¿y si no me toca en Gryffindor?-dijo Rose, comiéndose las uñas.

–Pues claro que te tocara en Gryffindor… toda tu familia ha estado en esa casa…

–Yo espero… y también espero verte bastante por todo Hogwarts… para hablar sobre los profesores, y todos los asuntos esos…-y ambos rieron.

Pasados unos minutos, todos los niños y jóvenes empezaron a abordar el Expreso Hogwarts. Rose se despidió de Lorcan, y Lorcan y Lysander se despidieron de su madre, la cual empezó a llorar, pues les haría mucha falta. Ambos la abrazaron, y salieron corriendo para el Expreso, despidiéndose de todos los Weasley con la mano. Al entrar al tren, Lorcan y Lysander se volvieron a ver.

–¿Recuerdas la conversación que tuvimos semanas atrás?-le pregunto Lysander a Lorcan.

–¿La de «no tener los mismos amigos»?

–Exacto… eso quiere decir que no nos sentaremos en el mismo compartimiento… ¿De acuerdo?

–Si tú lo dices… pero después ni me pidas ayuda, porque no estaré atento…

Siguieron su camino, y al poco tiempo, Lysander se metió en un compartimiento, donde había dos chicos, una niña y un niño. Lorcan seguía avanzando, viendo todos los compartimientos, esperando encontrar alguno que le agradara. En un compartimiento vio una cara conocida: el niño que había visto en San Mungo, aquel día que fue a ver a su abuelo enfermo. Tenía la misma cara, y los mismos ojos intimidantes, y su pelo negro. A la vez, a Lorcan le dio ganas de devolverle el empujón que le había dado aquella vez, pero siguió adelante. Encontró un compartimiento, donde estaba aquella chica con la que golpeo su carrito, y otro chico más. Entro a aquel compartimiento, donde saludo a su amiga Ara.

–Que bueno que entraste a este compartimiento…-le dijo Ara, haciéndole señas de que se sentara junto a ella.-Mira, te presento a Jacob Crouch…

–Hola, Lorcan…-dijo Jacob, y le extendió la mano a Lorcan, para saludarlo. Lorcan hizo lo mismo, y tomo asiento. Jacob era de pelo café claro, tenia ojos color café claro, como su pelo, y una gran sonrisa.

Hablaron unos minutos sobre sus vacaciones, Hogwarts, y a que casa querían pertenecer.

–A mi me encantaría Ravenclaw…-decía Jacob, sonriendo.-…dicen que es una casa increíble…

–Yo, a lo mejor, voy a Slytherin…-dijo Ara, con una cara triste.-Los Black siempre han ido a Slytherin, y a lo mejor, ese sombrero pensara lo mismo.

–Espero que te toque en Ravenclaw, Ara… así seriamos compañeros de clase…-decía Lorcan.-Quizás a mi también me toque en Ravenclaw…

En eso, se abrió la puerta del compartimiento, y entraron tres chicos más. Una era alta, con el pelo rosado, y ojos azules. La otra entro gritando, y haciendo bulla. Era morena, un poco alta, ojos color verde, y una nariz redondeada. El otro era un niño alto, y tenia pelo un poco castaño, y entro también, muy feliz. Sus nombres eran Liuva Edgecombre, Candy Diggory, y Abraham Carrot, respectivamente. Apenas se sentaron, empezaron a charlar, charlar, y charlar…

Continuara….

[Nota: El «continuara» quiere decir que en el proximo capitulo seguire con el dialogo entre ellos… Espero que lo hayan disfrutado… es mas largo que el pasado, y entretenido!! Sigan leyendo!!]

[NOTA: Perdonen por la tardanza del capitulo… entre al colegio reciente, y estoy adaptandome al horario…  es un capitulo pequeño, pero entretenido… Gracias a todos los que comentan… y acerca de mi repeticion de palabras… hay personas que lo ven mal, pero para mi es mi manera de escribir… y para mi no es malo 😉 Sigan comentando, y esperen un capitulo mas largo para la proxima] 

A la pura mañanita, Lorcan se levanto repentinamente de su cama. Vio que su hermano no reacciono, pero aun así, Lorcan se levanto, se puso sus pantuflas de hipogrifo, y bajo corriendo las escaleras. No había nadie levantado, y las cobijas de su tío Kurt, que había dormido la noche anterior ahí, seguían desacomodadas. Lorcan subió de nuevo las escaleras, y en ese momento, Demetria iba bajando también.

