Hacia frío en aquella oscura noche. Las calles de lo que era la ciudad de Londres estaban desoladas, o eso se creía. Unos cuantos bombillos iluminaban la antigua carretera que daba a un viejo y abandonado edificio. Una serie de aves veían de lejos la escena, y de vez en cuando volaban buscando su nido. El frío que hacia en esa noche era muy fuerte, y el ambiente era muy hostil.

Una figura humana, de no muy alta estatura, se asomaba por la esquina, dirigiéndose al centro de la calle. Llevaba solo una capucha negra, y caminaba decidido. No traía compañía, y avanzaba muy rápido. Al acercarse al frente del desolado edificio de Purge y Dowse S.A., se quedo quieto. Luego, se fijo a ambos lados de la carretera, y siN dudarlo, se acerco al escaparate, que en esos momentos estaba lleno de polvo, y lo único que se miraba era un maniquí en mal estado, y le susurro algo al vidrio. Inmediatamente, el maniquí se hizo para atrás, dando paso a que el individuo entrara por el viejo vidrio.

El sanatorio de noche se veía oscuro y tenebroso. Quizás será por ahorrar electricidad, o porque así lo querían, pero solo unas pocas luces iluminaban lo que era la recepción. Las sillas alrededor del lugar estaban vacías, y no había mucho movimiento, y solo se oía el sonido del teclado de una computadora utilizándose. Delphina Fitzpatrick se encontraba pasando archivos al nuevo computador, y alzo la mirada, y observo al individuo detenidamente, y con mirada, mas que de asombro, de miedo.

–¿A que viniste a altas horas de la noche?-le pregunto, haciendo breves pausas entre cada palabra que pronunciaba.
–A lo de siempre…-dijo sin dudar.
–¿No sabes que no permitimos visitas a estas horas?
–¿Acaso estoy pidiéndote permiso para entrar?-dijo, con voz desafiante, metiéndose la mano en la capa.
–Ese pasillo es prohibido por personas después de las diez de la noche, así que dudo que te pueda dejar pasar…
–Tú solo eres una sanadora…-dijo, sacando su varita y apuntándola directamente a la cara, acercándose cada vez más.-Y no te estoy pidiendo autorización. Voy a entrar aunque tú no quieras, y ni intentes llamar a uno de los amiguitos de tu hermano, porque le harás una visita a tus padres…

Delphina empezó a sudar como nunca. Su mano le temblaba cuando le dio la llave de una de las puertas que estaban más allá de las sombras. Se le quedo viendo fijamente, mientras que el individuo se acercaba a una puerta que rezaba «Pasillo Prohibido» y la empezaba a abrir con suavidad. Al terminar de abrirla, volvió a ver a Delphina.

–Si tengo problemas con los Aurores, haré que este sanatorio quede debajo de los escombros…-le dijo enseñándole una demostración del hechizo «Incendio», quemando una inofensiva planta. Cerro la puerta, y avanzo escaleras abajo.

El intruso seguía avanzando, bajando los cientos de escalones, hasta llegar al subterráneo de aquel edificio. Era un pasillo igual de sombrío. Unas cuantas luces iluminaban aquel pasillo, y había varias puertas a sus lados. Un letrero muy gigante estaba en frente del intruso, donde decía «Zona de máxima peligrosidad». Este hizo caso omiso a esto, y como si ya hubiera venido antes, siguió avanzando, pasando de largo las diversas puertas. Pasadas unas diez puertas, se quedo quieto, y observo fijamente una puerta. La puerta numero 11 estaba cerrada, y no se podía ver nada desde afuera. Saco de su bolsillo, una llave, y la introdujo a la cerradura. Era grande, y al parecer, muy pesada. En eso, la puerta se abrió, y lentamente entro en la celda.

