Este es el primer capitulo de la aventura de Lorcan Lovegood, hijo de Luna Lovegood y hermano gemelo de Lysander. Espero que les guste, y alguna queja, felicitacion, o critica es bienvenida ;).

Aquella mañana soleada y hermosa no era la excepcion para que el viejo Scamander saliera a dar su paseo matutino. El sol pegaba en las laderas de las grandes montañas de lo que parecia, un valle. El viejo Scamander salio de su casa muy contento, y se dirijia al pueblo que estaba a los pocos metros de su hogar. La casa, que era muy humilde y pequeña, hecha de madera, y un poco da algas la decoraban, denotaban que el anciano cuidaba mucho de ella. Aquel viejo Scamander lucia normal aquel dia. Con sus pocos pelos canosos, y su gran sonrisa de plata, hacia parecer un viejo simpatico y muy trabajador.

El viejo Scamander conocia esa ruta como la palma de su mano. Siempre la recorria todos los dias, y parecia como si lo hiciera por inercia. Con su sonrisa radiante, entraba al gran pueblo de BedingTown. Era un pueblo pequeño, con ciertas casas en todo su alrededor. Algunas mujeres, y muchos niños rondaban por todo el pueblito, haciendo compras, o solo gastando su tiempo. El viejo Scamander, con su paso lento y decidido, llego al pueblo que lo vio crecer, y que lo vio envejecer.

–Scamander, buen dia-decia una señora de pelo rizo y rubio. Ella estaba junto a un negocio de flores hermosas. Scamander las volvio a ver, y paso desapercibido.

–Hey, viejo Scamander, ¿te levantaste mas temprano hoy?-decia un señor que se acercaba al puesto de flores. Al parecer era esposo de la rubia anterior, pero algo parecia como si el viejo Scamander no los veia.

–Ah si, hola…-dijo Scamander, y dio media vuelta, y siguió su camino como si nada.

En aquel pueblo parecia que todos lo conocian. En cada puesto de ventas que estaba en la calle, todos lo saludaban, pero el viejo Scamander solo les sonreia, y seguia de largo, pero la gente no se mostraba eztrañada. En cada esquina, cada niño, cada señora lo saludaba, pero él ignoraba todo gesto y seguia su camino.  

Al llegar a lo que parecia, el final del pueblo, se volvio. Vio todo el pueblo, y ahí se sento. Al parecer se sento esperando a alguien, pues se quedo alli sentado por horas. Se quedo ahí sentado, sin hacer nada, viendo las nubes, o viendo las criaturas pasar. Y al parecer era normal que el se quedara ahí, pues la gente lo pasaba por alto, y no le decian nada.

Al cabo de un rato, el sol empezo a calentar mas. Ya estaba al punto mas arriba, lo que indicaba una cercania del medio dia. El sol se encendia mas y mas, y el viejo Scamander se estaba asando. Volvio a ver a ambos lados, y alla en el horizonte vio la figura de un niño. El viejo se puso de pie, y volvio a ver al horizonte, y al ver al niño, se acerco a un palo de manzanas que habia por alli, y se acosto a esperar bajo la sombra. En unos pocos minutos, un niño llego y se le puso a un lado. Se acosto junto a el, bajo la sombra, y se quedo callado.

El niño aquel era morenito, y tenia sus ojos un poco cafes claro. Su cabello era castaño y muy corto, en forma de hongo. Tenia una sonrisa igual o parecida a la del viejo Scamander, y llevaba ropa de campesino. En unos instantes, el niño se puso de pie, y volvio a ver al viejo, que ya casi se dormia.

–Levantate…-le dijo en tono alto, para que le entendiera bien-…papa nos esta esperando…

–Espera niño, estoy apreciando lo que es una tarde hermosa…-decia el viejo Scamander, sin moverse.-Hace tiempos que no veia una tarde como estas…

–Pues la veras mas tarde, en la casa… Ahora levantate, y camina, que se nos hara tarde…

–Niño terco…-decia este en tono suave y gruñon. Se puso en pie, se sacudio todo el pantalón.-¿Dónde me llevaras?

–Ya veras, abuelo…-decia el niño, y empezo a caminar hacia el norte, junto con, lo que parecia, su abuelo.

Empezaron a caminar por una ladera de montaña, y se encaminaron a subir una cuesta muy empinada y muy larga. Al llegar arriba de la montaña-con unos cuantos tropiezos del viejo Scamander, y del niño-llegaron a la cima, donde habia una casa muy peculiar. Era una casa muy parecida a un gran cilindro negro, con una luna colgando por detrás. Tenia unas verjas por el frente, y unos buzones extraños.

–Aca es, abuelo…-decia el niño, y le agarraba la mano al viejo Scamander, y lo jalaba. Al entrar por las verjas, estas emitieron un chirrido espantoso, pero siguieron el camino.

Al entrar a la casa, un conejo brincador, salio corriendo y tratando de escarpar. El conejo era blanco, con unas manchas rosadas y orejas largas. Salio corriendo muy rapido, que el niño no pudo agarrarlo, pero el viejo Scamander lo logro ver, y lo siguió con la mirada.

–Lysander, ve y agarra a Vito-dijo una voz femenina del interior de la casa.-No queremos que se lastime…

–Pero mama…-reclamaba Lysander, el niño de cabello castaño que acompaño al viejo Scamander a aquel lugar.-Lorcan no esta haciendo absolutamente nada…

–Lysander…-dijo una voz mas varonil, y se acercaba al marco de la puerta-no le respondas a tu mama… agarra al conejo, y lo metes adentro…-dijo, mirando a Lysander a los ojos.-Papa… nos da mucho gusto que pudieras venir hoy…

–¿Esta la comida hecha?-fue lo primero que dijo el viejo Scamander.-Me ruge el estomago…

–Señor Newt, su comida ya esta lista, y servida…-decia la voz femenina que se encontraba en la cocina.

–Ya lo agarre, papa…-Lysander se acercaba, enseñandole el conejo a su padre.

–Perfecto, entremos todos a la casa… Luna hizo unos deliciosos panquecillos…

Y dicho esto, cerro la puerta, de la cual cayo el adorno de una cruz de hojas de palmito, y fue a dar al suelo…

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