–Me pegaste un gran susto…-dijo la tía, cuando ambos bajaron a servirse el desayuno-Pensaba que había sido un ladrón, o que tu abuelo salio de su habitación en el Ático…

–Pues mama dijo que hoy iríamos con los chicos a comprar las cosas para Hogwarts… pensaba que ya nos iríamos…-respondió Lorcan, con bajos ánimos.

–Pues anímate… tu mama no va a ir, ya que se quedara cuidando al abuelo Newt, y yo los acompañare a los dos al Callejón… Harry nos vendrá a recoger, y pasaremos a casa de Neville, para que Hannah nos lleve al Caldero Chorreante…

Al llegar al Caldero Chorreante, Demetria, junto con los gemelos Lovegood, Albus, James, y los demás Weasleys entraron a la parte trasera, y les dejo al descubierto el gran pueblo mágico del Callejón Diagon. Todos los niños, al llegar, salieron espantados con sus respectivos padres, para comprar útiles, calderos, y para los nuevos, sus varitas. Demetria iba con los gemelos, así que fueron de primero donde el señor Ollivander.

Al entrar al negocio, Ollivander los saludo con una grata sonrisas, y vio a los gemelos Lovegood con ojos sorprendidos.

–Son los pequeños de… Rolf…-pregunto Ollivander, y los niños asintieron con la cabeza-Pues enhorabuena… increíble sus diferencias… hay hermanos gemelos que por lo menos se parecen al mínimo…. pero estos no se parecen en nada… increíble… empecemos con… ¿Cual es tu nombre, pequeño?-le pregunto, dirigiéndose a Lysander, que muy tímida y suavemente le respondió.

–Lysander, señor…

–Pues empecemos… empezaremos probando una varita de…. Espino… nervio de dragón… perfecto-y diciendo esto, se fue para la bodega, y volvió con una varita alargada café, con manchitas oscuras.

Lysander agarro la varita, y con un movimiento de muñeca, un rayo salio de ella, y pego al estante, que se veía que estaba muy quemado por las miles de varitas que atacaban ahí.

–Excelente, Lysander… casi ningún niño tiene varita a su primer intento… Ahora vamos con la pequeña Luna…

–Lorcan…

–¿Disculpe?-dijo Ollivender, que había oído a Lorcan hablar.

–Me llamo Lorcan-dijo mas duro.

–Ah, pequeño Lorcan, acércate al mostrador… veremos que te doy…

Lorcan paso ahí al menos una hora probando de todas las varitas. Unicornio, dragón, fénix, y muchos más. Al final, Ollivander, ya cansado, se empezó a preocupar.

–Solo que necesite la varita de… no… no no no… jamás… una varita de… no… sigamos probando, aunque nos de toda la tarde…

Lorcan probó unas 3 más, y esas últimas tres terminaron de destrozar el mostrador, y parte de la pared del señor Ollivander.

–Este niño sufre de algo… ningún niño dura tanto en esta tienda… su poder debe ser inmenso, o muy corto de fuerza… no se sabe con certeza…. prueba con esta…-le dijo Ollivander, y saco de una caja una varita muy hermosa. Era de color café claro, con unas rayas de un rojo oscuro brillante.-Esta varita es, sin lugar a dudas, una varita extraña… Madera de Roble… núcleo de unicornio… esta solo tiene la mitad del núcleo de unicornio de lo que debería de tener… pero aun así, es muy poderosa… Un personaje de la historia uso esta varita, aunque con diferente núcleo, pero hizo milagros poderosos con esta misma… no recuerdo su nombre… pero tenia mucho poder… intenta con esta…

Lorcan la agarro, la miro, y señalo al mostrador. De su varita empezó a salir chispas de miles colores, chispas verdes, rosadas, amarillas, anaranjadas, rojas, y un rayo luminoso pego sobre la pared que sostenía las escaleras. El rayo poderoso destruyo aquella pared, y unos estantes.

-Gracias a Dios… -dijo Ollivander.

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