Aquel lugar era como una prisión. Lo único que había era una cama, un lavatorio, un retrete, y unos pósters de mujeres en paños menores. En la cama estaba postrado un señor, que estaba muy demacrado, y conectado a una maquina de oxigeno. Estaba ligeramente dormido, pero despertó al sentir la presencia del individuo en ese lugar. Se levanto, se sentó en la cama, y se quedo observando al intruso aquel.

–Hasta que al fin viniste…-le dijo, después de un largo silencio.-Tuve que enterarme por mi solo de todo lo que paso, sin rastros de tu maldita presencia.
–No tuve tiempo de venir. Tuve que esconderme en un lugar clave. Ya sabes como andan los Aurores.-dijo el individuo, mientras se quitaba la capucha. Un Lepus Lestrange, muy demacrado y con ojeras gigantes se hizo aparecer de entre las luces. Su cara no le hacia parecer un niño de 12 años, sino mas bien de 16.
–Pues dime… ¿Qué fue lo que en verdad paso, hijo?-le preguntaba el casi esquelético padre de Lepus, Christian Lestrange.
–Nada interesante que no hayas oído… Intente apoderarme de la varita de la… Ravenclaw esa… pero nada salio como lo esperaba…
–No planificaste, e hiciste todo a la carrera… no estas preparado para tomar el puesto que el Señor de las Tinieblas intento tener…
–Claro que si, padre, no digas porquerías…-lo dijo en tono mas alto-Tu eres el que esta postrado en una cama, sin poder hacer nada…
–Eso son los efectos de tener una vida bajo el uso del cigarro… y lo malo es que no puedo estar como el resto, en Azkaban…
–Agradéceme, entonces, por venir a por ti esta noche…
–¿Cómo dices?-le pregunto, poniéndose de pie.
–Que vine a rescatar a la porquería de padre que tengo… no voy a dejar que te consuma este nido de ratas… Te llevare al escondite, y ahí morirás en un lugar digno…
–¿Y como sabes que moriré yo primero, antes que tu?
–Te aseguro que morirás antes que yo… pero ese no es el caso…
–Pues debes saber que yo también puedo decidir si quedarme o no, Lepus.
–Esa decisión ya esta tomada, y no vine hasta acá, a arriesgar el pellejo para irme con las manos vacías.
–¿Y desde cuando eres un mago buscado? Tienes doce años, por favor…
–Desde que irrumpí en Hogwarts con una bandada de mortifagos, y ataque cientos de personas inocentes, y desde que jure venganza para el maldito de Lorcan Lovegood.-dijo, dando vueltas por la habitación.-Tengo que recuperarme… tengo que encontrar el poder, el poder que haga que el Heredero de pacotilla se hinque delante de mí…
–Me das asco… pero acepto tu causa… me encantaría ver como triunfas, si es que triunfas… pero creo que si te ayudo, será un plan infalible.
–Basta de estupideces, llévate ese tanque y salgamos.
–¿Cómo quieres que me lleve esto si no tengo magia?
–*Wingardium Leviosa*-dijo Lepus, con voz terca, y el tanque de oxigeno se empezó a levitar.

Empezaron a caminar, hasta llegar a las escaleras, las cuales tuvieron que subir, aunque con un poco de dificultad, pero lograron llegar de nuevo a la recepción. Al llegar, Lepus volvió a ver a Delphina, y esta estaba llorando. Lepus se acerco al lugar donde la recepcionista estaba, y la miro a los ojos.

–Los Aurores vienen de camino ¿cierto?-Delphina seguía llorando, sin poder responder.-Fue esencial ponerte ese hechizo anti-mentiras, hoy en la mañana… Maldita traicionera… Y recibirás un castigo por lo que acabas de hacer…-saco de uno de sus bolsillos, una caja. La abrió cuidadosamente, y dentro de ella había unos lentes antiguos. Lepus los puso en la mesa, y agarro de los pelos a Delphina.-Se que me servirás demasiado, así que agarra esos lentes…-Delphina lloraba desconsoladamente, y Lepus saco su varita, y se la puso en el mentón.-Y tu…-dirigiéndose a su padre.-…agarra el traslador también… ambos serán llevados al escondite…
–¿Pero como…?-pregunto su padre incrédulo.
–Esta prohibido desaparecerse, pero en ningún lado dice que no se puedan usar trasladores. Ahora, agarralo.

Su padre hizo caso, y con mucha dificultad, se acerco a los lentes viejos y usados, y lo toco, al mismo tiempo que Delphina, y ambos desaparecieron derepente, dejando solo la caja de madera donde venían los lentes. Lepus sonrío, y se dirigió al ascensor del sanatorio. Al entrar en el, decidió dirigirse al primer piso, donde la maquina le indico, era «El área de las victimas atacadas por Criaturas Mágicas». Al llegar al piso, empezó a avanzar, mirando los carteles de arriba, hasta que encontró lo que buscaba.

Doblo a la derecha, en el pasillo donde decía «Ataques por Sorckacks de Cuernos Arrugados», hasta encontrar una puerta. Entro sigilosamente, y en esa habitación se encontraba, dormido, el señor Xenophilius Lovegood. Lepus sonrío, y se le acerco lentamente.

–Maldito… maldita la hora en que nació tu nieto, y maldita la hora en que descubrí tu paradero…
–¿Quién anda ahí?-pregunto una voz anciana, y Xeno Lovegood se volvió, encontrándose a aquel intruso.- ¿Qué haces tú aquí?
–Necesitaba darle a entender a Lorcan que ahora, no esta a salvo de nada… Que el haya ganado el primer round, y que me haya humillado de esa manera, no quiere decir que haya ganado la batalla… Esto es solo una pizca de advertencia…
–Vete de aquí, intruso, vete, vete, mi nieto no tiene la culpa de nada…
–Al contrario, tiene la culpa de todo…-dijo Lepus, suavemente, y saco su varita.-*Crucio*-en eso, un rayo le pego al anciano, y este se empezó a retorcer, torturado del dolor. Lepus lo miraba fríamente, sin sonreír.
–Como un niño… de 12 años… puede hacer estas atrocidades…-decía Xeno cuando ceso el hechizo.
–Fácil, cualquiera con ganas de hacer lo que mi abuelo, el Señor de las Tinieblas, no pudo hacer, es capaz de esto y mas… *Crucio*-y el viejo Lovegood empezó a retorcerse, y la maquina a la cual estaba conectado, empezaba a alterarse, y en eso, empezó a oír ciertos cracs abajo, y supo que ya estaban ahí.-Las despedidas son tristes, pero espero vernos pronto…-dijo Lepus, y volviéndose, se acerco a la ventana. Volvió a ver hacia abajo, y confirmo que diera al exterior.

Varias personas corrieron alrededor de todo el hospital San Mungo, buscando, al parecer, a Lepus. Pasados unos minutos, al menos 3 Aurores, vestidos con túnicas grises, con un logo indescriptible, junto a un señor alto, con bigote, unos lentes, y una cabellera abultada de color negro entraron al lugar, donde estaba el señor Lovegood casi muerto, y Lepus Lestrange viendo por la ventana.

–Me encantaría quedarme a hablar, pero ya paso mi hora de dormir.-y diciendo esto, agarro un poco de impulso, y se tiro por aquella ventana, quebrándola. Los Aurores, y el señor se acercaron corriendo a la ventana, a ver aquel espectáculo.

Antes que Lepus llegara al suelo, una bandada de lo que al parecer, eran mortifagos, se acercaron, y volaron, agarrando al chico, y volando, desaparecieron conjuntamente, y los Aurores y aquel tipo quedaron sorprendidos.

Ya se que fui un poco irresponsable, pero intente ser responsable a mi mismo, y a mis estudios. Ultimamente eh estado concentrandome (se preguntaran si ultimamente fueron los ultimos 4 meses… si) para poder pasar el año, y poder volver con todo, y como es de pensado, voy muy bien, pero tenia que concentrarme solo en una cosa para poder hacerla bien. Ya estoy en los ultimos examenes, pero para la mayoria estoy eximido (no tendre que hacerlo por notas muy altas), pero esperare unos dias a ver si todavia existen leyentes que creen en mi.

Pues si lees esta historia, y si estas al tanto de todo, por favor, dejame un comentario, para saber que tengo al menos varios leyentes con vida. Me encantaria leer varias respuestas, para sentirme animado de seguir escribiendo, ya que la segunda parte de Lorcan Lovegood todavia espera, pero esperare unos dias hasta tener varios leyentes presentes…

Y si quieres, comenta un poco la historia en este post, criticas, comentarios, sugerencias, pero comenta algo para mejorar esta historia, y si quieres, refrescate la historia y leela de nuevo, no hara nada de malo…

Hasta muy muy pronto, y gracias por confiar en mi…

EDIT:

Acabo de cambiar totalmente el blog, con el tema de Lorcan Lovegood 2, El Heredero de Slytherin. Cambie el tema, cambie el header, cambie el nombre oficial, a Lorcan Lovegood y el Heredero de Slytherin, y me encantaria oir opiniones, si quieren que lo cambie, si esta bien, si el color esta mal… lo que quieran. El verde lo escogi ya que es Slytherin, y hay que darle enfasis al color de la casa de los sangre limpia… Comenten

Después de aquellos incidentes ocurridos en el tercer pasillo de Hogwarts, el colegio continúo su horario normal. Algunos profesores y alumnos seguían en la enfermería, pero al cabo de una semana, ya la enfermería estaba vacía. Con ayuda de varios profesores, y ciertos prefectos, lograron montar el muro que los mortifagos botaron, y lo dejaron como nuevo. Todo volvía a la normalidad, y ya casi nadie hablaba de dicho incidente.

Por su parte, Lorcan, y sus amigos nunca olvidarían lo ocurrido, pues para ellos fue un plan perfecto, por parte de ambos bandos, y además que ellos terminaron siendo los héroes de aquella noche. Quizás no hablaban con otros de dicho tema, pero entre ellos si comentaban lo sucedido.

–¿Y viste a tu padre… bien?-le preguntaba Ara a Lorcan, cuando les contó la función de la Piedra de Resurrección. Estaban en el Gran Comedor, a unos pocos días de terminar el curso.
–Bien, no… quiero decir que era un fantasma… no lo pude abrazar… no era el mismo…
–Que triste, ¿no?…-decía Jacob.- ¿Te vas a comer esto?-preguntaba, señalando un muslo de hipogrifo.
–No, Jacob, comete todo, yo no tengo apetito.-le decía Lorcan, que ya estaba cansado de el.
–Mira lo que dice el profeta… Creo que hasta ahora logran encontrar información correcta…-decía Ara, que le pasaba el periódico a Lorcan.

Ataque Masivo en Hogwarts
La verdad del Heredero de Ravenclaw

Hace ya varios meses, el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería sufrió un pequeño ataque por parte de los mortifagos del viejo señor Oscuro, Lord Voldemort. Dicho ataque fue una pista de que una próxima guerra se acerca. Lo que no nos explicamos ahora es ¿Por qué los mortifagos siguen atacando, si el señor Oscuro ya no esta? ¿Cuál es su cometido? Mi nombre es Marteline «Marty» Skeeter, y esta es la noticia mas reciente en el mundo mágico «Ataque Masivo en Hogwarts» Pase a la pagina 5…

A Lorcan no le interesaba nada de lo que dijera el Profeta. Además, el ya sabia de lo que hablaba, pues el lo vivió en carne propia. Le intento devolver el periódico a Ara, pero ella se lo rechazo, y lo mando a la pagina 5, en un titular que decía «¿Búsqueda de fama? «. Lorcan miro detenidamente el titular, y empezó a leer.

Ya había pasado. Antes, el famoso Harry Potter fue culpado de mentiroso, y se sospechaba que todo era para que el niño mago buscara un poco de «fama» en el mundo Mágico. ¿Será esta vez el mismo cometido para el joven Lorcan Lovegood? ¿Estará buscando este niño un poco de fama, para así ser reconocido por todo el mundo?

–Puras estupideces…-dijo Lorcan, y tiro el periódico en la mesa, y se retiro del Gran Salón.

Lorcan salio caminando rápidamente, dirigiéndose hacia algún lugar. No podía creer que pensaran que era por pura fama. El hubiera deseado ser un niño normal, de una familia normal, y no haber sido el Heredero de Ravenclaw. Ese debía de ser el sentimiento que Harry Potter sentía en aquella época donde el era el héroe… Ahora le tocaba a Lorcan sobrevivir en un mundo mediático…

–¿Qué hago aquí?

Sin darse cuenta, Lorcan alzo la mirada, y se encontró frente a la puerta del tercer pasillo, donde se encontraba la ancestral Habitación de Rowena. «Solo el verdadero Heredero de Ravenclaw seria atraído hacia ella» recordó Lorcan las palabras de su amigo Merwyn. Dio media vuelta, directo a la Sala Común, a alistar su baúl, ya que pronto saldrían de las clases.
–Atención…-decía el director. Era el día del Festín de fin de año y todos los alumnos estaban amontonados en el Gran Salón. El clima era fresco, y estaba despejado, dando a luz a una gran luna en el centro del salón.-*Sonorus* Atención, por el amor a Merlín…-sonaba un estruendo por todo el lugar.-Este año, a pesar de que no fue nada fuera de lo común, tuvimos ciertos problemas, a nivel de protección, pero a pesar de todo lo ocurrido, nadie salio ileso, y nada fue grave.

«Para los alumnos que inocentemente no participaron en este altercado… los mortifagos irrumpieron al castillo, y fue principalmente error de nuestra parte… nuestra confianza hacia el exterior, hicieron que tomáramos la decisión de romper todos los encantamientos que protegían el castillo, dejándolo propenso a este tipo de ataques. Debemos una disculpa a todos los heridos -levemente- en dicho ataque, pero gracias a ustedes, nos salvamos, y logramos parar a tiempo ese atentado.

«Gloriosamente, Slytherin gana la Copa de la Casa, gracias a la ayuda de su buscador, Albus Severus Potter-el profesor se quedo cayado, debido a los aplausos provenientes de la mesa de dicha casa-y ahora, la Copa de la Casa…

Todos volvieron a ver a aquellos relojes de arena. El reloj de la casa Gryffindor estaba mas abajo, y el de Ravenclaw estaba un poco más arriba, pero no tanto como el de Hufflepuff, pero definitivamente el que llevaba la delantera era Slytherin.

–Esos relojes no están tan actualizados… Por desgracia, desde aquel incidente en el tercer piso, y debido a las múltiples reuniones con el Ministro, no hemos tenido tiempo de compensar a los grandiosos héroes de esta institución. Primero, debemos de agradecer la valentía de Ara, Liuva, Jacob y Lorcan Lovegood, que terminaron siendo nuestros héroes, y se merecen mucho más que un aplauso. 400 puntos más para Ravenclaw.

Todo el colegio empezó a aplaudir, y de la mesa de Ravenclaw salían alaridos y gritos. El reloj de arena empezó a contabilizar los puntos, y la barra de Ravenclaw subió, hasta postrarse junto a la de Slytherin. Estaban de la misma estatura, y esto empezó a provocar murmullos en el Gran Salón.

–Creo que es un empate… nada se le puede hacer, así que…

Inmediatamente, la profesora Toothill se puso de pie, y le dijo algo al director Victor, inmediatamente, Victor consulto con la jefa de Slytherin, y tras unos segundos, la profesora sonrió, y asintió.

–Creo que ha ocurrido un pequeño percance… al parecer, hace pocos años empezó la tradición de premiar a los mejores resultados por todo el transcurso del año… Es muy importante premiar a dichos alumnos, que con todo el esfuerzo y la dedicación, han logrado obtener las notas mas altas entre todo el alumnado. En el segundo lugar, tenemos al alumno Nate McLaggen…-de la mesa de Slytherin sonaron muchos aplausos, y de ella se levanto un alumno de 5º año, que se dirigió a recibir su pequeño titulo.-100 puntos mas para Slytherin…

«Pero el primer lugar, que tuvo una nota casi perfecta, se lo lleva la casa de la prestigiosa Rowena Ravenclaw, conocida por su sabiduría y su intelectualismo… Liuva Edgecombe-grito el director, y la mesa de Ravenclaw se lleno de gritos. Todos gritaban, y se levantaban de la mesa-150 puntos mas para Ravenclaw… La Casa de Ravenclaw se lleva la copa de la casa.-todos seguían gritando, incluso Liuva, que estaba ronca de gritar.
–¿Estaremos en contacto?-pregunto Liuva, cuando ya el Expreso Hogwarts estaba llegando a la estación, al Anden 9 ¾.
–Claro, yo no haré nada en este verano… Quizás podamos ir a algún lado…-decía Jacob.
–Podemos ir a mi casa…-Ara hablaba, mientras buscaba a su micropuff.-Yo les mandare una lechuza…
–De acuerdo…-decía Lorcan, que estaba viendo por la ventana la parada del Expreso Hogwarts.-con tal de estar más lejos de Lysander, yo me apunto.

Los chicos empezaron a bajar del tren, dirigiéndose a sus hogares. Lorcan les sonrió a ellos, y se encamino en busca de su rubia madre. En un instante observo a Lysander, pero opto por no seguirlo. Este traspaso el muro que llevaba a King Cross, pero, Lorcan no tenia intenciones de seguirlo. Se quedo esperando allí hasta que su madre se apareciera.

–Lor, Lorcan, por acá…-oía Lorcan. Se volvió, y su madre estaba sonriéndole, y lo saludaba con la mano. Lorcan la vio, y sonrió, y le fue a dar un gran abrazo.
–Mama, vieras que vi a papa… era un fantasma, pero lo vi, intente abrazarlo y…-decía Lorcan, ya que tenia la necesidad de contarle eso a su mama, pero ella lo detuvo.
–No hablemos de esto, Lorcan… esperemos a llegar a casa… no toques el tema mas, ¿de acuerdo?

Lorcan siguió cayado, pero no entendía el porque tenia que mantener silencio. Iba detrás de su madre, y traspasaron el muro juntos. La estación de King Cross estaba repleto de gente, principalmente muggles. Al fondo había un carro desconocido, y Lysander estaba ahí, viendo para otro lado, y un hombre alto estaba junto a el. Era un señor de mayor edad que Luna, tenía un mostacho arriba de su labio superior, de color naranja. Tenía un sombrero del mismo color que su pelo: naranja. Y andaba con un traje formal color naranja. Sonreía para la dirección donde estaba Luna.

Al llegar junto a el, Luna se le acerco, y le dio un beso en sus labios. Lorcan se quedo mirando fijamente a la «feliz» pareja. Luna volvió a ver a su hijo, que ya tenía unas pocas lágrimas en su mejilla.

–Acostúmbrate a la idea…-le dijo Lysander, y entro al auto, y cerro la puerta. Lorcan, sin dirigirle la palabra a aquel tipo, se dirigió a la otra puerta del auto, y abrió, entro y cerro de un portazo aquella puerta. Nadie hablo más.